miércoles, octubre 11, 2006

El boicot de Rallo al cine español: algunos matices


Juan Ramón Rallo se muestra indignado por el nuevo proyecto de Ley que amparará al cine español. El proyecto de ley es un refrito de cosas actuales bastante poco innovador y tomará, de salir adelante, el nombre de "audiovisual" en un intento por abarcar todo el fenómeno de la comunicación con imágenes en movimiento y que, en realidad, sólo ampara a los productores de cine establecidos tal y como ellos entienden el negocio. Si supiera, además, como se cocina el invento, su indignación sería superior: sacacuartos y liberticidas como calificativo se quedaría corto.

No obstante, y compartiendo la indignación por la mecánica de funcionamiento de quienes manipulan (que no gobiernan) la llamada industria cinematográfica, considero que se deben hacer unas matizaciones que a un economista liberal no se le deben escapar. El mercado del cine no es de libre competencia. Una lectura detenida de los contratos que firman las Majors (grandes distribuidoras del cine norteamericano) permiten comprobar de forma palmaria el carácter colusorio de su actuación en contra del libre mercado. Además, la ingeniería jurídica es tan fina que es difícil de demostrar, aunque ya hay algunas condenas. Las prácticas comerciales de estas distribuidoras no dejan demasiado sitio para que otros puedan exhibir sus productos con facilidad.

Esto, que daría para escribir mucho sobre cómo se tendrían que articular los grupos empresariales para competir en ese mercado, es una coartada habitual de los productores para justificar el intervencismo estatal. Al igual que otro fenómeno cierto: no es sencillo competir en EEUU doblando películas al inglés, porque ellos protegen su mercado con prácticas también contrarias a la libre competencia. En definitiva, que el hecho cierto de que no es un mercado libre es una excusa extraordinaria para alimentar un sistema inmoral y, casi peor, absolutamente ineficiente: ¿nadie se pregunta, ni siquiera los defensores de la subvención, por qué autores/productores como Amenábar o Almodóvar, que tienen capacidad de distribución para amortizar grandes presupuestos, siguen recibiendo subvención como quien no tiene capacidad para amortizar la película en el mercado?

Los productores del cine español tienen conmovida a la opinión pública con un argumento insostenible: el de la cultura. Presumen que por el mero hecho de su existencia y su maquinaria de hacer películas que en grado importante no se estrenan o no se ven, la cultura existe. Aquí subyace una trampa terrible: el cine es un negocio de entretenimiento que a veces es arte e indirectamente una plasmación de la cultura de nuestro tiempo (aunque cabe empezar a reflexionar sobre si es un arte del siglo XXI). A Chaplin no le contrataron porque fuera cultura, sino porque llenaba cines. En el camino, peleó por su integridad artística y dejó iconos memorables de la cultura occidental, como El Gran Dictador. Pero eso es algo que hemos sabido a posteriori, no ex ante, que es la propuesta estafadora de los cineastas españoles. Añádasele el hecho de pensar que la cultura son sólo ellos. Los escritores no reclaman subvención. Por el momento.

Una respuesta correcta a esta situación es diferenciar lo que es arte de negocio. El arte, que servidor preferiría que estuviera a cargo de donaciones privadas y no del estado, debe seguir su camino. Con una masa crítica de espectadores tan pequeña en términos relativos como es la española, los proyectos que la sociedad considerara interesantes desde el punto de vista intelectual los enfocaría como ya hace con la pintura, la escultura y otras cosas, repletas de mecenas pero que tienen sus mercados en los que no es obligatorio financiar a los que no llegan al clamor de masas. Es decir, no se pretende ganar dinero aunque haya especuladores atentos a la posibilidad de que un artista adquiera fama universal.

El negocio industrial, en cambio, debe ir por otro lado: o se adapta al mercado o que nos dejen en paz. Algunas reflexiones rápidas a los productores españoles:
  • a) ¿Por qué los productores norteamericanos han conquistado el mundo con su cine y su idioma (en la mayoría de los países no se dobla) y ustedes que tienen el castellano, tercer o cuarto idioma del mundo, han sido incapaces y siguen siéndolo, de crearse un mercado suficiente basado en ese idioma? Es difícil, ya lo sé, pero ese es otro problema.

  • b) ¿No se han dado cuenta de que el cine industrial es un problema de gestión de talento? Alfonso Cuarón y Guillermo del Toro son mexicanos, ruedan en inglés y en español, lo hacen muy bien y no lloran mucho por subvenciones... buscan financiación y hacen proyectos personales y "comerciales".

  • c) ¿Han reflexionado sobre Bollywood y sobre Nollywood? Si sus presupuestos no aguantan su mercado, hagan presupuestos para su mercado. Ah, que eso puede ser pobreza de medios (en India, no, pero es que son muchos)... ¿no se trataba de hacer cultura? ¿de rodar? Se puede hacer con poco, poco dinero y hay cine español que lo demuestra.
Entonces, ¿cuál es el papel del estado en esto? Rallo nos dirá que ningno. Por coherencia. Y yo me inclino a pensar que debe ser así. Pero si los creyentes en el intervencionismo estatal quieren intervenir, lo que deben asumir es que, como lo están haciendo, no es. Tendría sentido si contribuyeran a crear grupos de inversores para levantar proyectos con dimensión internacional, si hicieran políticas destinadas a atraer el talento audiovisual en castellano a que tenga su centro en España, etc. etc. Aunque lo harían mal. Hay un empresario español, gallego afincado en Barcelona, que gana dinero con el cine (aunque aprovecha todo resquicio de subvención) adaptándose al mercado internacional: se llama Julio Fernández y es el dueño de Filmax. Más como ese, y menos Gerardos Herreros.

Una reflexión final y una pregunta teórica para Rallo. La reflexión final es que todo el modelo de negocio del cine está muriéndose y será poco a poco sustituido por otro que todavía no sabemos bien cuál es. La distribución digital de contenidos y el acceso a banda ancha de verdad en los hogares abren posibilidades para que todo el que quiera emprender con su proyecto artístico o industrial encuentre un sitio sin necesidad de estados protectores (hoy, la realidad es que en todo el mundo el estado interviene, sólo USA parece librarse, aunque es bien cuidado por su gobierno ante semejante máquina exportadora). El silencio de la sala a oscuras será sustituido por otras cosas salvo que se encuentre otra forma de entretinimiento que haga que los espectadores salgan de su casa para ir otro sitio. El cine tal y como lo conocemos siempre fue una experiencia de ocio y salvo que se creen nuevos sistemas de proyección tridimensional y/o interactividad en las salas, el espectáculo del hombre a solas reflexionando sobre la pantalla quedará reducido, aunque no desaparecerá: puede que lo haga a las dimensiones sociales que tiene hoy día el teatro: otra opción más, pero no una punta de lanza.

La cuestión teórica: ¿es lícito el doblaje desde el punto de vista de la libertad de mercado? Desde el artístico, para mí es inadmisible y lo que aspiro es a que me dejen elegir, pero existen otras consideraciones: ¿es prohibir el doblaje una restricción a la libertad económica? ¿tiene todo el derecho del mundo el productor a sustituir las voces que ha pagado por las de otros que también paga? (no se olvide que las leyes europeas dan poderes a los creadores pagados por el productor que limitan sus derechos como propietario de la obra). ¿Se vulnera otra propiedad, la voz del actor, que forma parte de su "producto" como agente del mercado al permitir el doblaje? Uno le preguntaría a los defensores de lo público por qué sus televisiones públicas pagadas con las mismas subvenciones que el cine le hacen la competencia al cine que quieren proteger emitiendo películas y series dobladas... ¿no estaba la televisión pública para engrandecer nuestra alma dándonos cultura e inteligencia?





Poison Pill


Zapatero es un depredador. Es incompetente para el puesto de primer ministro, pero los que pensaron que era tonto o un político cualquiera, se equivocaron. Si Bono pierde, no pasa nada: Gallardón era mucho candidato y Bono se queda en su casa de por vida. Si Bono gana, es mucho mejor: 1) Gallardón será culpado por el partido y fusilado al amanecer por Losantos y Libertad Digital 2) Gallardón, por tanto, queda fuera de la política nacional: un rival peligroso menos y, con Bono en Madrid, ya son dos menos 3) Mariano será acosado por el ala dura del partido radicalizando en gritos y errores tácticos al PP 4) El PP pierde estrepitosamente las generales (no subir de escaños, es perder estrepitosamente).


P.D.: por si acaso, en un verdadero síntoma de preocupación y en un caso inaudito de apoyo a Gallardón, Telemadrid se sobraba anoche a saco con Bono. Lo tenían chupado: sólo con sacar los videos de Pepito diciendo lo contrario de lo que hace, especialmente en su reconocimiento de que un candidato paracaidista no es algo que le guste, ya daba muestras de patetismo. Pero nadie se acordará de ello en 2007. O será irrelevante. El partido de la única y torpe oposición debiera mantener la serenidad.




martes, octubre 10, 2006

Princesa con agenda propia


Con una magnífica puesta en escena, el telediario de una cadena bien establecida nos contaba las maravillas del estreno de la agenda propia de la Princesa de Asturias y seguramente de toda España: se dedicará a la juventud y la infancia.

Es muy propio de la Princesa madre y de la Princesa embarazada. Estar con los niños. Los niños estaban decepcionados pero muy contentos de ver una princesa de verdad. Ellos la querían con largos vestidos, coronas y brillo. La monarquía, es lo que tiene, sin parafernalia no es nada. No puede ser que los reyes, los príncipes y las princesas sean tan humildes como sus súbditos porque entonces no hay cuento.

Y yo me pregunto: ¿dónde estaba la vicepresidenta del Gobierno? ¿Dónde está el Instituto de la Mujer? ¿Dónde están Zerolo y sus movimientos sociales? ¿Dónde está todo el progresismo militante? ¿No están tan empeñados en la igualdad de derechos de sucesión, es decir, de la igualdad? A lo mejor es que lo que tienen que plantearse es la supresión de la Monarquía, pero no se atreven. Lo que yo me digo es cómo no protestan al ver a la pinsesa centrada en tareas propias de su sexo. ¿Por qué no piden que su agenda se centre en la igualdad de hombres y mujeres? Y nosotros, hala, a llenar consejos de administración de mujeres: me voy a hacer una operación de cambio de sexo para sumar méritos.




Razonamientos invertidos


Dice Federico en su columna de hoy ($) en El Mundo:
La selección política de cualquier nacionalismo privilegia los sentimientos frente a la razón, la fuerza frente a las leyes, la tribu frente al individuo, el pasado inventado frente al presente real. Por eso el fútbol, escuela de forofismo y de incondicionalidades, es la universidad del nacionalismo. En rigor, nunca pasan de ahí: del forofismo político, pero tampoco salen de él.
¿Puede entonces decirse que la selección española - porque Federico habla de la vasca y la catalana - peca de lo mismo: forofismo, tribu e inventos? Si no es así, quizá entonces habría que pensar que es bueno que la selección española sea poco interesante. Vamos, que ni gane ni entusiasme. Así nos resguardamos de la aldea irreductible, los forofos y las leyendas: el gol de Marcelino, a la porra. El de Zarra, un vasco en la corte del rey Francisco, enterrado. Y el gol que falló Cardeñosa y que Pujol nos contó que padeció ante la realidad entrañable que era España, olvidado de puro fracaso.

Pregunta para amantes de la competencia: supuesta la lealtad al entramado estatal/constitucional ¿tiene sentido que los ciudadanos puedan adscribirse a la identidad que más les plazca para saciar su necesidad interna de pequeños mitos, leyendas y gritos en el sofá? Estarán de acuerdo conmigo en que el fútbol sin sofá, gritos y sin alguien a quien abrazarse (o llorar) es bien poca cosa. Segunda pregunta - completamente teórica, ya saben como soy - para amantes de lo competitivo: si se demostrase que España como conjunto maximiza el número de victorias internacionales dejando libertad para que las federaciones elijan su forma de representación, ¿tendría sentido?


P.D.: Las crónicas antiguas dicen que Pujol se puso muy nervioso al ver que el Camp Nou gritaba España, España cuando en los Juegos Olímpicos de Barcelona, la selección española sí hizo algo.



Esperanza, venga mujer, cierre Telemadrid


Ande, demuestre que es liberal.


(Lo de Yanke, claro, es un estropicio - o parece serlo - pero no pasaría si los gobiernos no tuvieran teles)




lunes, octubre 09, 2006

El átomo que retorna



En los años en que había que leer de ecología política (¿se acuerdan de las mujeres de Greenham Common?, ¿de la fallecida Petra kelly?, ¿de Lo Pequeño es Hermoso?) recuerdo que una de esas lecturas me dejó un poso que siempre me ha acompañado. Ya no recuerdo dónde fue. O creo que sí, pero dudo, así que no se lo citaré para evitarme la relectura erudita. Esa lectura decía que lo más difícil de reflexionar sobre el armamento nuclear, el tomar una posición política sobre él, era pensar que el holocausto no era posible. Que la dimensión abrumadora y terrorífica de ver el mundo convertido en una república de insectos y de hierba no podía ser. Lo malo, es que es.

¿Ustedes se fían de Rusia? ¿De Putin? Yo, no demasiado. Ni siquiera me fío de Bush. Este último tiene más controles para tirar una bomba, por lo que como en Dr. Strangelove, se tienen que dar muchas circunstancias para que la bomba caiga. A los rusos, por tradición, algo les debe quedar. Pero no me fío nada, nada, del coreano, del iraní, del pakistaní y del hindú. Seguro que Bin Laden anda buscando una.

Pensar en los átomos... de nuevo.



España 2.0


El fútbol es probablemente el último reducto de la mediocridad y el complejo de inferioridad español. Es intrascendente que otros, baloncestitas, corredores de coches y motos, zaras y mangos, santanderes y ferroviales, sacyres intrépidos al amanecer y otras singulares experiencias, como la calidad de los trasplantes, hagan un país del que se puede uno sentir razonablemente satisfecho: el fútbol, por sentimientos, gritos y colorido, es lo que más se parece a la patria.

Mientras, no los resultados, sino las sensaciones, deprimen al españolito medio. Las otras patrias y equipos que creen que lo pueden hacer mejor (de lo que cabe una duda más que razonable) se aferran a su esperanza e ilusión: ah, estos hombres modernos de la España de hoy, por mucha derrota intelectual de los nacionalismos que podamos contemplar, el folclore tira mucho más: es como jugar al fútbol y ganar.

La culpa no es, como dice El Mundo de José Luis y los ánimos que da o ha supuestamente dado a la euforia independentista: esa está ahí, no se sabe cuántos son ni los que podrían ser, lo que se sabe es que son. Y los que son, tienen poder. El error de José Luis ha sido no enfrentar este problema para enfocar a el(los) país(es) a una verdadera decisión: no hay más remedio que elegir cuál es el destino final de este viaje y, sin elegir el billete, ¿qué sentido tiene seguir discutiendo quien gestiona los aeropuertos?.

Mariano y José Luis tienen los dos un serio problema. Más grave será si CiU gobierna con ERC. Se tienen que inventar España 2.0 en pocos meses: la que merezca el respeto y el interés de los que votan, especialmente de aquellos que votan que tienen el equipo indefinido. La de interesar a los que no votan, que son un puñado. Se sabe que pasión por España no tienen (resulta tan cansina), pero se piensan si apuntarse al equipo colorao. Berengario nos decía por aquí que en el primer minuto que deje de ser obligatorio pertenecer a España, la independencia se desinflaría como concepto. Por ahí hay que explorar. Si se quiere, no vaya a ser que España unida no sea verdaderamente importante.




viernes, octubre 06, 2006

No se pierdan... (los seguidores del reto)


Acerca de lo que José Rodríguez ha llamado el gran reto (mi gran propuesta), vayan siguiendo estos hilos:

No deberían perderse los comentarios a la entrada original, ni mi perorata de por fin es viernes sobre la evolución del experimento. Otros me dicen por mail que vienen con más.

Conversen, enlacen, disfruten.




De la Reflexión 2.0 al chasco


Avanzamos, que diría aquél. El gran reto, que no es el del Barça, de crear una conversación cruzada entre mundos que aparentemente viven de espaldas está dando algunos frutos que yo juzgo interesantes, pero manifiesta otras incomprensiones o, mejor dicho, desmotivaciones. Vamos a desmenuzarlo por mor de la conversación y la extensión del ciclo.


Fortalezas, elogios y alabanzas
Quizá el punto teórico y más trascendental de la idea subyacente (¡pero qué retórico!) es el aportado por Juan Freire, que nos da el cánon:
...se ha iniciado el debate, mezclando posts en otros blogs y comentarios. Parece que la reflexión política 2.0, lo que puede ser el preludio de la acción política 2.0, empieza a caminar y surge desde la base. Un buen ejemplo de la utilidad de los blogs más allá de la fama, la autopromoción o los usos superficiales mediáticos o políticos
Pocos días antes, Rafa Guillén iniciaba una acometida contra determinados blogs de políticos, precisamente para evitar que sean los blogs creados por políticos los que, en cierta forma, puedan contaminar el sentido de la conversación, especialmente aquellos creados más con sentido de propaganda e intoxicación que verdadera sinceridad bitacórica (observen el palabro y el nuevo nivel de retórica que me he marcado). Para mí, su sospecha y temor no era peligroso porque una vez sometido a la blogosfera, la blogosfera marca sus reglas: pierde el político (el blogger) su poder en favor de la audiencia, que le puede arropar o no.

Así que el sentido de este "experimento" (que se puede acusar de sesgado si se quiere) es crear una conversación que escape de las manos de sus iniciadores y ver si termina en las manos de los blogs de los políticos que, a su vez, debieran interactuar con la audiencia. ¿Es posible entonces, incluir en la agenda política temas no marcados por la élite de los partidos o de los diarios convencionales? ¿Es posible crear en la conversación los elementos técnicos para que el debate forme propuestas ciudadanas reales? Llámenme ingenuo, pero no me digan que no es sugestivo.


Pertinencia y atractivo
Pero el componente de chasco me lo aportan con todo el cariño Ricardo Royo y el Señor Donaire. Es un formato interesante, pero confiesan su sensación de hastío ante un tema no atractivo. Vamos, que es poco sexy. Tienen razón y no la tienen. Contaré por qué:
  • Elegir un tema fuera de la agenda candente tiene sus ventajas: la primera, que está mucho menos contaminado por el fragor que nos invade. Menos riesgo de ser tachado de jodío facha o de progre insufrible. O sea, que se puede hablar. La segunda, porque precisamente el no ser un tema que remueva montañas puede servir para probar el enfoque: ¿pueden, por ejemplo, los liberales, con un asunto que sí pertenece a su ideario (no está elegido ingenuamente, saben en qué barco voy) remover el espacio de debate para ponerlo en primera línea? A fin de cuentas, para ellos (para nos) las restricciones a la libertad de empresa son uno de los temas que debieran estar encima de la mesa permanentemente. Si el asunto no puede subir de la parte corta de la cola a la parte larga, quizá no hay demanda social que lo sustente (o que lo descubra) en un fenómeno de posible política 2.0.

  • Pero el tema si es enjundioso: porque trata de los pilares básicos que sigue siendo la discusión y el debate político permanente. Los límites a la libertad, la preferencia de libertad sobre igualdad y viceversa y la preservación o no de los derechos de propiedad. En pleno debate por la igualdad a golpe de leyes de la mujer, el tiro es magnífico para saber si la igualdad debe ser en todas partes: ¿le preguntaría alguien al ministro Caldera si se hace más por la igualdad de las mujeres permitiéndoles emprender libremente para instalar un puesto de lotería que pretendiendo encontrar el bálsamo de fierabrás para que, inmiscuyéndose en la vida privada de empresas e individuos, decidan cómo tiene una organización que elegir a sus empleados? ¿Le preguntará alguien si las igualdades deben ser para todos y en todas las situaciones o sólo para que los comités de empresa vigilen a quien se asciende y a quién no?
¿Es esto un esfuezo serio de bridge blogging? Con su permiso, Sr. Freire. Ustedes dirán. Y enlacen, enlacen.



miércoles, octubre 04, 2006

¿Convencer? ¿Pensar? Sí, gracias



Ayer una amable lectora de lo que solemos llamar unos y otros bastante jocosamente "el otro lado" me hizo un gran regalo. Me dijo que no estaba de acuerdo con lo que le decía en esta ocasión, pero que normalmente le hacía pensar. No sabe ella y no saben ustedes lo honrado que me siento.

Confieso: a mí también me pasa. Que voy a visitar páginas de otra gente, incluso de esos malditos canallas que no quieren pensar como yo, y me hacen pensar. En realidad, siempre he creído que no se debe chafar la realidad por una buena ideología. También creo que la misión de un partido es convencer a los que no le votan de que deben hacerlo. Convencerles, no asustarles, no presumir que están siendo manipulados o que lo que creen es absurdo, inútil o propio de enemigos.

El destino se va confabulando: César-Netoratón se lamentaba el otro día de la caída (y del auge) de Reginald Blogger, entiéndanlo como el predominio del blogger triunfador que sólo se hace intronspección. No es el caso de esta casa, que es introspectiva pero no triunfadora. Y lanza una propuesta:
Es tiempo de abrir conversaciones, tiempo de integrar más opiniones y puntos de vista, tiempo de alfabetizar para conseguir una mayor democratización de un medio en auge. Un medio que solo será democrático en la medida en la que huyamos de los clichés de los medios tradicionales, que huyamos de las estrellas autistas y sus estrellatos.

Es tiempo de empezar a hablar de una nueva generación de blogs más implicados en conversar, y menos en pontificar.
Servidor le ha manifestado a César su conformidad y compruebo que el Sr. Donaire se suma provocadoramente. La deuda la tengo yo, que les he dicho que iba a hacer una propuesta para crear una gran conversación que no se encierre en las parcelas de los blogs afines ni en el lanzamiento de lanzas e improperios que, aviso, no son exclusivos como he podido comprobar, de ninguna fe declarada: es un reiterado defecto del homo sapiens.


La Gran Propuesta

Voy a elegir un tema que toca la fibra sensible de las creencias básicas de las dos grandes redes, los liberales, puros o impuros, y los progres, dogmáticos o no. Un tema, además, alejado de la trifulca diaria pero que es, a la vez, trascendente desde el punto de vista de las ideas. Y voy a invitar a prominentes miembros de estos sagrados lugares a efectuar su reflexión, aunque por supuesto está abierto a todo el mundo. Se da por sentado, que quienes realicen la contribución a la conversación lo harán desde sus blogs y enlazarán el máximo posible a sus compañeros de debate para que el lector anónimo, participativo o no, se forme su opinión y, si quiere o puede, siga opinando y enlazando...

El tema es el siquiente:
  • ¿Tiene sentido que tras treinta años de democracia, definida en la Constitución como economía social de mercado, el estado siga efectuando concesiones personales hereditarias a individuos para el comercio de farmacia, de tabaco y la venta de loterías y quinielas?

  • ¿Afecta o no afecta la igualdad y/o a la libertad de los ciudadanos el no poder dedicarse a estas actividades libremente? ¿Y a la eficiencia?

  • ¿Deben incluirlo el PSOE (o IU) y el PP en su programa electoral si dicen que son partidos que defienden la igualdad, especialmente en un caso, y la libertad, especialmente en el otro?

  • Si fuera así, ¿qué se hace con las actuales concesiones?

Invitados teóricos, pero que quede claro que aquí puede participar todo el mundo:

Aclaraciones precisas: ESTO NO ES UN MEME, es una propuesta de debate cruzado. Puede participar quien quiera, como quiera, o pueden ignorarme y despreciarme. El propósito es ver si se puede convencer a la gente de algo o, de no ser así, enriquecer la conversación. Mi opinión me imagino que se la saben pero no la voy a dar... por el momento.

Veamos qué tal sale. Porque se me ocurre una guinda... que puede ser interesante para todos. La propondré a la vista del resultado.





¿Qué hará José Luis con la bandera de EE.UU?


El País nos cuenta que vuelve. Que vuelve a desfilar un 12 de octubre. ¿Por qué? ¿Qué hará? ¿Cómo lo hará? ¿Qué dirá? ¿Será reparación? ¿Estamos recuperando el tiempo perdido?


(Sobre la Hispanidad dichosa en semejante día, habrá que hablar)




Curiosidades de la conciencia



No están las filas socialistas contentas con el acuerdo con los señores vestidos con sotana acerca de su financiación: no sé decirles, no me lo he estudiado. Sí he dicho que el Gobierno va aprendiendo y que se vuelve pragmático. Discreción, silencio y no sucumbir a las posiciones más radicales del partido. Les hablo como hablaría Maquiavelo, y no como a lo mejor me gustaría a mi. Son dos planos, ¿de conciencia?

Lo interesante es que en su queja se produce un acto fallido. Los papeles($) dejan suelta esta frasecita que no me parece tan inocente:
Algunos de ellos confirmaron a este diario que el día de la votación del acuerdo posiblemente se pongan «enfermos». «Esto no va a ser como el Estatuto de Cataluña, ahora no necesitan nuestros votos para que salga este pacto, no pasará nada por no ir», afirmó un diputado socialista.
¿Cumplirán la amenaza? Uno piensa que realmente lo del acuerdo con la Conferencia no debe ser muy importante, porque se atreven a romper la disciplina. Veremos. Es bueno que los partidos tengan debate y disidencia y es espectacularmente bueno que los diputados actúen de acuerdo a sus convicciones como representantes y no por la disciplina impuesta por el partido. Se ha maleado mucho aquí eso de que el escaño es del partido... adulteración de la democracia.

Pero lo grave, gravísimo, es que los que no dan su nombre y le cuentan estas cosas al periódico están admitiendo que han votado en favor de algo que consideran erróneo. O no de acuerdo con sus convicciones. Algo que verdaderamente y poniéndonos serios es mucho más trascendente para la vida del país que esto otro, que es también muy serio, pero que puede tomarse su tiempo. ¿Se nos ha olvidado ya que la reforma de la ley electoral es lo más urgente y necesario? ¿Qué tal cambiarla por el derecho de autodeterminación? Porque la representación proporcional daría unos vuelcos...



martes, octubre 03, 2006

And the oscar goes to... (s'acabó el concurso)


Cautivo y desarmado por la apabullante reacción de bondad, entusiasmo, verdades como puños, inteligencia y participación de todos ustedes en el mejor concurso del año, les participo que he concluído mi reflexión.

Momento delicado, puesto que es semillero de desilusiones y venganzas futuras: no todos pueden ganar, qué dura la vida del capitalista. Súmesele que la satisfacción al 100% con el resultado no la tengo ni yo, pero hay que ser coherente, coño, y si estaba insatisfecho de mi banderín de enganche hay que actuar con decisión. El resultado, plenamente de acuerdo con las reglas, y tras estudiar detenidamente todas las pruebas de cohecho, es el que sigue:
  • Primer puesto a partes iguales para... : Neus y Berengario

  • Finalista: por generoso repartiendo sentencias que le valdrán el acceso al grado de genio de la política moderna, por insistencia revolucionaria y porque me da la gana... Ricardo Royo.
Una vez abiertos los sobres, les refiero el dictamen del secretario del tribunal. Perdón, del jurado:
  • Frase que finalmente colgará de la cabecera de este sin par blog:
    De Política y perplejidad: perded toda esperanza frívolos, dogmáticos y extremistas.
  • Origen: la propuesta racional y propia de su saber como experta en comunicación de Neus, es decir, editar el anterior, sumado al sentido apocalíptico de Berengario, a quien edito yo.

  • ¿La brillantez del señor Royo? Era ésta, pero siendo así de redonda, algo me decía que no era este su sitio:
    Pasaron ya aquellos años en los cuales, para que a uno le enterraran con un mínimo de dignidad tenía que ser emperador del alto y del bajo Egipto
Los premios, ya los conocen. Quedan distribuidos así:
  • Para Neus, Hotel Tierra, espléndido libro de Sabino Méndez, otro barcelonés irrepetible

  • Para Berengario, por supuesto, el tratado de Stephane Dion sobre la claridad canadiense. A ver si hablamos de él, de paso.

  • Para el finalista, señor Royo, el espléndido DVD del Sr. MacNamara, si es que no está agotado, ya le aviso.
Ruego a los señores premiados que me indiquen por un canal todo lo privado que quieran que me digan dónde se los hago llegar. Ah, y que tengan paciencia, porque hay que esperar a libreros y otras cosas. Todo lleva su ritmo.

Poniéndome un poquito sereno les digo que en todos he visto retazos de lo que debería haber aquí (por ejemplo, me quedo con la incomidad de no hacer nada con una frase de Germont,"despierta, es de noche") y que sólo puedo dar unas sentidas gracias a su sentido deportivo y creativo. Por cierto, esta es la entrada 525, así que vayan preparándose para el milenario, que algo terrible se me ocurrirá. Mañana, cambiaré el encabezado.




Autocrítica de izquierdas


Un apasionante artículo de Egócrata con el subsiguiente debate merece nuestra atención. Tiene parecidos inquietantes con cosas que pasan aquí, en el otro lado. Y me refiero a que tiene como protagonista a los debates por la pureza ideológica y a quienes tienen licencia para el reparto de carnés de idoneidad ideológico-intelectual.

No obstante creo que el debate que se sostiene en la página rehuye un punto: si la izquierda que se recicla ideológicamente huyendo de la pureza marxista (¿leninista?) lo hace asumiendo valores que los críticos en su seno denominan "liberalismo de izquierdas", ¿no es bien cierto que entraña un sentido de rectificación que señala la debilidad, cuando no la falsedad, ideológica de los orígenes de los movimientos "de izquierda" social-comunistas y sus herederos socialdemócratas? En definitiva, la aceptación del mercado es una renuncia espectacular a toda una catedral de pensamiento. ¿Tiene sentido ir más allá y seguir derribando tótems sobre la igualdad o lo colectivo?

En el fondo, no es verdadero liberalismo, o no lo es pleno. Ese liberalismo de izquierdas lo es para la moral (es decir, para rechazar la imposición de la moral cristiana o conservadora, para asumir la plenitud de la libertad de pensamiento) pero no lo es plenamente para la vida económica o la construcción del derecho: persiste la preferencia por lo colectivo cuando entra en conflicto con la libertad individual ante cualquier circunstancia y el intervencionismo exagerado en busca de un concepto erróneo de justicia social y de igualdad. Al menos, es lo que creemos aquí. No sé si nosotros.

Pero no me extiendo. Les recomiendo que vayan y debatan allí, en ese lugar tan civilizado e intelectualmente potente y necesario que es Because the other day.


P.D.: Todo esto tiene algo que ver con lo que hoy idealizo/poetizo sobre Lula.


Portadores de virtud



Cuando fue elegido en 2002 a la jefatura del Estado prometió limpiar la sentina política de su país, y en su lugar el antiguo sindicalista ha presidido sobre un rosario de escándalos protagonizados por un partido, el suyo, al que en otro tiempo se consideró guardián de la virtud.

Luiz Inácio da Silva, el defensor del sillón presidencial en Brasil es el destinatario de este reto, o puede que condena, que le dirige nuestro diario guardián de la esencia del progreso. Vuelvo a recordar la precisa descripción de las varas de medir que nos presta Arcadi Espada:
Viniendo de la izquierda, la injusticia siempre es hija del exceso; pero si viene de la derecha, es hija del mal.
Lo vemos en nuestra gran conversación que es nuestro internet querido, lo sentimos en las conversaciones diarias: ¿le pasa a la Iglesia Católica lo mismo? ¿Que por definirse defensores de ciertos valores humanos ya basta par ser considerados seres de una bondad superior? ¿Que sólo puede esperarse de la gente de derechas, o de los denostados liberales y capitalistas la maldad de su egoísmo militante? El egoísmo, como ha podido comprobar Lula, es patrimonio de cada hombre independientemente de su fe. Seguramente, merece la pena encontrar otros modos de razonar la vida en sociedad que atribuir la virtud por la virtud a las buenas intenciones declaradas. O llamar la atención de la poca consideración por los hechos que adquieren las ideologías que pretenden salvar el mundo. Lula me cae bien, no obstante. Es el efecto halo, supongo.




lunes, octubre 02, 2006

Empezar por el principio


Si la Constitución no permite que el Estatut encaje en ella, el problema no es el Estatut, es la Constitución. Y habría que modificarla.

O la teoría de Artur Mas($) de cómo se hacen las cosas. ¿En qué reside lo interesante? En que el Sr. Mas confirma la debilidad de la política territorial de Zapatero que señalaba el señor Ibarra. Y, por tirarme unas flores, por mi interpretación en favor de la carencia de compromiso sea cual sea el resultado. La ambigüedad perpetuada, el ciclo sin cerrar, que es lo que constituye la debilidad del mal acuerdo político de Zapatero en esa su visión cortoplazista de las cosas:
No planteamos la independencia. Si nos podemos llegar a sentir aceptados en un Estado abierto, pluricultural, plurilinguístico y plurinacional, nuestra apuesta es el desarrollo del Estado. Pero no vamos a poner puertas al campo en el futuro.
Con el señor Ibarra descubríamos la diferencia como gobernante de Zapatero y de Felipe: el segundo te pide lealtad al proyecto y luego discutimos los detalles, y el primero acepta tu chantaje cambiando cromos. Es decir, si careces de un marco de referencia cualquier camino te llevará a él. Cada segundo que pasa, más me convenzo que la inexperiencia profunda de Zapatero ha causado más estragos y problemas para el futuro que los paños calientes que ha puesto. Debiera, sí, haber empezado por el principio que es la inevitable reforma de la Constitución para dar amparo a tanta diferencia de sensibilidad y consideración, incluída claro está la de aquellos que se sienten algo tan poco de moda como españoles por encima de otras cosas. Pero esa, que es la batalla importante, hay que combatirla con orden, acuerdo y consensos: si pones al país patas arriba ya no tienes sitio para más frentes. Maquiavelo se lo hubiera dicho.




domingo, octubre 01, 2006

Menos mal que nos queda Portugal (3)



Maragall lo ha dicho:
«Ahora que los portugueses quieren ser España que se preparen los castellanos»
El problema para Maragall, y dicho en esta casa en la que este ejercicio teórico se considera un excelente laboratorio de reflexión y que, incluso, no considera esas cosas imposibles porque cosas más raras se han visto, es el que sigue: la famosa encuesta da un grado de aceptación de la propuesta del 27%. Siendo malos, sólo son unos pocos menos de los electores que realmente han votado sí al estatuto.

Maragall me inspira algo de ternura. En el fondo, vive en su cabeza y se ha creído el cuento de sus abuelos, la oda a España y la confederación ibérica. Puede que sea, pero si es, no será la que imagina. Así es la vida.
El destino de Iberia es una incógnita, pero no el de Cataluña que, para Maragall, ya ha encajado en España: «Se ha alcanzado el punto de no retorno, Cataluña y España han hecho el esfuerzo», dijo. «Hemos tardado cien años, pero ahora lo hemos conseguido. Estamos cerca del sueño catalán, el abrazo de los pueblos ibéricos se está convirtiendo en realidad, después de un siglo dramático se abre otro espléndido»
Resulta un tanto contradictorio con esa amenaza bíblica para los castellanos que se van a enterar. No sé si se refiere a Florentino Pérez y a Entrecanales, que parecen dispuestos a merendarse la batalla perdida de Gas Natural, que es lo mismo que decir La Caixa.

Creo que vive en un sueño, su sueño. De ahí su resquemor. A lo mejor probablemente es el único que abordó la reforma con buenas intenciones, creyéndose sus intenciones sobre el Estatut:
«ha dado a Cataluña el estatus de nación solidaria en la nación de naciones que es España»
La próxima discusión de presupuestos dará la medida de la bondad ensoñadora de esta definición.




Momentos estelares de Ibarra: parte segunda



El misterio de la negociación del Estatuto Catalán, al fin resuelto:
Zapatero no ha explicitado la visión que pueda tener respecto del modelo de Estado...Es que ése es el problema. Pero me temo que Zapatero se haya planteado el debate territorial a partir de una regla de tres muy sencilla pero demasiado simple y equívoca: ...oiga, la descentralización ¿ha ido bien para España?: sí; ¿ha ido bien para los territorios?, sí. El traspaso de competencias ¿ha ido bien para los territorios y para España?, sí. Ergo, cuanto más descentralización y más traspaso de competencias, mejor para España. Esa es una conclusión fácil pero equivocada, muy equivocada.
¿Se refiere, como en la primera parte, a transacciones sin compromiso por el proyecto? El que me siga con frecuencia conoce mi opinión: no es un problema de modelo de estado, sino de compromiso con el modelo de estado, es decir, el respeto al statu quo. El Gobierno de Navarra es inequívocamente leal al estado, el Gobierno Vasco es inequívocamente contrario a la mera presencia del estado. Y ambos tienen estructuras jurídico-políticas similares. Si se acepta que el estado (central, se entiende) debe existir, ¿es la transacción de una cosa por otra la política lógica o corresponde pedir adhesión leal a una idea antes de discutir la transacción? Quizá a eso se refiere Ibarra con lo que sigue:
P. A lo mejor sería bueno que Zapatero definiera claramente su proyecto de país...

R. Sí que sería bueno, y muy necesario, que el presidente definiera su proyecto de país; sin duda. ¡Pero Zapatero y todos los demás! Todos los partidos renunciamos un día a nuestros programas máximos. Todos, menos los nacionalistas, que nunca han renunciado a nada... Él dice que la diversidad hay que reconocerla y que está muy bien que seamos un país plural...Pero yo creo que él no utiliza bien la palabra plural, plurales somos en este país desde que se hizo la Constitución... Lo que nos distancia es que él ha nacido en una España descentralizada y cree que teniendo menos competencias el Estado sigue igual de fuerte.

P. Entonces ¿en qué se está equivocando?

R. Pues en que todavía no hemos sido capaces de definir, con claridad y sin complejos, cuáles son las competencias, las responsabilidades, que un Gobierno central jamás, jamás, puede ceder. En este proceso de clarificación de la naturaleza del Estado el PP no ayuda nada. Se pasan la vida anunciando catástrofes que nunca suceden y provocan el recelo de la gente sensata... Además no tienen vergüenza, porque cuando alguien sale, como yo, defendiendo ideas como las que yo defiendo, enseguida salen diciendo: "Ibarra es de los nuestros". Pero...¡antes de que me confundan a mí con Acebes estoy dispuesto a callarme mil veces!
La ventaja de este planteamiento, para mí es evidente: no es una formulación nacionalista, no se basa en la identidad ni en una idea de país basada en la raza o la lengua, en ninguna esencia. Luego, a Ibarra se le puede ver envuelto en una bandera española, pero eso es igual de moral que envolverse en una bandera vasca. Pero la pregunta es dónde reside la delgada línea entre identidad privada y nacionalismo público: la ventaja o el inconveniente del nacionalismo vasco y catalán es que es rotundamente obvia, pero que en el nacionalismo español sólo puede ser sutil por pura desactivación del discurso. ¿Qué hay de nacionalista en esto que dice Ibarra?:
... Es que si soy un patriota español es porque en la dictadura me negaban ese derecho porque yo era un rojo, y ahora que puedo serlo algunos me tachan de talibán. Mire, la cosa es mucho más sencilla: yo quiero un Estado fuerte porque mi región, que es Extremadura, necesita un Estado fuerte. Y, sí, soy un patriota. Porque a mí, si me quitan la patria, me dejan sin nada.
Sin nada: eso es melancolía nacionalista. Que puede ser inofensiva. Estado fuerte: una opción. Región: un territorio que no aspira a ser su propio centro, otra opción. Tiene la virtud de que hay que enfocar el problema por las decisiones básicas: ¿ a qué están ustedes, caballeros de la nación vasca y catalana a renunciar por permanecer en España? ¿Desean hacerlo? ¿A que están ustedes, caballeros de España, a renunciar porque España sea la España que tan familiar resulta al ver el mapa y considerar el bacalao al pil pil una cosa inevitablemente de casa?

Es bien cierto que si alguien ha renunciado profundamente a creencias arraigadas, sería lo que puede llamarse nacionalismo español. Pero el problema de la renuncia no reside en lo renunciado, sino en el desconocimiento del destino, de ignorar sí lo que les proponen es la saciedad de un sentimiento arrugado, la incertidumbre de desconocer cuál es el límite del hogar. La pregunta incorrecta para la política diaria sería, y no la hace Rajoy, ni la hace José Luis, ni siquiera la hacen los periódicos, tampoco Ibarra, es algo como pudiera ser esto:
Llámeme nacionalista español si quiere, pero en treinta años he tenido que ver derrumbar mis mitos, aceptar otras creencias, otras lenguas; a hacerlo con afecto, incluso, a pesar del desconocimiento inicial. Me gustaría saber a qué parte de sus mitos, de sus creencias y sus afectos están dispuestos a renunciar si es que es verdad lo que ustedes dicen de que su propósito no es desmembrarse de España. Porque si es éste, no merece mucho la pena hablar de competencias y estatutos, merece la pena discutir la adhesión sin paños calientes, sin miedo a las consecuencias pero conscientes de la trascendencia que supone: es un juego de dos lados.
Alguien dirá desde los comúnmente llamados nacionalistas que la renuncia ya se ha hecho y que no han sido las concesiones españolas, como digo, con afecto, sino producto de una presión ante una fuerza avasalladora. Y es otro ángulo de la verdad. Pero España ya no es una fuerza avasalladora, es una fuerza a la defensiva, para bien o para mal y pendiente de definición. Mi reiterado interés en la claridad canadiense, que tanto se me reprocha, viene por ello: permite discutir la identidad, la pertenencia y la nación centrándose en sus elementos jurídicos y no en la nación cultural, linguística, tradicional y legendaria. Y es biunívoca: vale para el que se cree patriota español, como Ibarra, como para el que se cree abertzale de corazón, como Ibarreche.





Momentos estelares de Ibarra: parte primera



O sobre dos gobernantes, dos maneras de ejercer el poder:
...cuando yo fui a ver a Zapatero la primera vez, para decirle que ya no me iba a presentar más, me convenció de que me quedara y, a cambio, él me dio cosas que si yo se las hubiera pedido a Felipe me hubiera mandado a freír monas...Y, claro, entonces no solo me quedé enamorado, sino que me quedé alucinao porque no me lo esperaba; y lo que es peor: es que está cumpliendo todo lo que me prometió. Y, claro, con Felipe esto no hubiera sido posible porque él no hubiera permitido que quien trabajara con él lo hiciera en términos de negociación: "si me das esto me quedo, si no me voy"... Felipe me hubiera dicho: "si quieres te quedas, y si no te vas, porque este es un proyecto político del que tú formas parte, pero si tú no quieres no voy a hacerte ninguna concesión extraordinaria para que te quedes"... Y Zapatero sí me hizo una concesión, en términos de una negociación conmigo: "a cambio de que te quedes, Extremadura tendrá esto, esto"...
Les argumentaré desde mi experiencia personal: es mejor dirigente, líder, gobernante, conductor de personas el primero que el segundo. Y es así porque no puedes negociar constantemente la adhesión a un proyecto, un puesto de trabajo, en términos de te doy me das, en las hechuras de un traje a medida que se cambia cada semana: siempre hay un punto donde se tiene que elegir, hay líneas, hay situaciones que no se pueden mover por coherencia contigo mismo, por coherencia con el proyecto.

Pero les diré que también creo que, a medida que adquieres experiencia, tienes claro que no puedes negociar la adhesión de la gente, debes pedirle que la siga o no, y después ver qué compensación tiene. Lo uno no puede ser consecuencia de lo otro.

El corolario, es apasionante:
P. No sé si usted pensó entonces que Zapatero, que estaba empezando, hacía tantas concesiones porque no podía permitirse el lujo de prescindir de un peso pesado. Aunque no calculó hasta qué punto le iba a resultar usted un peso demasiado pesado.

R. ¡Eso es exacto! Y de eso, precisamente me aproveché, me aproveché de Zapatero en beneficio de Extremadura... Y yo les dije entonces a mis compañeros: "si quieren que me quede les va a costar dinero". Así de sencilla y clara fue mi negociación con Zapatero.

Ah, es en El País de hoy. Verán como la entrevista trae cola. Yo ahora les publico otros fragmentos apasionantes.




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La foto es de Netoraton. Don César, no me retire la licencia

Barcelona, la cultura, una reflexión liberal inesperada...



"...contra Franco, Barcelona era cosmopolita, y ahora es turística"

Beatriz de Moura, habla:

“Si me apuras”, añade, “me atrevería a decir que un poco cateta es hoy día casi toda Europa, temerosa y como desconcertada ante el fenómeno de la globalización que la está minando por todas partes, económica, social, cultural y políticamente. Cada país se ha ensimismado en sus propios problemas y ha decidido defender su cultura superprotegiéndola. Creo que de ahí proviene la idea de que la cultura es cara y de que, en efecto, el Estado debe subvencionarla, olvidando lo que esta política cultural ha generado en el pasado: o bien grandes proyectos costosísimos, vistosísimos, pero vacíos de contenido, o bien mediocridad (cantidad primando sobre calidad). Recuerdo una visita de Arthur Miller a Jorge Semprún cuando éste era ministro de Cultura, allá por 1989-1990. Muy admirado e intrigado, recorrió con la mirada el inmenso despacho del ministro y le preguntó: ‘¿Y para qué sirve realmente un ministerio de Cultura?’. Recordemos que Estados Unidos no tiene ministerio de Cultura y durante décadas ha sido el centro neurálgico de todas las culturas occidentales. Si hoy la creación literaria norteamericana está en crisis, no es por falta de proteccionismo, sino, creo, por haberse ensimismado y cerrado a otros horizontes culturales. Por otra parte, nunca he sido partidaria de Estados-padrecitos; nunca dan nada sin pedir algo a cambio, generalmente el alma del protegido. En este aspecto, ¡la cultura sí es cara, demasiado cara en efecto!”

Para qué. En efecto. Miller no ha visitado a Carmen Calvo. A lo mejor entonces ni siquiera se molestaría en hacerse la reflexión, directamente habría descubierto que no sirve para nada. Semprún se merece el respeto y el beneficio de la duda. Los americanos, "el centro neurálgico de todas las culturas occidentales", cuanto os queremos, cuanto os odiamos.