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Miren por donde la edición de The Economist recién calentita publica un reportaje sobre quebequeses que no parecen serlo tanto. Coming Out Canadians ($) (por el tono, salir del armario en plan canadiense) se refiere a las manifestaciones públicas de algunos artistas quebequeses que han tornado, más o menos seriamente, su soberanismo si no a un federalismo sí a una duda sobre los métodos o la finalidad de ser soberano:Michel Tremblay has been a pillar of the province's cultural establishment since the 1960s. In a casual interview after a literary event, Mr Tremblay berated separatist leaders for putting economic issues above cultural ones. “As long as the economy is put ahead of everything else, sovereignty will never happen,” he argued. The next day, Robert Lepage, a dramatist and filmmaker, admitted to similar misgivings. “I still have a sliver of sovereignist sentiment within me but I clearly need to be re-convinced,” he said.
Como bien sabemos por aquí, al final los santones de las patrias reparten las licencias de traición y fidelidad, entre ellos el líder del partido qubeçois, Gilles Duceppe:Mr Tremblay duly assured Mr Duceppe—and later the province—that he still thinks Quebec should be independent. But he asked of the lynch mob: “What are they going to do? Burn my books in the public square because I dare to say something different?”
The brouhaha reflects a genuine quandary for the separatist movement. Its leaders have downplayed culture to broaden their appeal to include immigrant groups and not just native French-speakers. But the spat also underlined that, despite receiving pots of federal money, it is much easier for Quebec's artists to come out as gay (as both playwrights did years ago) than to reveal the merest suspicion of closet federalism.
Tiempos modernos estos, más fácil ser marica (un avance, no lo duden) que pasar de la patria. Ya les cansé bastante con la cosa canadiense, recuerda mucho a la piel de toro.

No sólo de una bitácora vive el bitacorero. Tiempo ha, y ya ha pasado el bastante como para cumplir la promesa, topé en mis viajes digitales con una experiencia seguramente inédita: escritora casi novel promueve su libro recurriendo a su blog, al buzz (perdonen el palabro moscón y anglosajón, pero son los tiempos que vivimos y la lengua se la hace uno) y a la sencilla propuesta del toma y daca: yo te regalo mi libro a cambio de un comentario en tu página una vez leído. Diez éramos diez los elegidos y nadie sabe como ha sido, pero prácticamente soy el último.
Hace cosa de dos veranos me dió por pasar las vacaciones en Irán: se lo recomiendo vivamente, gran experiencia, algo que no tiene aparentemente nada que ver con un Un Hombre de Pago, que así se llama el relato de la promesa, si no fuera por un recuerdo de ese tiempo que, entiendo que ustedes así lo esperan, sí tiene que ver. Seguro que para Neus Arqués, la escribidora, lo tiene: espero que me lo diga aquí, en estos comentarios que me dejan y que me sigue sorprendiendo que haya gente que quiera hacer.
Todos ustedes, que leen los periódicos y han vivido en el intermedio del siglo XX y el XXI saben de un país como Irán, la legendaria Persia de Ciro, Darío, el culto a Zorastro y las uvas de Shiraz. Un país donde, para horror de nuestras costumbres, las mujeres deben obligatoriamente cubrirse el pelo y el cuerpo en cumplimiento de una dura interpretación de la tradición musulmana. Ese interesante país en absoluto bárbaro (créanme, una tierra sofisticada en sus tradiciones) lo es por algo más: la tensión entre el orden constituido por los clérigos religiosos y el cuestionamiento de las reglas por la mutación sutil de sus principios: de la negrura del atuendo exterior que cubre a casi todas las mujeres de más edad, o menos educación o menos renta, y la recuperación del color de las más jovenes, el pelo que asoma hasta la mitad más o menos justa de la cabeza, una declaración de principios sorda y palpable.
La tolerancia en el vestir se vuelve, les decía, un tanto flexible, más para las pocas occidentales que se atreven a recorrer un país semiproscrito. Por supuesto, siempre y cuando no se produzca la ruptura del código: el cabello debe cubrirse, el cuerpo no debe mostrarse. En algún lugar leí acerca de una mujer occidental de cierta edad que comentaba el mayor o menor grado de tolerancia hacia el código de vestimenta del visitante, al que quitaba importancia en su caso. Seguramente con sabiduría, indicaba: "a cierta edad, las mujeres nos volvemos invisibles". El rígido código de vestuario musulmán pretende alejar a los hombres de cualquier tentación carnal y, dicen ellos, dar más libertad a las mujeres al no ser objeto de deseo. A cierta edad, entonces, y se supone que la biología lo ha hecho así, los hombres siguen menos con la mirada a las mujeres y se espera que las deseen menos, destino ingrato el de la humanidad.
Traigo esta excesivamente larga introducción a colación porque cuando leí acerca de las intenciones de Neus en lo primero que pensé fue en ese razonamiento de mi viaje iraní. Quizá porque me quedé pensando sobre ello un poco aturdido por la obviedad de lo masculino. Neus dice preocuparse de la invisibilidad de la mujer madura en lo que se refiere a su vida afectiva (afectiva: la suma del amor y el sexo, juntos o separados). Y dice también en alguna solapa o en algún resumen que no recuerdo ahora que le gusta atender y fijarse en las conversaciones de hombres y mujeres: entonces me sobrevino otro recuerdo, el de los guiones de Norah Ephron, la guionista de When Harry Met Sally (y de otros pasteles y otros aciertos) quien suele dialogar estupendamente las conversaciones sobre relaciones entre hombres y mujeres, las que tienen entre sí, con y de los otros.
Un hombre de Pago es casi una larguísima conversación de unos pocos personajes que buscan el amor - el tema eterno - y como en toda trama dedican su tiempo a superar los obstáculos que tienen para alcanzarlo. Unos lo encuentran, otros no. Como en la vida. La novedad que evidentemente resalta en las reseñas y en la historia - que no hacen tan evidente o puede que encubran la intención real, la invisibilidad de las mujeres al llegar determinado tiempo - es que el viaje de dificultades lo marca el recurso a un gigoló (¿se puede decir prostituto? ¿puto es una palabra sólo para chaperos, un término que se ha tenido que crear ante la inexistencia en el diccionario de un equivalente castellano al de ramera?), crisol de la historia, personaje capturado por su propia capacidad de seducción y que sostiene dos relaciones con dos mujeres de diferente circunstancia.
Repetiré una constante de todos los lectores que hemos sido premiados: la sencillez de lectura. Añadiré una cosa que ya le he contado a Neus: qué buena historia tiene para convertir en guión de cine o hasta de serie de televisión. Neus describe conductas y diálogos, poca introspección de los personajes. Sant Jordi ya está aquí. Vayan si pueden a ver a Neus, sean curiosos y cómprenle el libro para juzgar ustedes mismos que siempre es lo mejor y cuando se lo firme díganle que Berlin Smith les mandó. Ahora, que todavía no nos conocemos de nada.

Sube Mariano al viejo reino de Navarra: no puede ser moneda de cambio en una negociación política ¿con ETA? ¿con el MLNV? ¿con el nacionalismo vasco?. ¿Y por qué no? Haciendo política para los vivos y no para los muertos (es decir, no hacer política en nombre de la historia, sus mitos y sus personajes) a lo mejor se pueden romper moldes e inventarse soluciones para todos los gustos.
Ejercicio sobre el papel: a) los vascos nacionalistas, sea cuál sea su condición, reclaman la soberanía del pueblo vasco para decidir su futuro. Es decir, una hipotética independencia que esperan sea en el seno de la Unión Europea; b) esos mismos vascos nacionalistas desean hacerlo asegurando una supuesta y mentirosa integridad territorial que incluye a ese viejo reino de Navarra sin rey alguno y esa otra entelequia de Lapurdi, Zuberoa y Behenafarroa; c) los vascos no nacionalistas desean conservar su nacionalidad española y que no haya bromas sobre el futuro; d) los navarros normalmente sólo quieren ser navarros y son casi los más españoles del mundo. Vamos, como un vizcaíno quijotesco.
Así, si nos centramos en los intereses reales de la gente parece que todo reside en, por un lado, la posibilidad de irse (los cuadros nacionalistas saben de la complejidad social, jurídica y la incertidumbre del invento de la independencia, por lo que como depende de las circnunstancias, lo que quieren es un derecho a ejercerla) y, por el otro, evitar que eso ocurra. Añadiríamos que el otro elemento residente es, para unos, la vasquización de la sociedad (euskera y txalaparta obligatorios) y, para otros, más bien ser muy navarros o muy alaveses siendo bien españoles.
Hipótesis: Navarra acepta integrarse, referéndum mediante, en un ente denominado como se quiera (¿Euskal Herria?, los políticos buscarían un nuevo nombre ficción: por ejemplo que todo se llame Navarra, hala) en el que se dan las siguientes circunstancias:
- la capital del nuevo gobierno vasco se traslada a la vieja Iruña
- los territorios históricos son los depositarios de los derechos históricos, siendo estos los que cuentan con la capacidad para autodeterminarse y no el ente global. Una buena regulación a la canadiense sobre la manera de hacerlo y una modificación constitucional que aclare en qué consisten y, para que todos los españoles estén de acuerdo, el reconocimiento de que se ha producido la actualización de los fueros en el ámbito de la constitución: muerte a las guerras carlistas.
- los territorios históricos adquieren determinadas potestades para regular la lengua y la educación, además de sus haciendas al usual modo actual. Se evitan riesgos de vasquización obligatoria y, por necesidad electoral de cada territorio, ya se encargarían los políticos de dar a cada uno lo que es lo suyo.
Resultado: la soberanía queda reflejada en las provincias y no en el Euskal Herria inventado. El nacionalismo tiene una llave parcial para la independencia, pero sólo parcial. En segundo lugar, el nuevo parlamento vasco tendría seguramente mayoría no nacionalista por el efecto demográfico navarro, con lo que no se puede esperar políticas radicales de vasquización y la necesidad de pacto con garantías para los que se sienten españoles y no únicamente vascos. Los navarros de Etxarri-Aranaz se podrán sentir vascos sin que se puedan poner argumentos tontos sobre lo contrario. Los navarros bien navarristas pueden estar tranquilos, que sus cadenas, sus fueros, sus misioneros y su España permanecen cerca. El resto de los españoles están tranquilos: es difícil que los vascos se marchen o que, al menos, todos los vascos lo hagan.
Esto no es ficción: recuerdo a Arzalluz diciendo un día que el problema de la independencia los españoles lo arreglaban integrando Navarra en Euskadi.
Y el papel lo aguanta todo: ¿es una propuesta suficientemente creativa para que los populares se movieran y tomaran la iniciativa política? Si fuera rechazada nadie diría que no contribuyen. Bueno, échenme los perros si quieren. Luis Amézaga volverá a divertirse con mis buenas intenciones.

La cantinela habitual de los señores del PNV es esa de que el pueblo vasco no votó la Constitución. Una afirmación bastante discutible proviniendo de unos señores que siempre han querido jugar con ventaja y que se dedicaron a hacer lo de siempre: no votar para tener un argumento para el futuro pero hacer y decir con la boca pequeña todo lo posible para que saliera: es que era mejor la Constitución que no tenerla. Una Constitución que, en lo que se refiere al tema vasco, leída hoy resulta de una comprensión y de una capacidad de generar consenso verdaderamente sorprendente. Mucho más si se relee el estatuto de la CAV que, por cierto, sí votó el PNV y se supone que aprobó el famoso pueblo vasco: uno se pregunta - se confirma - cómo se puede ir mucho más lejos políticamente de lo que ya hay si no es para romper el Estado: tampoco es que me sorprenda, siempre estuvo claro, lo que no sé es por qué hay gente que se cae del guindo cada semana. El PNV: ese partido que como en el 31 y el 37 siempre traicionó la democracia en España.
Ayer, Domingo de Resurrección, que no por casualidad fue elegido por Sabino como el día de la patria vasca, el señor Spock renovó ufano y en esa solemnidad religiosa que tanto les gusta una nueva reedición de la palabrería lastimera que luego te repiten todos estos aprendices de patriotas:La única Constitución del pueblo vasco son los derechos históricos
Conviene que leamos entonces lo que dicen la Constitución y el Estatuto, esos textos con los que este señor firma sus decretos. Que haya que recordar estas cosas y que no sea portada de los periódicos, ya tiene. Disposición Adicional Primera de la Constitución Española:1.ª La Constitución ampara y respeta los derechos históricos de los territorios forales.
La actualización general de dicho régimen foral se llevará a cabo, en su caso, en el marco de la Constitución y de los Estatutos de Autonomía.
No está demás recordar lo que dice la disposición transitoria cuarta:1. En el caso de Navarra, y a efectos de su incorporación al Consejo General Vasco o al régimen autonómico vasco que le sustituya, en lugar de lo que establece el Art. 143 de la Constitución, la iniciativa corresponde al Organo Foral competente, el cual adoptará su decisión por mayoría de los miembros que lo componen. Para la validez de dicha iniciativa será preciso, además, que la decisión del Organo Foral competente sea ratificada por referéndum expresamente convocado al efecto, y aprobado por mayoría de los votos válidos emitidos.
2. Si la iniciativa no prosperase, solamente se podrá reproducir la misma en distinto período del mandato del Organo Foral competente, y en todo caso, cuando haya transcurrido el plazo mínimo que establece el Art. 143.
Si vuelven con el cuento de que eso no lo votaron ellos, leamos unas cositas que dice el Estatuto que sí votaron pero que ahora dicen que no les gusta. La excusa, ya saben, es esa cosa del incumplimiento de miles de transferencias pendientes (vamos, terrible, el pueblo vasco traicionado porque no tiene la gestión de los aeropuertos: y que nadie sepa contestar este discurso...). Bueno, pues en el Estatuto se leen cosas como ésta en su artículo nueve, votadas por ellos y refrendadas por los vascos:Los derechos y deberes fundamentales de los ciudadanos del País Vasco son los establecidos en la Constitución.
Pero por si quedaba duda, se desliza una fracesita que tiene que ver con la adicional primera:Mediante el proceso de actualización del régimen foral previsto en la disposición adicional primera de la Constitución, corresponderá a las Instituciones del País Vasco, en la forma que se determina en este Estatuto, el régimen de la PolicÌa Autónoma para la protección de las personas y bienes y el mantenimiento del orden público dentro del territorio autónomo, quedando reservados en todo caso a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, los servicios policiales de carácter extracomunitario y supracomunitario, como la vigilancia de puertos, aeropuertos, costas y fronteras, aduanas, control de entrada y salida en territorio nacional de españoles y extranjeros, régimen general de extranjería, extradición y expulsión, emigración e inmigración, pasaportes y documento nacional de identidad, armas y explosivos, resguardo fiscal del Estado, contrabando y fraude fiscal al Estado.
Si les dejo todo el párrafo sobre la policía es para que llueva sobre mojado: ya me dirán si un territorio que tiene estas competencias policiales está sometido a un régimen de explotación terrible. El sarcasmo sobre la persecución de ETA se lo dejo a ustedes.
Uno no espera demasiado de los señores del PNV a la hora de jugar con la verdad histórica y la realidad, pero que los proclamados demócratas no sepan utilizar el lenguaje y la comunicación para que las personas sensatas se puedan sentir informadas, aunque luego esta gente se salga con la suya, a mí personalmente y, como se dice en la calle, me flipa. Que no se rían de mí, se lo ruego. ¿Dónde está el cerebro de la comunicación del PP para que no sea posible ese discursito de comprensión ante los pobres vascos sometidos, los pobres presos y todas esas milongas? Aquí sólo levanta la voz Savater y ya puede que no le quieran ni en PRISA.
Juan José Lasa Mitxelena, Txikierdi:"Integrado en la banda a principios de los 70, este etarra nacido en la localidad guipuzcoana de Rentaría el 14 de febrero de 1955, huyó a Francia cuando sólo tenía 18 años. Herido en un enfrentamiento con la Guardia Civil, se benefició de la amnistía de 1977, tras la cual participó, presuntamente, en el asesinato del general de brigada José Manuel Sánchez Ramos y el teniente coronel José Antonio Pérez, perpetrado en Madrid en julio de 1978.
En 1991 se integró en el comité directivo de ETA como responsable de los denominados comandos ilegales y, como tal, se supone que ordenó el secuestro del financiero Diego Prado y Colón de Carvajal, ocurrido en Madrid en febrero de 1983. Txikierdi fue detenido por la Policía gala el 29 de enero de 1985 en la localidad francesa de Anglet y, tras cumplir condena en este país, fue extraditado a España el 10 de abril de 1992."
En este desierto desmemoriado, no sé en qué quiere basar el Partido Popular su comunicación con la sociedad pero lo tiene verdaderamente sencillo al recordar algunos elementos de la memoria que hay quien no recuerda: los señores de ETA con Franco muerto ya salieron de la cárcel. Hoy siguen diciendo que después no hubo democracia y se dedicaron a asesinar con saña, fruición y descaro de modo masivo: al general le dejaron en paz, a los demócratas nos masacraron. Que no se nos quede helada la sonrisa.

Personalmente sostengo que la socialdemocracia y la izquierda oficial son una estafa ideológica. Sencillamente porque se apropia de conceptos ajenos en nombre del progreso, los hace suyos y los presenta como conquistas propias: rápidamente se olvidan de las ideas absurdas del acervo ideológico comúnmente entendido como izquierdista (ese gusto por el estado omnipresente, ese ahogo de la libertad en nombre de la libertad) y se abrazan las ajenas ante la constatación del fracaso y la evidencia del sentido común.

Esto no estaría mal si nos llevara a un mundo mejor, porque la estafa es doble: no sólo se presentan unas ideas como lo que no son, sino que no se cree en ellas y son una añagaza para aparentar ser modernos: en cuanto hay ocasión, volvemos hacia atrás. Gas Natural, la dichosa OPA, el ministro condonado, etc. etc. son el ejemplo. Lo entenderán en cuanto lean una de las respuestas de José Luis a Pedro José en el acto de pluralismo de la semana: que El Mundo tenga una entrevista dominical con el presidente del Gobierno y no sea cosa sólo de El País. O viceversa si habláramos de Josemari.
La pregunta era:¿Entonces para usted ser 'rojo' es ser socialdemócrata?
El fragmento esencial de la respuesta es éste:Más que un socialdemócrata soy un demócrata social. El camino para los avances sociales es fortalecer los derechos de los ciudadanos y el control de los poderes públicos. El programa de una izquierda moderna pasa por una economía bien gobernada con superávit de las cuentas públicas, impuestos moderados y un sector público limitado. Todo ello, conjugado con la extensión de los derechos civiles y sociales.Ese es el programa del futuro.
Considero a los lectores de esta pagina suficientemente observadores como para apreciar el truco: resulta que el superávit presupuestario es de izquierdas - veremos lo que dura y lo que dice en el futuro -, también el control de los poderes públicos - ¿poder limitado? -, y no digamos los impuestos moderados - yo es que no me lo creo: ¿le gustarán los modelos del Este, el Este de ahora? -. Milton Friedman y Hayek rápidamente avisarían de que la trampa reside en eso de los derechos sociales y no individuales, pero ya está, ya está el discurso fagocitado.

El fraude idelógico aflora para el que lo quiera ver en cualquier sitio: ¿qué quiere decir "más que un socialdemócrata soy un demócrata social". Aclárenoslo señor presidente, porque si usted no es socialdemócrata ya nos contará qué es ser de izquierdas. Yo pido a algún sabio profesor de ciencia política que me aclare lo que es ser "demócrata social". A mí me basta con saber que se es demócrata o no se es, porque cada vez que se le pone un apellido a la democracia suele significar que se reduce la democracia. Es que tengo memoria y recuerdos para haber oído lo de la democracia orgánica, que era muy social y muy familiar.
Pero lo que peor soporto de la izquierda oficial es el complejo de superioridad moral permanente y la fe ilimitada en que el progreso es cosa suya (fe, un término que suele conducir a conductas peligrosas porque descarta la razón). Dice el morador de La Moncloa:P.- Pero insisto, ¿cómo se concilia esta visión abierta de la democracia, con esa visión, perdóneme, tan sectaria de que la derecha no le ha enseñado nada?
R.- La derecha en este país me ha enseñado que es la izquierda la que hace avanzar los derechos democráticos.
Como uno ya no sabe si ser liberal es ser de derechas (uno está seguro que servidor no es como Acebes, pero es que a Acebes no le considero liberal), duda ante el análisis. Porque normalmente te lo gritarían. Si no es la derecha de este país, puede que sea la anglosajona, porque esas cosas del superávit y los poderes limitados a mí me recuerdan más a Margaret Thatcher y a Ronald Reagan que a Miterrand o a Willy Brandt. Y si aquí nos dice José Luis que esas son cosas de izquierda moderna las habrán aprendido de alguien.
A Adolfo Suárez le llamaron trilero. Los socialistas.
Pedro José le pregunta hoy a José Luis:P.- Dígame, cuáles son sus tres prioridades para lo que queda de legislatura.
R.- El proceso de paz, los derechos sociales y ciudadanos, y la Educación y la Cultura. En los derechos sociales incluyo la estabilidad en el empleo que afecta especialmente a los jóvenes.Pronto podemos tener un acuerdo en el marco del diálogo social para reducir sustancialmente la temporalidad en el empleo.
Creo que se contesta por sí mismo.

Es un trago duro. Que un republicano tenga que escribir en contra de otros republicanos y en contra de la celebración cual cambio de solsticio del aniversario de la Segunda República - que se realza y rememora porque tiene un número redondito, setenta y cinco años - es, créanme, algo ingrato, porque es de esos temas sobre los que castizamente se diría que se confunde el culo con las témporas. Honestidad intelectual, se le supone, deporte que Viladesau predica a los que queremos oírle.
Al corazón henchido de justicia, buen corazón, buenas intenciones y no muy buenas conclusiones de Almudena Grandes, quien disparó la bengala de la sucesión de cosas que probablemente hoy ocurrirán, ya le dedicamos algunas palabras propias, igualmente sentidas y repletas de buen corazón. Si las conclusiones son más pertinentes es cosa a juzgar por los demás, pero de la lectura de los comentarios recibidos y de algunas colaboraciones periodísticas que leo con la paciencia de quien se siente de vacaciones, no me siento solo: iba a decir que el cansancio por el pasado como lanza arrojadiza era una cosa generacional, de los que llegaron a la transición con veinte años y quisieran terminar de vengarse de Franco ahora porque se les murió en la cama.
Al ver quiénes esgrimen argumentos de todo tipo sólo me funciona lo de la generación parcialmente, y más parece una combinación de nostálgicos enardeciendo los sentimientos de progresistas a la violeta de todas las edades buscando un discurso para justificar su propio presente. Como los nacionalistas vascos recrean la Euskal Herria idílica en la que un montón de demócratas soberanos que hablaban en euskera se sentaban bajo el árbol de Guernica y eran justos y muchas cosas más, el izquierdismo de salón, lectura de El País y altar a Iñaki Gabilondo imagina que ese espléndido fracaso conocido como Segunda República fue un periodo de civismo sin límites repleto de campos sembrados de margaritas: cómo se nota que ya vamos siendo más los que no vivimos aquello que los que lo vivieron.
Destacaré las palabras de Martí Saballs Pons, subdirector de Expansión, ampurdanés por la vía materna, quien tiene la rara virtud de ser preciso, es decir, decir lo que hay que decir con las palabras justas y sujetas a pocas interpretaciones. Meritoria es esta perfecta descripción del resumen de los años de la vigente restauración monárquica: "Llegó la democracia, un nuevo Rey, progreso y ladrillos. Hasta hoy". Pocas veces se consiguen síntesis tan elementales. Buen químico, Martí Saballs: La II República fue ejemplo de cómo el centro moderado, liberal y plural quedó engullido por extremismos intolerantes, unitaristas y separatistas, que confundían patrias y enseñas con utopías del terror, y que obligaron a matarnos entre españoles.
Por honrar el poder de esta síntesis, ahorraré mis habituales circunloquios y les reproduzco una a una las varias sentencias impecables: "España no tiene que mirar por el retrovisor para seguir avanzando"
"Loar la II República me suena tan viejo como recordar las consecuencias de la Guerra de Cuba."
"A todos nos han contado anécdotas, recuerdos vagos, y tenemos opinión de la bibliografía leída. Pero otra cosa es que quiera rememorarse aquélla época de forma institucional, levantando fantasmas y agravios."
Martí Saball publica una columna que se llama 610,8 km, la inmensa distancia que separa Madrid de Barcelona y que no les enlazo porque de pago es y no tengo acceso: la leí por el viejo método de acudir al quiosco el pasado miércoles. Pero su tino llega más lejos, anticipa, dados los años que vienen y la distancia entre el 14 de abril de 1931 y los hechos de los años siguientes (los tienen todos ustedes en su memoria o en sus lecturas), algo inquietante: "Y me temo lo peor, que entramos en un período de aniversarios difíciles de digerir."
Mi amigo Citoyen, que les aseguro que ya es de otra generación, y al que no se le puede acusar precisamente de alejamiento ideológico con lo que podríamos llamar izquierda en su acepción más amplia y menos dogmática, me dejó estas palabras plenas de acierto como comentario a una de mis peroratas: "...el problema de abrir las fosas comunes es que no sirve de nada (nada útil, materialmente útil, que aporte soluciones a problemas reales de hoy día) y plantea muchos problemas ¿que ocurre si aparece que también había banderas bicolores en las fosas comunes? ¿si resulta que hay un montón de curas?¿esos muertos no merecen memoria y recuerdo? ¿eran menos inocentes?
La guerra civil fue el episodio más vergonzoso de nuestra historia, por ambas partes, es parcial decir que solo tuvieron "ellos" la culpa, intentar desenterrar ahora ese problema es un suicidio, por el muerto que enterramos no estaba muerto, sino que sigue vivo y lo mismo se cabrea cuando lo saquemos. Habrá que esperar, no sé cuanto tiempo a que el muerto se muera del todo y entonces ya podremos explicar en los libros de historia la guerra civil de una forma objetiva"
Descanse en paz la Segunda República.

No parece o no he encontrado respuesta o comentario desde el diario El País a la extrañeza de que varios párrafos del enésimo libro que pretende biografíar a Fidel Castro contenga textos de una supuesta entrevista que no es entrevista: se trata, difícil que parezca de otra forma, de transcripciones de discursos del Comandante. No puede uno evitar su interés en el personaje y su destino, así que según pasaba por la librería habitual he tomado de los estantes Biografía a dos veces, un trabajo del archiconocido ídolo de PRISA y azote de neoliberales que es Ignacio Ramonet. Lean atentos porque me he encontrado una sorpresa.
Ramonet, que tiene una pluma excelente, efectúa un prólogo en el que, no por esperado no dejo de seguir asombrándome, se vuelve a caer en la misma trampa moral con la que se suele juzgar con complaciencia a Fidel Castro: una sucesión de reconocimientos y alabanzas a su memoria de elefante, su caballerosidad en el vis a vis, su altura intelectual, su energía inacabable, los médicos cubanos por el mundo, la resistencia al devastador embargo comercial, la alfabetización, los niños cuidaditos... y un párrafo a las cosas que no pueden ser, como las condenas a muerte, los presos políticos y esas cositas sin importancia, amén de la concesión a la comparación con esas supuestas democracias de Santo Domingo, Haití, etc. etc.
Es demasiado cansino recordar o llamar la atención que todos esos trabajos meritorios en alfabetización, escolarización y salud los han desarrollado muchos países, especialmente los europeos, con gobiernos socialdemócratas que pueden ser criticados por la forma de alcanzar objetivos compartidos por, generalmente, todo el espectro político, pero que es evidente que en esa crítica no cabe hablar de un abuso de los derechos humanos y una destrucción de la economía como la del Comandante y sus seguidores: no sé si me cogen la moraleja, lo que digo a Ramonet y a todos los izquierdistas complacientes es que hacer lo que un gobierno debe responsablemente hacer, es su obligación, y que no es un descargo decente decir que las élites latinoamericanas de alrededor se han dedicado al saqueo para justificar que las mismas políticas de partidos de izquierdas respetuosas con la democracia y los derechos humanos no son de aplicación por un movimiento (ni partido, ni ejército) que tomó el poder al asalto expulsando - y ejecutando - a todos sus rivales políticos con la bandera del marxismo leninismo en la mano: Castro ya tenía a Suecia en su tiempo o al Reino Unido como modelo inspirador de políticas sociales si hubiera querido, pero prefirió condenar a todo el mundo en nombre de su versión del paraíso. Cuba era un país con un nivel de renta más que decente en el triunfo de la revolución, y ya hubiera querido el Madrid del 59 ser como La Habana del 59.
No me desvío: la aclaración me parecía pertinente, pues en ese prólogo Ramonet insiste en su condición de periodista y de dedicarse a reflejar los hechos y a mirar con sosiego la obra del Tirano Banderas ilustrado que habita en la isla. Uno no entiende como un periodista de su talla no repara, no profundiza, no llama la atención por su potencial trascendente, en lo que dice en la página 500 que es la que casualmente abro al azar al quitar el celofán del libro:La guerra de Irak, ¿a usted le parecía inevitable?
En febrero de 2003, unas semanas antes de la guerra, estuve en Malasia en la Cumbre de los No Alineados y allí, en Kuala Lumpur, conversé largamente con los miembros de la delegación iraquí, y con el entonces vicepresidente Taha Yassin Ramadan. Les dije que, si las poseían, debían destruir todas las armas para facilitar el trabajo de los inspectores de la ONU. Era para ellos la única posibilidad de evitar el ataque. Y creo que lo hicieron, destruyeron las armas, lo habían hecho ya antes, pero no sirvió para nada. La decisión del ataque ya estaba probablemente tomada
Y nada más. Quiero decir que ante las dos frases "si las poseían" y "creo que lo hicieron" existe una necesidad imperiosa de pedir aclaración a un personaje que no dispone de malos servicios secretos precisamente y que mantuvo su embajada en Bagdad hasta el final (el concepto de autoinmolación de los demás es algo que le apasiona). Si Fidel Castro dice "creo que lo hicieron" es porque debe creer que las tenían, pero Ramonet no le pregunta por qué lo cree.
No es que cambie esto ni la historia ni la legitimidad o carencia de ella de la guerra. No es que esto demuestre que había armas de destrucción masiva. De hecho, puede que sea una más del narcisismo y sabiduría manipulada de la innegable inteligencia del tipo. Pero a mí me sorprende que Ramonet no extraiga todo el partido de una cuestión tan controvertida dicha no precisamente por un cualquiera. Por honestidad intelectual debo decirles que a este quien les escribe no le hizo feliz esa guerra y que cree que el resultado es un fiasco muy serio, y que la incapacidad de encontrar el rastro de las armas que sirvieron de excusa es una mentira al mundo y a la ciudadanía de los Estados Unidos (que pone los soldados muertos) más grave que la mentira que desveló la falda con semen de Mónica Lewinsky, y nadie pide el impeachment de Bush. Pero siendo el autor de la entrevista - con las dudas acerca de algunas páginas que hemos advertido - un reconocido y beligerante autor en contra de la guerra, de la globalización neoliberal y de la vigente política exterior norteamericana, caben unas ciertas dosis de reflexión o de inquisición (del verbo inquirir) acerca de lo que Fidel Castro Ruz quiso afirmar acerca del núcleo esencial de la justificación, justa o no, de la guerra de Irak.
O eso creo yo. Díganmelo.

Creo que era ayer cuando leía por algún lado las algaradas de eso que llamamos Batasuna pero que tiene tantos nombres y coberturas. Tierras Vascas, Euskal Herritarrok, MLNV. La algarada, claro, no es novedad. La excusa, tampoco. Seguro que ya lo deben saber: en lo que parecía una nueva provocación en respuesta al encarcelamiento del Sr. Otegi y dos más (por cierto, nadie nos ha dicho si se ha repuesto de la neumonía con satisfacción para todos), los señores de Batasuna convocan un mitin. El mitin, de acuerdo con la ley vigente, es ilegal. De acuerdo con la costumbre vigente, Batasuna no tiene gran consideración por lo legal.
Cabía esperar, por tanto, un nuevo acto de rebeldía para poner al estado contra las cuerdas y forzar el espectáculo de los mártires del pueblo vasco siendo sometidos, puede que aporreados y hasta detenidos por ese cuerpo que quieren casi tan poco como a la Guardia Civil que es la policía vasca: ya saben que la ertzantza es la continuación por otros medios de los servicios secretos del PNV.
La sorpresa consiste en la sutileza que implica que el señor Joseba Permach admita, sujétense a la silla, la "imposibilidad" (las comillas las pone el diario) de celebrar el mitin. ¿Qué? ¿Imposible? ¿Batasuna sometido a la ley? ¿Puede ser que sosegadamente solicite a los partidos que su legalización sea "lo antes posible" (otra vez el entrecomillado es textual)? ¿Cómo puede ser que en la línea combativa habitual se reclame una "respuesta conjunta" por quienes "han reivindicado el derecho de Batasuna ha desarrollar su labor política" pero que esa respuesta no es "urgente"? No ha mucho la respuesta ni siquiera hubiera sido urgente, se habrían quemado súbitamente unos cuantos cajeros.
Podría decir sin temor a equivocarme que esto es sutil. Comiéndome mi propio titular, podría decir que poco enigma hay. Ya dicen Imaz y luego Zapatero que lo primero es consolidar el proceso y ya hablaremos de política: el pacto parece hecho, los actores parecen conocer la misma obra, el público en uno y otro lado se pone nervioso, ¿verdad, Juan José?. En este espacio flotante nos frotábamos los ojos en fechas recientes diciéndonos que, en esto, ya hay mucha cocina, mucho sapo y mucha culebra masticándose.
Hoy está en huelga. ¿A que no pasa nada? ¿Alguien puede echar de menos la televisión pública? ¿No es evidente en este momento que el sector privado provee los mismos servicios sin necesidad de que el estado intervenga? Y, encima, gratis.
Sencillamente, por qué no la cierran ya. No, los socialistas de todos los partidos no lo van a hacer.

Al menos dos de los diarios que leo según salgo de la ducha se refieren al informe sobre la juventud española de la Fundación Santa María. La lectura de la fuente original no está a mi alcance en este momento, pero la mera contemplación de los diferentes puntos de vista que adoptan el diario El Mundo y el diario El País confirman lo necesario para la higiene intelectual de cualquiera: nunca lea un solo periódico. O escuche una sola radio. En definitiva, y no por menos sabido no está de más decírselo a uno mismo, no cabe conformarse con una única fuente.
No voy a decir que la visión de un diario es verdad y la otra la mentira, porque parece probable que las dos sean partes de la verdad y de la mentira, dichas sean estas dos grandes palabras con la suficiente distancia para no hacernos trascendentes con ellas. En definitiva, lo interesante es lo que la diferente manera de ver el mundo provoca en el sesgo aplicado a la noticia. Así, mientras El País está mucho más preocupado (o alborazado) por el deterioro de la fe religiosa y, en particular, del credo católico, El Mundo, sin que desaparezcan estas referencias pues no en vano este estudio se ha centrado tradicionalmente en el análisis de los valores de la juventud, está más centrado en la visión de las instituciones. Por efectuar una simplificación.
Supongo que fruto de ello debe ser que el diario de la calle Pradillo contenga un parrafito de lo más interesante que El País no tiene y que creo, ustedes me dirán, que tiene sus consecuencias prácticas para la orientación táctica, política y estratégica de los partidos españoles, especialmente los conservadores:Uno de cada cuatro [jóvenes] se siente más autonómico que español, aunque aún son mayoría los que se apuntan a las dos banderas. El nacionalismo con o sin partido gana en Canarias (62%) y País Vasco (60%), y el españolismo en Castilla y León (66%) y Castilla-La Mancha (49%). «Los que más se identifican con su comunidad son los menos religiosos. Según aumenta el nivel de religiosidad, crece su identidad española».
Me pregunto si la mayor proporción de religiosidad entre jóvenes catalanes y vascos presupone también más identidad española. Pregunta pertinente no sólo por el momento político que se vive sino también, y no es poco, porque el catolicismo y su vinculación ideológica y programática con el nacionalismo vasco especialmente y con el catalán más moderadamente, tienen que ver desde un punto de vista histórico.
¿Hablamos del choque de tres nacionalismos - que nos diría Maragall -, el español, el catalán y el vasco sostenido por la tradición o el tradicionalismo religioso? En cualquier caso la preferencia por lo local frente a lo estatal, la asociación de lo español con valores morales conservadores, el refugio del mayor sentimiento "español" en las viejas tierras de Castilla con centro en Madrid, de ser cierta, arroja un problema estratégico importante para la causa "España, una única nación". No parece sencillo para el Partido Popular crecer en expectativa de voto para obtener mayorías verdaderamente claras si no puede obtener adeptos o, dicho de otra manera, si tales proporciones de población, más aún las nuevas generaciones, tienen estas percepciones.
Por eso creo pertinente para lo que se suele llamar derecha liberal, democristiana o, simplemente, conservadora española efectuar un análisis profundo de sus posiciones ideológicas no para abjurar de sus fundamentos, que no tiene por qué si cree en ello, sino para saber cómo se ponen al día y cómo se explican para convencer. Convencer, demostrar, seducir con las ideas. Me parece que esto es, en general, un déficit de la política española, más dada a la adhesión, la imposición y la marginación del rival. La izquierda conserva ese glamour heroico de la revolución y la causa de los débiles y los perseguidos y, por lo que se ve, las tendencias sociológicas se lo ponen fácil. Las identidades "no españolas" tienen, a la vista está, más atractivo estético y ético que la tradicional española: quizá no se quita el sambenito de olor a sacristía, chapuza y atraso, siendo la realidad otra. ¿Quien cambia eso de ser así?
Quizá el resumen sea preguntarle a Rajoy qué respondería si le preguntasen, por ejemplo, por qué es mejor ser español que sólo vasco. Puede que la palabra mejor no sea la buena, y la correcta sea más conveniente, más beneficioso, más... O por qué España ha de ser autonómica y no federal o confederal o chapuceramente estatutaria como está pasando ahora. Y, claro, cuán convincente es la respuesta para ese joven dividido entre banderas y que abraza valores morales diferentes a los más tradicionales.

Eso es: aliento. Me termino el té de por la mañana con la foto de Raúl Rivero abandonando su conferencia de Sevilla rota por un grupo que el diario El Mundo, donde escribe Rivero, denomina radicales. Por supuesto no se cancela la conferencia por el mal verbo del cubano porque, precisamente, es el rey del verbo. Se cancela porque otros lo impiden a gritos de gusano. Eso de gusano ya nos lo sabemos y desde aquí mi recuerdo, mi ánimo, mi apoyo a todos los perseguidos por sus opiniones, no digamos si son cubanos: me tomo la molestia. Más acritud si cabe tiene el repudio ante un hombre que sabe lo que es el olor de las prisiones cuando las rejas lo son de todos los sitios que arrestan en nombre de la arbitrariedad. Los que se han cargado la conferencia me querrán recordar Guantánamo. Pues bien, lo recuerdo también.
Y no está de más que recordemos lo muy de moda que se está poniendo en eso que se llama radicales romper las palabras de los que no piensan igual. Qué mala suerte, porque lo de radical tiene hasta un punto respetable. Si fueran con camisas azules les insultarían llamándoles fachas, denominarlos radicales es darles un punto de legitimidad: a romper escaparates se le llama nazismo. Me seguiré tomando la molestia: por Juaristi, Savater y todos los Arcadis sospechosos de pensar diferente y no empuñar una porra, ni romper cristales ni, por supuesto, empuñar una pistola.


Si la otra mañana constatábamos la egolatría y la farsa del Comandante y dejábamos al márgen la pedantería, hoy no tenemos más remedio que recuperar los calificativos y entretenernos ante la posibilidad de que Ignacio Ramonet, ese presunto, sólo o en compañía de otros, haya adornado su entrevista al otras veces llamado Dr. Castro (no es doctor) con un poquito de creatividad.
Arcadi Espada daba la alarma: las palabras que el caimán barbudo responde no parecen ser producto de una tradicional entrevista cuaderno de notas y/o grabadora en mano, sino que se parecen como dos gotas de agua a artículos y discursos del magnánimo gobernante de tanta sabiduría tras cuarenta y siete años de silla. Yo miro las referencias que da Arcadi y, en efecto, se parecen como dos gotas de agua.
No cambia en nada el análisis sobre el Comandante, pero hace mucho más divertida la visión que tenemos del Sr. Ramonet y no digamos de El País, en dónde escudriño ansioso alguna reacción y, de momento, no la veo.

Un servidor de ustedes profesa admiración intelectual y literaria por Mario Vargas Llosa. Un servidor de ustedes no se considera ortodoxo de nada, ni siquiera de la causa liberal. Uno recuerda también aquéllo de Don Inda, lo de ser socialista a fuer de liberal. Quizá no debiera sorprenderme entonces de la evolución del pensamiento político del Sr. Vargas, a.k.a. Zavalita, quien descubrió como tantos otros la falacia monstruosa de la revolución cubana por no hablar de otras lindezas vinculadas al marxismo.
Ayer una periodista del El País semanal le interroga precisamente por ese cambio (seguimos sin conseguir que dé su versión de la famosa discusión fin de todo con Gabriel García Márquez):Y a partir de entonces defiende una posición política básicamente liberal.
Un liberalismo que toma muchas cosas del socialismo y que reivindica la libertad como algo más importante que el poder. Hay un aspecto importante del socialismo que todavía es fiel a sus orígenes libertarios, y eso lo confunde con el liberalismo. Es el caso de gente como Felipe González o Miguel Boyer, que llevaron a cabo una política liberal para la economía, afortunadamente para España. Ahora bien, hay un socialismo para el que el poder es más importante que la libertad, y ése es el socialismo que yo critico, porque es el que te conduce a Fidel Castro o a Hugo Chávez.
No me acaban de convencer los ejemplos de González y Boyer. Sí entiendo lo de Boyer, porque nunca supe qué hacía en ese partido, me refiero al Boyer de la libertad de horarios comerciales y no al de la expropiación de Rumasa. No me siento cómodo con Felipe González, porque si bien prefería, dijo él, recibir una puñalada en el metro de Nueva York a vivir en Moscú, no dejó de ser un marcado intervencionista, un tipo práctico: gato blanco, gato negro. Un poco Mao, salvando las distancias, especialmente las sanguinarias.
Puede que por esos aquí proclamados orígenes libertarios del socialismo y mi tendencia a eso mismo (a lo libertario), un colega de la red enlaza mi página diciendo: porque ser liberal no es incompatible con ser progresista. A mí, como se pueden imaginar, me pone los pelos de punta la apropiación de la palabra progreso que observo en gente que considero de ideas más bien conservadoras y atrasadas aunque ellos crean lo contrario. Y en este caldo de cultivo en el que la pureza de los calificativos se vuelve ardua de conseguir rememoro otra cita de Vargas Llosa que tengo por ahí guardada: “son [las ideas] las que deben siempre someterse si entran en contradicción con la realidad humana, pues, cuando ocurre al revés, las calles se llenan de guillotinas y paredones de fusilamiento y comienza el reinado de los censores y los policías.”
¿Liberales a fuer de socialistas?

La mirada fascinada, comprensiva hasta la extenuación y, por ende, admirativa de determinada intelectualidad occidental hacia Fidel Castro, no por poco conocida deja de ser, si me permiten la palabra, fascinante. Lo que no le perdonarían a cualquier otro dictador, se le excusa con indulgencia al hombre que para la posteridad quedará con un tabaco en la mano. El exámen destructivo, sea visual o verbal, al que puede ser sometido un Augusto Pinochet jamás se encontrará hacia el aclamado Comandante en Jefe de la Revolución cubana: esa suerte de Robin Hood que pelea contra los EE.UU. para que a los pobres niños de su amada tierra no les falte de nada, especialmente cultura.
Doble página en El País de Ignacio Ramonet de lo que es un extracto de un libro que se anuncia ("Biografía a dos voces") puede ser insuficiente para que anticipe calificativos al espíritu viviente de Le Monde Diplomatique, esa biblia laica de Joaquín Estefanía. Así que me quedo en la sospecha: la sospecha de esa mirada atontada frente al falso héroe, sus falsos argumentos que tanto se extiende entre esa intelectualidad que acepta para Cuba lo que no querría para sus países, Vargas Llosa dixit. Pero como a Oliver Stone, encantado por la serpiente, dejar hablar al Comandante relajadamente frente a gente que plantea las críticas a su sistema pero que, al hacerlo, están casi deseando que se escape de ellas, tiene la ventaja de que si se lee y se mira bien, donde parece que sale vivo, queda en evidencia el ridículo, la desnudez del rey y el laberinto interior.
Me queda, por tanto, la duda de si, en el fondo, Ramonet y/o El País lo saben y lo escriben así para que, si miramos bien, nos riamos de esta farsa. Las obviedades afloran y el retrato psicológico del gobernante, se hace deliciosamente palmario: He disparado mucho en mi vida. He tenido puntería. En cualquier circunstancia no temo al enemigo.
Determinada izquierda puede decirme que George Bush padre e hijo son flamantes socios de la National Rifle Association, pero si así lo hicieran estarían, por comparación, hablándome bien de Bush, esa hidra, algo que no debe encajarles. Bush no es el presidente de EE.UU. que yo querría votar, pero eso es lo de menos: un presidente de tanta maña con la pistola, me da que pensar.
Primero: ¿la habrá usado contra la nuca de alguien? La fama de pistolero de su periodo Habanero pre-revolucionario le precede. Como el sujeto no dejará autobiografía escrita, Norberto Fuentes, quién sí ha vivido, mamado, cohabitado y cooperado con la revolución hasta el fusilamiento de Ochoa, se ha molestado en escribir él una autobiografía apócrifa del bastardo (no es insulto, lo es) gallego. Y Fuentes, que lo ha tenido cerca y ha escuchado los relatos - interminables, ya saben - del revolucionario da sensaciones muy claras sobre esa época de pistolero y su bautismo de fuego tras el primer hombre muerto. Sutil, pero lo hace.
Segundo: uno desconfía de la puntería. Guillermo Cabrera-Infante, que en paz no descansará por no haber visto el fin del hombre de eterno verde oliva, contaba que el fracaso del asalto al cuartel de La Moncada se debió a la coquetería de Fidel: quitóse las gafas y como no ve un pimiento se equivocó al conducir la camioneta del intrépido plan y todo salió mal. Pero si van al Museo de la Revolución, verán unas maquetas que lo describen como una hazaña superior a la conquista de la luna.
Sobre todo, lo que destila el amigo hablando en confianza es una constante egolatría:Solicité a los médicos que no me aplicaran ningún sedante, y utilizaron anestesia por vía raquídea, que adormece la parte inferior del cuerpo y mantiene intacto el resto del organismo. Dadas las circunstancias, era necesario evitar la anestesia general para estar en condiciones de atender asuntos importantes. (...)
Que no se apague la lucecita de El Pardo. Como la verborrea es incontenible y por la boca muere el pez, el tipo no descansa:...cuando me reeligieron presidente del Consejo de Estado. Les dije: "Ahora comprendo que mi destino no era venir al mundo para descansar al final de mi vida"
Pero no contento con ello, nos confirma su democrática elección, un caso único de permanencia en el poder durante los cuarenta y siete años que ha conservado la silla a pesar de los muchos intentos de asesinato de la CIA. Reales, pero que no dicen nada del carácter democrático de su elección. No se lo pierdan:Y les prometí estar con ellos, si así lo deseaban, todo el tiempo que fuera necesario mientras tuviera conciencia de poder ser útil. Ni un minuto menos, ni un segundo más.
Que se atrevan a sugerirlo. Y como todo es de una democracia ejemplar, ante la agudeza e insistencia en pro de la exclusiva de Ramonet acerca de quién será el seguro sucesor, el caballero de la browning de quince disparos - su primera preocupación tras su última operación fue ser capaz de manejar la pistola - no duda en hacer que no dudemos de lo que ya sabíamos con esa fachada de autonomía de las instituciones que le gusta argumentar:Si a mí me pasa algo mañana, con toda seguridad que se reúne la Asamblea Nacional y lo eligen a él, no le quepa la menor duda. Se reúne el buró político y lo eligen.
Como Hitler nos enseñó via Goebbels que no hay nada mejor que una buena mentira y él es un profesional, pues aquí nos reproduce Ramonet una joya que en esta pieza no tiene réplica alguna, veremos si la tiene en el libro completo:Vivimos en la mejor época de nuestra historia y la de más esperanza de todo, y usted lo ve en todas partes
Ahí lo tienen, debe ser gracias a Chávez, superhéroe al rescate. Al rescate de los pérfidos EE.UU., esa pantalla fantástica que la torpeza norteamericana le permite mantener contra viento y marea. No encontraremos joven muchacho bienintencionado que cuando descubre desengañado la gran mentira de la isla paradisíaca al final te dice, claro, eso del bloqueo. Eso de que los americanos le van a atacar o invadir. Ya. ¿Y eso que tiene que ver para que haya campos de concentración, la democracia no exista y la pobreza se extienda? Por el curioso detalle de que Cuba puede comerciar con cualquier país del mundo que no sea EE.UU., especialmente si tiene el detalle de pagar sus deudas, cosa que no es del todo frecuente. Él sigue con su perorata:
¿Es que las revoluciones están llamadas a derrumbarse, o es que los hombres pueden hacer que las revoluciones se derrumben? ¿Pueden o no impedir los hombres, puede o no impedir la sociedad que las revoluciones se derrumben? Yo me he hecho a menudo estas preguntas. Y mire lo que le digo: los yanquis no pueden destruir este proceso revolucionario, porque tenemos todo un pueblo que ha aprendido a manejar las armas; todo un pueblo que, a pesar de nuestros errores, posee tal nivel de cultura, conocimiento y conciencia que jamás permitiría que este país vuelva a ser una colonia de ellos.
Al final, la realidad se escapa, aflora, se transluce por los poros de las contradicciones. El control absoluto de una sociedad empobrecida y envilecida...Nosotros, ya se lo dije, estudiamos todos los estados de la opinión pública. Seguimos con un microscopio los estados de opinión. Y le podemos decir los estados de opinión en la capital, por ejemplo, y en el resto del país, y le puedo presentar todas las opiniones. Aunque sean adversas. La inmensa mayoría nos son favorables
...y la huida hacia adelante de falsa economía social de mercado que puso en marcha cuando escuchó a Solchaga decirle que tenía que dejar prosperar los negocios privados, recaudar impuestos y distribuirlo entre los pobres:Pero este país puede autodestruirse por sí mismo. Esta revolución puede destruirse. Nosotros sí, nosotros podemos destruirla, y sería culpa nuestra. Si no somos capaces de corregir nuestros errores. Si no conseguimos poner fin a muchos vicios: mucho robo, muchos desvíos y muchas fuentes de suministro de dinero de los nuevos ricos.
Por eso estamos actuando, estamos marchando hacia un cambio total de nuestra sociedad. Hay que volver a cambiar, porque tuvimos tiempos muy difíciles, se crearon desigualdades, injusticias. Y lo vamos a cambiar sin cometer el más mínimo abuso.
¿Qué entenderá por abuso? ¿Por qué piensa que pensaremos que va a abusar? Después de cuarenta y siete años, en algún lugar perdido se quedó el hombre nuevo.

Con dolor - y con esperanza - saludo la retirada de Luis I. Gómez, padre de Desde el Exilio. Durante un tiempo publiqué en esa página bajo el nombre de Karl Hayek, una experiencia que él sabe fue singular: desde aquí mi homenaje al creador del sitio y, aunque la palabra se encuentra gastada por los tiempos que corren, las gracias por su talante. El suyo, el verdadero. Luis, ya sabes dónde me puedes buscar. Hasta pronto.

Sapos, se entiende.
María San Gil, lo describe en muy pocas palabras: Si matar no tiene precio, dejar de matar tampoco lo tiene
Quizá debiera cambiar el tiempo verbal. Si matar no va a tener precio, entonces dejar de hacerlo tampoco debiera.
Antonio Elorza lo elabora un poco más, pero especialmente pinta unas líneas tan claras, y tan evidentes, que hace desde luego muy difícil lograr que el sapo no se exceda. A fuer de sensatas, claro está: En Euskadi las habas están contadas. Tenemos el tema de los etarras encarcelados (los presos), el regreso de Batasuna a la legalidad y la negociación
sobre el futuro político de Euskadi. Los tres con opciones de fondo acotadas y con márgenes estrechos para el juego de los actores. Para mal del Gobierno, tiene ya trazado el camino de las concesiones que de momento otorgan ventaja al movimiento realizado por ETA. Es previsible que acerque presos, conceda a Batasuna una vida legal de hecho, cosa que estaba en el aire ya antes del "alto el fuego" y, diga lo que quiera, disminuya la presión policial. Todo ello gratis e inevitable, si se desea crear un clima favorable al entendimiento. El problema es que a partir de ahí no queda mucho por ofrecer.
Hay concesiones ulteriores, pero muy duras. La más previsible consistiría en poner en marcha un proceso de "reinserción", léase de excarcelación de etarras, por agregación de indultos individuales a cambio de declaraciones también personales de abandono de "la violencia". Tocaría a Conde-Pumpido ablandar en ese caso a los jueces. Y, por fin, está el cambio político, con su Mesa que sin duda rebasaría los límites del Estatut. Aquí rozamos el objetivo común nacionalista de la autodeterminación, cuyo ejercicio respaldan la mayoría de ciudadanos vascos y a cuya legalidad nuestro Gobierno ha abierto una puerta suscribiendo el acuerdo de la UE que respalda y tutela el próximo referéndum por la independencia en Montenegro. Sin llegar a tanto, precio político habrá.
De Montenegro, ya contamos alguna cosa.