miércoles, febrero 15, 2006

Diagnóstico: el español es un mandado


Henry Kissinger, no en vano un europeo trasladado a Estados Unidos, era un entusiasta seguidor del fútbol de acuerdo con el significado que le damos en Europa a la palabra: no incluye un balón con forma de melón. La tentación era inevitable: hace un montón de años que le leí un artículo no sé dónde ni por qué en el que relacionaba el estilo de juego típico de un país con su política exterior. Olvídense, España no aparecía. Italia, por supuesto que sí, y no recuerdo si había menciones al Vaticano, pero imagínense el tópico convertido en pizarra de vestuario.

Como los tópicos son verdad, que decía el clásico, fútbol y antropología deben tener un gran futuro por delante cuando se profundice en la mente europea occidental del siglo XX. Seguramente del XXI también. Están esos antropoólogos que hacen prospecciones en los vertederos para ver lo que tira la gente y así saber sin encuestas de mentira qué es lo que la gente consume de verdad, por lo que no es de extrañar que a alguien le dé por recrearse en las imágenes y mitos del fútbol no para hablarnos del portero freudiano como madre de la cohorte tocapelotas y su soledad frente al penalty, sino cosas más mundanas: el espectáculo de la gestión de los clubes de fútbol españoles debe de ser todo un reflejo de lo que el carpetovetónico común y corriente, supuesta especie en extinción, entiende por organización de la cosa pública.

Otro aspecto de la antropología es que no hay nada como el forastero para describir una cultura. Pensemos entonces que si el tópico es verdad y el que mira es un extraño, puede que el diagnóstico no sea impreciso. Hoy me desayuno con una entrevista a Van Gaal, ese señor antipático que entrenó al Barcelona y que quería trabajar con un grupo de deportistas y se encontró con que era el general del ejército simbólico de Cataluña a las ordenes de un emperador que no quería ejercer de virrey del Principado, un serio problema para la causa. Muchos han dicho que sí que lo era, pero nunca he pensado que el Sr. Van Gaal fuera tonto. Así que tomen su diagnóstico como quieran:

La cultura española es hacer lo que le dice el que manda. En Holanda la gente quiere mandar. En España prefiere que le manden.

Servidor de ustedes sin ser entrenador de fútbol ni holandés hace años que piensa lo mismo. No me reconforta nada ir de listillo, más bien me llena de desesperanza: ¿saben ustedes por qué el pensamiento liberal y la iniciativa individual son algo que crece tan mal en este solar ibérico? Pues yo no soy tan sabio, pero me da que ese afán por esperar la autoridad del machito, del capo, el jefe y el caudillo tiene que ver, sea como causa o como consecuencia. Nos queda la pregunta malévola a Van Gaal, ¿cree usted que a vascos y catalanes (usted vivía allá) les es aplicable la sentencia? Las consecuencias son terribles: fíjense que no resultaran tan españoles y resulta que quieren mandar y no esperar a que les manden. Dejaremos que Mariano Rajoy reflexione sobre ello, ahora que quiere proponer un referéndum sobre cómo se tiene que mandar. Porque de eso se trata, ¿no?.

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