viernes, agosto 31, 2007

Líderes, jefes y caudillos (Mariano en el laberinto)



El liderazgo puede diferenciarse de la jefatura en la legitimidad que le confieren los seguidores. El líder tiene remedio, vocación y refrendo; el jefe te toca. Los caudillos, en cambio, son seres de adhesión inquebrantable. Para lo bueno y lo malo: bueno si le sigues, mal si no le sigues; los cementerios están llenos de los segundos.

El problema de Mariano es que es jefe y no líder. Fue puesto con un dedo y no elegido en la batalla fálica que es la lucha por todo liderazgo: sólo sometido al refrendo de los que te tienen que seguir puedes tener respeto. Y, si te lo pierden, únicamente yendo de nuevo a su ratificación, a exponerte salvajemente a la posibilidad de que venga otro y te eche, puedes recuperar el respeto.

En esta tierra ensimismada en sus estupideces, la gente suele sentirse cómoda con los jefes y añora los caudillos. Todos temen ganarse el liderazgo porque es como exponerse a algo que no tienen control: con la autoridad y el mando la vida puede ser injusta, pero no existe incertidumbre. Introducir la posibilidad de que el orden se altere por el reto civilizado al poder, asumir que es legítimo ser expulsado en todo momento y que es respetable y deseable querer desalojar al que rige e inspira los destinos, deja desconcertadas las mentes carpetovetónicas: para el líder el trabajo es arduo defendiendo su respetabilidad y coherencia, para el que se postula requiere pensárselo dos veces, pues tiene que ganarse previamente la respetabilidad si no quiere ser un imbécil: hay que hacer creer a sus compañeros de partido, por ejemplo, que él sí puede ganar unas elecciones con su inspiración.

Toda la crisis de Mariano proviene de su déficit de credibilidad, de ser el jefe designado y no el hombre que se ha ganado el voto de sus seguidores. Si quiere ser algo en la política española, él mismo no debería perder el tiempo y someterse al refrendo de los militantes en competencia con otros. A esa cosa de un hombre, un voto. Qué zozobra. Arruinados mentalmente por la convicción de que un partido que elige su liderazgo es un partido en conflicto y que los partidos en conflicto son rechazados por los votantes, la parálisis y la falta de ideas terminan en esclerosis múltiple. En el socialismo realmente existente ya lo vivieron: abrieron el juguete y les salió un mediocre como Zapatero que terminó ganando. Después, han vuelto a cerrar la espita, ¿qué es eso de que el militante vote a quien quiera? ¿Cómo es que no puede ser candidato quien sea ratificado por los votos de los militantes?

Puede que sólo el PNV en el lar ibérico sea capaz de someterse a esto. Eso sí que es una diferencia y no el RH.



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miércoles, agosto 29, 2007

El síntoma Regás-Fillon



Y Zapatero cogió su estilográfica y estampó el cese de los ministros que sangraban a borbotones y restituyólos por otros, dizque por su eficacia. Lo importante: buscaba oficio. El equilibrio de género salvado malamente como muestra de lo que sucedía: en la alegría de los sueños de los novatos y los ignorantes, lo más bonito era gobernar el país con algodón de azúcar y nombrar las personas y crear la agenda política por cómo las cosas me gustaría que fueran y no por cómo pueden ser.

Se planteaban las cosas con la euforia de quien cree que basta la voluntad para conseguir resultados, mientras por todas partes gritábamos que los elefantes caminan mal en las cacharrerías y que estando o no de acuerdo con el proyecto político de quien es elegido (pues para eso es elegido por unos, que son más que otros), la mayor torpeza de El Príncipe consistía en crearse enemigos y desgastarse en batallas de poco retorno, dividir el país en el nombre del todo será mejor que antes a pesar de ser trivialidades que bloqueaban las cosas de importancia. Ah, la debilidad humana jugando con el poder.

Únicamente un cierto análisis crítico de la realidad y de los propios actos ha podido llevar al aprendiz de gobernante a nombrar a César Antonio Molina en Cultura. No todo es brillante, porque queda la incógnita Bernat Soria, que huele en otra escala al chasco Garzón/González: nombrar de cara a la galería y no de cara a la política. Sólo puede hablarse bien del Sr. Molina por tener las agallas de decir en el Parlamento que alguien se va por incompetente. Al señor sólo tengo el gusto de haberle visto en una reunión del Círculo de Bellas Artes cuando allí mandaba, creo que ni la mano llegamos a darnos de tantos convocados. Pero parecióme un Rubalcaba de la Cultura. Hábil, político - en el sentido amplio de la palabra - y técnicamente mínimante preparado en un mundo, el cultural, a los que no se les suele poder explicar el sentido de la contabilidad o el derecho en toda su extensión.

Si es bueno o malo, ya lo veremos, pero al menos es un cargo experimentado en lidiar con organizaciones con las que el Ministerio que le toca ha de tratar. Y hace el trabajo de un político en un ministerio, no está dedicado a charlas de café y exhibicionismo verbal. Verán que ha pasado por los sitios, pero ni un ruido puede imputársele, ninguna controversia terrible: sólo ha ido ascendiendo. Calvo, Regás, las dos formaban parte del club que demuestra que verbo y capacidad intelectual para las letras o los estudios no forman necesariamente buenos cargos públicos o privados.

La suma de Fillon y Rosa Regás han confirmado la desgracia de esta legislatura y el flanco débil del presidente inexperto e incompetente: las cosas se han hecho mal por no saber hacerse, por no tener las personas adecuadas, por desconocer la mínima práctica del sentido común con la que el trabajo continuado y la responsabilidad en ascenso dotan. Posiblemente, hasta José Luis sepa ya que no vive en el país de la abeja Maya.




martes, agosto 28, 2007

Fútbol, fútbol, fútbol y ese pedazo de mercado libre (sigo, actualizo)



Pues relatan en donde Pedro José que los actores se sentaron en La Moncloa, con enviado del Gobierno delante tan repleto de buena voluntad que se ofrece a mediar en todo momento para que se cumpla la ley y el interés general. No, no hablamos del regadío o de los incendios forestales, hablamos de fútbol.

Es muy considerado que el Gobierno quiera cumplir la ley con todo detalle, especialmente en lo que se refiere a las cosas que tienen que ver con los medios de comunicación (yo los llamaría de difusión de la propaganda, es decir, son pura publicidad). Tan celosos son con la ley, que si ven que no pueden cumplirla, la cambiarán. Por eso, Don Jesús, que dios tenga en su seno, consiguió no tener que deshacer el entuerto de Antena 3 radio, mediando sentencia judicial y todo. Malos todos: Jose Mari, que para tantas cosas era un coitus interruptus, ya hizo caso omiso de la justicia: pensaría que era como tener una espada de Damocles. De poco le sirvió.

Pero volviendo al presente, uno no puede dejar de pensar en la escena como una verdadera estampa del Régimen. Uy, qué feo es escribir Régimen con mayúscula. Es de esas cosas que la literatura permite pero la información no tolera: ustedes saben darle el mordiente para encontrar el equilibrio. Si hubiera habido foto, qué ejemplar hubiera sido: el general del reino Sogecable, con el general del reino Mediapro y el edecán del Zapatero. La crónica dice que el general de Sogecable optó por rechazar las propuesta de tregua y prefirió alinear sus cañones. Mediapro mantuvo la embajada pero avisó a las tropas de que cargaran la munición.

El fútbol condiciona nuestras vidas más que nuestras hipotecas, ya lo ven. Se haga lo que se haga en este bendito país todo el mundo espera que la Autoridad le bendiga y la autorice. Y los tontos que ostentan la Autoridad son suficientemente lúcidos para asombrarse de que les vengan a pedir permiso por todo y para todo, conscientes como son de su escaso poder real para que las cosas ocurran. La reiteración de la pleitesía termina por hacerles creer que son capaces de disminuir los muertos en carretera, bajar el número de muertos de cáncer de pulmón, crear empleo y todo eso desde sus despachos lanzando notas de prensa con estadísticas que no saben como cuadran.

Pero el fútbol es otra cosa. Es una memez, pero es el poder real. Ahí sí sienten que hacen algo por el pueblo, que tienen capacidad para doblar o elevar su pulgar y arruinar una empresita o sacarse una promesa de consejo de administración para cuando llegue el paro forzoso, ese del voto o el del cese con o sin motorista. No, queridos amiguitos, no se trata de libertad de mercado, sino de mercadeo de despacho. Ellos se forran a costa nuestra (parezco un malvado militante antiglobalización diciendo lo que es una obviedad y lo más contrario a esa declaración de intenciones liberal que ponemos en estos y otros lares), y ahora les tiemblan las cuentas de resultados. El Gobierno acude a arreglarlo. Franco (bueno, hubiera sido Fraga, que lo de la televisión es demasiado adentro de la oprobiosa y el general estaba cazando) nunca se entretuvo con el fútbol de la misma forma que los gobiernos de la espléndida democracia: de lo que se deduce que la democracia formal tiene como casi única virtud la de cortar las alas a la egolatría de los hombres, que los hombres siguen siendo quiénes son.

Qué malo es tener memoria. Porque me da para recordar que el fútbol era una malvada práctica de manipulación de masas en manos del Movimiento, la estampa de Bahamonde en el Bernabéu y no el interés general. Rubalcaba, que es del Madrid, debe haber dado el cursillo acelerado de realidad a las fuerzas del progreso: resulta que el fútbol estaba antes y el poder después y nada como dárselo a la plebe para ganarse su afinidad. También Roma echaba fieras al circo.



Irrespetuosidad e irrelevancia


Lo patriótico - republicanamente hablando, claro - es que llamáramos la atención sobre la falta de respeto de ese señor francés que se ha entrevistado con José Luis: es cosa fea desvelar conversaciones privadas. Es mucho más feo romper la discreción que debe amparar la diplomacia. Lo mire por donde lo mire, encuentro que la cosa es bastante irrespetuosa. Pero no puedo evitar pensar que eso son cosas que se le hacen a un Don Nadie. En verdad resulta patético ver el juego de dije, digo, diego. Pero todo cobra luz desde que este mismo mes el IHT ya dejó claro para el mundo lo que todos sabíamos. Que la política exterior del morador de Moncloa es un agujero negro impulsado desde el desconocimiento, la inexperiecncia y el orgullo cateto. Ellos no lo decían así, claro: simplemente hablaban de la pérdida de peso de un país que con los anteriores, fíjense que con Aznar también, había pesado más de lo que su posición en el mundo realmente es. La verdad es que si yo fuera José Luis, preferiría que se metieran conmigo por la foto de las botas de Aznar en la mesa del rancho de Bush, que porque el primer ministro de Francia salga corriendo de su despacho a decirle al mundo las cosas que le ha dicho en privado.



lunes, agosto 27, 2007

Fútbol y esa cosa de la libertad de mercado


A los rivales de PRISA se les llena la boca de decir que el libre mercado ha puesto su varita mágica encima de los disputados derechos de los señores que corren en calzoncillos tras una pelota, término que usaría mi extinta abuela para este opio de masas: inevitable que haga una digresión y diga cómo respiramos los seguidores del Madrid y qué extraña sensación de bienestar la de ver que el barcelonismo se pelea ante sus dudas interiores.

El fútbol da, efectivamente, para decir muchas paridas y soportar el peso de la vida. Y lo dice uno, que se estimula cerebralmente más con el baloncesto pero al que su chimpancé le exige algún comportamiento gregario que otro y nada como este: creo haber alcanzado el punto que sólo me tomo el fútbol con buen humor (es que escuhar, ver o leer la llamada prensa deportiva es un puro astracán).

Decíamos de las paridas. Que a la familia Polanco le quiten su prebenda futbolera, legalmente firmada y santificada, no parece ser un ejemplo preciso de libertad de mercado. Tengamos en cuenta que sólo ellos podían cerrar la emisión y dejar verla previo pago cuando firmaron su primer contrato. Ni usted ni yo podíamos pujar por semejante cosa.

Pero sumando más, uno no deja de sorprenderse. Los que compran los derechos desde el intermediario (hoy Sogecable, mañana Mediapro) son televisiones públicas con magníficos déficit. Es decir, el sueldo de Ronaldinho lo pagamos usted y yo: primero porque el Barça es cosa de TV3, la teva, segundo porque sin que Tv3 pague, adiós maravilla: Catalunya se queda sin ejército simbólico. Pero después no tenemos para la sanidad, decía Maragall. Y todas las extensiones que quieran sobre el succionamiento de los esfuerzos de los honrados catalanes por la hacienda central.

No son los únicos. El timo es generalizado: teles producto de concesiones a dedo, compran unos derechos por encima de lo que valen porque es lo único seguro que la gente ve. O un número suficiente de ella. Teles del sector público garantizan el derecho del consumidor de ver al equipo de su pueblo, su patria o, simplemente, su pasión. De paso, hacemos que sean competitivos dándoles una pasta (nuestra pasta). Si la cosa se pone fea, les recalificamos un solar, gracias también a nuestras administraciones, todo con absoluta transparencia: así Florentino consigue que, una vez más desde el robo de Di Stefano, los de Madrid saquen ventaja injusta, Guruceta incluído, y extiendan su dominio futbolero por el orbe dejando en pequeño al Barça triomfant de Catalunya entera.

Mientras, destacados hombres del PP, esos mártires de la libertad, piden al gobierno que garantice el derecho de los consumidores a ver fútbol: es de las frases más surrealistas que conozco. Cascos inventó el fútbol como interés general de manera mucho más sofisticada que Franco. ¿Ustedes saben que las radios no pagan por retransmitir? Y no se atreve ningún equipo a cobrarles... Ya hace años alguno insinuó y tembló el sistema: se alegó el derecho de la información como causa suficiente para que el dueño de un equipo de fútbol no pueda decidir quién da sus partidos por la radio. Pero temblaría el sistema: ¿cómo recaudarían publicidad?

Pero hablábamos del interés general. Yo pensé que eso era garantizar la propiedad privada: es decir, dicho para pensadores avanzados, que no te roben la cartera en el metro (es que propiedad privada les suena a terrateniente, que también, pero se olvidan de sus propios dineros). O que el código de la circulación se aplique (los ministros pueden incumplir el límite de velocidad, claro).

Con todo, lo más vergonzoso es el pedazo editorial de El País que no tiene ni la decencia de decir que escribe con interés de parte, una aclaración que los grandes medios del mundo mundial suelen tener el buen gusto de hacer, y que el rigor y la profesionalidad que tanto echa en falta en todos los demás pareciera exigir. Ah, que todos lo sabemos. Es decir, que ellos asumen que su público sabe perfectamente que les interesa mucho más la cotización en Bolsa de la empresa de sus dueños que la veracidad de sus noticias. Esa apelación a que no se estarán quietos y que irán a todos los tribunales del mundo huele a pupa. A que estoy jodido, vamos. O sea, a que el ejército de abogados va a tener que trabajar mucho para ahogar en papeles a la contraparte a ver si así... En definitiva, que huele a que Cebrián llamará a Felipe para que llame al partido, para que llamen a José Luis, que éste necesite algún favor y que JL llame al orden a todos y se repartan la piel del cordero. Todo con libertad de mercado y el PP mirando la libertad que nos inunda a todos.



domingo, agosto 19, 2007

Una dosis de nacionalismo


En uno de esos magníficos artículos que se marca la prensa en que se presenta como noticia lo que no es más que tesis o propaganda, El País (por tanto, sospechoso de connivencia) publica una bella pieza para limpiar a los legítimos gobernantes del pitorreo de la nueva identidad "corporativa" de... España. El titular es gozoso y parece diseñado por Pepiño Blanco: "El Gobierno recupera España". Una estrategia de pegatinas más Televisión Española. Pero si decían que el gobierno no iba a intervenir en los medios de comunicación públicos.

Lo más primoroso es el argumento, por supuesto sin ninguna clase de opinión contraria, porque es periodismo independiente y riguroso, que emplea la reportera beneficiada de la filtración correspondiente, un hito en su currículo profesional.

Lean:
Ni las más sólidas realidades nacionales son empresas hechas de una vez y para toda la eternidad" opina Andrés de Blas, catedrático de Teoría del Estado de la UNED. "La nación no se inventa, pero se va construyendo día a día. El Estado tiene que renovar la conciencia nacional, ponerla al día, y para ello tiene todo un complejo institucional, desde el sistema educativo a los medios de comunicación públicos. Probablemente, el PSOE no ha prestado mucha atención a este asunto hasta ahora pero estas medidas me parecen representativas de su toma de conciencia. Un estado del bienestar necesita ese cemento social; que si pasa una desgracia en Andalucía, el vasco la sienta como suya. No se puede llevar a cabo ninguna política social si no existe esa solidaridad", añade.
Y yo que pensaba que habíamos llegado al consenso intelectual de que toda patria es inventada. Ahora resulta que es esencial, preexistente a su construcción y que El País dice que es obligación del gobierno (es decir, el Gobierno le ha dicho) construirla.

Sugestivo: porque el PSOE no se caracteriza por la coherencia con este articulado. Suele pensar más bien que es muy democrático construir las múltiples naciones que nos acechan: la gallega, la mallorquina, la extremeña.. y eso sin empezar con tiranteces. Pero debe decirse que tienen experiencia en construir naciones. Lo mismo, para consuelo de Don Manuel, ahora consiguen sacar adelante esta otra.



Dos PNV's


Dos interesantes entrevistas en Can Prisa:

Xavier, oh él: reproduzco lo que ya he escrito en una de mis conversaciones con Mapuche (cobarde soy, un rato, lo de brillante dejo que me lo diga: le hago notar que juega con ventaja escondido en su accedo de Comunitel):

Mire que cosas dice Xavier:

"Y yo hasta entonces creía que ETA no mentía, entre vascos, quizá sea un cierto orgullo que tenemos de no mentir y de atenernos al pacto; pero con nosotros lo rompió todo, todo"

"Entre vascos". No es la primera vez que dice cosas en las que atribuye una particularidad deseada y percibida únicamente por él mismo a un colectivo ensoñado por el mismo. Es el mecanismo por el cual se confiere carácter físico a la identidad, un toque mágico por el cual existe un pueblo homogéneo y, por supuesto, perseguido. Un pueblo de rasgos culturales y valores morales superiores.


Pongo otra joya Xavier, es que no me puedo resistir:

"Pero también tengo claro que frente a una bandera, la española, nosotros hemos puesto otra, y yo he aparecido como el que llevaba esa otra bandera. Y a mí lo que me extraña es que no me hayan pegado dos tiros."

Claro, lo que sucede es que no parece asombrarse de que siempre maten a los mismos. Se complementa con esta:

"ETA lo primero que tenía que hacer es un examen de sus propios métodos".

Es decir, está feo, pero son de los míos. Y remata genialmente:

"Meterse en una organización como ETA es algo muy duro y viven mal, viven mal; ahí no puede haber duda, viven una vida de peligro. ¿Quién arriesga hoy su vida, y por qué?"

El que vive mal es el secuestrado. El hijo que ha visto asesinar a su padre en la calle. Vaya si vive mal. Pobrecitos. Arriesga su vida el que lleva escolta.

Y luego está el PNV de Iñaki Azcuna, presuntamente el de Josu Jon Imaz:
Hoy en día hay que apostar por un partido que sepa incardinar la nación vasca en Europa, que no esté todo el día rompiéndose la cara con España, y que al final pacte con España, es decir, un partido que esté lejos del integrismo. No podemos estar hablar todo el día de las esencias y mirándonos todo el día al ombligo. Eso ya se acabó. Voy a apostar por eso. Luego ya veremos los nombres que se presentan. Creo que es necesario en el partido un aggiornamento, una apertura de ventanas y refrescarse.

He expresado mi filosofía y va en contra del esencialismo, de estar a tortas con todos y de estar casi expulsados de Europa. Eso ha sido un error histórico. Así de claro.
La pregunta intelectual es si Guernica no era un pacto. Porque el argumento del incumplimiento es que produce lágrimas de risión. Como saben, considero que el debate debe centrarse en qué consiste el pacto entre comunidades y qué lealtad tienen entre ellas, pero parece pertinente hacerse la pregunta. Porque parece que la tesis de Imaz es que tenga una mayoría más amplia que el Estatuto de Guernica. Eso está muy bien. En serio. Los malabares: que también la tenga en eso conocido por España.




Tiranos, banderas...


En el marasmo de las cosas resabidas, figura aquéllo de que no se podía aceptar que Chile derivara democráticamente hacia el socialismo por la irresponsabilidad de su propio pueblo. Por esa cuestión, tuvimos a Augusto Pinochet al cargo y la peor prensa del mundo para la Escuela de Chicago. ¿Fue Kissinger, no es cierto? Víctor Jara torturado no es la mejor tarjeta de visita para un intento tan loable, un hito que permitió a Pablo Milanés hacer un verso grande con aquéllo de volver a pisar nuevamente las calles de lo que fue Santiago ensangrentada.

Chávez es un remedo entre Fidel Castro y Allende. Suena obsceno comparar a Allende con Chávez. Después de todo, le tenemos por un hombre con categoría intelectual y paradigma de la defensa constitucional con la propia vida. Por mucho que yo piense que no fuera un presidente que promoviera la mejor agenda económica para su país. Con frases simplificadas, tendré comentarios que me confundan el culo con las témporas de este post. No pasa nada, es verano. Si digo que se mezcla con Castro es porque Chávez va conduciendo a su amada Venezuela al socialismo del siglo XXI (sic) con el mismo sistema de atornillamiento progresivo que el Comandante aplicó desde enero del '59 hasta suprimir todo vestigio de iniciativa privada: no entro en detalles de los presos, la censura y la libertad cercenada.

Chávez es como Allende porque va soportándose en el voto de un pueblo manifiestamente irresponsable. En vez de irresponsable, puedo decir embaucado. Ahora es cuando me llamarán golpista. No, no va de eso. De lo que va es que, en ausencia de guerra fría, visto el heroico papel del general chileno que creía que los araucanos procedían de los griegos dando al chileno un aura de ser superior (el nacionalismo tiene unos cuentos fantáticos), la CIA no debe tener la menor tentación de inventarse una operación Granada o Cara de Piña y sacar a Hugo a tiros. Incluso estuvo aquella cosa bananera de la que parece ser que Aznar andaba enterado. Un puro sainete. Es decir, que las mentes preclaras de la inteligencia que alimenta a Bush, deben pensar que es mejor que arruine el país él solito, que es más provechoso y práctico y no tenemos más líos como los iraquíes o los afganos.

Recapitulando, diría que también es obsceno comparar a Fidel con Hugo. La memoria enciclopédica del cubano, su agudeza y astucia no son las de este parvenú. Tampoco sus delirantes años finales y no tan finales de manipulación de la realidad, pero es que el poder absoluto también corrompe absolutamente las mentes. Chávez es tan obvio en su idolatría que hasta el propio Castro se debe mear de la risa de ver cómo le hace la pelota. En silencio, pues de paso ha encontrado otro que le paga la fiesta.

Ahora que ya se ha destapado y que no tiene rubor en montar los mecanismos jurídicos para que con toda legalidad se perpetúe en el poder hasta el final de sus días, empieza la cuenta atrás. La cuenta atrás de cuando aparecerá el primer perseguido político en Venezuela que pida asilo político fuera de sus fronteras, por ejemplo en España, y todo el mundo mire para otro lado por si Hugo se cabrea y hace algo con el petróleo. O te expropia un Santander. Preparémonos para futuros ejercicios de cinismo de liberales, conservadores y socialistas todos ellos defensores de la libertad. Es un viejo cuento el de la coherencia con la decencia.



Más noticias de los estudios de mi sobrina


Sus progenitores tampoco terminan de salir de su asombro, pero acarrear infantas en edades de duende supone centrarse en muchas cosas prácticas, entre ellas no luchar con aspas de molinos: ya veremos, dijo un ciego, y se quedó sin ver. Pero como al final termina uno por hacerse su cultura y su manera de salir adelante en este mundo, y vale más un Don Antonio que te desasna que un temario gubernamental, lo mejor es recordar las chorradas al cuadrado que tuvo que tener la enterrada EGB. Los padres sacan la calculadora y tienen dudas de que fueran tantas como las del presente.

Verbigratia: ciertas nociones sobre el románico se imparten a una tierna criatura de casi doce años. Podemos apostar que no le interesa demasiado, la Wii hace estragos. Pero entre eso y comprobar que los ejemplos del románico pertenecen a la Comunidad de Madrid, ciertamente reconocida por su lugar en la historia de la arquitectura, se llega a la conclusión de que con la Wii está mucho mejor, que ya viajará y se tropezará con las cosas.

A todo esto, este lío es de Esperanza y el de antes, que tiene un trago. Si alguien tiene el detalle de pasarme el románico en las Islas Canarias veremos de qué es capaz la borrachera de mediocridad local que impera.

(Mientras, Sillicon Valley sigue avanzando: no diré que esto con Franco no pasaba, que es caer en el eterno y grácil bucle de nuestra miseria intelectual)





jueves, agosto 16, 2007

Identities


Mis sobrinos, bien lo sabe Citoyen, están conmigo este verano. Y yo con ellos: la otra noche se quedaron adheridos a la caja tonta con un programa dado en llamar Identities. No puedo decir en qué consiste, sólo que la palabra se quedó en esta mente mía por lo que con frecuencia le preocupa, la monserga de la identidad y su defensa legal. Me sorprendió, porque la otra mañana el diario oficial del progreso publicaba a cuatro columnas la extraordinaria exclusiva de que la radio y televisión públicas, eso que García llamaba la mejor de España, esa que comúnmente referimos como el ente, se iba a dedicar a defender la identidad española. O a construirla. Puede que a inventarla.

La primera paradoja surge porque los que quieren vender una identidad empiezan por venderla en inglés. Que podría ser un punto en favor de los que dirán que no se trata de una identidad españolista. Vale. Pero no deja de ser contradictorio: el sistema educativo es incapaz de que nuestros mozalbetes hablen correctamente (dejémoslo en decentemente) la lengua franca del mundo, pero ahí estamos, haciendo patria desde la tele en idiomas variopintos.

Pero la paradoja real es saber entonces en qué se diferencia(rá) la te-uve-e de sus homónimas defensoras de identidades ciertamente complejas como la catalana, la vasca o la murciana. Mi sobrina se ha de chupar un absurdo texto sobre la edad media para mantener sus conocimientos de la portentosa asignatura del presente conocida como "conocimiento del medio" o un nombre más feo, que los hijos no son míos. Hay un apartadito para explicar lo que pasaba durante la baja edad media en la comunidad de madrid, algo de por sí misterioso, pues me gustaría que alguien me demostrara que tal cosa tuviera entidad. No hay una palabra, en cambio, sobre San Agustín ni sobre la escuela de traductores de Toledo, ni sobre Averroes. Los sucesos de la comunidad de Madrid resultan ser inquietantes: verdaderamente, la nada elevado a relevante.

Por supuesto, todas estas cosas las pienso porque no entiendo qué carajo hacen los gobiernos construyendo e inventando identidades de nadie. Buena razón para cerrar las televisiones públicas, que parecen no tener otro cometido real aparte del de costarnos dinero para lo que nos da gratis telecinco, que mientras no piense que la identidad da dinero no pondrá demasiado empeño en ello. Afortunadamente, tengo novelas y puedo cambiar de canal para cuando les dé por la osadía.





domingo, agosto 12, 2007

La vida es asín

Mensaje del 112: "Si avisa usted para comunicar que ha habido un terremoto (...), los servicios de emergencia ya están actuando. Gracias."

Verdades, conspiranoia


El director por antonomasia publica en su carta de hoy domingo una verdad verdadera:
¿Dónde está hoy por hoy en el PP el embrión de ese efecto bandwagon, de ese arrastre de emociones, expectativas e intereses que constituye el primer requisito, la condición necesaria aunque nunca suficiente, para poder formar una mayoría social alternativa y tener una opción real de ganar las elecciones desde la oposición? Desde esta atalaya del verano, cuando tanto se habla con unos y con otros, debo decir con pena que ese carromato no está ni se le espera.
Al final del usual larguísimo artículo de exhibición dominical aparece una demanda clara de que Rodrigo El Campeador regrese a la política de la mano de Mariano para recuperar la ilusión del qué será, será. Llamarlo Roger Rabbit no me cabe duda de que es una vindicación del conejo en la chistera, una forma de llamar a la salvación.

En la ciudad de los cotillas, proclamas como ésta serán interpretadas como el anuncio de una operación orquestada, de conspiraciones y golpes de salón. Incrédulos, nadie pensará que estas cosas se le ocurren al señor de la piscina mallorquina por casualidad, que puede ser o no ser. Que pudiera ser una alucinación debida al exceso de exposición al sol y una más de las manías habituales de los directores de periódico madrileños queriendo conducir la política en vez de contarla. O el ariete de cierta élite concernida por lo que ve. Qué más da.

Es tan cansino como los intelectuales de vanguardia de la españolidad plural. Porque hablaremos de esto y no de la verdad verdadera. Esa que pongo al principio.



sábado, agosto 11, 2007

Cansina intelectualidad


Ventoso verano desde mi ventana. Poca lectura de periódicos. Me llama la atención Millás. Titula: ¿por qué se fue al carajo la república?. Responde: porque sólo había una. Y no dos. Como las Españas o las visiones duales del Hola sobre la monarquía. Esto lo dice él. O muy parecido.

Es todo un síntoma. Es verano, repito. Hay viento, tormentas y sol de injusticia como en un agosto cualquiera. ¿Qué hace Millás masturbándose por la república o las dos Españas? Son agotadores. El mundo cambia a toda velocidad, los retos intelectuales son apasionantes, todo es disruptivo. Y los que dicen que son la intelligentsia ibérica mirándose el ombligo para llenar una página de periódico.

Resortes mentales podridos. Aburridos. Curiosidad, apertura al mundo, miradas limpias, todo constreñido a una batalla local que produce un profundísimo sopor y una mediocridad generalizada. Más el sentimiento ridículo de gente que quiere vengar o ganar lo que sus abuelos dicen haber perdido. O ganado. O soportado.

Juaristi. Un eco que me trae el viento. Que nuestros padres mintieron. Y seguimos contándonos historias para ignorar el presente verdadero. O mirar a Shanghai y Sillicon Valley, que es donde la vida está dando sus verdaderas vueltas.



domingo, julio 29, 2007

Huerfanitos



Larguísimo debate con Mapuche e Ignacio a propósito de los males identitarios de Iberia, ese fantasma que nos corroe. Debate con derivadas externas (qué bien escribes, Nacho) y retorno al hogar de Berlin Smith.

Perdido el hilo de tantas idas y venidas, alcanzada la extensión que desborda la capacidad de manejar Haloscan llegando a la incomodidad, tomo las notas que estaba escribiendo y las hago post. Qué alivio: tenía esto abandonado y aún le debo una a Generación Red.

Mapuche, más que nunca en esta conversación descubro su lado más sentimental e idealista en el mejor de los sentidos. Usted tiene fe. Fe en que el mal desaparece porque el chimpancé desaparece. Yo creo que el mal forme parte de la vida, es uno de los costes que tiene, y una de las razones de vivir, tratar de evitarlo. Usted cree que el racismo no es fascismo. Con el libro en la mano, no. Claro. Pero todo fascismo es racista. Y todo fascismo es un totalitarismo.

El totalitarismo es el mal y usted cree que Europa lo ha probado y no volverá. Tengo mis dudas. De que sea suficiente. Por una razón: los nombres totalitarismo, fascismo, etc. son definiciones para fenómenos del siglo XX, fenómenos amparados por ideas que son, en el fondo, tan antiguos como la Humanidad. El conflicto entre individuo y colectivo y los derechos y posiciones de unos sobre otros, permanecerá. Le pondremos otros nombres porque las formas y denominaciones del siglo XX no son aceptadas, pero los riesgos son los mismos.

Me regañaba un poco por el tema de Pujol. Yo decía que su idea de la lengua es filofascista, y rápidamente me defendía a un señor que es absolutamente respetable y fascinante. Se lo digo yo. Pero no deja de ser un ser humano con el defecto de ser nacionalista. Y el nacionalismo entraña una idea: la superioridad de un sustrato cultural y/o racial sobre otro. La preferencia colectiva por imponer una forma de entender "la patria" que atribuye categorías a los individuos y a la tierra para amoldarla a una idea que aspira a ser perfecta, a un mundo idílico y paradisíaco donde, por ejemplo, los catalanes serían todos catalanes en un paisaje absolutamente catalán, repleto de poemas y películas de catalanes en catalán. Ríase, pero es el sustrato final del soñador, del melancólico que echa de menos sentimientos y realidades que no ha conocido, que no son posibles y que, probablemente, nunca lo han sido. Piense que era el sueño de Franco con el castellano. El español. Su gloria, su pasado, su imperio. En su caso, por la fuerza de las armas y con estética propia de su tiempo, los años treinta, cuyo élan se prolonga hasta que fallece. En la cama.

Así que cuando Pujol habla de recatalanizar dice dos cosas: una, poner fin a una política que discriminaba de modo efectivo una realidad, que denominaré, por resumir, "la catalana". Segunda, recrear un mundo para construir una vuelta atrás teórica, una construcción del país imaginado. Es esta segunda la que entraña un componente totalitario, ese que suena a los campos de reeducación propios de los totalitarismos de izquierdas. Y tome nota de la palabra "componente", porque hay que decirlo en voz alta, Pujol no es nazi, ni el catalanismo tampoco. Pero eso no significa que entrañe ideas, en mi opinión, tóxicas. Pues "recatalanizar" significa amoldar la realidad a la aspiración de un grupo de gente como los que suelen decir "quiero vivir en catalán". Expresión terrible ideológicamente por lo que entraña: negar la realidad y obligar a los demás a amoldarse porque "yo tuve que hacerlo" y, lo que es peor, "porque existe una lengua propia" de la tierra. Son argumentos tan duros como los del falangismo. En Francia hacen todos los esfuerzos posibles para no vivir en inglés, muchos se quejan de la contaminación del castellano por el inglés y hasta del catalán. Pero el mundo es así, es imposible la pureza. La pureza, la aspiración a ella, suele parecerme sospechosa de partida.

Los integristas de la patria de todos los lados aspiran a la pureza. Pujol dice que no. Sin embargo, esto es una resignación, no una creencia. Es porque es suficientemente mayor y, por tanto, más sabio sobre la vida. Es el resultado práctico de cómo querer que sea un país y hacer que los demás lo hagan. La diferencia con el totalitarismo clásico es que no "se impone" por la fuerza o por leyes drásticas, por el seguimiento del partido único, sino por la coacción social de castigar públicamente al que tiene una visión alternativa atribuyéndole conceptos fascistoides: exactamente lo que le ocurre a Boadella. O a Arcadi. Se hace igualmente por mecanismos de uso del dinero público destinados a primar a unos grupos de presión determinados y negárselos a otros (de ahí mi fe en reducir la discrecionalidad del estado, especialmente en la cultura y en los negocios) en los que se emplean argumentos "buenistas" (proteger un idioma pequeño y debilitado) para prolongar o crear nuevos privilegios, económicos sobre todo (v.g. los acuerdos de TV3 con las productoras catalanas), de grupos reducidos con enorme prestigio social. Ay, esas subvenciones para traducir El Periódico al catalán, y Zeta tan contento. Ay, esa necesidad de escribir Catalunya cuando se escribe en castellano, a pesar de que todo el mundo te llamaría imbécil si llamaras Charles al Príncipe Carlos de Inglaterra. Que no decimos England.

Así, no llegamos a la fractura social ni al gran hermano, sino a la ingeniería social, a la ausencia de neutralidad del estado en las decisiones de los individuos y a convertir los idiomas en un factor de toma de decisiones preferente sobre la voluntad de los individuos en aspectos en los que el estado y el gobierno no tienen nada que decir (yo es que creo que hay muchas cosas en las que no tiene nada que decir). La investigación del uso del catalán en los historiales médicos es todo un síntoma de los defectos del catalanismo. Es tal la obsesión política por alcanzar la denominada "normalización", un concepto que un malvado llamaría neolengua orwellianamente pero que es lo suficientemente sutil para que no llegue a esto, en el que la aspiración final es saber hasta qué punto hemos conseguido erradicar el uso de un idioma no querido de las decisiones privadas. Peor aún: de la intimidad de las personas. Cuando un gobierno financia estas cosas ("por error", dicen) y no tiembla la sociedad entera, existe un cierto grado de enfermedad: hoy no empleamos cámaras (todavía) en cada esquina para espiar al ciudadano (mundo Orwell) pero usamos empresas de demoscopia, encuestas, estudios que pretenden medir la vida de la sociedad. Estudios para el diagnóstico y para la continuación de la acción, una acción que es fácil creer que entraña una idea totalitaria: que es obligación del gobierno de Cataluña conseguir que sea una lengua determinada la que se emplee preferentemente, principalmente, denodadamente en las relaciones personales, sean médicos o comercios. Esto se puede hacer con protestas minoritarias, básicamente por el sentido de supervivencia y aburrimiento del ciudadano: simplemente, la gente se dedica a pasar de las chorradas y adaptarse al poder porque, afortunadamente, Fahrenheit 451, no es posible. Ni siquiera es inteligente intentarlo: véase la Patriotic Act de Bush.

Decirlo nos deja huérfanos. Tomo esta palabra de Elvira Lindo, que ha explicado varias veces esta idea de soledad que supone no encontrar en tu mente vestigios contrarios a otras lenguas y culturas, no tener miedo a que la vida transcurra en catalán o serbio-croata de aquéllos que lo desean y sentir que la duda, la discrepancia, la mera crítica a estas cosas supone el repudio social/mediático:
Se trataba de decir una vez más que no todas las personas que opinamos que el nacionalismo tiende por propia naturaleza a la insolidaridad somos peligrosos derechistas, ni nostálgicos del franquismo, ni carcas, ni antiguos. Si acaso un poco aguafiestas, porque en esta España en la que los nacionalistas llevan ganando desde hace 25 años mucho más de lo que perdieron estamos aquí para recordar que nos quedamos hace tiempo sin equipo, que nadie nos quiere.
Es imposible no ser tratado de facha, de pepero como insulto, de españolista borbónico y jacobino o de tardofranquista. Cuando hablamos del nacionalismo español, que yo digo que existe más fuertemente de lo que creen algunos, es cierto que, como insiste Ignacio, es una broma comparado con la sutileza de los mecanismos de creación de nación que muestran gobiernos como el gallego, catalán o vasco. Y tienen la buena prensa de ser aceptados por ser "antiespañoles" y "avanzados" en el sentido que le dábamos en la entrada originaria de toda esta conversación. Pero lo que resulta cansino es que no puedan ser juzgados y repudiados porque socialmente están justificados como muchas de las maravillas del socialismo o de las ingenuidades de política exterior del Sr. Zapatero: porque decir paz es bueno en sí mismo independientemente de no saber lo que significa, porque dar a los pobres quitando a los ricos es un sentido aparantemente natural de la justicia, porque nombrar mujeres por decreto parece una forma de que las cosas progresen. Así fer país, recatalanizar, proclamar la sociedad vasca y tantas cosas más, es creer que se hace un favor a la justicia en sí misma.

Es verdad que en el mundo hay cosas más horribles que la política linguística de nuestros pagos. Se llaman Cuba o Korea, por ejemplo. Incluso se llama Irán. O, sin ir a los extremos, Ucrania. Personalmente creo que a los nacionalismo ibéricos no españolistas les ha llegado la hora de su revisión pública de sus fundamentos y creencias con la misma severidad que los mitos que encantan a algunos de los Reyes Católicos, 1812, los tercios de España, Santiago y Agustina de Aragón que, de natural, nos suenan rancios, pero que no tienen un segundo de oportunidad ni como folclore. Me olvidaba del tambor del Bruch. Pero me pregunto si Agustina de Aragón fuera vasca, qué papel tendría en nuestras vidas.

Mapuche, me hablas de genocidio cultural del catalán. Y me parece que es un término muy afortunado para la propaganda de extrañas ideas en que se ha convertido el catalanismo reinante (o gobernante, social y políticamente). Por una vez (llevaba una racha...) el artículo de Pedro José de hoy es interesante, una glosa de Carmen Iglesias ($). Ahí se proclama "la injusticia de juzgar el pasado de acuerdo con las reglas del presente". Los cuarenta años de genocidio cultural catalán son una bella exageración de la represión sistemática de todo lo "antiespañol" atribuyendo a España en sí misma la culpabilidad de esa represión. Es el problema de la España que da gota que les decía yo, es el resultado de la atribución al todo de las partes. Franco masacró a todos: a catalanistas, masones, comunistas, librepensadores, al maquis, a homosexuales, a algunos falangistas, sindicalistas, intelectuales, demócratas y todo aquéllo que no se pareciera a su sueño, al sueño de Raza, y ahora resulta que todos los que tenemos el castellano como lengua materna, los que hemos crecido en esa España constitucional tan defectuosa pero tan sorprendemente triunfante si se tiene en cuenta el pasado, somos culpables de querer prolongar o reeditar una situación que, presuntamente, resulta insufrible: así, si el aeropuerto va mal, es culpa inevitable de España, pero si el Carmel se cae es mejor callarnos todos para que no sepamos cuán corrupta es nuestra clase política. Curiosamente, parece hasta más corrupta que la clase política "española".

Y ese, creo, que es nuestro grito, el de gente como Ignacio o yo cuando miramos las cosas que se hacen y dicen en defensa de la patria y la lengua catalanas. O de la vasca. Asombrados por la vara de medir en nombre de la restitución de lo que se dice perdido: si Frankfurt se hubiera hecho a la inversa, arderían las calles; si el gobierno español pusiera anuncios en la televisión pública para decirles a los niños que apoyen a la selección española seríamos llamados joseantonianos como poco; si hubiera una oficina de denuncias a los comercios por cometer faltas de ortografía y diciéndoles a los bares que no pongan la palabra pub porque está en inglés, los dueños de los locales harían un cierre patronal. Usted (ustedes) saben que no me opongo a regular el derecho de secesión o la libertad de elección de sector público (no creo, en cambio, en las secesiones unilaterales), por lo que considero que las sociedades deben ser libres para establecer sus relaciones de comunidad. Pero lo que es un despropósito es construir patrias cuya única diferencia con los matones del franquismo, que no es poca, es que no te meten en la cárcel ni te fusilan, pero que contemplan las mismas ideas reduccionistas de la realidad y coaccionadoras del individuo que las de esos mismos franquistas.

La falta de referencias intelectuales de calidad, un serio problema que forma parte del análisis de causas de lo que ocurre para un "españolismo" digerible, que es lo que Berlin Smith pretendía explicar con su renovado aunque reiterado análisis de la crisis de Iberia, introduce factores que favorecen en su causa a estas reivindicaciones y aspiraciones culturales donde se mezcla la normalidad y la justicia con el exceso, la melancolía, el despropósito y nuevas injusticias. De ahí que crea que es necesario otro marco jurídico para disminuir los cuentos de Calleja del imaginario colectivo y poder afrontar decisiones reales y libres sobre la convivencia. Que nunca es perfecta ni carente de costes y renuncias para todo el mundo, hable lo que hable.




domingo, julio 22, 2007

Bill, la telegenia y maneras de hablar al votante


No se pierdan en el océano de si les gustan los Clinton o no. Simplemente, fíjense en cómo es capaz de hablar Bill frente a una cámara para vender a su mujer. Y luego piensen quiénes de los nuestros, José Luis, Mariano, Pepiño, Acebes, De la Vega, Zaplana, Zerolo, Josu Jon, Juanjo, Montilla o Artur es capaz de hablar a sus electores y a los que no lo son de una forma tan, como mínimo, profesional y, segundo, tan respetuosa con su voto. A algunos les puede parecer que es confundir las formas con el fondo, pero en política las formas son mucho más que el mensaje.



Actualizo: parece que You Tube no deja reproducir el video. Pueden verlo en la página original del sitio de Hillary.

Un pequeño detalle que se suele escapar de la reflexión pro-española...



La resurrección del mito de Iberia en manos de Saramago le sirve a El País para hacer un interesante artículo sobre la verdadera dificultad de este fenómeno. En todo caso, todas las patrias se han construido a partir de sueños, así que lo mismo un día aparece un Garibaldi mediático y empieza a construir un espacio sociológico galaico - portugues - castellano - catalán - euskérico que encuentran cool (cuando era menos repipi, yo decía molón) ser ibérico como el jamón y no miembro de naciones del siglo XIX. De ese artículo se puede extraer la reflexión que se escapa, creo, del debate intelectual (y no intelectual) que sobre el nacionalismo, explícito o no, vivimos en estos lares:
Para el hijo de Mário Soares, la identidad portuguesa se fraguó como un nacionalismo antiespañol, "que alimentó una lógica de hostilidad que se ha ido borrando con la democracia, la UE y a la España plural".
Ahora viene la provocación: el nacionalismo vasco y catalán, el gallego tan rupestre, el andalucismo y el resto de derivadas que han llegado hasta hoy parten todos de la misma idea. Es decir, la identidad vasca y catalana se ha desarrollado no sólo opuesta a la española, sino como identidades "antiespañolas".

Conviene explicar las comillas: en las arengas de Losantos, "antiespañol" es otra palabra para el término traición. El verdadero sentido de antiespañol debe interpretarse como defensivo, es decir, que España, cuando venga, te coja confesado porque, como sabemos, alguien te va a helar el corazón. La tradición democrática basada en una idea jacobina de España (digamos que eso es 1812) tiene la mala suerte de que si no ha fracasado en plan Gil de Biedma, sí que ha fracasado en términos emocionales: es simplemente imposible borrar una iconografía que asocia lo español al abuso mucho más allá de lo esperado de la imagen de rapiña de los viejos imperios. Una iconografía que está vinculada inevitablemente a la decadencia y el retraso. De ahí que "progreso" y "progresismo" tienen como sujetos oníricos un poder que nunca podrá, hoy por hoy, evocar las palabras liberal y, ni mucho menos, derecha. Derecha significa todo eso de lo que tienen miedo los portugueses, los catalanes, los vascos... o por lo menos la parte de ellos que más cuenta. Y derecha significa también todo aquéllo a lo que se tiene miedo cuando uno recuerda los tiempos de Fraga como ministro, y eso que Fraga tenía un trago al lado de Carlos Arias, que aunque tenga un carácter autoritario (de la autoridad de quien tiene una porra) siempre ha sido un conservador coherente con el parlamentarismo.

La izquierda española resolvió este problema refugiándose en las ideas de los pueblos oprimidos y el anticolonialismo, aceptando ideológicamente que todo nacionalismo no español era, como mínimo, más decente y casi seguro que democrático y liberador, lo que no podía ser el español. Así, toda una generación de izquierdas (era de izquierdas todo lo que no era derecha, era rojo todo lo que no era Bahamonde) se dedicó a demoler todo lo que pudo el ya de por sí poco atractivo edificio de la iconografía española: si quienes gritaban España eran las folclóricas y Manolo Escobar, era difícil sentirse orgulloso de ello. Si se comparaba la moral de la calle con la que nos traían los Beatles, la cosa estaba clara. En este camino, se tardó bastante en descubrir que los nacionalismos no españoles contenían elementos tan totalitarios y anuladores de la libertad individual como los inventados por los seguidores de la Falange. A diferencia de la Falange, los nacionalismos periféricos tienen una larga trayectoria de partidos no fascistas, aunque sí muy conservadores a veces. La diferencia esencial, es que nunca abrazaron la construcción de la patria con uniformes, estética militar o abrazos a la causa del partido único: no se pusieron camisas pardas para romper cristales hasta que apareció ETA y ese lapso que fue Terra Lliure.

La reivindicación presente de España como nación desde el lado liberal y conservador tiene un problema: sus resortes doctrinales con pedigrí decente quedan prácticamente constreñidos a la Constitución de 1812, pues el fracaso de la Segunda República y su memoria centrada en ideas izquierdistas bloquea psicológicamente basar una idea de España sobre fundamentos republicanos clásicos. El problema de esta visión es que sus elementos emotivos, ese pegamento de ilusión y fe que suelen hacer las naciones son inexistentes o han sido borrados por la historia. Es decir, es perfectamente posible, de hecho lo es, que España sea una idea plenamente democrática y exitosa desde el punto de vista de sus rémoras (en otras palabras: la superación del atraso, la decadencia y el folclorismo), pero la idea carece de soporte emocional y popular, especialmente en aquellos territorios donde la supervivencia de los corazones helados se ha basado en crear identidades "antiespañolas".

Por tanto, el debate para la derecha que busca dignificar su nombre y alcanzar la plenitud de legitimidad que puede tener en cualquier otro sitio al que siempre mirábamos antes con envidia, es saber construir un armazón doctrinal que supere los nacionalismos empezando por el español. Muchos lectores me dirán que el nacionalismo español es una guasa comparado con muchas manifestaciones del nacionalismo vasco. A nivel ideológico o de vida cotidiana, desde luego. Pero a nivel onírico y de sensibilidad, esto no es así. Les pondré un ejemplo que me afecta: el enfermo de gota lo es para toda la vida, y en el momento que tiene un ataque agudo, un simple roce de una sábana le hace ver las estrellas. España da gota. Los nacionalismos periféricos, no: para que sientas algo, han de partirte la cara. Es pura percepción, pero es la que es.

En mi modesto pensar, quienes sienten la necesidad de sostener y crear una nación española tienen que desarrollar una creatividad y un análisis intelectual muy profundo para revisar todas sus ideas sobre lo que es una nación y reenfocarlas. El camino es arduo. Primero tienen que reconocer como los alcohólicos que la idea de España no tiene prestigio, o no lo tiene donde tiene que tenerlo. El segundo, es que el tipo de prestigio que le asocian los defensores tradicionales de esta idea simplemente no lo compra nadie que tenga que comprarlo. El tercero es que el grado de contradicción de identidades es tal a estas alturas de la vida que sólo permitiendo (asumiendo) que se resuelva la contradicción en términos de decisión social (una reforma constitucional basada en la manifestación clara de un territorio por su presencia en España, junto con garantías de lealtad al conjunto) puede producirse una catarsis para que el ciudadano de a pie pondere sus opiniones y creencias fuera de un contexto de resistencia o reivindicación. En otra ocasión recurrí a términos de Sala i Martí, la capacidad para elegir sector público.

El cuarto es el verdaderamente difícil, porque tiene mecanismos paralelos de emociones y realidades. Se llama Madrid y sus resortes de poder, el mecanismo de interelación entre el poder político, la élite de negocios afincada en Madrid y la tendencia a asumir que debe tomar decisiones de acuerdo a la conveniencia de la supervivencia política del poder central. ¿Ejemplos? Tenemos dos clarísimos y recientes. Uno, el PSOE de Madrid y el affaire Sebastián, dónde la cúpula del partido ha hecho tragar a las bases madrileñas la estrategia que le convenía imponiendo líderes inadecuados en función tanto de la incapacidad de los socialistas madrileños para tener una buena organización y candidatos con talento, como para resolver los problemas estratégicos del Presidente del Gobierno. El resultado es que han vivido en sus carnes lo que piensan los periféricos desde hace algunas centurias: usted no piensa en mí, sino en usted, y no precisamente por el bien colectivo, sino por el suyo particular.

El segundo caso que ilustra esta idea es el asunto Endesa. Ha sido la reedición del intervencionismo gubernamental y la tendencia inveterada de la España profunda, a veces tan negra, a depender del poder político para hacer negocios. Nada mejor que, Jaume Canivell, ese vendedor de porteros automáticos que encarna José Saza en La Escopeta Nacional para entender el cansancio, la irritación y el absurdo de cómo los que emprenden han de pagar peajes irracionales a la conveniencia de los burócratas.

Maragall, un hombre de ideas interesantes pero obtuso en su ejecución y disparatado en la explicación, siempre ha abogado por la construcción de redes y la descentralización armónica del entramado nocivo madrileño. Lo de la CMT se hizo tan mal, que un esfuerzo auténtico por compartir los beneficios de la ubicación física de la Administración General del Estado parece borrado del mapa por mucho tiempo. Pero es necesario.

Sinceramente, yo no veo a Mariano capaz de hacer esto. No porque lo diga Berlin Smith ha de ser la verdad y el futuro. Sólo plantea un mecanismo de renovación ideológica para la derecha y la idea de España que pueda ser comprado por quienes no lo compran: se llenan la boca de liberalismo y no asumen o no entienden que es precisamente el adelgazamiento del estado, incluidos los gobiernos autonómicos, lo que puede permitir eliminar el clientelismo de todas las administraciones para que los ciudadanos sean libres de establecer sus relaciones comerciales y personales como mejor les convenga. Que es la cruzada por las privatizaciones, especialmente de los medios de comunicación, la que les puede dar fuerza para adquirir legitimidad en la no intervención, que es plantear una verdadera propuesta de independencia de los organismos reguladores desvinculados de Madrid lo que le interesa a la gente, que es la renovación de los mecanismos de representación lo que puede recuperar el atractivo por la democracia. Que es asumir la libertad individual de que cada uno elija el idioma e identidad que desee sin crear escalas jerárquicas (sólo el castellano es obligatorio para todos, que no lo sea ninguno). Es más Euston, con sus defectos o aspectos más opinables para alguien como yo, que 1812.

En fin. Tremendo domingo por la mañana: lo que iban ser tres líneas de una cita se me ha convertido en una especie de ensayo. Toma modestia, que venga Carlitos. Pero lo cierto es que me deja perplejo el análisis que pretende recuperar la nación española sin eliminar o hacer público con un liderazgo efectivo una propuesta no sólo coherente con los tiempos, sino a la que no le se le pueda echar un dóberman a la cara. Una osadía que permita a alguien levantar el dedo y decir que no se puede ganar cuando el órgano fundamental de tu partido se llama comité, junta, o lo que sea con el apellido nacional, exactamente igual que CiU y PNV. Y que cuando no se gana no es cuestión de cambiar la ley electoral para que me salgan los números sino adherir voluntades a un proyecto legítimo y legitimado. Y eso no quiere decir que cosas como CiU y PNV no tengan también que hacer su trabajo de actualización. El angel caído Piqué era capaz de poner en evidencia alguna de estas cosas.



(Y a todo esto, que si España no existe tampoco pasa nada: surgirán nuevas oportunidades y nuevos costes, se perderán otras ventajas y otros costes. La dimensión europea no es ninguna bobada, ni la extensión de las redes. Y si aparece alguien creativo para crear un ente más práctico y mejor para vivir que se llame, por ejemplo, Iberia, habría que ser capaz de romper moldes para centrarse en lo que importa: conseguir un marco en el que las personas, ojo no las patrias, puedan desarrollar la incertidumbre de sus vidas con el menor número de obstáculos al tiempo que preservan la capacidad de decidir sobre su destino)



sábado, julio 21, 2007

Yo me incrimino (Pumpido: el secuestro ha servido para restaurar el orden jurídico perturbado)



Pues ahora secuéstreme a mí:




Creo que se impone que todos nos incriminemos para restaurar el orden jurídico perturbado. Ya lo hace Barcepundit, seamos una marea.


Delitos imposibles de nuestro tiempo


Así he titulado mi entrada semanal en Generación Red. ¿Se lo imaginan? El asunto del hijo del rey beneficiándose a su esposa en portada de una revista satírica: tiene que ver con la red porque es un escándalo gracias a la red. Si no les aburre el tema, vayan y me cuentan si lo que digo es o no es una memez.

Además, les invito a leer la autocrítica de Juan Freire a los que hacemos GR y así somos coherentes con el principio de la crítica que defendemos para todos.

Por cierto, que Ballota lo deja y yo me quedo de piedra.





jueves, julio 19, 2007

¡¡Cinco ministros británicos confiesan haber fumado marihuana!!



Estoy apesadumbrado y sobrecogido: ¿pero cómo es posible? Lo que no sabemos es si al resto de ministros británicos se lo han preguntado. A un servidor le haría verdadera gracia que no hubiera ni uno sólo más que no haya probado un porro.

Por supuesto, confiesan porque su primer ministro se va a lanzar contra la terrible lacra de los estupefacientes y no quieren que aparezca un polvo de juventud diciendo que, en su día, se lo hicieron juntos y después se pusieron. Y lo hacen muy compungidos.

Hay preguntas cuyas respuestas me gustaría conocer:

  • ¿Cuántos de sus votantes fuman porros así como todos los días?
  • ¿Ha fumado canutos José Luis en su juventud? ¿Lo confesaría en rueda de prensa?
  • ¿Y Mariano? ¿Se lo ha confesado a Elvira?
  • ¿Cuántos votantes del PSOE se hacen unos petas?
  • ¿Y del PP?
  • Si Tardà no ha fumado maría me sentiría muy decepcionado

También podríamos proponerle a algún diario innovador que hiciera la siguiente encuesta entre sus señorías (los diputados del Congreso, quiero decir):

  • ¿Ha tenido usted una maceta de marihuana en su casa en sus años mozos y no tan mozos?
  • ¿Alguno de sus amigos y conocidos?
  • ¿Lo ha denunciado?
Las respuestas (y las caras de los encuestados) serían todo un éxito en You Tube.

En resumen: otro tipo más - Gordon Brown - que llega al gobierno y se propone ganarle la guerra a las drogas con policías y discursos morales. Lo más divertido es que ya sabemos que no va a funcionar.



P.D.: Mientras tanto, los mapuches han rechazado la beatificación de Ceferino Namuncurá "al remarcar que se lo llevaron vivo, lo devolvieron muerto y sin identidad". Albert sabrá decirnos.



martes, julio 17, 2007

Panorama de realidades inmutables y cambios sutiles



Creo que cada día caigo más en ese sumidero que son los nuevos lectores que destruyen la prensa tradicional. Mientras en Libertad Digital se deshuevan de Zarzalejos y sus tesis sobre el decaimiento de la prensa, yo empiezo a cumplir con lo que los resabios dicen y no paran sobre los periódicos de papelería: leo todo por internet, dedico cada día más tiempo a diarios digitales de toda índole, blogs sensacionales y sensacionalistas, revistas de hard thinking (pero qué culto soy, madre) y cosas así que me permiten escapar de, efectivamente Sr. Zarzalejos, la prensa rosa y sus efectos, pero también de la cansina sensación de pensar que adivinar el futuro es posible: uno sabe de antemano lo que va a decir cualquier periódico y sus columnistas antes de abrirlo (o de clicarlo), incluido por supuesto Libertad Digital. Para que no se me enfaden los seguidores de esa causa, advirtamos que sus enemigos informativos son tal para cual, aunque generalmente más aburridos. Digamos que eso sería lo inmutable, mientras que los cambios sutiles son las pepitas de oro que se sueltan en cada uno de esos medios: uno ya lee personas y noticias y no tanto medios. Pensaré sobre esto para Generación Red.

Esta charla introductoria propia de mi destino imparable, que es el de convertirme en abuelo Cebolleta de primera división, tiene sólo que ver con el impulso que tengo de contarles algo únicamente en la medida de que llevo unos cuántos días sin leer los grandes diarios ni siquiera en bits. Aparte de sorprenderme a mí mismo de que no siento ninguna culpa (es que yo no sabía vivir si no había desayunado con la prensa), compruebo que se puede hacer una mirada bien elevada desde la luna y menos oculta de ramas tenebrosas.

Decía un ilustre amigo argentino que "es lindo comprobar que hay cosas que no cambian". En general, se refería a las mujeres, pero puede decirse que es aplicable a casi todo. Ya saben, lo del escorpión y la rana y el carácter. La leyenda dice que el PNV es un partido de doble alma, esa que le lleva de vez en cuando a sentirse integrada en esa cosa denominada España y esa otra que le pide a gritos huir de tan espantoso engendro y aferrarse a otra leyenda que es ese otro cachivache denominado Euskal Herria. Otras veces he dicho que a mí me parece que la teoría del péndulo se interpreta mal, es una cuestión práctica que pretende posponer lo que en el presente no se puede conseguir. Que me parece muy respetable como aspiración, esa no es la cuestión. El asunto es que lo que el diario oficial bien pensante llama órdago de Imaz no es otra cosa que la reedición de lo inmutable: decidir si rompo o si pacto y, más sutilmente, el reiterado problema de ese partido (a lo mejor es más democrático, no se crean) entre la estrategia de sus cargos públicos y los cargos del partido, puestos incompatibles entre sí. Mi abuela, que era bolchevique, decía que la izquierda no debía gobernar, que tenía que estar en la oposición, presionando, como una forma de mantener la pureza ideológica. El PNV es genial, tiene lo mejor de los dos mundos. Algo así como su debate sobre España: mientras seguimos así tenemos todas las ventajas y casi ningún inconveniente por ser españoles.

Quien tampoco cambia sus esencias es Mariano Rajoy. Aparecen por todos lados sesudos análisis de la operación Costa. Y uno no puede dejar de compadecerse por el destino de este hombre: su carácter inmutable es el de muñidor en sombras, el del arreglo y el pacto y no el de conductor de masas ni el irrestible lanzador de ideas para movilizar conciencias. ¿Lo es Rato? Desde el punto de vista telegénico sí. Hay quien dice que Rato se viene a contar millones. Yo no tengo ni idea. La verdadera cuestión es que Rajoy parece buscar en silencio (lo suyo) la forma de eso que tiene tan mala prensa en el entorno losantiano que es lo de centrar el partido. Y que para mi no es distinto a dejar el lenguaje que la clase media es incapaz de entender. De la revisión de ideas, o mejor dicho su puesta al día, quizá haya que hablar otra mañanita si es que no lo he hecho ya bastante. Asignatura pendiente del PP, en todo caso.

En medio de todo ello, nuestro presidente se pone a agradecer a los mexicanos su acogida del exilio y nuestro curas a hacer libros con mártires. Atrapados en sus leyendas (que no son los hechos, aquí ha habido exiliados y fusilados por doquier, son las evocaciones de los hechos), izquierdas y derechas, librepensadores y creyentes, hombres de bien y fustes torcidos, amanuenses y filósofos, todos parecen atrapados en una carencia absoluta de fuentes de pensamiento para el día de hoy y se entretienen estupendamente en reescribir batallas que no ganaron o que terminaron por perder. Es terrible pensar que esto forma parte de las cosas inamovibles, pero lo cierto es que uno piensa que está tan reseco y alejado del mundo que un día de estos, y no muy lejano, la generación de la play-station no sabrá ni responder ni tener una postura ante lo que, simplemente, es un coñazo.

En fin, que Heráclito y Parménides resultan de una vigencia escandalosa.


P.D.: Herrera, corrige.