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Juan Sempere y Guarinos, dicen los académicos, era el más consecuente de sus contemporáneos con esta afirmación arriesgada y compleja intelectualmente. Se sabe que lo que no es tradición es plagio, pero también el pasado es una condena para los vivos que hay que saber mirar para poner de lado y elegir qué aprender de él. Ese suele ser uno de los caballos a los que se sube Berlin Smith a la hora de proponerles argumentos que nos libren a este país pizpireto de tanta retórica sobre su ombligo.
El aserto lo recoge el bravo, apasionado, romántico y desbordante Rafael Herrera Guillén, en tiempos Bicho, más adelante prestigioso bloguero de Periodista Digital, morada a la que llaman a todos mis colegas de más provecho blogosférico. Serán (más) grandes. Como grande, severo e importante me parece el trabajo que ha realizado al explorar a uno de esos héroes perdidos del liberalismo antes de inventarse la palabra liberal y del lado trágico que nos gusta ver en la ilustración española. El síndrome de Gil de Biedma.
"Las indecisiones del primer liberalismo español" me parece una lectura adecuada para tantos que ahora recurren (¿recurrimos?: el burro, delante) a asociar estas dos palabras malditas -liberal y español- como una especie de vocación por huir del agotamiento del sentido común que han supuesto los totalitarismos del siglo XX, sus secuaces y sus versiones rebajadas en forma de estatalismo promiscuo. Mapuche dirá, me repetirá, que no me esconda en palabras del siglo XIX. Entendamos, pues, el siglo XIX y sus antecedentes. Rafael Herrera Guillén. Juan Sempere y Guarinos.
P.D.: Si quieren, se lo pueden comprar aquí. O escribirle a Gundemaro Gutierrez Solana, que sabe mucho de Rafael (gundemaro7"arroba"yahoo.es) y les informa sobre el contenido, de dónde se pilla mejor y todas esas cosas que servirán para incrementar su conocimiento enciclopédico de la historia de España.

Le decía a Mapuche en nuestros hilos de conversación infinita que pocas ideas nuevas aparecen bajo el sol y que nos reiteramos en los mismos enigmas de fondo una y otra generación. No es extraño: la nueva tiene que aprender lo de todas las anteriores en el mismo lapso promedio de tiempo. En eso debe consistir la civilización.
El espléndido chisgarabís que nos gobierna se ha apresurado a dar su versión de los hechos en una más de sus curiosidades aparentemente brillantes pero, siguiendo su costumbre, huérfano de todo sentido o contenido. Lo habrán visto u oído: esa cosa de la grandeza de la democracia porque todos, ellos y los otros, están contentos. Hasta ahora, sabíamos en el pueblo soberano que todos ganaban. Lo atribuíamos a la caradura del oficio de político. Ahora José Luis lo ha convertido en ideología: vamos avanzando.
Es por ello irremediable recomendar a nuestros venerados ancianos de la tribu que hagan como yo, que traten de conocerse a ellos mismos:
Simancas: pedía disculpas el hombre después de la badana. No entiende nada: pedir disculpas a los tuyos, que son poquitos, es como asumir que no tienes otros. Pedir disculpas por no haber sabido debería moverle a la conclusión evidente de que no sabe. Conocerse a uno mismo exige muchas dosis de humildad. Es bueno, Sr. Simancas, que repase su propio currículum y mire qué le falta. No se gana el fervor popular siendo solamente un apparatchik del partido toda la vida: hay que hacer algo real, hombre.
Sebastián: mirarse por dentro debiera haberle dicho que ponerse gorra de chulapo y hacerse un chotis era un tanto bochornoso. Sí, es verdad, Esperanza estaba igual de patética, pero no me negará que sabía llevar puesto el mantón de Manila y que tiene tremendas tablas para acudir al merendero popular como una más. Así que la sandez no se notaba tanto. Hacía de sí misma: una caníbal de la política. En cambio usted, querido, ha querido jugar a caníbal y sólo lo ha sido de sí mismo. Tan rompedor que quería ser, tan a la berlinesa y la londinense, tantas ideas que traía, tanto que se saltó al partido, y no supo inventarse una cosa mejor para la tele que acceder al clavel. ¿Tomó clases de chotis? Ya le quedó toda la campaña como alguien que se ha puesto un traje que no sabe llevar y siempre le quedaba la cara llena de ángulos rígidos como los de un mádelman. Ah, pero que ha perdido con Gallardón. Si Esperanza es una caníbal, Gallardón figúrese. ¿Cómo es posible que no se preguntara seriamente por qué Solana y Bono dijeron no? Es usted carne de cañon, Sebastián, se está inmolando por José Luis y se va a quedar sin crédito académico, que es lo que es usted. Conózcase.
Zapatero: las noches de La Moncloa deben estar rodeadas de silencio. Silencio que debe romper únicamente el tic-tac de los relojes que resuenan en los aposentos presidenciales. La soledad del poder, que no es ningún tópico sino su esencia: al final, no hay más compañero que uno mismo, la propia cuerda del reloj que te mece anunciando que el destino está permanentemente ahí, tras la puerta y, ocasionalmente, las llamadas de los expresidentes: ellos ya saben la clase de animal que le devora a uno en esa hora de la noche, en la hora de la intimidad: sirve tanto para decirse la verdad como para inventar argumentos para encubrirla. Sería bueno que repasara las estanterías porque deben tener los textos de Plutarco por allá. Busque las epopeyas de Pirro y pregúntese si sacar lo de los vascos, aún con lo bien que le ha ido de votos allá, incluyendo el semifiasco navarro, va a permitirle cumplir la máxima de El Príncipe: conservar el poder. Repásese y pregúntese si es astuto cabrear todo el tiempo a todos los que no son como uno: desata deseos de venganza. Mire su biografía: ¿encuentra algo que le dé referencias prácticas, algo que haya hecho que le permita saber cómo ganar varias guerras a la vez? Napoleón y Hitler iniciaron su declive por el general invierno. Vienen los pactos, la ley del cine, el cánon, los presupuestos y Afganistán y el invierno está ahí.
Mariano: si José Luis es el gobernante accidental, nadie nunca le ha dicho que es usted el opositor accidental. El ying y el yang del mismo atentado. Accidental el dedo de Josemari, accidental que un partido no tenga muchos escrúpulos en no provocar la lucha por el liderazgo. Mucho más tras ese discurso liberal que le han escrito y que debiera sugerirle que es el mérito, es decir, los galones ganados por uno mismo, lo que pesa en el campo de batalla. ¿No te susurra Elvira que eres un político florentino y educado y no un conductor de masas? ¿Que no eres un vendedor de ilusiones sino un buen polemista para el café y los concursos de debate de una universidad que no fuera como las nuestras? Eche una mirada a los libros heredados de sus abuelos a ver si encuentra las obras de Plutarco. Repase las guerras de griegos y romanos y céntrese en Pirro. Pregúntese si arrasar en Madrid y sólo en Madrid sirve para algo, cuando tras lo que ha llovido, los lamentos de Rosa Díez, de Mayte Pagaza y las llamadas a la rebelión de Savater su partido no logra ni salvar las trincheras en donde debiera inundarlas de voluntarios. Ay, nunca se podrá saber qué hubiera sido del destino si no hubieran matado a Goyo. Hay que preguntarse si tras la marea de patria y fueros de las marchas de Pamplona no se puede ganar a qué se debe y por dónde se puede ir. José Luis tiene cabreados a todos los que no son los suyos, pero su partido, muchas veces con injusticia, unas cuantas con ella, tiene atemorizados a los que no son los suyos.
Han ganado todos, José Luis. Qué grande es la democracia. Más victorias como éstas y acabarán con vosotros.
El candidato a ser saeteado, Sebastián (que no digan que el nombre no marca el destino de las personas), debe estar verdaderamente impresionado por el defectuoso compartamiento de sus encuestas (quedan cinco días) pues insiste e insiste en los peligros de la Dama de Roca. Peligros que nos cuenta que no son estrictamente los provinientes de la tentación de la carne ni del atolondramiento del amor. Es interesante que no explique qué opina de los conductores que no pagan las multas y si va a tomar alguna medida espcífica contra los morosos del ayuntamiento: está claro que el tema de la deuda no ha calado.
Deberían producir curiosidad intelectual sus afirmaciones: "hemos demostrado que hubo trato de favor", a pesar de que el diario amigo del Partido y ¿amigo de Gallardón? ha escrito en su santísimo editorial "El alcalde, a través de su vicealcalde, Manuel Cobo, aportó documentos que desarmaron la denuncia". Lo goebbelsiano no es tanto la reiteración, que sí, ni la mentira (dice que demuestra, pero no dice cómo), es el recurso a la intoxicación como medio de alcanzar el poder: habla de trato de favor, pero no osa decir que hay delito o corrupción sin que ya interesen los temas municipales: es un truco electoral frecuente en esos campeones de la moral que son los políticos. No les cuento si se proclaman de izquierdas (porque serlo, serlo...)
El corolario auténtico es el siguiente: ¿se dan cuenta de que este señor puede terminar de Ministro de Economía y Hacienda de la octava economía del mundo? Alguien me recodará que esta legislatura pasará a la historia en los cenáculos opositores como la del "como sea" y el "vale ya".
Linchar: Castigar o matar una muchedumbre incontrolada y enfurecida a un acusado, sin haber sido procesado previamente. Del Diccionario de Espasa-Calpe.
Simancas: "se mostró partidario de «perseguir» y «estigmatizar» a los maltratadores y de que «su foto y su nombre salgan en los periódicos, para que la gente los señale y los avergüence»."[véase, si le paga a Pedro José]
Asegurarán que la estigmatización sólo se puede producir después de jucio, por lo que dirá que él no lincha a nadie. Y que él no pide matar a nadie. Por supuesto. Echar a las masas encima ha sido siempre algo muy castrista, maoista y bolchevique. Y nazi. Y batasuno. A mí me van a llamar maltratador en potencia, claro (soy hombre y, por tanto, sospechoso).
No me puedo despedir sin añadir dos perlas representativas de la altura intelectual y expectativas de actuación práctica del candidato. Esperanza no puede ser peor que esto:«Vamos a incorporar una nueva estrella a la bandera de la Comunidad de Madrid; la estrella de la igualdad, que será una estrella violeta»
Ni que esto otro:el voto es un «arma cargada de futuro para vencer la soberbia de la derecha y la resignación de algunos de izquierdas».
Tantas veces se me advierte del grado de ingenuidad que supone pensar que la gente actúa con racionalidad (que es sabido, pero hasta en su irracionalidad se pueden crear modelos), que cuesta decir que uno se sorprende. Veo en uno de esos entusiasmantes telediarios de no sé qué canal, cómo eso que suele llamarse incontrolados han provocado un relevante número de destrozos en una sede del Partido Popular. No me voy a entretener en lo curioso que es que sea a los que se les llama fascistas los que tengan los cristales rotos, pero de eso ya hablamos con Elvira Lindo.
No, lo chocante es el lema que la sede del Partido Popular de ese lugar recóndito tenía pintado a todo trapo en su escaparate: "por el cambio". ¿De verdad no hay edad para recordar que ese fue el lema de Felipe González cuando ganó sus primeras elecciones?. Debe ser un síntoma. Rita Barberá adelanta otro en una de esas entrevistas simpatiquillas:Terminemos como empezamos. Tengo una tía de derechas, ¿a qué partido le digo que vote el 27-M?
- Al PP, sin duda. Sea de derechas, de centro o de más allá. En el PP cabemos todos. Hay mucho socialista disconforme con la política de su partido. Aquí, muchos socialistas van a votar al PP.
En el PP cabemos todos. Mal asunto. Estas vocaciones por abarcarlo todo son, además de imposibles, problemáticas: son los partidos totalitarios los que esperan reunir a toda la sociedad en un único cuerpo. Y si se quiere reunir todas las sensibilidades lo único que se termina siendo es colectivista. Es decir, Hayek como profecía.
Barbara Probst Solomon es como la embajadora honoraria de España en Nueva York. Decir que en EE.UU. puede ser llegar demasiado lejos. Sabemos que es la protagonista femenina de esa fuga de posguerra con una película tan regular como fue Los Años Bárbaros, que uno piensa que producida por los estándares más convencionales del cine norteamericano hubiera dado lugar a otra cosa mucho más digna e interesante. No era una historia para que la hiciera Colomo, pero eso son terrenos del Señor Navajas.
Lo que deseaba comentar no tiene nada que ver. Era aprovechar para dar argumentos sorprendentes al antiamericanismo primario (es decir, para su sorpresa): El embajador estadounidense Claude Bowers (My mission to Spain) hubo de enfrentarse al Departamento de Estado, a Joseph Kennedy, embajador en Londres, a Neville Chamberlain y a Bonnet, el embajador francés, quien no tardaría en mantener amistosas charlas con Ribbentrop al respecto de qué hacer con los judíos. Roosevelt se enfureció cuando, el 29 de febrero, Inglaterra y Francia se apresuraron a reconocer sin ningún tipo de condiciones al Gobierno de Franco. Bowers había exigido a cambio de este reconocimiento por parte del Gobierno estadounidense (el primero de abril) "un compromiso de que no habría represalias, ejecuciones políticas ni persecuciones... de que se pondría en libertad a los republicanos encarcelados". No se cumplió ninguna de estas condiciones, y cuando Bowers volvió a Madrid para cerrar la embajada, se encontró con que Franco había denegado el permiso de trabajo a los estadounidenses responsables de las oficinas en España de la International Telephone and Telegraph Company (ITT).
En fin, como ven no hablamos de las brigadas internacionales. La humanidad, que produce de todo. El resto del artículo es igualmente interesante y con curiosas referencias.
En algún tiempo pretérito creí leer que Keynes pensaba que el egoísmo propio del capitalismo y el comercio era un estado de alguna forma transitorio, un incordio con el que convivir hasta que el propio progreso técnico nos permitiera a los humanos abandonar la lucha por la vida y dedicarnos a lo que era importante de verdad: las artes. La memoria, la señora más mentirosa con la que te casas, bien puede estar confundiéndome y John Maynard no llegó a sospechar tal cosa.
El arte como sentido de la vida no contará entre sus fieles a los creyentes de las diversas religiones: la existencia tiene trascendencia y es sólo un estado de la vida de las almas, una forma de ser de lo eterno. Desconozco si Peter Stein, que es quien así se confiesa, es ateo o no creyente, pero parece difícil que un creyente escoja el arte frente a la inmortalidad del alma.
El teatro, la literatura, han hecho mucho más por mi comprensión de la naturaleza humana - si es que comprendo algo - que los tratados científicos y los libros de historia. Excluyo de antemano los libros de autoyuda. Puede que a Berlin Smith que no elige ser, pero que es (no lo elige, le ocurre) un ateo que sólo se considera agnóstico en la medida que no encuentra prueba de que dios no exista ni de que exista, sólo encuentre esa razón para llevar la vida cotidiana. Ésa y las paellas, por supuesto, pero esa sólo es otra forma de las bellas artes.
(Sartine dice que Berlin Smith lo que realmente es o debiera ser es periodista cultural: no sé si es como ser maestro y pasar hambre, una categoría superior aunque malpagda del periodismo, o un presagio de un futuro formidable. Se aceptan apuestas)
Deténganse un momento y lean este párrafo:Uno de los fundamentos básicos de la actual contrarrevolución neo-conservadora, que, auspiciada por Bush y sus epígonos ideológicos y políticos, se está imponiendo en todas partes es la primacía de lo individual y privado frente a lo público y a lo colectivo. A su elenco de prioridades pertenece la ofensiva, cada vez más general e irresistible, para la descalificación y desmontaje de lo que los seres humanos tenemos en común, cuya representación y defensa se atribuye habitualmente a los Estados y a los grandes actores de la sociedad civil en su conjunto. Esa operación culmina con la sustitución en todos los campos de los valores, pautas y dispositivos de condición particular y privada, que tienen como principales expresiones el protagonismo de los sujetos y la patrimonialización de los objetos. Proceso que desde la opción de la resistencia crítica está comenzando a llamarse patrimonialización de la realidad: sólo existen los individuos y todo lo real está exclusivamente destinado a su uso y disfrute.
Elementos oníricos y nebulosos al margen, ¿puede decirnos qué tiene de malo, en dónde reside lo trágico? Díganmelo, que son más listos que servidor. Siempre interesante en sus descripciones pero, a mi juicio, perdido en el hiperespacio de la filosofía política, es como leer un fósil viviente de las ideas del siglo XX. Pueden leerlo en su correspondiente periódico, que les enlazo.
Podemos hacer un concurso a ver quién encuentra la contradicción más gruesa: si me comentan lo suficiente les hablaré de una interesante.
Seguramente el verdadero error del aprendiz de candidato no ha sido meterse con los líos de faldas de Gallardón (presuntos, por supuesto), sino en haber convertido a la derecha en una piña en torno a su candidato natural. Si alguna esperanza tenía de hacer algo contra él, es que los seguidores del programa radiofónico más odiado de España se decidieran por la abstención, el voto en blanco o hasta, por joder, votar al rival. Mi olfato absolutamente irracional y sin encuesta que llevarma a la boca (veo que el hombre insiste en quedar como el aceite esta mañana) me lleva a pensar que lo único que queda por dilucidar es por cuánto pierde Sebastián.
Me digan si es lo mismo que por cuánto gana Gallardón, que esto parece matizable.
(Yo no sé si él se ha leído lo que dice El País de esta mañana quien, aunque en su línea de dar cal y arena y comparar lo de Conthe con la presunta, ha puesto el betún en la proximidad del candidato sorpresa:Los socialistas acusaron ayer a Gallardón de haber dado trato de favor a una imputada de la Operación Malaya. El alcalde, a través de su vicealcalde, Manuel Cobo, aportó documentos que desarmaron la denuncia. Más allá de la bronca partidista, lo cierto es que, de lo conocido hasta ahora del sumario del caso Marbella, nada permite aventurar la existencia de un trato de favor del Ayuntamiento de Madrid a los negocios de Roca en la capital. Es al juez Torres, que investiga desde hace un año la corrupción en Marbella, a quien corresponde dirimir este tipo de cuestiones. Los partidos políticos no pueden despachar tan graves acusaciones por la vía de la insinuación gratuita.
Qué poco glamour)
Pequeña Addenda: sobre los tesoros ocultos del log
Esta es preciosa. Miren qué busqueda lleva a mi página desde Venezuela: "patria o muerte venceremos en que pais y en que revolucion fue". Y Google les manda donde servidor. Se van a enterar, ya verán.
¡Y en El País! (no es la tesis, precisamente, la Alianza de Civilizacions): Restablecer el auténtico secularismo en Turquía no quiere decir restablecer cualquier secularismo. Se refiere a un entorno laico que proteja las libertades y los derechos individuales, no un secularismo ultranacionalista en el que el Mein Kampf de Hitler sea un best seller, se niegue el genocidio armenio y se persiga a las minorías. Un nacionalista de este tipo fue el que asesinó al periodista armenio Hrant Dink.
Esta mezcla de nacionalismo violento e islam predador es la que hace que los liberales laicos turcos se enfrenten a un reto mucho mayor que el de cualquier otro movimiento liberal actual.
Las democracias liberales de Occidente deben apoyar a los liberales turcos en estos momentos difíciles. Y, aunque parezca paradójico, ese apoyo debe empezar por reconocer que el ejército turco no es semejante a ningún otro. El ejército tiene la tarea excepcional de salvaguardar el carácter laico de Turquía.
Lo del ejército al poder me supone un sapo muy duro de tragar. Los dilemas de Turquía son intelectualmente apasionantes, así que expláyense que les dejo sitio.

Uno suele recordar el clásico marxista del peso de la historia en la mente de todo hombrecito del presente. De tiempo en tiempo, construyo discursos (¿al vacío?, ¿a la nada?) sobre ese insoportable peso en nuestra conversación diaria y concluyo lo poco que me importa la historia en sí misma si no es por sus lecciones: es una excelente excusa para ser martillo de nacionalistas nostálgicos (es decir, todos) y decidir que son los vivos los que deben elegir su destino.
Saben, además, mi proamericanismo declarado. Primero, por joder, claro: es llevar la contraria al sentimiento hispano imperante, ese que une a todo tipo de españoles, incluso a los que no quieren ser españoles, llevando su DNI del Reino de España como el judío portaba su estrella amarilla. Mapuche debiera decir cuánto le insatisface este rupturismo, este mecagüen... Segundo: porque hay buenas razones, argumentario extenso que avui no toca. Todo eso con la suficiente heterodoxia que dice Juan Freire que es cosa de uno.
Y después está Javier Solana. Si mi periódico favorito no miente, me brinda una visión excelente para continuar en ambas de mis querencias y me pone a auténtico güevo otra visión destructiva del extraño caso del señor que nos gobierna y la coalición de amores que le sustenta. Como todo el mundo sabe, el amor es más bien irracional y eso lo explica todo. Por supuesto, también permite entender algunos amores patológicos por José Mª Aznar que se dan por la red(*). Volviendo al asunto: esta visión puede que se quede dentro del argumentario de Berlin Smith Bonobobo para martillear a los coleccionistas de poemas épicos de chimpancés: Tómese en consideración la frase "eso es historia" y lo que implica a cada lado del Atlántico, sugirió. Cuando los americanos dicen que algo es "historia", quieren decir que ya no es relevante. Cuando los europeos dicen los mismo "normalmente quieren decir lo contrario"
Hecha la profesión de fe de americanismo, puedo decir con total respetabilidad que 1714, 1812, Guernica y Casas Viejas, Paracuellos y Calvo Sotelo, el abrazo de Vergara y los amantes de Isabel II no sólo me importan una higa sino que they're just history, my friend. La realidad de mis conciudadanos, que son muy europeos, vendría a decir lo contrario. O, bueno, lo mismo, me dice Solana, aunque no signifique ni remotamente parecido. Es divertido comprobar que, a pesar de todas las maldiciones, los españoles llevan tiempo siendo europeísimos en su mentalidad. A sus mentes brillantes, amigos lectores, no se les escapa ahora la excusa que ni pintada que me viene para alzar mi martillo contra la caterva de buenistas que cobra un sueldo de nuestro dinero para que se les llene la boca del verbo gobernar.
Las preguntas son, primero, al autor de la reflexión. ¿Y usted qué enfoque vital de los dos elige? Quiero pensar, que este tipo, capaz de haberse construido la carrera internacional que se ha construido olvidándose de este pequeño país y lidiando con toda clase de guerras étnicas y menos étnicas está cansado de la visión europea de la historia. Y eso que no hemos hablado de las versiones de la historia del Oriente Medio. Diga sí o diga no, el reportero que hay en mí no dejaría de interrogarle por su perspectiva sobre nuestra memoria histórica, su(s) propaganda(s), y sus desarrollos legislativos. ¿Grado de congruencia entre el viejo Solana socialista y el profesional de las élites burocráticas de hoy? Primero fue político, ahora es diplomático, ni siquiera lo confesará en el salón de su casa.
Secundariamente, ya lo ven. Qué piensa de un razonamiento como el de Solana el aprendiz José Luis. Qué pretende elegir. El reportero que llevo dentro sería contestado, siguiendo la psicología del intérprete, con una respuesta aparentemente brillante (mejor: entretenida) en la que la conclusión sería que al final todo va a salir estupendamente, mucho mejor que antes. Es decir, que seguiríamos sin saber qué valores elige para tomar sus decisiones. Una cuestión relevante es si los asesinados por De Juana son ya historia o no. O qué historia es la de la memoria.
Elegir un sentido a la expresión "es historia" es la pregunta esencial sobre la que gira la convivencia de este país, pero no para olvidar, sino para saber responder preguntas. A Sala i Martí, corazón nacionalista, cerebro liberal, le escuché un argumento excelente y poco apelable: es lógico que una ciudadanía tenga derecho a elegir cuál es su sector público. Su corazón le habla de la historia, su cerebro le dice que ya es historia y elige el presente. Al menos para argumentar. Todo nuestro proceso de debate social termina y empieza en el sentido que le demos a la historia: quizá este sea el resumen de dos años de Noches Confusas. Por el camino, elegí ser americano para entenderlo. Puede que como Solana. Le diré a José Luis que la próxima vez se levante cuando pase la bandera gringa, pero eso también es por fastidiar.
(*) Una estrellita. Qué bien. Por fin me atreví. Hace tiempo que quiero complicar más mi cansino estilo repleto de mini-digresiones y banderillas: es como un intento de quedar por encima, como el aceite, de abarcarlo todo. Yo sé que distrae y hay quien dirá que le quita sugestión, pero siempre cuesta abandonar a tus princesas. La cuestión es que me apetece que las estrellitas salgan pequeñucas, como en los libros, y bien arriba, como elevadas a una potencia. No controlo el código para hacerlo y el editor de este cachibache no deja. Es lo que hay. Restos de las generaciones del siglo veinte, que tenemos tinta en las neuronas por muchos bytes que comamos: tocamos de oído y no como mis sobrinos que no terminan de entender la alternativa. Pero se supone que la estrella tiene un significado, uno muy concreto.
Sólo quería contarles que lo de Aznar es un deliberado intento de ecuanimidad y de realidad, que luego la clac me dice que quiere ver la misma mala leche (porque vienen a decir que es atinada) que tengo con El Príncipe Colorado y su guardia de corps. Me sale mal: veo a las derechas de toda la vida con cierta compasión, como si no se enteraran, en su ramplonería, con sus dosis de cutrez, con su insistencia en confundir el culo con las témporas y los esfuerzos de su élite por comportarse con una cierta respetabilidad que nadie quiere admitirles por imposibilidad metafísica. Por el contrario, veo a las izquierdas de toda la vida como una colección de vendedores de crecepelos y curalotodos plenamente conscientes de que ni curan ni te devuelven el pelo, pero déjalos creer. Cuando dicen creer, no son más que vendedores de biblias que no pueden seguir ni sus mandatos cumplir. Como pienso que van ganando, pues me entra la simpatía por el finalista: vamos, que me proporcionan un acercamiento a lo humano más intenso las lágrimas del Español que las proezas del Sevilla, pero no porque haya perdido, sino precisamente por quién y cómo pierde: ser paria en tu propia casa y estar a punto de poder entrar en el salón de los señoritos sin que nadie te regale nada. Y ahí te dejó el destino.
En fin, no se quejarán, dos articulitos dos por el precio de uno. Lo que da de sí un asterisco.
El vídeo que les pongo, eh..., este..., bueno... no es apasionante. Es una chorradilla. Pero verán cómo le saco punta: como tengo varios colegas y visitantes maestros de variado pelaje, contamos con el singular Wallenstein 77 y su amor por las batallas (la historia de), estoy seguro de que le encontrarán utilidad.
Se ha inventado el You Tube para profes, TeacherTube, donde se comparten videos con contenido educativo. El que sigue, una verdaderamente muy descriptiva representación del asalto a la colina de San Juan de Puerto Rico en la Spanish-American War, que nosotros llamamos "la guerra de Cuba" y que se llevó a Puerto Rico y Filipinas, con sus últimos, por delante. Ay, decrépito imperio colonial; ay esa España que se nos desmorona. La coña es que los americanos pueden reirse de sí mismos, pero para eso han de ver hasta el final. La descarga... me da mi que no es muy buena, así que con paciencia y amor por el saber llegarán a saberlo:
Ejercicio de agudeza intelectual. Léanse este texto, descubran el discurso habitual de los censores de todo pábulo y de los habituales cercenadores de libertad y pregúntense quién ha podido ser:XXXXXXX, calificó ayer de "auténtica bazofia" los programas vespertinos sobre famosos. Para el responsable de la institución, los espacios de corazón y cotilleo "no fomentan ningún valor", sólo "insultos", al tiempo que airean "los trapos sucios en horario de máxima protección". Asimismo señaló que tanto la directiva de Televisión sin Fronteras como el Código de Autorregulación imponen unas normas básicas, aunque se incumplen sistemáticamente.
Según XXXXXX, el problema es que las sanciones no llegan a los ingresos que pueden embolsarse las cadenas por publicidad. En este sentido, considera que las instituciones deben supervisar de alguna manera lo que hacen las distintas televisiones. "Son las cadenas públicas las que deben dar ejemplo debido a su función social", dijo. Respecto a las privadas, pidió "habilitar procedimientos sancionadores ágiles y que no tenga que ser la sociedad civil quien ponga de manifiesto esas transgresiones".
No, no es José Luis. Ni Llamazares. Ni la Ministra Salgado. No es Montilla, no es el CAC. Es... cambien las aspas por Arturo Canalda, defensor del menor de la Comunidad de Madrid.
(el origen, aquí)
Esther Tusquets se lamentaba y nosotros la mirábamos perplejos por su descenso desde el guindo mientras el gobierno hace de padre, padrino, madrina, tío de América y guarda jurado. El País no ha perdido la ocasión de jugar a la web-dos-punto-cero y debatir (¿forear?: ¡dinamicemos el lenguaje!) sobre la ocasión.
¿Podríamos decir que los resultados son esperables dada la composición sociológica del diario? Ni Mayo del 68 puede con los lectores y a casi todos les entra un furibundo interés en prohibir: hasta Iraq sirve para ello como paradigma de la ley de la selva. ¿Nos la jugamos a que es el retrato del españolito de a pie te-guarde-dios? No parecen las derechas mejores que las izquierdas en el impulso controlador, al menos si tengo en mi memoria a mis dos abuelas, cada una a lo suyo y cada una con su juventud, cada una con su guerra vivida.
Tomen nota:El Estado debe poner normas y los ciudadanos cumplirlas. Cuanto más normas, mejor. El problema en este país con los casos de corrupción y la crispación política es precisamente la ausencia de normas y de instrumentos para hacer que la gente las cumpla.
Que no cunda el pánico. Hay quien se rebela:Las normas impiden que impere la ley de la selva, efectivamente. Ahora bien, qué cosa sea la ley de la selva es algo que depende mucho de quién lo dictamine: para los talibanes la ley de la selva es que las señoras enseñen la cara y el codo; para la ministra Salgado es que la gente fume; para Franco era que los comunistas se pasearan tranquilamente por la calle y para Hitler la ley de la selva era simplemente ser judío y respirar.
Si quieren contribuir al mejor amor por la libertad y a poner al estado en su sitio en casa ajena, pásense por allí y dejen sus peroratas: además, puede que el nivel intelectual suba.
P.D.: Hablando de dinamizar el lenguaje, les confirmo que, efectivamente, el castellano ha mutado y el libro de estilo de El País debe asegurarlo:


(En El País,que veo que ya lo ha cambiado: ¿tiene sitio en el libro de estilo?)
Siempre vigilante, meritorio seguidor de estas páginas y nunca suficientemente bien reconocido, esa bella alma que es el no escritor Nacho/Ignacio, que tanto monta, me alerta de una pieza de ese amigo que es Citoyen. Hoy, que creía ver su rastro. Yo añadiré otra, porque es de lo mejor que ha escrito.
La pieza de referencia es sobre Sarkozy: no es oro todo lo que reluce. Ya lo sospechábamos. Advierte de que no es un verdadero liberal. ¿Se ha presentado verdaderamente así alguna vez? No sé por qué, siempre pensé que era un político, por tanto no se puede esperar coherencia plena: la ambición por permanecer en el poder, por alcanzarlo previamente, y la realidad, maldita realidad, que trastoca todos los planes y termina por laminar cualquier ideología. Después están, claro, esa cosa que llamamos las debilidades humanas y que consisten, básicamente, en reiterar que la coherencia no es una característica propia del chimpancé, sólo es un intento de apariencia que puede salir más o menos bien si se pretende cierta honestidad intelectual. Me olvido, por supuesto, de la vocación deliberada por el timo, una tradición del simio que habla. Y nos queda la guinda: después de todo es francés y hablamos de Francia. Quizá es que se espera un Blair de derechas. Pero la sentencia de Luis es demoledora:Su programa, se parece mucho más al de Chávez que al de Margaret Thatcher, de hecho, ha sido evaluado casi como igual de costoso que el de la candidata socialista. En realidad, la política del gobierno socialista en España es infinitamente mas liberal que la que propone Sarkozy.
Pobre Francia.
Queda la otra pieza, mucho más sutil. Mi amigo Luis, que se desprende de su redacción precisa y pulcrísima de jurista honestísimo y racional y escribe con el corazón:Siento estar anquilosado en la reaccionaria idea de que la buena educación es algo superior a la mala y sobre todo, que esta no reside ni básicamente en el lenguaje ni en las formas sino que es una cualidad del espíritu que las demás personas educadas presienten en quien la posee. Parece evidente que la nueva política no es para los que como yo seguimos siendo partidarios del “pensamiento único” de la civilización

Si existe un rito entretenido para todo blogger que se precie a sí mismo un poco (todos, caramba, que si no dejan de serlo) es el de la indagación regular en el contador de visitas de su elección. El que diga que no lo mira miente, el que diga que no le importa, miente más: es una cuestión de autoestima creer que, verdaderamente, hay gente que acude espontáneamente a leerle a uno, qué coño, y mucho más comprobar que hay un puñadito, ese porcentaje reducido que dicen tus estadísticas, que va y repite.
Uno va de barato, así que como no paga tiene la cosa limitada a las cien últimas entradas. Postrado por mi metabolismo erróneo, tengo tiempo de hacer datamining y descubro perlas ocultas. Miren a ver si les interesa, que da su juego:
- ¿Por qué repentinamente tengo tantas entradas desde Venezuela de personas que buscan en Google términos como socialismo del siglo XXI y socialismo moderno? En primer lugar, porque Google funciona muy bien y sabe perfectamente que he etiquetado varios posts sobre la cosa recientemente. La inquietud esencial de esta primera alhaja es ¿buscan los venezolanos desesperadamente referencias sobre lo que es el socialismo del siglo XXI? ¿Para abrazarlo o para salir corriendo? ¿Acojonados o alborozados? ¿Son los esbirros de Chávez buscando una campaña internacional orquestada contra él? ¿Es un solitario periodista analizando la repercusión foránea de tanto tropicalismo? Mis seguidores amorosos dirán: déle Berlin, ahí comienza una novela del siglo XXI
- Mountain View, California, es la sede de Google. Es algo que todos los que tenemos tecnomanía (¿yo freak?, pero si sólo conozco cuatro comandos de html...) sabemos fuera de toda duda. Tengo un lector recurrente e infalible desde allá, que tiene su sistema operativo en español. ¿Dónde estás? ¡Manifiéstate! ¿Y si resulta que su IP sale desde allá pero me lee desde la sede de Madrid? Usted perdone, I'm not evil, no pretendo violar su intimidad ni obligarle a su exposición. No quiero que mis seguidores crean que les miro sus calzocillos telemáticos de forma perversa para premiar o castigar su lealtad, pero es que está ahí, ¿eh? Yo no he inventado esto.
- Con todo, una sonrisa fraterna me asalta espontáneamente al ver que, una y otra vez, reaparece Issy-les-Moulineaux, en la Isla de Francia y creo que es el bueno de Citoyen, que me contaba que seguía leyéndome desde la responsabilidad de sacar su carrera para ser mi abogado (¿o no lo ibas a ser, Luis?), y que pensará que últimamente me parezco a ese anatema, un editorial de El Mundo. Bueno, y si Issy-les-Moulineaux no es Luis El Ciudadano, bienvenido sea, pero me reconforto con que aparecen más visitantantes de la Isla de Francia, París y Saint-Dennis, y alguno será Luis (o más le vale).
Este ejercicio en plan Dan Brown se me completa automáticamente con todos los sonoros nombres de poblaciones españolas que entre Telefónica, Ono, Euskaltel y Comunitel me dan de sus centralitas. Me apasiona verlos: Alboraya, el barrio de Prosperidad en Madrid, San Pedro de Ribas, Derio, Santa Ana, Arroyo... Y con los propios de una novela de Bolaño: Bucaramanga, San Antonio (Texas), Guadalajara (estado de Jalisco). En fin, ahí queda eso.
P.D.: Si pongo Dan Brown, ¿me tienen que entrar un montón de entradas de Google, ¿no?. Voy a escribir sexo anal, así, sin venir a cuento, que traerá muchos visitantes que no sirven para nada. Ya les cuento, especialmente si me vetan por contenido inapropiado (me refiero a Dan Brown, claro).
Miguel Ángel Bastenier suele analizar la realidad internacional de forma que cuadre con sus deseos de lo que la realidad fuera. En cierta forma, ve el mundo en francés o, para ser más exactos, con el francés de Ignacio Ramonet: es una lástima que tipos tan inteligentes sigan en las redes de la parida conceptual, pero ellos dirán - si llegaran a pensar en mi - lo mismo de un servidor de ustedes, un anónimo blogger del que no puede esperarse rigor de ninguna clase (véase postdata).
En otra de las síntesis post-mortem del decenio Blair, esta vez lo original es la lupa antiamericana. El resto es una mirada amarga a lo que ya dice todo el mundo no falto de un perfume de diagnóstico erróneo, un juego que pueden descubrir por sí mismos leyéndolo con sus propios ojos. Pero si no tienen ganas - les confirmo que no se pierden demasiado - quédense con lo que Berlin Smith les pone, que es relevante, y sigan su mañana:Y todo ¿para qué? Para tratar de reeditar una jugada que con la mayor destreza había practicado en los años sesenta el premier tory, Harold MacMillan, el que sostenía que Reino Unido debía ser el griego, el asesor, del nuevo imperio romano, que eran los Estados Unidos. Y, así, Blair pudo acostarse creyendo que como griego de Bush tendría mucho que decir en Washington, para levantarse al día siguiente como el criado que le pasea el poodle al señor de la Casa Blanca. De Gaulle solía decir les anglosaxons...
La postdata: Debiera llamarlo post-scriptum, que me quedaría más austeriano en el momento actual y correcto en aras de la precisión conceptual. Y es que, efectivamente, nadie espera rigor de los bloggers anónimos y no anónimos, pero de vez en cuando Noches Confusas pone su granito de arena. Díganme que sí, por el amor que me profesan. Ya hace mucho que un lector se me enfadó por meterme con Bastenier. No sé dónde lo tengo y no lo voy a buscar. Pero creo que Bastenier es un tipo maravillosamente inteligente que ve el mundo con la típica película de buenos y malos del izquierdismo demodé. Curiosamente, es de los que defendía que no había que publicar las caricaturas danesas. Ya me acordé: fué ahí dónde me castigaron por enfadarme con él...
Continuamos con la acumulación de caídas del guindo. Sumaremos hoy a Esther Tusquets: ¿No resulta muy dura, al menos para los miembros de mi generación que nos considerábamos de izquierdas y habíamos hecho de la libertad un mito, esa merma creciente de las libertades individuales?
Sin perjuicio a algunas matizaciones que se pueden hacer a la asociación de ideas izquierda como sinónimo de libertad, destacaremos el pretérito "considerábamos" vinculado al calificativo "de izquierdas". ¿Ya no somos?. ¿El desencanto o la edad, que te hacen inevitablemente conservador? ¿Inevitablemente? ¿O es el definitivo asentamiento del sentido común? Divaguen sobre ello mientras se entretienen con el resto del artículo, que no es otra cosa que nuestra generalizada indignación por el intento de éste y otros gobiernos de ser nuestro padre y nuestro guardia jurado con la misión de no dejarnos salir de nuestra propia casa:Las libertades individuales no deben de ser tan importantes, dado que no parecen importarle a casi nadie, y supongo que todos, qué remedio, nos habituaremos a sobrevivir, sin excesiva asfixia, entre ese cúmulo creciente de cosas prohibidas. Sin excesiva asfixia, pero con resquicios de rebeldía y de tristeza.
(Por si se pierden, es ese regreso al colegio colectivo: no fume o le multo, póngase el cinturón o le multo, vacúnese o no le receto, etc. Del vino de Aznar no se dice nada, pero qué se apuestan a que nadie le dice nada a la Tusquets. Pobre: no tiene la culpa.)

El retiro, es lo que tiene. Giddens repasaba a su pupilo el otro día. Hoy le toca The Economist. A saber:Under Mr Blair, fusty old Britain has become an international exemplar of openness. Large-scale immigration, especially from the former communist countries of eastern Europe, has boosted the economy without triggering a serious backlash of resentment. Embracing globalisation, London has become one of the most dynamic cities in the world. Mr Blair has changed the debate in Europe (Nicolas Sarkozy is another right-winger in his debt—see article) and he has also done more than any other Western leader to force people to pay attention to climate change and poverty in Africa.
You can go through this list, adding asterisks and footnotes: on the economy, not enough credit goes to the Tories who came before Mr Blair; on immigration, for every happy Czech waitress in Covent Garden there are several angry Muslims in Leeds; on civil liberties, he helped gays but not prisoners or young louts. Still, Mr Blair has improved Britain, on balance, and he has usually stood on the side of liberal progress. This newspaper, for one, has no regrets in having supported him.
Why then does Mr Blair leave a sour taste in Britain—and not only in the mouths of the old socialist left and the xenophobic right? For millions of people, only one word is necessary: Iraq. But the disappointments go further back than that.
Merece la pena añadir alguna apostilla más que viene a limitar las loas de Giddens:Under the visionary rhetoric, the new government had little notion of how to improve public services, other than by dismantling its predecessor's successful attempts to raise their quality by injecting more competition. With one or two exceptions (among them primary schools), more harm than good was done to health and education. Unable to show solid progress, Mr Blair fell back on the techniques of opposition, spinning the news to convey an impression of activity and progress. His popularity continued to defy gravity, but authority was squandered, and public cynicism grew.
In his second term Mr Blair did eventually work out a model for public sector reform—one that involved refining the internal-market policies pioneered by the Tories, but with far more money from the state. But by then September 11th and soon Iraq were upon him.
Pero, la síntesis del diario es favorable. "El político mejor dotado de su generación", y no se refiere a su miembro viril, parece responsable de esto:On most measures, Mr Blair has left Britain a better place than it was in 1997 (see article). Uninterrupted economic growth has made the average Briton substantially better off, even if the tax burden has risen. There are fewer tatty schools and run-down hospitals. Although many exams lack rigour, more children are getting respectable grades and going on to universities. Thanks to the minimum wage and tax credits for poor working families, the forces relentlessly pushing up income inequality under Margaret Thatcher have been blunted.