martes, septiembre 12, 2006

Autobombo


Cumpliéndose el viejo aserto castellano que afirma "nunca digas de este agua no beberé ni este cura no es mi padre", vuelvo a sentirme obligado - que no es lo mismo que estar obligado, uno es responsable de sus actos - a acometer la vergonzosa tarea de dar pábulo a un meme. Es que me invita Ricardo Royo y, ya saben, no me puedo resistir. Es más, me concede un honor selecto junto al caballero Donaire y es tanto el homenaje que se debe cumplir.

Véase lo que dice el Sr. Donaire del Sr. Royo:
Una página canalla, pervertida, borderline, inclasificable, protoescatológica, brillante, desmesurada, efervescente y, a menudo, inteligente. No se pierdan su biografía. Y no me digan que este hombre no ha nacido para guionista de los Monty Phyton. Sufran con él en el relato de su dieta o disfruten las recetas a lo Ferran Adrià. Un consejo. No lean con asiduidad este singular panfleto. Es más adictivo que el costo afgano y que petar las burbujitas esas que recubren los electrodomésticos.
Comprenderán que no puedo negarle la coña a alguien así. Excuso decir que se trata de un rojo peligroso pero qué quieren, uno no elige compañeros de trinchera: si bombardean los totalitarios, nos tiramos al refugio juntos. Espero que usted, Güevos, buen amigo, no me diga que D. Ricardo es totalitario, porque pienso que no lo es, aunque sea de Argüelles.

El meme consiste en decirles (recordarles) lo que se considera mejor anotación de esta bitácora. Ardua tarea, pues como todo el mundo sabe, el excelso nivel de este refugio convierte la elección en un auténtico sinvivir. Gracias a mí mismo, mi narcisismo y mi maldito ego, tengo una sección (más bien desactualizada) denominada "Lo mejor de mi mismo". Así que abrevio, vayan allí. Pero por cumplir las instrucciones, me fijaré en una que creo que recoge muy bien el estado del momento. Una entrada en la que además robo lo esencial de un tercero y soy mucho menos original:

- En Síntesis

El rito exige que le pase la condena a una serie de terceros. Parece que éste es de dos en dos. Así que condeno a Juan Granados y a Citoyen, que últimamente me lee menos y con menos paciencia aunque él ya sabe que le quiero igual.




Etiqueta


Pruebo un nuevo sitio de videos. Un You Tube europeo que se llama Dailymotion. Trasteando me encuentro con un video de David Letterman entrevistando a Bill O'Reilly, el director de un programa de la Fox (se puede ver en el satélite de Polanco) que se llama The O'Reilly Factor. O'Reilly es muy, muy conservador y Letterman... es de la CBS. Americano, en todo caso. Tienen una conversación muy entretenida sobre las cosas que ocurren en la vida moderna y, al final, debaten sobre Irak. Tienen visiones muy diferentes, pero observen la etiqueta y el buen humor del debate. Ya quisiéramos escuchar así por aquí y ser capaces de debatir así en tantas webs, teles y radios cuando los temas candentes emergen. Al menos, a mí me lo ha parecido. Requiere saber inglés con una buena fluidez, me temo:





Fidalgo habla de un «Estado raquítico»


Error. Lo que es raquítico es ese entramado presupuestario del Estado denominado popularmente "Madrid". Estado, lo que se dice estado, es omnipresente. Échense una mirada alrededor: las CC.AA. son estado, los ayuntamientos son estado, la Federación Española de Fútbol es estado, los estancos son estado, las farmacias son estado, los vendedores de prensa son estado, los colegios profesionales son estado, las concesiones de FM son estado. Por mucho que sus benefactores sean privados. Y así.



Alatriste


El resultado mediocre de una industria mediocre.




lunes, septiembre 11, 2006

Otros sitios


Les participo que Germont se quita la máscara que emplea en Foro Liberal y se muestra como el Antonio que es en una nueva "succión" de Periodista Digital: todos los amigos terminan allí... Pasen y vean, que no perderán el tiempo.

En esta mañana de recomendaciones, me ahorro hablar de la "gran unificación" porque en Politeia lo han hecho muy bien, estoy de acuerdo y no encuentro mucho más que decir. En realidad, Politeia siempre merece su atención.



domingo, septiembre 10, 2006

Rubianes como síntoma (as you are a gentleman, be a liberal)

Advertencia: creo que les he hecho un buen artículo, pero es largo. Hagan el esfuerzo, pero si no me quieren soportar vayan al último párrafo y será bastante.


Considero probable que todos nosotros guardemos como pequeños tesoros algunas sentencias, que probablemente de modo inesperado para nuestros padres, se convierten en minúsculos hitos que no se olvidan y que contribuyen a nuestro referente moral. A mi padre he escuchado decir que “ser liberal es lo más grande que se puede decir de un hombre” y se ha convertido en una de esas pequeñas cosas que conservaré incluso cuando no esté, sumado a la ternura que me produce el abuelo que es hoy.

No tengo intención de repartir certificados de pureza de liberalismo, ni siquiera de efectuar un intento teorizador de lo que es y de lo que no es. De hecho, autocalificándome de escritor liberal, hace mucho que los críticos de mis opiniones suelen llamar la atención hasta con ingenio sobre la confusión declarada de esta página: efectivamente, me cuesta mucho aceptar que un hombre se pueda sentir cómodo en un reducto con un sustantivo, y mucho más que eso dure para toda la vida. Creo más en las zonas grises y si acepto o me sumo a una categoría política es porque creo que es, al menos en este momento del tiempo, mi vida y la vida que veo alrededor, la menos inconsistente y más útil a largo plazo de las doctrinas declaradas.

Leí no sé si a Lillian Hellman o a un articulista que hablaba sobre Lillian Hellman (puede que incluso fuera ella hablando de su eterno amante, Dashiel Hammett), que había llegado a ignorar plenamente la categoría de izquierdas o derechas para definir o percibir el entramado moral de un hombre y se conformaba con que fuera decente. Puesto que decente tiene un significado básico más cercano a la moral sexual y a la limpieza de piel y aditamentos, aunque no sea necesario advertirlo a lectores como ustedes, conviene acudir a los diccionarios, especialmente ingleses – pues anglosajona se supone que es la procedencia de mi cita – para meterse en los significados profundos. El Merrian Webster me da esta que es precisamente a dónde voy: marked by moral integrity, kindness, and goodwill. Miren por donde, la RAE pone como significado número uno en castellano honesto, justo o digno.

Todo esto no tiene que ver sólo con el juicio sumarísimo al señor Rubianes, sino a todo lo que rodea éste y otros procesos en los que se ve envuelta la polémica diaria donde las páginas cibernéticas, los medios de comunicación, los vociferantes que residen en ellas, los ideólogos profesionales y amateur que han elegido el calificativo de liberal desarrollan su labor: uno piensa que se efectúa una caza al hombre (afortunadamente, sin bate de béisbol), y no a sus ideas, de manera sistemática y hasta histérica, que se confunde la necesidad y el derecho a opinar con la emisión de fatwas en las que los hombres públicos pasan a convertirse en enemigos a exterminar y traidores de lesa patria. Y lo peor es que muchas personas lo siguen y convierten su visión del mundo en histérica, cayendo en un pozo tan alejado de la realidad y delirante como esos guipuzcoanos que se creen a pie juntillas lo de que la Guerra Civil fue una guerra de España contra los vascos, que de ese calibre son las manipulaciones: decir, como se asevera en medios de esta clase, que lo que ha ocurrido en España en estos años es un golpe de estado entra dentro de una psicosis de la misma dimensión que los nacionalismos imperantes. Y eso no quita que haya muchas cosas que discutir o que no sean graves.

El Sr. Rubianes tiene todo el derecho a decir lo que le venga en gana. Como Federico. En esta página he cruzado un intenso debate con el Sr. Royo sobre su ¿querella? ¿demanda? (joder, Ricardo, sigo igual de desmemoriado e ignorante) contra el Sr. Losantos: dice las burradas que dice (oigan, dice burradas, deforma la realidad como un espejo cóncavo y lo convierte en sermón de predicador milenarista), pero que las diga, que las voces, por muy altas que sean, no matan. Yo no creo en las injurias a las autoridades, ni en penar el libelo (dejemos fuera la imputación de hechos falsos y la intimidad, que son los límites), aunque no esté de acuerdo, ni me guste. Ahora, los mismos que se levantaron indignados por los intentos de cierres de emisoras a la COPE, los que con justicia proclamaban “quieren callar a Federico” pretenden silenciar a Rubianes y despellejar a Gallardón, por traidor, sin recordar que la incomodidad es equivalente: si no te gusta lo que dice Rubianes, a él no le gusta lo que dice Federico. Pues cada uno con su micrófono. Voy más lejos para que me caigan más balas: tuve que asumir mi derrota jurídica frente al Sr. Royo cuando el terrible Otegi fue condenado por injurias al Rey. Yo defendí que eso no puede ser condenable: de hecho, fue absuelto en primera instancia. En su condena, los votos particulares eran especialmente relevantes. Respetando a los tribunales, sigo pensando que en nuestro sistema criticar la monarquía y sus acciones no puede ser delito, lo diga quien lo diga, lo diga un tipo con los principios morales de Otegi, que siendo quien es no le niego la condición de hombre ni le pretendo matar, puede que a diferencia de lo que un rinconcito de su cerebro le pueda sugerir sobre mí en un momento de obcecación (así de generoso soy).

Hay quien se rasga las vestiduras porque el problema Rubianes se basa en que hay dinero público (de todos) por medio. Haré abstracción ahora de un problema esencial para un liberal, el de si el estado debe subvencionar la cultura, o si debe tener teatros y, si los tiene, quién tiene derecho a interpretar en ellos: el teatro está ahí y el dinero comprometido de acuerdo con la ley. Dirán que con el dinero de todos (aunque uno piensa que los que lo dicen se refieren al suyo y no a los de los votantes de otros partidos que, mira por donde, pueden querer que se programe a Rubianes), pero precisamente por ser de todos, lo menos que podemos pedirle a la administración pública es que si tiene un teatro, programe todo tipo de voces. Eso que la imaginería izquierdosa imperante llama pluralidad y que en su práctica habitual se resume en que Polanco y Contreras tengan televisiones. Debemos pedir neutralidad, un intento de rigor, un esfuerzo porque eso que se llaman tendencias, innovaciones y hasta ruptura: si alguna justificación puede tener el gasto público en cultura es que pueda llegar para aquello que de otra forma no tendría manera de ser visto.

Pero vamos más allá: que levanten la mano los que hayan visto el montaje. Porque sin conocerlo está siendo vetado de antemano por el mero hecho de que el señor dijo una vez “a la mierda con su puta España”, expresión que puede ofender, pero si quienes se ofenden son aquellos que están viendo a la España de Blas Piñar yo voy a ir a firmarla donde me digan. Al igual que muchos militantes católicos se fueron a las puertas de los cines para tratar de impedir que se pudiera exhibir el La última tentación de Cristo de Scorsese porque el Vaticano les dijo que aquello era poco menos que pecado mortal, ahora se reproduce el mismo comportamiento: que no se ponga que es pecado. En una doctrina que niega la capacidad de la gente para formarse su propio juicio (es decir, la lógica del censor, yo me sacrifico, veo el porno y todo lo que es pecado y después le digo que me crea y no lo vea), en la misma lógica de que la Biblia no puede ser interpretada por el hombre de a pie (ese semicalvinismo mío, Juan), ahora se pretende que Lorca eran Todos sea una mala obra, absurda, repugnante, un ataque progre a nuestra bien segura verdad sin que haya sido contemplada por ninguno de los que gritan.

¿Y si es mala? Pues que lo sea. La presunta mediocridad artística de Rubianes no tiene nada que ver con el asunto. A mí me parece que, siendo probablemente una buena intérprete, la Sra. Pantoja no es precisamente un ejemplo de arte a imitar, pero más de un ayuntamiento de este país para esa cosa que gusta tanto a los españoles como son sus fiestas municipales ha puesto su dinero para contratar a la “artista”. Obviamente uno piensa que el dinero de los impuestos está para otras cosas, pero ahí lo tienen: nadie se rasga las vestiduras. Tampoco con La Oreja de Van Gogh, entretenimiento muy popular al que tampoco concedo gran calidad artística. Que nadie se confunda: ni las opiniones, ni la valoración que nos merezcan como artistas lo que programan los alcaldes son elementos para ir de caza, probablemente son únicamente elementos para ponderar el voto. Que no es poco. Que un señor programado por una administración pública sea retirado por presiones políticas es inaceptable: a Boadella se le hace el vacío en los teatros públicos catalanes, probablemente eso es lo que la partida de caza en contra de Gallardón reclama de él contra Rubianes y probablemente contra todos los que piensan distinto: hacer el vacío, ignorar, que el disidente y el diferente no tengan espacio.

En definitiva, el caso Rubianes sólo es otro síntoma de un mal que atesora la derecha española en sus filas y de modo particular todo la esfera social que hoy ha encontrado acomodo en la palabra liberal. Creo que he dicho más de una vez que el término liberal se ha convertido en una coartada para que personas que realmente son integristas católicos, radicales de extrema derecha, conservadores de la tradición y la moral y que, no sé si como mal menor, aceptan la lógica del voto, encuentren un orgullo – legítimo – en declararse de derechas sin temor a la sanción social de ser tildado de facha. Algunos lo son, aunque no lo sepan. También es un espacio refugio para la crítica a la izquierda realmente existente (a la teórica, mucho más), tan necesaria en un país que ha idealizado la palabra izquierda, el mito de la buena república y vindica la estampa salvadora del Che Guevara.

La revisión crítica de la izquierda y de las creencias de la izquierda, así como la forma en que se cuenta la historia de este país no es que fuera necesaria, es que era urgente. Al igual que las creencias absurdas sobre economía y organización social del antiguamente llamado socialismo real, de los excesos abusivos y antisociales de la socialdemocracia están siendo o han sido derrotados intelectualmente, la visión de la historia reciente que heredamos del antifranquismo y el romanticismo de la derrota está pendiente de victoria. Pero conviene tener en cuenta algunas cosas: revisión y puesta en evidencia de los datos reales no significa absolución ni justificación de nada. Probablemente, de que las víctimas más profundas ha sido la decencia y los decentes, en el sentido que decía yo arriba. Que la Segunda República no fuera un ejemplo de la democracia que queremos, no quiere decir que el republicanismo sea malo; que existieran Paracuellos y la Checa, no justifica que se fusilara a miles al acabar la guerra; que Octubre del ’34 pueda interpretarse como un intento de golpe de Estado o, para algunos, el verdadero comienzo de la guerra, no quiere decir que el General Mola fuera el modelo a seguir; que Azaña fuera un irresponsable, no justifica la saña contra él; que Companys fuera independentista y “antiespañol”, que fuera fusilado y que ser independentista sea un delito o motivo par ser excluido de la sociedad. Las tonterías intelectuales del falso progresismo son palmarias y cansinas, pero eso no hace mejor la moral estrecha de la Conferencia Episcopal y sus defensores, que puede que sean más duros. Y así tantas cosas. Pero esas cosas se están convirtiendo en determinados medios y lógicas en razones más que suficientes para negar a todo ciudadano votante de lo que no sea popular la posibilidad de tener razón, un sitio en el mundo, un atisbo de verdad y, sobre todo, en negación de convivencia.

Me voy a poner la venda antes que la herida: ya me dirán que la izquierda y los progres (la palabra progre se ha convertido en un mono de goma que permite justificarlo todo, negar el pan y la sal a cualquier individuo) hacen lo mismo. Pues sí. El cutrerío de la masa izquierdista irracional que se echa a la calle para el no a la guerra, para llamar nazi al Estado de Israel, o los que van a golpear las sedes del PP no son mucho mejores. Es insufrible la superioridad moral de los intelectuales a la violeta de la izquierda, los actores afamados y otras especies de individuos que al pronunciar la expresión “soy de izquierdas” se creen iluminados por una especie de verdad aparecida, por un seguro a prueba de su propia estupidez y por una legitimización de sus acciones y su existencia en el mundo. Todo ello acompañado de la creencia de su superioridad intelectual, elegancia personal, buen gusto en la comida y lecturas refinadas. Gauche divine, una sublimación de las costumbres burguesas. Un calificativo en desuso, pero que no me incomoda nada, estoy encantado de ser burgués si es lo que soy. De lo que hoy hablo es de quienes proclaman el apellido liberal y su forma de mirar a los Rubianes, no de la izquierda.

Yo no quiero ser profeta ni guía espiritual de nadie. Pero me voy a permitir aconsejar. Ni siquiera: sólo me propongo sugerir que se tenga en cuenta en la conciencia de cada uno una cierta forma de ver lo que nos rodea para el que quiera el apellido liberal, siendo conscientes de que está escrito con minúsculas y no son más que piezas que utilizamos los humanos para organizar nuestras neuronas y que no se debe olvidar que creemos (algunos) que la democracia está para organizar la convivencia y que debemos todos librarnos de la utopía de vecino, no vaya a ser que nos haga pupa. Ergo, siempre será imperfecta, no se empeñen en no encontrar Rubianes en su vida, porque siempre los habrá, afortunadamente, pues a veces te toca ser un Rubianes.

La sugerencia viene ahora. Sólo es un pedacito de lectura. Un párrafo de un ensayo de Juan Marichal, Liberal: su cambio semántico en las Cortes de Cádiz, que dice así:
…los liberales españoles aportaron al liberalismo un componente que no era apenas visible entre los ingleses ni menos aún entre los franceses: el de identificar el liberalismo con el desprendimiento, con la generosidad. En suma, podría decirse que los liberales españoles llevaban así al liberalismo una actitud esencialmente diferente (por no decir opuesta) a la de los europeos transpirenaicos que identificaban el liberalismo con un cierto género de economía. Sin olvidar, por supuesto, que los españoles, tanto los de 1810-12 como los de 1820-23, dieron a la palabra liberal la carga emocional de su lucha contra la tiranía bonapartista primero y contra el absolutismo restaurado después. En suma, los liberales españoles completaron la liberación del término liberal de la usurpación realizada por el máximo usurpador, Napoleón Bonaparte.

En el mismo ensayo, se cita a Bretón de los Herreros, uno de cuyos personajes afirma: “Todo caballero está obligado a ser liberal”. Marichal advierte que puede ser una traducción involuntaria de una obra inglesa de 1625: “As you are a gentleman, be liberal”. Sean ustedes liberales.



sábado, septiembre 09, 2006

Ay de mí, que hoy estoy de acuerdo con El País


Las balas electromagnéticas de FJL volverán a fusilar a Gallardón al amanecer: es Chez Polanco quien, diríase que de nuevo, sale al quite de las dificultades del Alcalde de Madrid con ¿todo? su electorado. Oportunamente, gracias a toda una página con espléndida foto en color, D. Alberto encuentra un sitio donde explicarse. Y no me parecen malas explicaciones:
"Fue el propio Rubianes el que decidió retirar la obra. Se lo comunicó a la concejal de las Artes, Alicia Moreno, que me trasladó la voluntad del director. Mis manifestaciones expresaron lo que había ocurrido".

"No había ningún reproche porque Lorca eran todos es una obra impecable. De eso no tengo ninguna duda. Pero también es cierto que las circunstancias que producían no eran las más adecuadas para estrenar la obra. Por eso creo que acierta Rubianes", dijo.

En medio de la polémica que se ha desatado por el caso, Ruiz-Gallardón hizo una ferviente defensa de Mario Gas, director del Teatro Español. Tras la suspensión de Lorca eran todos, Mario Gas manifestó que no había recibido presiones del Ayuntamiento para impedir el estreno, aunque señaló que meditaba su dimisión. El alcalde aclaró que Gas cuenta con todo su apoyo: "No pongo en cuestión el trabajo de Mario Gas en el Teatro Español. Todo lo contrario. Es la persona que más y mejor ha hecho por el teatro en Madrid en muchas generaciones. Su trabajo es imprescindible porque significa un referente necesario en una ciudad multicultural y tolerante. Tengo la máxima admiración por él, tanto en lo personal como en lo profesional".
Y ahora les cuento por qué estoy de acuerdo a sabiendas de que puede que me desangre hasta con algún amigo: creo que no soy capaz de decir que me parezca mal o medianamente mal una sola línea del editorial de hoy, Madrid no lo merece:
El talante de los madrileños y el derecho a la libertad de expresión, reconocido como derecho fundamental por la Constitución, no casan con la retirada de cartel, por la mera presión en la calle y de ciertos medios de comunicación, de una obra que no es en sí misma ningún despropósito privado y ha recibido muy buena crítica allí donde ya se ha presentado.

Su autor y director, Pepe Rubianes, realizó hace más de medio año en TV-3 unas declaraciones ciertamente inoportunas y rechazables, pero luego ha presentado sus excusas, la televisión que las emitió también lo hizo y el organismo de vigilancia catalán las criticó. Si hay algo más que dilucidar, ahí están las instituciones de la democracia, incluidos los tribunales. Retirar una obra ya programada ante una presión coactiva es un pésimo antecedente y un síntoma de regresión política. Es alarmante que se llegue a apelar a la Constitución para avalar una deriva tan populista y antidemocrática, que condena a un ciudadano de forma indeterminada, por plazos desconocidos y con motivo de una afrenta que nadie ha juzgado.

(...)

...el alcalde, que rechaza las acusaciones de censura, no ha tenido el aguante necesario para seguir apoyando la programación del Teatro Español, un embate más contra las posiciones centristas y plurales que siempre le han caracterizado. En el fondo, el conflicto no versa sobre Rubianes, sino sobre Gallardón, a quien se la tiene jurada el sector más extremo de la derecha, y que esta vez se ha salido con la suya, aplicando una presión intolerable, como siempre, sin reparar en el coste. El objetivo a abatir no era el deslenguado y esta vez realmente inoportuno cómico gallego, que es quien les ha regalado la munición a los intolerantes, sino el propio alcalde de la ciudad.

No vale el argumento del dinero público. Nadie lo desperdicia dedicándolo a un buen homenaje teatral a García Lorca.
Sin que sirva de precedente.



Cayucos impunes


Mientras Sarkozy se descojona del gobierno español...
«No se le puede decir a Europa que yo decido por mi cuenta regularizar a 500.000 inmigrantes clandestinos y luego pedir socorro cuando se trata de asumir las consecuencias de estas regularizaciones masivas, que ejercen un efecto llamada»

«Debemos ayudar a los españoles, que son nuestros amigos, pero que nunca un país en Europa asuma la responsabilidad de regularizaciones masivas sin pedir la opinión de sus socios. Si no, ¿para qué hemos hecho Schengen?»
...los botes de desesperados siguen llegando. Soledad Gallego Díaz hacía un serio e interesante análisis con datos en la mano sobre el verdadero impacto de la oleada senegalasa: no es precisamente lo peor, ahogados aparte.

Pero apartando por un momento los análisis sesudos, uno no deja de preguntarse para qué sirve la marina española, la guardia civil del mar, la protección civil (un experto militar o policial, que me dé un argumento sólido, por favor) si no puede controlar ni patrullar la zona impidiendo que los famosos cayucos (ya no hay pateras, el imaginario popular recreará sus chistes) lleguen a la costa. O al menos, que lo hagan en las circunstancias en que lo hacen. Y no me digan que es demagogia, que no lo es, es un problema de organización que no es de este año.

La pregunta me parece más pertinente en el contexto del Estado: si para apagar incendios y para detener barcas de madera en el mar el Gobierno español tiene que pedir socorro a la Unión Europea, ¿de qué sirve este Estado? ¿Cómo es posible que no sea capaz de cumplir una de sus funciones básicas, que es la protección de sus ciudadanos y fronteras? No será por dinero, espero, que José Luis lo encuentra para todo. Y el de antes y los de antes. Veámoslo incluso desde el punto de vista de la defensa (numantina o intelectual) de la unidad española: si esta es la capacidad de gestión que demuestra el Gobierno español para las cosas más básicas que se le deben pedir, ¿qué sentido tiene mantener esta farsa?

Una de las claves del éxito de las nacionalidades ha sido el intenso esfuerzo que han hecho para ganar, como administraciones, legitimidad frente al ciudadano. No es el que la Administración del Estado no haya mejorado, que lo ha hecho (su burocracia, me refiero), pero si se quiere que en un país tan descentralizado como este y tan semiconfederal una organización central tenga sentido, ya pueden ponerse a trabajar en resolver con eficacia sus problemas.




Colorín, Colorado


Ya he dado con el truco de José Luis: el final feliz. Da igual de qué se trate, de los pescadores soliviantados, de los mineros teñidos de carbón, el estatuto de Cataluña et al, la negociación con ETA o la misma Endesa: todos acabaremos contentos. Por supuesto la trampa está en que estaremos contentos sea cual sea el resultado, porque si pretende decirnos que lo de Endesa va a tener el final que tenía previsto, está asumiendo de entrada que somos tontos y que su caradura no se nota.

Endesa ha alcanzado ya el matiz de bochorno político para la banda José Luis/Montilla/Costa: no basta con que el señor Solbes esté poco menos que escupiendo en la cara de su presidente la catástrofe, es que lo del señor Barroso lo convierte en regodeo, recochineo y escarnio. La cosa debe ser segura, porque la Merkel dice que lo está haciendo bien.

Percatémonos que ya suma varios finales felices de lo más divertido: el informe del comité de sabios (a la basura), aprobaré el estatuto que venga de Cataluña, Endesa será española y todo eso... da que pensar con respecto a ETA.




Farmacias inexpugnables


Dicen en El Economista de ayer que la señora ministra de Sanidad manifiesta:
"Lo que ya funciona bien, como la farmacia española, no hay necesidad de cambiarlo"
Es una lástima que la Unión Europea (¿pero no volvíamos al corazón de Europa?) no piense lo mismo: que es inaceptable que exista un privilegio para determinados señores en la apertura y explotación del comercio de especialidades farmacéuticas, por muy bien que despachen.

Los defensores del grial público, intervencionista y todas esas cosas vendrán con argumentos elaboradísimos de lo mucho que trabajan los farmacéuticos, lo asegurado que está el suministro, las pobres farmacias rurales, la buena suerte que tenemos de que haya un farmacéutico en el mostrador por si se equivoca el médico, la eficacia de Cofares (pasmosa, es cierto) y otras muchas cosas que rehuyen lo esencial: no hay nada que demuestre que despachar aspirinas deba ser un privilegio de nadie y que no hay quien demuestre que para servir una receta profesionalmente el propietario de la farmacia tenga que ser farmacéutico necesariamente. Ni tampoco que el privilegio pueda heredarse por los familiares a través del más o menos sencillo requisito de terminar unos estudios de farmacia.

¿Terminará esta parida como la de E-On? Parece ser que el derecho comunitario termina imponiéndose... que estamos en el corazón de Europa.

Bueno, y ahora a ver cuándo se tocan los estancos.






Elegía para Montilla


La Sra. Vicepresidenta lo decía así (dice Expansión que lo dice así):
“Ahí están la reforma del mercado eléctrico, el mercado de hidrocarburos, los cambios de los horarios comerciales, el acuerdo de la minería, la promoción de la televisión digital, el incremento del pluralismo de canales o el impulso al I+D+I, a la banda ancha, a Internet en general, o el apoyo al turismo a pesar de los cambios de hábito”
No sé mucho de minería, pero de lo demás algo he leído y del mercado audiovisual sí conozco seriamente: esta señora no sabe lo que dice. No hay tema que no haya tocado Montilla que no sea peor que antes, especialmente para los que creemos en una economía liberal.



viernes, septiembre 08, 2006

Diálogo...


"...el diálogo es como el buen tiempo: todo el mundo está a favor, lo malo es que lo entienden de modo distinto el agricultor que espera lluvia para su cosecha y el excursionista al que le conviene que haga sol"


Savater habla hoy bien del entendido como proceso de paz. Si tienen tiempo...



Rubianes censurado (en nombre de Güevos)


Esto es un robo. Pero la culpa es de Güevos, que no le da la real gana de abrir su blog, pese a mi insistencia y la del Sr. Royo. Tanta unanimidad desde la caverna neoliberal y las hordas rojas debe ser sospechosísima: Güevos debe tenerlos puestos como se debe y, mejor aún, lo suyo no es un ejercicio de testosterona, sino de fino sentido común, que ya se sabe que es el menos común de todos los sentidos.

Pero decía que es un robo porque, aunque sea cumpliendo órdenes ("haga un post", me dice) me voy a apropiar de la página de comentarios del amigo Ricardo y voy a reproducir tal cual lo que decimos allí, que seguramente basta:

Sr. Smith: Oiga Güevos, a mi me parece que lo de Rubianes tiene un tufo a censura que apabulla. Me lo voy a empollar a ver qué hay, pero tiene un mal aspecto...

Sr. Güevos: Pues mire Berlin, pienso como Ud, huele. Tenemos dicho que cada uno dice lo que quiere, y, luego, se arriesga a sus consecuencias. Pero la administración no puede tomar partido, debe ser neutral. Son los ciudadanos los que lo deben hacer. Por ejemplo, conmigo que no cuente como espectador. No me interesa nada. Además, en Madrid, deberíamos estar por encima de ésto, que es una paletez. Que insulte a los que él considera "españolazos" con esa visión anticuada de rojelio tontorrón. O que haga lo que le salga de los huevos. Nosotros debemos estar por encima de esas cosas. Esa es la garantía de progreso mejor de todas. Y la que más les jode. Haga un post.

Sr. Royo
: Don Güevos, dos cositas:

1.- Tiene usted razón.

2.- ¿Por qué no abre usted un blog, hombre de Dios?

No me he empollado más el tema, admito. Pero me encuentro un post de Batiburillo que me lleva a un artículo melillense con el que no estoy de acuerdo, con perdón, y que me parece que resume bien una cierta actitud generalizada que percibo en lo que podemos denominar zona diestra:
¿Permitiría el Lendakari Ibarretxe que un autor o director "españolista" que se atreviera a decir que los "vascos se fuesen a tomar por culo, que les explotaran los cojones y que se vaya a la mierda el puto País Vasco" estrenase una obra teatral en San Sebastián costeado por los vascos?

Este no es el enfoque. Es precisamente el de Güevos. Lo que debe indignarnos para ser verdaderamente superiores, es que se trata de censura, lo miremos como lo miremos, joda lo que joda: decir puta España no debe ser delito y, si en este país lo es, que me borren. Recuerden que poder decir puta España, permite decir puta Euskal Herria si usted quiere, aunque las dos sean expresiones de mal gusto y que uno no siente ni se le ocurren.

Acuérdense que el pomposo Consejo Audiovisual de Cataluña, ese organismo censor y por la pureza, intervino. Aquí, que nos ha parecido bien el rollo/afrenta/oportunismo/disidencia/conciencia pro matrimonio gay de Gallardón, ahora pensamos que la crítica es necesaria y debe ser violenta: se llama censura por criterios ideológicos. Que la ausencia de sectarismo de Gallardón al tener un equipo de cultura que como todo el mundo sabe vota al PSOE, pero que trabaja mayormente con tranquilidad y sin influencias especialmente odiosas haciendo política cultural, que puede gustar o no, pero que no se le puede decir que sea propaganda, sea estropeada por esto, viene a confirmar la extraña mente del Alcalde de Madrid. Aunque casi prefiera servidor a un tipo complejo.

El melillense se equivoca en el tiro:
...ante las incomprensibles frivolidades que viene cometiendo últimamente Ruiz Gallardón seguramente para, craso error, atraerse el voto de la izquierda, aún a costa de perder el importante apoyo de cientos de miles de votantes del Partido Popular que o se quedarán en su casa el día de las votaciones si sigue siendo ese su empeño, o incluso podrían decantarse por otro candidato.
Que no, mire: que se trata de la libertad de expresión y de que el estado no puede juzgar nuestras opiniones ni ser sectario. Es como lo de las caricaturas danesas. Y piense que sólo ofende quien puede, que le dejará más tranquilo.



Actualización necesaria: en parte, lo adelantan los comentarios. Es ahora en la antesiesta cuando leo una nota de El País sobre el asunto, con conclusiones evidentes: a) es él quien retira el espectáculo, b) niegan tanto él como Mario Gas que hayan sufrido presiones y que hayan sido censurados y c) Gallardón se ha apresurado a aceptar y no le culpan. De lo dicho, dos cosas: Gallardón se salva de mi ira. Segundo: todo lo demás sigue siendo válido, y si hubiera habido presión o indicación de retirar la obra por parte del Alcalde o el Ayuntamiento por ser Rubianes quien es, sería censura. En definitiva, Güevos tiene razón, montar este pollo es una paletez.



Sabino Méndez



El libro es un puzzle de párrafos, de relatos de veinte, cincuenta líneas que releídos sueltos producen la sensación de no ser nada, de que ni siquiera pase algo. Pasa la vida, pasan las decepciones, el miedo, la esperanza, las ilusiones, la constante recreación íntima de un hombre. La política, los tomates de la cocina, diagnósticos mortales, la literatura, el rocanrol como leyenda desvanecida. Sabino sirve la intención de su dietario con una frase breve y estricta de Pla: “Observar es más difícil que pensar”.

Sabino era el tipo que componía bellas canciones optimistas, en cierta manera humildes y minúsculas, como Esto no es Hawai y Quiero ser una rock 'n roll star, que eran a la par tan limitadas en su expresión como brillantemente hondas y divertidas. Supongo que la lectura de Hotel Tierra, que es de lo que les hablo, como cuando leí Corre, Rocker la hago en clave generacional, y puede que por eso me emocione más de lo que otras miradas puedan ver. Pero, al cuerno con lo que sea verdaderamente. ¿Y por qué? Porque a mí me ha servido para encarar los días que me vienen.



P.D.: Como este es un blog tirando a político (aunque no sé si ya esto es una pequeña condena para el alma), no está de más que les deje una muesca del Méndez que habla de política (por cierto, buen amigo de Arcadi y participante en Ciutadans, cosa que he descubierto en la lectura). Algunas otras cosas están en Letras que Dejan Rastro, para los que les entretiene bucear entre frases que, al menos a uno, le dejan alguna estela en el cerebro:
…como procedemos en muchos casos de barrios de inmigrantes tienden a vernos como algo suburbial, de imposible prestigio intelectual. Lo que más les desconcierta es que estas mismas actitudes están marcando el compás en Nueva York, París y Londres, y eso es un hecho imposible de eludir. Los que aquí las practicamos encima saltamos del castellano al catalán con una facilidad pasmosa. Somos una eclosión de mestizos (hijos de inmigrantes de segunda generación, nacidos ya aquí) que, con el sentido común en la mano, imposibilita ya para siempre el viejo e inconsciente sueño del nacionalismo independentista de repatriar a todos los emigrantes murcianos al final del franquismo





14 kilos


Que leo en algún sitio que son los que ha perdido el tal De Juana Chaos en su heroica huelga de hambre, patética inmolación personal en la que individuos henchidos de no se sabe qué entregan sus vidas a las causas de otros renunciando a su existencia. Recuerdo que Margaret Thatcher quiso obligar a alimentar a los presos del IRA que, a la postre, terminaron muriendo. Todo este patetismo, chantajista o propagandista, que veremos si tiene programado un fin, o si aparece el miedo, irreprochable, a la muerte, tan triste que apenas tiene eco, se enfrenta a una cruda verdad: el suicidio es libre.



jueves, septiembre 07, 2006

Extranjeros enmendando la plana



Suelen ser señores anglosajones los que parecen más capaces de verter juicios y opiniones ponderados sobre las eternas disputas españolas. Hoy, Stanley G. Paine deja uno de esos rastros:
Es cierto que el primer franquismo fue muy duro, pero hay que recordar que con la liquidación de las grandes guerras civiles, revolucionarias, contrarrevolucionarias, siempre hay un ajuste de cuentas muy fuerte por parte del vencedor. Pasó en Rusia, en Yugoslavia, e incluso en Finlandia, un país democrático, donde proporcionalmente murieron más personas que en España. Así que, sin duda, hubo una represión implacable pero, probablemente, también habría ocurrido lo mismo con la victoria de la República.
Releamos la frase: en la tónica habitual española las reacciones esperables son dos. Una, cierto alivio en los señores y señoras que asumen una cierta tradición familiar "de derechas" y que, por supuesto, dada su edad, no hicieron la guerra y casi no supieron lo que era el franquismo, que es como decir "tenemos más razón que esos señoras y señores de izquierdas". En el camino, se dejarían una frase del texto: "hubo una represión implacable". Por otro, los señores y señoras que asumen cierta tradición familiar "de izquierdas" querrán ver una justificación del franquismo y el fascismo y qué sé yo. Y se olvidarán de que quien reprime, siempre es el vencedor o el ocupante.

Hace algunas semanas le decía a Luis Herrero (bueno, yo a él, que él no me lee a mí) acerca de sus decepciones con Zapatero en lo que tiene que ver con las reconciliaciones nacionales y estas leches que nos entretienen con una fosa allá y una memoria y otra desmemoria acullá, que erraba el tiro. Las generaciones de ahora no somos culpables de nada ni tenemos que justificar nuestras posiciones ideológicas en encontrar disculpas a los pasados de nuestros abuelos: los seres humanos son decepcionantes y en cuanto pueden tienen la manía de repetir las matanzas y todas las infamias que, precisamente, la historia nos enseña. Así que miremos las cosas con la lupa del historiador: la represión fue terrible, pero no creamos que los humanos son tan puros como para esperar que una victoria de otro bando, no hubiera generado una represión, más grande o más pequeña, que eso es igual. Es indemostrable, claro está. Pero conviene hacerse a la idea de que el hecho de autoproclamarse de una ideología sea una vacuna contra las propias barbaridades de las que uno es capaz, porque de lo que se es capaz... eso no se sabe.

Vaciemos las fosas. ¿Qué hacemos después? Los familiares tienen todo el derecho del mundo a hacer algo con los restos de sus parientes, pero con el argumento de que los caídos por dios y por España han permanecido desde aquéllo pintados en las traseras de las iglesias la pregunta es si vamos escribirlos en otra pared. ¿Construimos un mural de piedra negra inmenso con los nombres de todos los caídos por España, a causa de España, por dios o a causa de los defensores de dios y nos vamos los domingos con un carboncillo y una hoja de papel a grabar el nombre de nuestro abuelo, del tío de nuestro padre... y los colgamos en casa con un marco azul o un marco rojo para descubrir que puede que tengamos de todos los colores? Citoyen advertía del riesgo de que al abrir una fosa aparezca la sotana de un cura y una bandera rojigualda. La cuestión no es dejar de hacerlo, sino para qué lo hacemos.



miércoles, septiembre 06, 2006

Agua Santa



Los regantes de Murcia se van a pedirle a la virgen que les traiga agua. Remedios populares. Expresión que tiene verdadero doble sentido, porque además del esperado apoyo entusiasta de las sotanas, el gobierno de la denominada Región de Murcia, se ha puesto a ello. Curiosa forma de comprobar como el tiempo pasa y la pervivencia de la superstición e irracionalidad, sumado al oportunismo de la buena foto y el encantado consumo de tanto inesperado ignorante, perviven: ah, la pertinaz sequía. No se puede desdeñar tampoco el encanto de una buena romería, con su vino y sus cánticos.

Asombrábame yo hace cierto tiempo, tiempos en los que trabajé para un conglomerado de empresas de construcción, de la interesante explicación que me daba un ingeniero del funcionamiento de los goteros para el riego, como su nombre anticipa, gota a gota. Lo mejor de todo era el orgullo con que fabricaban un prodigioso gotero que, abracadabra, era patente israelí: era muy bueno porque permitiía igualar la cantidad de agua por punto de goteo sea cual fuera la distancia desde la fuente de agua.

En el Negev no hay agua y estoy seguro de que tampoco se frecuentan las estampas de vírgenes. Cosas de los judíos, que les da por creer cosas raras. Algunos muy creyentes, pero que no dejan para la vida celestial lo que pueden hacer en la tierra: si no hay agua, habrá que ver cómo se tiene.

La pregunta es, ¿qué han hecho en Murcia, en España, los tropecientos gobiernos, la sociedad civil, no ya de las dictaduras varias, las repúblicas luminosas y todo lo que nos antecede, sino los de la gloriosa y posmoderna democracia, que tiene sus buenos treinta años de fiestas populares y ladrillo, asombro del mundo, para abordar el consumo y la distribución de agua de la manera más científica posible? ¿Cuantos institutos, premios de investigación, experimentos, desarrollo legislativo, creación de infraestructuras eficientes etc., etc, se han desarrollado para en proceso paulatino de racionalización del consumo de agua, de aprovechamiento máximo del agua? Hoy nos cuentan lo de las aguas grises (el agua de la ducha reutilizada en los sanitarios), ¿cómo es posible que en treinta años, como si las sequías fueran nuevas, no se ha producido un desarrollo técnico y regulatorio en la construcción para diseñar viviendas que aprovechen el máximo del agua que consumen? ¿Qué se ha hecho para que los cultivos sean eficientes en ese consumo? Ay, ay, los bloques de pisos con bellas vistas.

Lo bueno de recurrir a la Santa, es que ningún gobierno es responsable. Son cosas del cielo. De la voluntad divina. Divina gilipollez.



martes, septiembre 05, 2006

Censura, tú que cabalgas de nuevo



Y que te reproduces en todo político acosado, en todo patán con uniforme, galones y honores. Pero son tiempos en que la cretinez y la ignorancia, que es tan osada, se castiga: es probable que nunca podáis callarnos.

Montilla, ese incomprensible ejemplo de político tenido por eficaz (sus rasgos me empiezan a parecer más de comisario, más de la debilidad clásica de la izquierda, ese todo por el partido) se apunta a crear leyes que impidan a los españoles acceder a los servidores extranjeros cuando determinados agentes judiciales impidan el acceso a sus contenidos. Y no le tiembla la voz.

Verán la excusa:
Según las fuentes consultadas, el nuevo mecanismo de control que propugna Montilla permitirá, por ejemplo, que ciertos contenidos no estén accesibles para los internautas españoles si así lo decide «un órgano competente», ya sea judicial o administrativo, aunque aún no está definido.

Estas fuentes citan como hipotético ejemplo la posibilidad de que «un juez determine que ciertas informaciones, como por ejemplo las relacionadas con la investigación del 11-M o la lucha antiterrorista, puedan entorpecer las investigaciones o vulnerar las leyes españolas».
Y nos abruman con un ejemplo que pone los pelos de punta:
Recientemente, la web de The New York Times bloqueó el acce-so a una noticia a los visitantes del Reino Unido para evitar vulnerar las leyes británicas sobre el secreto de las investigaciones judiciales. La información guardaba relación con los atentados que se frustraron el pasado mes de agosto en los aeropuertos británicos.
¿Hace falta explicarles a mentes como ustedes lo que supone esto? Entiendo que no. Eso de que un gobierno no me deje acceder a información que es pública... Va a ser momento de empezar a protegerse. La geolocalización puede evitarse si no encuentran tu IP, así que es tiempo de estudiar seriamente afiliarse al Partido Pirata y pagarle unos duritos a Rellaks para que no sepan a dónde vamos y a dónde venimos. El bueno de Pululante, les explicará qué es esto de la piratería política. Y el gran Enrique Dans le ayudará a tener solidez ideológica, comprensión técnica y el sentimiento íntimo de victoria de saber que no podrán con nosotros:
La comunicación anónima a través de Internet es y debe ser un derecho inalienable de los ciudadanos. Utilizar una red de este tipo o de las muchas que aparecerán en el futuro con la misma finalidad no es algo que provenga del hecho de "tener algo que ocultar", sino una defensa de los derechos fundamentales de los individuos. Existen muchas legítimas razones para querer ser anónimo en Internet. Teniendo en cuenta cómo se está poniendo el panorama en Internet, con escándalos como el de AOL y gobiernos empeñados en intentar aplicar métodos del siglo pasado a los medios existentes en este siglo, las darknets se disponen, sin duda, a vivir un auténtico período de auge.
También se lo ha contado a Álex Ubago, otro músico que piensa que los malos son los que le escuchan sus canciones y no le quieren pagar simplemente por eso, por escucharlas. El razonamiento, nos vale para Montilla y para advertir al sucesor in pectore, el tal Clos:
Esa regulación que tan alegremente invocas, ese "que la ley regule un poco Internet", perdóname que te diga que es algo imposible e incompatible con un régimen de libertades propio de un país civilizado. La ley puede decir lo que quiera, pero mientras no estés dispuesto a cosas tan impensables como no garantizar el secreto de las comunicaciones o la inviolabilidad de los domicilios, todo lo que diga esa ley que tan inconscientemente pides será algo completamente imposible de ejecutar. Eso sí, si no te gusta ese panorama, siempre podrías emigrar a un país que no respete las libertades fundamentales, que tristemente todavía los hay
Ah, y sepan poner las cosas en contexto. Esto es igualito que lo de la Iglesia ortodoxa rusa con Madonna, las caricaturas danesas y las broncas contra el Código da Vinci: censura, censura y censura:
«Hemos proclamado una nueva santa inquisición, que luchará contra la profanación de las cruces, de los iconos y de la simbología de la ortodoxia». Y agregó: «El objetivo de la nueva inquisición no será matar a personas, sino luchar contra el sacrilegio». «Los ortodoxos haremos todo lo que esté a nuestro alcance para impedir el concierto de Madonna en Moscú»
Para no tener que volver a escribirlo todo, les devuelvo a Elsinore.



Actualización de las 11:30: Era de esperar. El Sr. Dans no está contento con la gracia de Montilla.



lunes, septiembre 04, 2006

La reencarnación de Amedo o el elixir de la eterna juventud de Pedro J.


¿Es Trashorras el nuevo Amedo? Francamente, no tengo ni idea. Pero en el espectáculo de la vida cotidiana tengo años para decir que todo esto ya lo hemos visto y que nos cansaremos de escucharlo:
  • Las entrevistas por entregas con sucesivos titulares perfectamente calculados: la tirada del periódico extraordinariamente favorecida por sucesivas bombas que sirven de desayuno a las tertulias de bronca infinita. Para el diario rival y para el partido del Gobierno, una estrategia de desestabilización calculada para retirarlos del poder

  • Pedro José y sus muchachos buscando cualquier hilo suelto para convertir la conjetura, incluso la sospecha razonable, el dato llamativo y la contradicción manifiesta en cuasi verdad: verdades que pueden hasta saber previamente y no pueden técnicamente publicar, verdades que terminan siendo y no se conocen y pura y simplemente humo.

  • La espiral de silencio de las televisiones y la prensa internacional, lo que publica ese diario sensacionalista no puede darse por bueno. Y puede que al final, no haya más remedio que citarlo, aunque sea porque es la misma agenda política.

  • Las contrainvestigaciones y contrareportajes de El País negando la posibilidad más ínfima de que nada se salga del guión del Gobierno. O lo que le cuenta Rubalcaba por las noches a Juan Luis. O lo que le cuenta comiendo Clemente Auger a Javier Pradera.

  • Alguien un día se inventará un nombre nuevo para decir lo de crispación.
Pero tengo la sensación de que Trashorras no es Amedo y que la historia es más endeble. Que Zapatero no es Felipe y no puede ser X, Y o Z. Que a Pedro José, que siempre sintió la iluminación de Woodward y Bernstein en forma de Buda con vistas a la estatua de Lincoln en Washington D.C., le gusta casi más que vender periódicos jugar a que la vida es como en el cine. ¿Queda margen para creer que todo será al final tan verosímil como lo fue la instrucción final de Garzón? La heroica firmeza de los periodistas contra viento y marea puede que al final sea recompensada con el reconocimiento de que, es verdad, que no les tomábamos suficientemente en serio.

Los que se están tomando como religión la seguridad absoluta de que el Ángel Vengador que destruyó los trenes es necesariamente un golpe de estado deben tener cuidado: es cansino el asunto, pero mírese que por muchos agujeros que aparecen, no se ve luz en el túnel: ni aparece ETA más que con trazas circunstaciales ni se llega a una conclusión lógica de conspiración policial, a más cuando sus jefes eran los señores de la oposición actual. El GAL era otra cosa. Pero seguiremos viendo el ruido ascender, lo que no sé es si la sociedad llevará en volandas la historia hasta la casi evidencia de lo que no pudo ser de otra forma como sucedió con la denominada guerra sucia.




domingo, septiembre 03, 2006

Burmese Days



Viaje de sanación personal. Expresión que tomo de un gringo loco. Me llevo, claro, a Orwell. Regreso todavía algo abrumado pero con una idea más cierta de mi vida y de mis verdaderas prioridades. En el macuto, Paul Auster por partida doble, el viejo Kapuscinsky y una dosis de clasicismo, los dos grandes de Stendhal, Rojo y Negro y La Cartuja de Parma. He dejado huella en Letras que dejan rastro.


P.D.: Estudiado el problema de la dictadura birmana y el boicot al turismo que se propone por muchos, decidí ir. A pesar de todo, creo que no ir no es peor para los generales en el poder y termina forzando más apertura