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Otegi organiza un acto de contrición. Elige las palabras con cuidado: los tipos desprenden humanidad, ahora han descubierto que no tienen toda la razón y que el resto del mundo también sufre. Yo no sé si se han dado cuenta, pero es como admitir que son cortos de entendederas porque el asesinado no sufre, no se ha enterado, pero las viudas sufren un rato largo. Los secuestrados, de por vida. Los chantajeados, cada hora. Y forma parte del acervo común saber que cuando la gente muere (especialmente a tiros o reventados por bombas), la roban, la amenazan, le queman la casa, la tienda y los bienes, cuando caminas escoltado vayas por donde vayas sin poder bajar a jugar con tus hijos al parque... pues se sufre. Malo en los dos casos: si no lo sabías eres tonto, si lo sabías tu sitio es Alcalá Meco. Perdón, Martutene, que en la cárcel lejos de casa (unas horitas de tren) se sufre una barbaridad. Y tus primos, ni te cuento lo horrorosa que es la excursión a Guadalajara.
El primer monologuista se ha retirado del escenario. Sube el segundo.
El señor Blanco dice, automáticamente, que es un acto de eso mismo, de contrición. Ha elegido, en cambio, mal el momento. Tiene tanta prisa que denota que sabía que Otegi iba a aparecer por ahí en cualquier momento con su pena y su comprensión y se siente que el monólogo no es espontáneo, sino que tiene guión. Por supuesto, hombre, nadie improvisa, pero la gracia está en que te crees que improvisa.
Bueno, todo esto es porque se supone que fabricando salchichas se termina uno tapando la nariz. Por el bien del banquete. Cocina vasca, hayla, y esa suele defraudar poco al comensal. La Guía Michelin está expectante.
P.D.: el guión de la función lo cuentan en El Confidencial de hoy, no se lo pierdan.
Tags:
Otegi, José Blanco, España, proceso de paz, tregua, nacionalismo, terrorismo, País Vasco, Euskadi, Euskadi, España
Es mucho para mi cuerpo. En el mismo día, tenemos:
- Que los polis de la bronca aquélla por zarandear a Bono eran, efectivamente, unos listos y ya no debe caber decir que los manifestantes de aquéllo eran una horda fascista.
- Que hay alguien que dimite. Jodó. O es la lección bien aprendida de los tiempos de Barrionuevo del nuevo socialismo en el poder o el tío se pone solo los pantalones. O las dos cosas. Vamos, que vamos mejorando. Sólo falta que nos digan que ellos sí dimiten y son muy éticos y muy por el pueblo: con este detalle, lo estropearían.
- Otegi dice que los otros también pupa. Su problema son los otros, porque lo de pupa para ellos, me lo tiene que repetir muchas veces que soy duro de oído. Pero debe ser una avance. Ahora le falta decir que ya que saben que han hecho pupa van a repartir unos bonos y hacer unas rondas por las herrikos para pagar los desperfectos.
- Lo que no aguanto es que Pepe Blanco diga que Otegi está arrepentido. Yo entiendo que toda la comedia está bien montada para escenificar la legalización, la normalidad, la paz y tal y tal: las salchichas de las que aquí hemos hablado: pero que no me llame tonto, se lo ruego.

Sometido a una crisis de relaciones públicas de manual y con una gestión de la crisis contraria a los manuales, Gallardón empieza a toparse con el termómetro del cansancio del madrileño de a pie en niveles de calor peligrosos: viene de lejos, incluso de su flamante época de Presidente de la Comunidad de Madrid, pero la ausencia de rivales electorales de fuste - imagínense lo que haría Gallardón con algo tan deficiente como Simancas si siguiera en la Puerta del Sol - le permiten llevar una política doble.
Por un lado, es el muchacho amable y educado, un gran conservador europeo lejano ya a sus ramalazos cuasifachas de juventud; por el otro, el megalómano que pensando en grande quiere hacer un gran escaparate internacional de Madrid como un Rey Sol cualquiera y darse aires de De Gaulle para ser, algún día que él espera no lejano, el ocupante de La Moncloa. En esa carrera de líder nacional y europeo agota la paciencia de todos con una mecánica de inauguraciones, agujeros e inauguraciones perfectamente programada para arrasar en la decisión de voto.
La crisis es la de los arbolitos. Sólo de pensar que la estética de la arboladura del Paseo del Prado y de Recoletos va a cambiar en un extraño proyecto que, de nuevo, tendrá a Madrid abierto en canal, me abre las carnes. Ya pueden decir lo que quieran de loa árboles transplantados, los arquitectos maravillosos y cuantas más cosas argumenten, que puede que esta vez haya llegado a límite de nuestros cansancio en obras incomprensibles. Una mecánica atroz que hace que un mes se levante la Gran Vía para dejarla impecable y al mes de terminar la obra se vuelva a abrir para reformar el metro que pasa por debajo. O cuando se cerró la Castellana un año para no sé qué mejora y a los tres meses de aierta, inaugurada y celebrada se volviera a cerrar por el mismo sitio, abrir un nuevo agujero y reformar el metro (esta vez el del aeropuerto).
Luego se las apañaron para tener, como van a tener, la Puerta del Sol abierta durante dos o tres años, esta vez para hacer una estación de cercanías y una línea que una Príncipe Pío con Atocha: ¿para qué?. Llueve sobre mojado porque todos los que vivan en Madrid se acordarán de los innumerables años que estuvo la Plaza de Oriente y el teatro Real en obras: cada obra terminada, tras la congratulación general por la maravilla completada (es verdad que los resultados no son malos), no termina ahí, no permite disfrutar de la ciudad - su casco histórico - sin sobresaltos de yeso por doquier porque terminada una borrachera de hormigón empieza otra.
Parquímetros, M-30, Puerta del Sol y ahora... los árboles del Paseo del Prado, baronesa y Telecinco al frente. Lo aguantamos todo, pero ya dan ganas de decir no pasarán, que dejen la vista actual del paseo y los árboles con toda su belleza, la que tiene hoy y la que tenía cuando era niño, quítele los coches si quiere y nos hace un favor, pero no levante más el suelo.
Hoy El País se toma la molestia de publicar una tribuna, sin restarle una sola página a su sección de opinión, firmada por un profesor de la Escuela de Arquitectura (Luis Felipe Alonso Teixidor no es un profesor cualquiera) que titula Un proyecto innecesario y que deben leerse si viven en mi ciudad. Mucho tiene que contarme el Alcalde para convencerme. Y puede que con lo de los árboles nos hayamos hartado de todo lo buenas que son las cosas para el pueblo pero sin el pueblo.

De mis recuerdos de la escuela queda la memoria de Joaquín Costa. La percecpión de un país con ataduras que sentía el chico curioso que era yo, se alteraba, se sublevaba y sobrecogía con las largas lecciones que tuve sobre el problema de España: un profesor de literatura y filosofía al que nunca podré en toda mi vida agradecerle lo que hizo por mi mente y mis inquietudes. No sé dónde estará, pero me gustaría hallar su mano para decirle que fue un maestro. Creo que no hay un homenaje mayor.
Fué el quien dejó en los recovecos de mis neuronas aquéllo que ha pasado a formar parte del acervo común que es lo de querer "echarle siete llaves al sepulcro del Cid". Una forma extraordinaria de olvidarse del honor, la historia y sus batallas para dejarla en manos de los antepasados y concentrarse en el futuro. Mucha escuela y mucha despensa se requería entonces, mucha medicina para el alma se sigue necesitando hoy. Este invento que es internet me permite indagar sobre la cita: un foro que encuentro por casualidad dice que, en realidad, no eran siete las llaves, sino dos:«En 1898, España había fracasado como Estado guerrero, y yo le echaba doble llave al sepulcro del Cid para que no volviese a cabalgar.»
En 1936, España fracasó como otra cosa: ni siquiera quiero llamarla de ninguna manera porque, bien sabemos todos, el litigio y la refriega persiste como arma arrojadiza de unos nietos que se despellejan por los crímenes de sus abuelos. Y por su buena fe. Y su inocencia. Los humanos estamos hechos de todo eso.
La Guerra Civil empieza a necesitar dos, tres, cuarenta llaves para que descanse en paz, pero sólo parece ser capaz de decirlo alguien que mira desde lejos. Anthony Beevor ha sido cuestionado en algún sitio que ya no recuerdo acerca del rigor de algunos detalles de su historia de la Guerra Civil. No obstante, todas estas cosas que dice a quien le entrevista en El País Semanal tienen, a mi juicio, mucho más que sentido. Tienen razón, tienen coherencia. Déjenme decirles que son palabras que dejan respirar:
¿El mito de la inmaculada República?
Sí, la idea de que era como una doncella inocente atacada por el monstruo franquista. Hay que ir con mucho cuidado con ese mito. Por eso es tan necesario analizar bien los orígenes de la guerra. Eso es parte muy importante del debate; la gente ha de clarificarse, ha de entender el principio de todo, por qué la derecha reaccionó como lo hizo.
Eso parece ir un poco a contracorriente.
La tarea básica del historiador es entender, no defender algo. En Alemania, ¿sabe?, me atacaron porque dijeron que mi libro sobre la caída de Berlín no tenía un pensamiento dominante. Pero para un historiador no hay nada peor que tener una opinión dominante, porque entonces buscas material, lo seleccionas, lo ordenas y lo relacionas para apoyar tu argumentación, tus teorías. Éste es aún, a mi modo de ver, el problema en España. En el debate actual vuelves a encontrarte con las viejas guerras de propaganda, los mismos fantasmas de la propaganda de hace setenta años.
Usted cree que el aniversario es una buena oportunidad para cambiar las cosas.
Sí, sí, yo espero que este año veamos abrirse realmente ese debate. El problema es que la gente piensa aún en términos absolutamente monolíticos y maniqueos. De la República o del Frente Popular, por ejemplo. Pero ¿qué quieren decir exactamente cuando se refieren a una y a otro? No es lo mismo la República antes de la guerra que durante la guerra. No es lo mismo Azaña que Indalecio Prieto o Largo Caballero, o los comunistas, o los anarquistas. ¿De qué República estamos hablando? Obviamente, el punto central, y el argumento del libro, como sabe, es que la República era una alianza absolutamente variopinta, con enormes contradicciones internas y puntos de vista incluso enfrentados en cuanto al concepto de Estado y de sociedad, un crisol de incompatibilidades y sospechas mutuas. Y en cambio, los nacionalistas componían comparativamente un bloque homogéneo, mucho más coherente, aparte de algunos falangistas. Eran todos derechistas, centralistas y autoritarios.
En cuanto al Frente Popular…
La gente habla y habla del Frente Popular, pero ¿qué era el Frente Popular? Era una alianza que iba de lado a lado de todo el espectro político. Desde Martínez Barrio, de centro-derecha y antiguo lerrouxista, hasta la extrema izquierda, y además distintas variedades de extrema izquierda. Es cierto que el programa de gobierno y el Gobierno del Frente Popular en sí era muy liberal, no dictatorial, pero infortunadamente sus apoyos, especialmente los caballeristas, no eran nada democráticos. Tenemos a Largo Caballero amenazando pocos días antes de las elecciones del 16 de febrero de 1936 con una guerra civil si ganaba la derecha. ¡Ni siquiera los políticos de extrema derecha decían esas cosas! Me pregunto si Largo Caballero y los otros se intoxicaron con su propio discurso apocalíptico o si de verdad lo creían. Es interesante, pero lo realmente importante para hoy es entender por qué el centro y la derecha llegaron a estar tan paranoicos tras el levantamiento en Asturias y el intento de revolución de 1934. Quizá tenían razones para serlo a causa de los acontecimientos y de toda la retórica de revolución bolchevique: hay que recordar que Largo Caballero incluso llegó a decir que había que acabar con la lucha de clases y que para ello era necesario hacer desaparecer a toda una clase entera. Eso era la eliminación de la burguesía en términos leninistas. Es lógico que afirmaciones así asustaran.
¿La amenaza de una revolución bolchevique movilizó, pues, a la derecha?
No ha de verse como una justificación, por supuesto, pero debe comprenderse por qué la gente actuó como lo hizo. Hay que entender. Ése es un problema todavía en España. La gente es aún incapaz de salir de su propia piel, de la piel de su familia, de la piel de sus lealtades políticas. Es necesario ver las cosas de otra manera, más fresca. Supongo que ésa es una de las razones por las que los españoles han estado dispuestos a escuchar a historiadores extranjeros, los cuales, como yo, lo encontramos algo embarazoso. Espero que este año no vuelva a haber sólo un debate de pimpón entre la izquierda y la derecha, que la gente haga el esfuerzo de salir de sus prejuicios, de los artículos de fe. La verdadera prueba de completa madurez política, y eso creo que se da en muchos historiadores españoles, la mayoría de los cuales han conseguido una gran honestidad intelectual pese a las dificultades, se producirá cuando todo el mundo entienda que el pasado ha pasado.
Usted piensa que eso no es así ahora.
Mire, una anécdota. En septiembre del año pasado quedé sorprendido enormemente por alguno de los periodistas que me entrevistaron en España. “¿No piensa que estamos igual que entonces, que existe otra vez riesgo de guerra civil?”. ¡Pero qué está diciendo!, le contesté. Piense un momento. ¿Cree realmente que España está en las mismas circunstancias? España era entonces la víctima de circunstancias externas, de la guerra civil rusa, del miedo mundial, del furor del bolcheviquismo, de la crisis económica mundial. La tragedia de España fue el timing, el momento. Pretender que España afronta hoy similares peligros, amenazas, riesgos, es simplemente basura. Resulta terrible que gente seria pueda creer eso. La gente piensa que la historia se repite. Pero la historia nunca se repite. Lo que encuentro especialmente interesante de la Guerra Civil española es que despierta más pasiones y denegación del pasado que cualquier otra guerra de la historia moderna. Hay muy poca discusión sobre lo que pasó en la guerra civil rusa, por ejemplo. Y tampoco se discute sobre la II Guerra Mundial, a excepción de algunos aspectos concretos controvertidos, como el bombardeo de las ciudades alemanas. En España, en cambio, hay esa increíble pasión y esa negativa a ver las cosas desde otra perspectiva distinta a la propia.

La que nos trajo El País de ayer (y que no he leído hasta hoy) y que refina las visiones de Carlos Salas. Cristina Marcano y Alberto Barrera, biógrafos del de la boina púrpura, que son titulados de esta forma y manera: "Sin el petróleo, Chávez no estaría en el poder". Estos son los párrafos que elijo: "Chávez hace un uso discrecional de la riqueza petrolera", señala Alberto Barrera. "En el plano internacional, regala barriles o compra deuda a cuenta de su proyecto político". Dentro de su país, el presidente se ha convertido en el vínculo entre el oro negro y los ciudadanos. "Los venezolanos tenemos una relación trágica con la riqueza. Estamos convencidos de que somos ricos y que alguien nos roba el botín. La gente mantiene la esperanza en Chávez como el hombre capaz de 'democratizar' la renta petrolera. Los programas sociales, son de hecho, entregas de dinero. Le llamamos Don Regalón, y para él es un éxito".
Chávez ha puesto la pobreza en la agenda y amplias capas populares se han sentido "dignificadas". Eso explica, dice Cristina Marcano, que el presidente, que llegó al poder en 1999, mantenga índices de popularidad de alrededor del 50% a pesar del aumento de la pobreza (según el Instituto Nacional de Estadística, los hogares pobres pasaron del 42,38% en 1999 al 60% en 2004), de la criminalidad desbocada y del deterioro de las infraestructuras.
De hecho, si bien se presenta como adalid de un nuevo modelo (llámese socialismo del siglo XXI o Salto Adelante), Chávez encarna la tradición del Estado rentista característica de la clase gobernante venezolana, la tradición militar golpista y la tradición del comunismo de manual. ¿Hay un nuevo modelo? "Realmente no. Pero los programas que ha puesto en marcha son muy buenos", señala Marcano. "La iniciativa de los mercados con productos baratos es excelente. Desde 2003, hay programas educativos y de atención primaria, con 20.000 médicos cubanos".
La presencia de Cuba en Venezuela no se limita a médicos y maestros. "El sistema nacional de identificación se le ha entregado este año a los cubanos, que ya manejan desde hace meses el sistema de registros de propiedades y notarías", explica la periodista.
La infiltración de la inteligencia castrista en las estructuras militares, que se da por hecha, es muy difícil de corroborar. Con todo, ciertas iniciativas de control social, como la creación de unidades de defensa de la revolución o los mecanismos para violar el secreto del voto, que quedaron al descubierto en el referéndum de 2005, tienen un inequívoco sabor cubano. "Hay una clase media aterrada ante la amenaza castrocomunista", señala Marcano. ¿Pero cómo se conciliaría semejante deriva con una sociedad que se declara mayoritariamente a favor de la democracia y de la igualdad de oportunidades, pero en contra de la uniformidad social? "Es una gran incógnita", dice Barrera. "El venezolano rechaza el socialismo, tiene muy interiorizada la idea de la superación, ligada al modelo estadounidense. Cada vez que Chávez dice 'ser rico es malo', entra en cortocircuito con el país, porque muchos entienden la revolución bolivariana justamente como eso: vamos todos a ser ricos. Esto es una revolución, pero parece también el festival de la propiedad privada, porque Venezuela vive un auge económico. Es una contradicción muy difícil de explicar, entre un discurso antiimperialista, revolucionario y bolivariano, y la realidad".
Justo cuando terminaba de relacionar estos parrafitos me encuentro con una fascinante entrada en Cocaína Intelectual. No sólo Chávez se quiere quedar hasta el año 2031 en el poder (recuerden que Fidel lleva 47 y él, en el fondo, quiere ser más que él) sino que se ha inventado la democracia protagónica. Es maravilloso."esa falsa democracia de las élites en Venezuela se acabó, tenemos que enterrarla definitivamente y terminar de construir la democracia participativa y protagónica"

Y es que el Gobierno Vasco, que es muy cristiano, concederá ayudas económicas a los familiares de los llamados presos vascos para visitarlos en las cárceles. Claro, hay más de 200 en Francia. Y muchos más en España. A mí me queda la duda de si el Gobierno Vasco también efectúa aportaciones para ayudar con los medios de transporte de los mutilados provocados por estos inocentes presos o si coopera en las visitas a los cementerios: tampoco pillan a mano, sobre todo si son muertos de Madrid, que esto es muy grande. La ayuda mínima es de 20 euros, que da para un tercio de depósito y algo más. A quienes viven en Villaverde les vendría bien para llegar a La Almudena. No leo boletines oficiales, así que no puedo saber si la condición para recibir la ayuda es ser vecino de las tres provincias pero, claro, no tienen competencias más allá. Tampoco vamos a ponernos estupendos.

Carlos Salas, director de El Economista, nació y parece que se crió, en Venezuela. Su padre se dedicó a estudiar a Simón Bolívar y le quedan hermanos y amistades en el país. No es sospechoso de internacionalismo proletario ni indigenismo primario, pero nos da una lectura diferente de Hugo el revolucionario. Les reproduzco un párrafo la mar de interesante: El caso es que Chávez heredó un país pobre. Y le votaron los pobres para que le sacara de la miseria. ¿Ha cumplido su misión? En gran parte, sí. Ha erradicado el analfabetismo, enseñando a leer a 1,5 millones de personas, inculídas tribus indias que ni siquiera contaban con un alafabeto. Ha llevado 17.000 médicos cubanos a los barrios pobres del país, adonde no entraban ni por equivocación los hijos de las familias ricas egresados de las escuelas de medicina. Tengo amigos de clases altas, nada chavistas, que hacen labora social con monjas católicas en esos cerros y me dicen que los médicos cubanos son queridos porque son los únicos que se preocupan de cuidar a la gente de los ranchitos. Ha modernizado la administración hasta el punto que los pasaportes ahora se obtienen por internet. Ha desbloqueado la lentitud de la justicia y ahora casos que duraban cinco años en los tribunales, se dirimen en nueve meses. Ha mejorado los salarios de los funcionarios públicos (un hermano mío es funcionario); ha contenido la inflación (llegó al cien por cien en años anteriores y ahora no pasa del 15%).
Pero en gran parte, Chávez no les ha sacado definitivamente de su miseria. La clase E, los pobres de necesidad, ha pasado a ser pobre a secas. Ha enfrentado a las clases sociales, e incluso ha provocado el odio racial: morenitos contra blanquitos. No ha erradicado la delincuencia porque en Venezuela mueren asesinadas cada año unas 9.000 personas y en Caracas, unas 1.500. Y la inmensa mayoría de las víctimas es gente de las clases más pobres. De qué vale que te enseñen a leer si no tienes tu principal derecho, que es el derecho a vivir.
Me preguntarán por qué cito tanto a El Economista. Es sencillo: porque es el periódico económico que más me gusta, el único que compro en papel, y me suelo encontrar con artículos de bastante interés en un muy agradable formato de lectura (yo voy en metro). Pero bueno, volviendo a Chávez: uno se pregunta, aún conociendo lo que es América Latina (antes decíamos Hispanoamérica), si las mejoras sociales se tienen que hacer siempre a toque corneta por tipos uniformados laminando las libertades de otros. Uno se pregunta si no podrían importar modelos europeos de gestión en vez del arbitrismo y el exceso de presidentes revolucionarios y ególatras: proveer la sanidad es la misión de todo gobierno. ¿Tiene que ser con 17.000 cubanos a cambio de petróleo y teniendo como causa la revolución mundial o puede hacerse por mecanismos normales, como es su contratación laboral, incluso trayéndolos de otros países? Puede que me haga el listo, porque a ver dónde se encuentran 17.000 desesperados por salir de su país y que no deseen volver. Y como eso tantas cosas. Que cada uno vea la botella como quiera.

Decíamos ayer, queridos niños, que los jóvenes cachorros de Esquerra Republicana de Catalunya habían impuesto la coherencia: ahora que toda la prensa clama para que Maragall tome la decisión que tiene que tomar y que los adultos de ERC no toman, es decir, la de cesarlos como consejeros ante la ausencia de dimisión, tenemos un magnífico escenario de opciones interesantes.
El resultado del referéndum va a tener un inconveniente: todo el mundo va a tratar de especular cuántos noes son populares y cuantos noes son republicanos. Es decir, siendo crítico y esencial el número de noes para la legitimidad de la nueva norma que nos dicen que nos traerá la paz y la concordia, la verdadera vara de medir la tendremos con las inevitables elecciones anticipadas en Cataluña y el esperable cambio de gobierno en Madrid. ¿Por qué? Saquemos de nuevo la bola de cristal:
- Parece que los republicanos dicen que no volverán a negociar un Estatuto, por lo que cabe presumir una inclinación definitiva por desarrollar toda su actividad política en la reclamación de la independencia y en el agitprop permanente: ya saben, encadenamientos y freedom for Catalonia en todos los partidos del Barça, especialmente si es campeón de Europa. Con suerte, inflaman corazones de jovenes entre 15 y 25 años e incrementan la clientela que descubre que se encuentra oprimida.
- De ahí que lo que importe es cuántos votos, ni siquiera porcentaje, obtiene ERC en las elecciones que vienen: un crecimiento, por pequeño que sea, del voto independentista augura un futuro complicado para todos. Una reducción del voto a ERC, en cambio, sólo crea dificultades para todos los nacionalismos y abre un escenario inesperado y de puro sueño para el PSOE a nivel español.
Ocurra lo que ocurra, la posición de ERC puede conseguir algo que el amigo Xavier Arzallus en su verbo desparramado y ruidoso como el clamor de las cataratas, describió cierta vez diciendo "este país ha roto aguas". No sabía si iba a ser niño o niña, pero al dar el paso de moverse a por la independencia del 50+1 él sabía que obligaba a todo el mundo a definirse. Y CiU tiene que definirse, porque si apoya el estatuto que ha pactado, siguiendo su tradición en pro de la estabilidad, a poco que el PSOE-PSC se lo proponga, no tiene más remedio que hacer un ejercicio de compromiso con España bastante menos ambiguo que en el pasado. Si Zapatero es listo y está pendiente de su argumento de ingenuidad poselectoral de que después del Estatuto todo va a ser mejor, lo tiene a huevo, que se dice.
Más definiciones. Si el voto independentista es manifiestamente menor de lo esperado, el problema es para Ibarreche. Josu Jon impondrá sus tesis con más facilidad al entorno guipuzcoano del partido, por lo que una solución vasca más a la catalana es más que probable, y podremos ver un gobierno PNV-PSE en cuanto nos saquemos de la manga una mesa de partidos que dure lo suficiente como para llegar a las siguientes elecciones, ¿no es el proceso de paz largo y tortuoso? Josu Jon quiere al PP en el carro: de nuevo, Mariano tiene que saber definirse, porque si no acierta a coger el camino adecuado se va a quedar fuera del resultado y del poder. El problema es qué carro es y cómo se coge: su territorio natural, Unió y PNV, está demasiado alejado y con relaciones deterioradas hasta el espanto. Difícil recuperar una armonía que fuera entendida por los electores de estos partidos. A Mariano sólo puede ayudarle seriamente una crisis en Madrid que llevara a elecciones generales anticipadas con un buen, buen resultado para el PP. Especialmente uno que le obligara a pactar con CiU la estabilidad en las Cortes, con ello las mentes serias del PP, que las tiene, podrían obligar a que el partido tragara con algunos tabúes que no tienen por qué serlo.
La oleada de la federación/confederación virtual de España parece que no hay quien la pare. Y el futuro, en el que los nacionalistas esperan obtener su plena soberanía en una federación europea, será otra cosa que dependerá mucho de cómo se resuelvan las grandes temas ahora: tampoco parece tan mala de por sí una federación europea con estados ibéricos desmembrados. Creo, sin embargo, que sería poco útil para los intereses de los residentes ibéricos.
En definitiva, esa es la tesis para validar en el futuro próximo: que deberemos al impulso de las juventudes de ERC el que todo el mundo no tenga más remedio que definirse acerca del futuro de España. Una cierta hora de la verdad, dicho pomposamente, un momento de cierto vértigo en el que ya las cosas hay que pensárselas en serio. Porque, ¿y si resulta al revés? ¿que el voto de ERC crece escandalosamente en las elecciones catalanas? El cuento puede desarrollarse a la inversa...
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Algo te dice en el cuerpo como que "me lo temía":One industry source calls the ceremony a “pantomime” to calm the radicals among Mr Morales's supporters, and forecasts that the government will offer the companies a 50/50 revenue split.
Yet this brinkmanship, if such it be, could backfire. Several companies may go to international arbitration to enforce their contracts. In that case, Mr Morales could turn to Mr Chávez. YPFB is being advised by lawyers and technicians from Petróleos de Venezuela (PDVSA). But Venezuela's president fired most of his state oil company's most experienced staff after a strike three years ago, and the company's output at home is falling steadily.
Han de abonar para leer el resto, pero pueden seguir el enlace aquí.

Los mayores rectifican: empujados por el pundonor (la coherencia, diría yo) de sus juventudes, las huestes de Carod se prestan a votar no al estatuto que han negociado con sus copartícipes de gobierno y abren la brecha más interesante que cabía esperar dentro del sistema. Porque...
- Sumado el voto del PP, también contrario, puede ocurrir no sólo que los votos negativos sean más que los del anterior estatuto, sino que se corre el peligro de que se sume la abstención y tengamos un escenario a la vasca pero invertido: la mayoría de los electores no votaron sí.
- No tiene sentido que el tripartito subsista: hagan lo que hagan, digan lo que digan, bien ahora, bien después del referéndum, hay que convocar las elecciones. ¿Qué resultado sale?
- Si el PSC sale mayoritario, no puede voler a gobernar con ERC salvo que se abran nuevas negociaciones para un nuevo estatuto o los republicanos acaten el vigente. Improbable.
- Si el PSC no es mayoritario, puede serlo CiU, quien puede necesitar a ERC para gobernar. CiU, como el PSC, no pueden decir que es insuficiente un estatuto al que acaban de pedir que se vote sí. Pero pueden crearse una estrategia de tensión en el largo plazo para estirar el estatuto todo lo que dé de sí y crear un escenario de nueva revisión en una legislatura. Improbable, demasiada tensión política para el estilo de CiU y un rechazo demasiado amplio en el resto de fuerzas y en el estado.
- Como la credibilidad del estatuto votado exiguamente es baja, hay que aprentar las filas para crear un entorno de normalidad y fortaleza, no se puede llevar al país a más enfrentamiento.
- Ergo, salvo mayorías absolutas poco esperables... sólo queda un pacto a la alemana con consecuencias en Madrid. Maragall se va a su casa. CiU y PSOE comparten el gobierno en la Generalitat y en Madrid.
Escenario de una estabilidad muy grande y con la probabilidad altísima de que no salgan del poder en 20 años. Justo lo que el PP no supo hacer. Y qué mejor escenario para pactar con Josu Jon, el moderado del PNV, un escenario español en el que los partidos nacionalistas estén comprometidos... a corto plazo. La presencia de CiU daría mucha credibilidad a la población vasca más recalcitrante como para tragar unas cuantas cosas y aplazar, como siempre, otras. ¿Qué tal? ¿Qué probabilidad le dan a esto? Mas y Convergencia, sonríen, sólo ellos pueden salir ganando.
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Artur Mas

España es un concepto que pesa como una losa. La tradición del problema de España es algo cansino y sobre lo que Javier Tusell, ya no entre nosotros, se encargaba de recordarnos una y otra vez que no existía la excepcionalidad histórica española. Nuestro sentido de la tragedia y nuestra extraña sociedad tan poco democrática a nivel antropológico es comparada con Rusia. Nada raro en nosotros, pues, igual de raros que los demás.
Pero es igual, sea cual sea la naturaleza de la discusión de lo español (constante, cansina, pertinaz), y en español incluyo a todos los nacionalismos de las tribus locales porque no es más que otra vertiente de lo mismo, nuestras imagénes siempre están contaminadas por el peso de lo cañí, el atraso, lo imperial y lo demoledor: siempre será más sentido lo de Gil de Biedma, de todas las historias de la Historia la más triste sin duda es la de España porque termina mal: ¿Y qué decir de nuestra madre España,
este país de todos los demonios
en donde el mal gobierno, la pobreza
no son, sin más, pobreza y mal gobierno,
sino un estado místico del hombre,
la absolución final de nuestra historia?
Pues vivimos un tiempo en que a pesar de Zapateros, Ibarreches, conquistadores de Navarra y atentados islámicos en el que España es, paradójicamante, más que nunca todo lo contrario y, sin embargo, menos aprecio tiene como proyecto colectivo. Detesto estas expresiones, pero ustedes me entienden. Esta dualidad es la que ha recogido muy bien el Sr. Varsavsky, que gusta declararse español e hispano argentino porque española es su nacionalidad y argentino su nacimiento, lo cuenta y lo valora mucho mejor que nosotros, mucho mejor que Mariano que podría aprender a vender como Varsavsky. Léanselo:El ingreso medio español actualmente es de 20.000 dólares anuales. El español promedio pertenece a un grupo que está entre el 5% más rico de la población mundial. Sin embargo pocos en España se sienten ricos ni privilegiados
Un servidor de ustedes hace tiempo que presiente esta dualidad. Así que, en vista que los venidos de fuera son capaces de separar el grano de la paja, que no se diga que no hay quien no lo vea con un padre de Chamberí:
Me cuentan como se sienten después y si tenemos que inventar algo para cerrar la angustia existencial. Por cierto, lo de reconciliarse con España se lo he tomado, sin que sirva de precedente, a Felipe González, que ya va siendo mayorcito y dentro de nada será inofensivo, sólo viejo, sin complejos y, por tanto, casi sabio.

O un liberal de guardia. Hasta ahora el discurso internacional era el de Francia y Alemania, hombres enfermos de Europa, castillos aplastados por el peso del estado del bienestar. Lo que dice la prensa es lo menos antiesclerosis del mundo, no es ni siquiera Tony Blair:
- Se sube los impuestos a los ricos. Ya nos dicen que es más de cara a la galería, pero sobre todo para consumo de socialdemócratas: síntoma de que no cambia nada.
- Más subvenciones a las familias por no trabajar. El componente democristiano se sube al carro de la procreación por la vía de más gasto público.
- Se reducen deducciones a quien ponga su despacho profesional en su casa.
- Más carga fiscal para el ahorro
Los liberales y las empresas reaccionan:El portavoz de Hacienda del partido liberal (FDP), Otto Solms, calificó el "impuesto del empobrecimiento" de "populista, absurdo desde el punto de vista fiscal y de dudosa constitucionalidad". El presidente de la Federación de Contribuyentes, Karl Heinz Däke, lo considera "absurdo y anticonstitucional". Para el presidente de las medianas empresas, Mario Ohoven, los únicos que salen ganando son los asesores fiscales y además se fomenta la fuga de capitales al extranjero. Por el contrario, el secretario general del SPD, Hubertus Heil, se mostró satisfecho porque su partido se presenta en la coalición como reformista y al mismo tiempo "garantiza la justicia social".
¿Socialistas de todos los partidos? ¿Merkel? Un experto, quiero.

Ejercicio intelectual para Montilla: que una empresa alemana compre en estricto cumplimiento de la ley una compañía energética española está mal. Para impedirlo, modificamos la ley sobre la marcha, en una curiosa comprensión de la seguridad jurídica. Está mal porque no se puede garantizar que algo tan estratégico como el suministro de energía esté en manos extranjeras. Es decir, en nombre del bien común. Por supuesto, no se dicen los daños que suponen al bien común impedir el libre comercio, pero eso forma parte de la batalla linguística siempre perdida por el liberalismo.
Que el estado boliviano se quede con sus recursos naturales modificando las leyes sobre la marcha atenta a la seguridad jurídica, no se cansa de repetir todo el mundo, y el Gobierno de Montilla y su jefe muestran su preocupación y se dice por doquier que tendrá consecuencias. El estado boliviano lo hace en nombre del bien común.
Debe ser que el bien común de los españoles es más digno que el de los bolivianos en franca contradicción con el internacionalismo obrero y la liberación de los pueblos indígenas. Quiero que Montilla me dé razones, pero pediría que si escucha nuestras carcajadas se dé cuenta de que no nos vamos a tragar una perorata de político y que vamos a usar la razón.
Claro, la guerra de Irak era ilegal y por eso no se podía hacer. Pero se puede alterar la seguridad jurídica si me conviene a mí. Y era por el petróleo no por el bien de los iraquíes, por eso no se podía hacer. Por el petróleo boliviano sí puedo indignarme. ¿Zapatero no manda los aviones porque no tenemos, porque no se le ha ocurrido o por sus firmes convicciones por la paz y el diálogo? Fíjense que resulta un tanto demagógico el argumento este de los aviones, pero no lo es menos que todas las cosas que dice Pepito Montilla en favor de su OPA, que suya es.

Espero que le quede a Juan Granados, a.k.a. Sartine. Acabo de incluir en mi selección de enlaces a este caballero hijo de marinos y con el vicio más o menos oculto de escribir novelas de antepasados.
Lean El Barril de Amontillado, excelente bouquet, buena pluma, largos textos, mucho sentido común y mucho bienestar liberal.

Lo más idiota que recuerdo de la política española es a Joaquín Leguina estrenando el himno de Madrid. Leguina se aprendió de memoria unos versos ridículos que le pasó Agustín García Calvo, que cobró la honorífica cantidad de una peseta por la magna obra, y los cantuvo con la composición musical que hizo alguien. Imagínense un chunda, chunda, teniendo que entonar algo como esto: No voy a ser menos
¡Madrid, uno, libre, redondo
Autónomo, entero!
A fecha de hoy, y si no lo ha olvidado, Leguina debe seguir siendo el único que se sabe la letra. A fecha de hoy, desconozco si ha vuelto a sonar en algún sitio. Como hace años que no voy a la escuela, no sé si a los niños de Madrid les enseñan la existencia de este heroico símbolo patriótico. Pueden gozarlo siguiendo este rastro que les dejo, se parten un rato el culo y luego se vienen a leer como termino.
El desconcierto intelectual que produce el nacionalismo tiene un gran provocador en la izquierda oficial española. Puede que por esa tradición del anticolonialismo, de la liberación de los pueblos, tengan esa querencia a la prevalencia de los derechos indígenas, tantas veces contrarios a los derechos de los individuos: PSOE y PCE se lanzaron en una espiral en contra del poder ¿de la derecha? durante y tras la transición para inventar pueblos donde no los había, emular los mismos cuentos de los nacionalistas y copiar sus entidades: himnos, banderas (¿nadie cayó en la bandera de Extremadura es como la de la OLP para Palestina?).
Es decir, se olvidaron de la patria de los ciudadanos por aquello de que la descentralización como concepto era una idea presuntamente más justa que la centralización. Eso es porque no eran franceses: se puede ser tan demócrata con una cosa o con la otra, es un problema de eficiencia y cada momento histórico, por las condiciones tecnológicas y sociales, pueden hacer una cosa u otra más eficaz.
Al final, el 2 de mayo se recuerda como rebelión de los madrileños por la independencia de España. Debe ser el único sitio de este país donde una fiesta local está referida a un hecho de la identidad general. Probablemente el único donde la ofrenda floral de rigor incluye una bandera española con la local. Y los madrileños, mientras, de vacaciones. Sus políticos, jodidos por tener que ponerse la corbata y quedarse al canapé en pleno puente.
Como ven, todo lo que tiene que ver con la identidad en España es un absoluto fracaso. Y un absurdo.
La muerte de Revel implica para el diario El País la publicación de una necrológica que es un resumen de agencia. EFE, para más señas.
La muerte de John Kenneth Galbraith, un tío de lo más interesante y que le encantaba a Tamames, desacreditado y mucho menos interesante, provoca en El País dos artículos con firma, el esperado de Joaquín Estefanía (no veo que diga nada del Ramonet copycat) y otro - necrológico - de Emilio Ontiveros, economista oficial de PRISA, y colega de Joaquín.
Revel se merece algo más que una nota de agencia, Ceberio y sucesor. Y El País tiene más capacidad y criterio.
Cambiando de tema: ya saben que mueren de tres en tres. Falta otro. Pero qué necrófilo me he puesto.

Evo resultó un tipo de izquierdas a la vieja usanza. Tampoco ha hecho nada sorprendente: los árabes hicieron lo mismo tiempo ha y no han pasado demasiadas cosas. Los jeques se gastan el dinero en Marbella, los árabes salieron de la Edad Media económica, persisten en la intelectual y tenemos a Bin Laden.
Será interesante ver a José Luis defendiendo la seguridad jurídica que no le concede a E.On o blandiendo el argumento de la legalidad internacional en caso de que los expropiados no sean indemnizados, por aquello de la guerra ilegal. Será interesante tanto si lo hace como si no lo hace.
Mientras, en la Casa Rosada, Kirschner toma nota. Fidel piensa que la revolución sigue y que debe seguir resistiendo porque el tiempo le da la razón, especialmente a su ego (no nos sorprendamos si aparece una reflexión en la que le diga al cuerpo incorrupto de Ernesto Guevara que marchó para Bolivia cuarenta años antes de tiempo). Chavez engorda hasta que no le quepa una paja por el culo, piensa que ha derrotado a los EE.UU. Miseria de los dictadores.
Pero el final ya lo sabemos. Tarde o temprano. La espiral de poder absoluto, ineficacia, corrupción (sí, como en el capitalismo), falta de técnicos, fuga de cerebros, alejamiento de la inversión internacional no terminará con lo que esperan que termine: la injusticia (social) y la explotación del hombre por el hombre (ahora lo hará el gobierno).
Repsol parece condenada a la irrelevancia internacional, tanta que puede que sea opada como un suspiro o que, de puro lío, se quede como está para consumo local. Veamos la astucia de Brufau en un entorno en el que se requiere mucha, pero que mucha capacidad de gestión para reinventarse la compañía.
Sin duda, muchos esperan un intento de la CIA de provocar un golpe de estado. Yo creo que la CIA y los Bush ya han aprendido mucho de lo mal negocio que es (no por lo injusticia que supone, entiéndanme) y saben que Hugo y Evo terminarán como Daniel Ortega. Por eso Fidel le decía que ni se le ocurriera convocar elecciones.
Aún así, Evo no debe ser un tipo nada deshonesto. Pasto de entusiasmo para los estómagos agradecidos de los jovenes antiglobalización, flauta y subvención que nos pueblan, su insistencia en el jersey a rayas puede ser tanto una alternativa al verde olivo del Comandante (se agradece la ausencia de un caracter militar) como un síntoma de honestidad de cara a sus votantes (eso del poder no me cambiará). Es decir, un tipo que con las ideas correctas y no con lo que se topa resulte en un líder útil para su población, porque pensamientos como éste, que traduzco de una cita en inglés que advierto por aquello del riesgo traidor del traductor (obviamente el traductor original del castellano al inglés es mucho más desvituador que yo, dónde va a parar) ya sabemos a lo que conducen: El peor enemigo de la Humanidad es el capitalismo. Es lo que provoca levantamientos como el nuestro, la rebelión en contra del sistema, contra el modelo neoliberal, que es la representación del capitalismo salvaje. Si el mundo entero no reconoce esta realidad, que los estados nacionales no están proporcionando ni siquiera el mínimo de sanidad, educación y nutrición, entonces cada día se están violando los derechos humanos más fundamentales
Quizá cosas como ésta son las que sirven para dar el mayor homenaje a Revel, que en paz descanse: seguir persistiendo en que el verdadero enemigo de la Humanidad son ideas tan contrarias a la realidad como las que mucha gente de bien cree, entre ellos Evo Morales, al que cabe suponerle que es gente de bien. Veremos si termina más como un Lula que como un Hugo. Por el bien de los pobres.
P.D.: Evo: ahora empieza la realidad. Es decir, el uso de la razón. Se trata del resultado, es decir, de si se consiguen mayores rentas y mejores servicios a largo plazo con la nacionalización o con acuerdos bien construidos (sin que los derechos de los bolivianos tengan que perder un ápice) con los que saben sacar el petróleo. La subida del salario mínimo no funcionará, ya lo verás. En cuatro o cinco años hablaremos.
Trasteando en Flickr, ésta:

La cosa se le debe a gusdrinks.

La alteración de los conceptos forma parte de las estrategias de más éxito de eso que se ha dado en llamar la izquierda abertzale. Están, dice Arnaldo, ya sin neumonía, seguros de que ser «socialistas, revolucionarios y rojos». Ante ello, uno se cuestiona si su cultura general les lleva a considerarse internacionalistas y se pregunta si el nacionalismo no es cosa burguesa. Ah, la liberación de los pueblos oprimidos sí es una cosa muy roja. Debe ser eso.
A falta de que Ramón Jáuregui, Odón, Patxi, Juanjo, incluso Josu Jon (de quienes no lo espero), a falta de quienes sí espero que lo digan, como Nicolás Redondo, Rosa Díez, Gotzone Mora, incluso Mariano, no me parece mal llamar la atención sobre la necesidad de encontrar altavoces públicos que contrarresten la capacidad extraordinaria de los manipuladores para alterar los conceptos. O sea, que si una portada de El País, El Correo o el telediario de Iñaki (aunque no lo vea nadie) lo recogen lo mismo terminanos con esta neolingua. El supuesto ex-miembro (la suposición es lo de ex, claro) de ETA, Sr. Otegi, en su mitin novelesco a mayor gloria del terrorista fallecido Sr. Gorostidi (a todos nos llega la hora, sólo que a unos les ha tocado antes) se fue confortablemente a casa dejando esto en el aire: «este pueblo va a ganar un escenario democrático y va a decidir su futuro libre y democráticamente».
No parece evidente que todo el mundo, especialmente si escribe en un periódico de más allá de los pirineos aprecie lo siguiente:
- Los vascos votan cada cuatro años su parlamento, el parlamento español, sus alcaldes y concejales, el parlamento europeo, han refrendado la Constitución (diga lo que diga Xavier) y con muchas menos dudas - es decir, ninguna - un estatuto de autonomía que especifica su dependencia de la constitución española. Constitución que prevé la posibilidad de que los navarros - lástima que no quieran - voten su incorporación a la Arcadia vasca. Es decir, un escenario democrático.
- El futuro, consecuencia de lo anterior, se decide libre y democráticamente. Usted puede votar a quien quiera y lo que quiera. Salvedades: su partido es ilegal. Claro, ampara, financia y coopera con una organización terrorista de la que, usted, como mínimo, ha sido miembro (uno no cree que eso se pueda dejar, por mucho que lo diga Gerry Adams). Pero se presentan otros que defienden lo mismo que ustedes: izquierda, socialismo e indepedencia. Si no lo he entendido mal, los han llamado traidores. Sólo han dicho que no les gustan los tiros. Salvedades: no se puede votar la secesión. Le reto a que me encuentre jurisprudencia aplicable al caso vasco sobre el derecho a la autodeterminación en cualquier tribunal internacional. Se puede decir entonces que se decide el futuro libre y democráticamente.
Me anticipo a mis adorables críticos habituales: yo no defiendo la autodeterminación a secas. Defiendo que una democracia debe hacerse la pregunta y tener una respuesta cuando una minoría - o más que una minoría - plantea una demanda de secesión pacífica. Que esa es una cuestión muy seria y muy grave que afecta a muchas más personas que a los reclamantes y a las generaciones futuras. Y que de alguna forma debe tener regulación, descartando expresamente la secesión unilateral. De ahí a que no tenerlo no sea un escenario democrático... pues tenemos a Juanjo, Arnaldo y Joseba que nos acusan de fascistas: unos verdaderos demócratas.

La lengua ardiente de un político en un púlpito suele lograr que construyan insolentes atentados a la lógica. Arnaldo proclama en su homenaje a un miembro al fin reconocido de una banda de asesinos, lo siguiente: ...hubo gente que tomó la decisión de responder a Franco con las armas en la mano, una decisión correcta.
El atentado a la lógica reside, como es obvio, en la realidad:
- Franco murió en 1975. Un sencillo cálculo del número de muertos post-franciscum vs el número de muertos ante-óbito nos llevaría a la conclusión de que se dejó de responder a Franco para responder a otros.
- Si tomar las armas para responder a Franco fue una decisión correcta, nos queda la duda de si volver a coger las armas con Franco muerto fue correcto: todos los presos políticos salieron limpitos de polvo y paja en 1977. Es decir, con el militar de El Ferrol bajo el granito del Valle de los Caídos.
- Los muertos padecidos por el Generalísimo tuvieron más que ver con la casualidad, el mal fario y la chapuza que con la planificación fría y la crueldad. Pregunta para el futuro entrevistador de Arnaldo en un documental producido en su vejez en el que se analicen los años de plomo: ¿Qué le dijo su conciencia la noche que mataron a Miguel Ángel Blanco? ¿Durmió? ¿Vomitó? ¿Fue una decisión correcta?
Por el incomprensible silencio que televisiones y diarios dedican a los grandes jerifaltes del MLNV (se entiende que no son entrevistados por la posible acusación de entrega de cuartos al pregonero y no ser altavoz de las tesis de los encapuchados) se pierde la oportunidad de efectuar estas preguntas al Sr. Otegi, mucho más interesantes que preguntarle su opinión sobre el futuro del proceso de paz. Nos diría más respondiendo a esto que a lo último. Y, sospecho, que tendrían poco de propaganda positiva, el cinismo se percibe con facilidad.
P.D.: Como sé que se trata de un mitin, también concibo que Arnaldo, siendo político, es un manipulador de masas y lo mismo sabe que dice esto para consumo de la audiencia, pero debe pensarlo en cierta forma y supongo que le otorga responsabilidad o es que quiere tranquilizarse con su conciencia. Porque él, ¿en qué fecha cogió las armas? Es para saber si él tomó la decisión correcta de acuerdo a su propia conciencia y lógica.