lunes, octubre 16, 2006

Videos fratricidas


¿Es en este país cainita el honor o el constante miedo a la opinión de los demás lo que lleva a socialistas, populares, convergentes y divergentes, a políticos de toda especie a indignarse, gritar, ponerse serios y proclamar "uy, lo que me ha dicho" porque el vecino tiene la santa ocurrencia de dar argumentos en una película y no en artículos, mítines y ruedas de prensa vitriólicas? Si no les gusta, hagan ustedes otro. O dígannos qué argumentos tienen para oponerse a lo que hay dentro del video, pero no al video. No nos digan que no se hagan, sean un poquito más adultos.


(P.D.: Hagan más, por favor, súbanlos a internet y den trabajo a guionistas, realizadores, montadores, cámaras y estudios de postproducción, que no sólo de tinta vivimos. Bloggers y paisanos de a pie ganaremos en información y entretenimiento pasando de las teles. Deberían ustedes pensar en eso, que son unos antiguos. Cabreados por un video en la era de You Tube...)

(P.D.2: Leo ahora, además, que los señoritos del PSC piden por SMS que se tire el video a la basura. Uy, el principio de autoridad. ¿La gente es tonta para decidir por sí misma? ¿Para formarse su opinión? ¿No son ellos los que deben decidir si lo tiran del asco que les produce y no porque usted lo diga? Están resultando muy católicos y muy poco calvinistas estos socialistas. Lo tienen fácil hombre: pregúntenle a CiU si han explicado el 3% en el video. ¿O no hay huevos?)






domingo, octubre 15, 2006

Identidades disueltas


Hace algunas semanas que le vengo dando vueltas a un discurso del lehendakari de todos los vascos y que leí en un periódico: que no permitiría - ¿dijo jamás? - que la identidad vasca quedara disuelta en la española. Y no para de rondarme la idea de que Unamuno, Zuloaga, Gabriel Celaya y Pío Baroja deben ser aguarrás.




viernes, octubre 13, 2006

El País, en busca de su independencia


Daba síntomas, pero nunca como en estos dos o tres días. Editoriales afilados contra el gobierno que les da de comer. Hoy:
El jefe del Gobierno ha abordado el asunto con la actitud decidida y expeditiva de quien se cree dotado de una capacidad de convicción imbatible hasta para llevar al ex ministro y ex presidente de Castilla-La Mancha a cambiar de postura
Oigan, que han llamado a José Luis cantamañas en un editorial (qué rara unanimidad se empieza a formar sobre el asunto) y lo titulan, casi parecido a la quincallería sevillí de Gimferrer, Vodevil Socialista.

Ayer, resulta que el Partido Popular no es una horda fascista. Si es así, puede que hasta tenga razón alguna vez (el partido popular, digo, no el periódico, que también):
En España, como en cualquier otro país, hay personas de ideas fascistas, pero no basta con llamárselo a alguien para adquirir el derecho a taparle la boca. El PP no es un partido fascista, ni de extrema derecha
¿Credibilidad dañada? ¿Negocio dañado? ¿En peligro? ¿Javier Pradera, que no le perdona la vida al mocoso de La Moncloa? ¿Reconocemos las faltas? ¿O la familia Polanco velando por el futuro? ¿Será Gallardón trabajando en la sombra para el partido y para que Federico se calle? Curioso, porque la reedición del atropello que será el nuevo reparto entre amiguetes y con dedito de frecuencias de FM está pendiente. O ya no quedan teles que dar, o la SER no necesita más.



Tras la sombra del Abad (paisajes catalanes)



Todos de romería a Montserrat. Primero fue Montilla, que ha buscado a los bisbes catalans, por supuesto. Ahora ha sido Carod, que ha subido la montaña. Rovira está encantado con el papel cohesiondor de la religión: ya no es opio. Debe parecerse al cava, que es más festivo. Mas se ira a comer con los monjes, ¿con qué brindará?.

Resulta enternecedor comprobar que detrás de cada nación, hay un dios. In God We Trust. Casi demoledor comprobar que en la mente de todos tenemos a Cervantes y sabemos que con la iglesia hemos topado. Cervantes es el señor que sale en las monedas de unos pocos céntimos de euro que el dedo estético de Aznar eligió, entre otras, como contribución española a las medallitas con las que pagamos la barra de pan.

Montserrat, Begoña, la Virgen del Pilar, Santiago y cierra España.

(Y suele coincidir que cada santuario tiene su excursión, su camisa khaki y sus boy-scouts. La patria se hace en marcha)




Defensa de Cataluña


Se dice que Montilla cuenta que será inflexible en la defensa de los intereses de Cataluña. Eso es así hasta el punto de que si tuviera que confrontarse, lo haría. Catalán por elección, da una muestra de seny indudable: él actuará "desde una posición constructiva, nunca de manera gratuita, no para ofender, para dar un golpe bajo". Qué majo.

La cuestión aquí es la de la obviedad. Quien pregunta entiende que no es obvio que se defiendan los intereses de Cataluña (ojo, cabe preguntarse si son coincidentes con los de los ciudadanos de Cataluña, pues no está claro si Cataluña y sus empadronados son la misma cosa) y no es obvio porque en el estado mental catalán la primera obviedad es el estado de sitio: todo es un 1714 permanente.

Lo interesante es que ni 1714 es lo que se cuenta, ni el estado de sitio es cierto. El estado de sitio emocional, en cambio, sí es verdadero, se vive en las mentes. El cielo está enladrillado y quien lo desenladrille, buen desenladrillador será.



jueves, octubre 12, 2006

Tu reputación arrojada al fuego



Regreso del paseo matinal de toda jornada festiva en la que se incluye un apartado de revolver libros, dudas sobre películas que ansiaste ver y que no has visto, las grabaciones de músicos extraordinarios que todavía no se alojan en tu casa... Me encuentro con un libro pequeño dedicado a Nueva York. Un título en realidad poco estimulante, poco creativo, pero con la virtud de su comprensión absoluta y probablemente la de su ideoneidad: Historias de esa misma ciudad. Lo hojeo distraído y en su página seis se nos reproduce una cita que probablemente fuera la que hubiera debido incluir en mi cabecera, esa de tanto ruido por mi parte. No es del autor, que sólo hace de mensajero. Y, claro, tuve que comprarlo:
"Haced una hoguera con vuestras reputaciones. Dejaos odiar, ridiculizar, podéis temer y podéis dudar, pero no dejéis que os amordacen. Haced lo que queráis, pero opinad siempre"
John Jay Chapman es el culpable, según nos cuenta Enric González, el propagador de esta mención y de su propio libro. Historias de Nueva York, en RBA.


(Advierto que no lo he leído aún, así que no lo consideren una recomendación para soltar el dinero, sino para que curioseen si se lo tropiezan en su librero de confianza)



miércoles, octubre 11, 2006

¡Porra!



¿Qué hará mañana José Luis al paso de la bandera americana?

  1. Simular que está indispuesto

  2. Pedirle a Bono que vaya en su lugar, él es más adecuado

  3. Sentarse detrás del Rey para asegurar que el Jefe del Estado se ha levantado y no hace falta más

  4. Levantarse cruzando los dedos

  5. Quedarse sentado e invitar en ese momento al Embajador a cenar: está seguro de que se hará de los suyos

  6. Poner una piel de plátano para que el abanderado resbale, caiga al suelo, y él se levante de la silla para ver qué ocurre.

La apuesta mínima es de un euro. Barata, ¿eh?



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Guantes, pelotas y otras consecuencias del reto


No crean que me he olvidado: ese extraño reto tomado prácticamente a partes iguales con entusiasmo o con desgana, aburrimiento y desprecio continúa. Y han aparecido una serie de contribuciones que les invito a analizar:
  • El Tribunal de Areópaga, la casa de Berta García Faet:
    Si aceptamos la premisa de que la eficiencia y la justicia son lo fundamental, estas concesiones han sido siempre una demencia y una barbaridad técnica y humana justificada con las más chistosas mentiras.
  • El hombre de estado que no es Juan Ramón Rallo, también deja secuela:
    De nuevo, las palabras de Bastiat resuenan con preocupante actualidad: El Estado es la gran ficción por la que todo el mundo desea vivir a costa de los demás.

    Si a esto le añadimos un tufillo social(ista) -como las concesiones franquistas a viudas y huérfanos- la legitimación del monopolio logra un fuerte respaldo popular.

    Así mismo, la constitución de estos centros de poder ha favorecido la creación de auténticos lobbys (el más importante de los cuales es, sin duda, el de los farmacéuticos) que presionan para que el monopolio no termine. Se ha creado un nuevo foco de poder dentro del Estado que trata de legitimar sus privilegios a través de la propaganda y la influencia política.

  • Citoyen, heterodoxo de izquierda, partidario de suprimir la PAC, debate que sí le interesa y que me pide que sea el sucesor de este otro, sin ninguna importancia:
    Los individuos deberían tener o dejar de tener en función de sus méritos, espíritu de servicio, virtudes, elecciones personales y sobre todo, deberían tener garantizada una « fair way in life ». No veo forma de encajar el caracter hereditario de las concesiones en esta perspectiva, así que estoy en contra. Como también estoy en contra la herencia de las grandes fortunas, y de que los padres puedan educar a sus hijos y elegir su formación.
  • En el mundo de las reflexiones iracundas de Isidoro Lamas, las conclusiones son radicales:
    Los parásitos deben someterse a la competencia de los demás y dar servicio al consumidor. La supresión de las concesiones ha de ser, en ese sentido, radical. Las componendas con el privilegiado caído, el que creía poder reírse del consumidor, son tan odiosas como las habidas con un confeso criminal por ser "bueno" en la cárcel
    .
El causante indirecto de todo esto, el Señor Cesar Netoratón, dice que coge el guante: lo espero. Además, le debo al señor Rafael Guillén, quien cree que no se reflejó adecuadamente su postura en mi última revisión. Léanla en sus propias palabras.

Les participaré, como cierre, tres primeras conclusiones. Me dicen si sirven para algo:
  • Primera: no es extraño, y me lo dice con sorna Citoyen, que haya un acuerdo más o menos unánime: no tiene sentido el sistema de concesiones hereditario. No es éste un sistema admisible. Las páginas liberales dedican argumentos largos y sostenidos a hacerlo, pero nadie entiende que esto exista.

  • Segunda: tiene escasa trascendencia abordar el asunto. Pocas personas, poco impacto en la eficiencia real... aunque se reconoce mayoritariamente que sí tiene impacto más o menos relativo en cuestiones como eficiencia, igualdad y libertad, no existe urgencia. ¿Si se lo sumáramos a quioscos de prensa, Correos, como nos dice Rallo, taxis, que sugiere Carmen, la libertad de horarios comerciales y la regulación de las licencias de apertura de los comercios, todo ello como producto de un conjunto de restricciones a la libertad, tendría sentido? Probablemente, para los lectores y contribuyentes de izquierda es mezclar churras con merinas, pero no para los liberales, donde seguramente consideramos que todo ese conjunto está estrechamente unido. Ya me dirán si merece la pena o no que se convierta en agenda social o, al menos, de los partidos proclives a ella.

  • Tercera: y quizá lo más grave y lo más serio. No cabe esperar nada de los partidos. ¿Para qué los tenemos entonces? ¿En qué debe consistir la nueva política si, como bien explica Isidoro Lamas no sirve la representación? Déjenme que les hable desde un proclamado liberal (¿libertario? ¿radical?). Esta situación, sumado a los precisos análisis de los comentaristas que participan, más la propia segunda conclusión que les participo, confirmarían la práctica imposibilidad de existencia de un partido liberal como tal. Y puede que ni siquiera una sección verdaderamente liberal en otros partidos.
Espero que Don César tenga a bien rematar su faena. Yo le propongo: ¿se atreve, le parece, que llevemos todos estos enlaces y conclusiones a los blogs de los políticos en activo a ver qué nos dicen? Esa era la fase dos que quería proponerles a todos. Como experimento.


P.D.: Para recién llegados. Las otros comentarios están en Because the other day, Cocaína intelectual, y en el Observatorio de Ciberpolítica.





Exterior


Le debía una, Don Güevos. Usted, siempre diligente, me proponía hacer en este también su blog una entradita para comentar la política exterior, como concepto y como desatino de ese gran Neptuno del poder que es José Luis.

Lo venía insinunado en alguna otra entrada, pero ayer una noticia daba la excusa perfecta para hacerlo. ¿Que el servicio mundial de la BBC, pagada por el Foreign Office, vaya a iniciar un canal de televisión en farsi es motivo de reflexión? A mí, sí me lo parece, porque es un detalle que deja traslucir un concepto.

Los británicos tienen claro que la influencia es un valor decisivo en el mundo. Nosotros, les hemos copiado como han hecho otros, del British Council se pasa al Instituto Göethe y nosotros tenemos el Cervantes: se supone que un arma de difusión de la cultura española y que debe servir al esfuerzo diplomático y, por ende, comercial. Asegurarte de que las élites de un país están familiarizados con tu lengua, costumbres y tradición cultural es una buena forma de conseguir que tus postulados sean entendidos y que tus empresarios vendan más. Si España tardó en entender esto (no estoy seguro de que lo haya entendido del todo, desde luego a nivel popular, no), no ha entendido, por ejemplo, qué debería hacer TVE para justificar, si es que es justificable, su papel público.

CNN en español (no confundir con CNN+) es el líder de influencia en América Latina. Los dirigentes latinoamericanos acuden allí y no al canal 24 horas de TVE para hacer sus anuncios. Es decir, que las élites latinoamericanas prefieren acudir a una empresa privada norteamericana como primera fuente de noticias "serias". Sumen dos y dos: los británicos han construido un canal para influir y no para rellenar. Influencia es distinto a propaganda, sólo se consigue con credibilidad informativa, es decir, buenos periodistas trabajando con independencia. Una empresa privada americana tiene claro cuál es su público. Vete y quítaselo ahora, que vas a sudar, aunque sería una obligación intentarlo. Mientras, tiramos millones en televisiones públicas que emiten lo mismo que Telecinco y/o hacen propaganda y adoctrinamiento de la población española para los intereses partidistas.

Uno no es tan ingenuo como parece y sabe que impedir que un político no pretenda adoctrinar es una quimera. Pero el astuto e incompetente leonés que dirige nuestros destinos no ha tenido una sola indicación ni referencia sobre el único papel que estoy dispuesto a aceptarle a una televisión pública pagada por el estado si es que no me queda otro remedio: dar una visión del mundo desde España dirigida a la élite internacional, especialmente a aquélla donde están nuestros mercados prioritarios. No es sólo el castellano, son las ideas y las imágenes: China popular mantiene un canal en inglés excelente (quiero decir que la manipulación de las noticias está muy bien hecha), Corea emite en castellano para América Latina, Rusia paga un canal en inglés 24 horas que cómo está hecho de bien... Mientras, nosotros tenemos el canal 24 horas que no se sabe para que está más TVE internacional, ese bodrio, a la altura de la programación internacional de la RAI, un raro récord latino de mediocridad.

Si José Luis no tiene en su mente esta preocupación, que no es baladí en su discurso de alianzas civilizadas, productividades y moderneces (debiera ser consciente de que su rara política internacional necesita, aunque sea, un defensor ante los ojos atónitos de los que saben), no cabe esperar mucho del grado de información, conocimiento y razonamiento con el que ha desarrollado estos dos años y medio de desastre internacional: a Aznar, Felipe le juzgaba por la influencia perdida en Europa. Luego fue mentira. Si España ha perdido influencia en el mundo ha sido con José Luis. Y les diré por qué: una política exterior debe ser coherente entre cambios de gobierno. Tiene sentido: los intereses de un país cambian poco, deben ser claros. Pueden variar las estrategias, pero las grandes metas deben ser nítidas para toda la sociedad: partidos, empresas, sindicatos... Mejor no les cuento cómo enfoca el MI5 los intereses de las empresas británicas. Aznar montó el Elcano, José Luis lo ha politizado.

Miren: el comercio español, si no ha cambiado mucho, está vinculado en un más o menos un 75% a la Unión Europea. Es decir, que España debe cuidar mucho sus intereses y sus relaciones con ese motor (Francia y Alemania son el grueso de ese 75%). Sin embargo, las posibilidades de crecimiento acelerado para las empresas españolas a nivel internacional se basan en la lengua castellana, su penetración en EEUU (tan pendiente de explotar, ¡qué política hay para esto!) y en tener presencia en Asia. Al mismo tiempo, a España le interesa una Europa muy abierta donde sus empresas puedan correr asumiendo su ventaja de costes y sus menores cargas sociales tomando posiciones en Europa del Este. Para eso hace falta una Europa más británica y menos franco-alemana.

Aznar llevó la primacía hacia el eje Atlántico de forma probablemente demasiado acusada. Se equivocó en las Azores y se equivocó en Iraq. Pero no andaba desencaminado en desarrollar alianzas nuevas. Zapatero ha querido cambiar el eje ejerciendo antiamericanismo: una cosa es el seguidismo y el entreguismo, y otra que nuestros intereses exigen una relación muy profunda con EEUU. Como ni los EEUU, ni los británicos, ni la UE regalan nada, nosotros tampoco. En definitiva se trata de seguir un camino de equilibrios, delicado, que debe jugarse con precaución y teniendo muy claras las metas. Gritar ¡paz! es muy bonito, pero suele ser más práctico callarse y hacerla donde se debe.

El problema de la forma de conducir la política exterior de Zapatero es que arruina la credibilidad del país. Las cancillerías extranjeras ya sabían, pero han confirmado, que la política exterior española está llena de vaivenes según el partido que gobierne, lo que nos hace poco fiable como socio de largo plazo. Ese es el mayor daño de la política de Zapatero, la falta de sutileza y la confusión de sus prioridades personales con los intereses del país: se podía haber ido igual de Iraq yendo primero a ver a Bush, haciéndose la foto, explicando que tiene un compromiso electoral y haberlo cumplido pactadamente de la forma más interesante para todos: sin hacer daño a las posiciones norteamericanas, cumpliendo con el país y preservando los intereses de largo plazo. Por no hablar de la forma de conducir la inmigración, la Constitución Europea y otras lindezas basadas en miradas brillantes hacia el mundo que no se corresponden con la de los profesionales en política exterior.

Es su turno, Don Güevos.





El boicot de Rallo al cine español: algunos matices


Juan Ramón Rallo se muestra indignado por el nuevo proyecto de Ley que amparará al cine español. El proyecto de ley es un refrito de cosas actuales bastante poco innovador y tomará, de salir adelante, el nombre de "audiovisual" en un intento por abarcar todo el fenómeno de la comunicación con imágenes en movimiento y que, en realidad, sólo ampara a los productores de cine establecidos tal y como ellos entienden el negocio. Si supiera, además, como se cocina el invento, su indignación sería superior: sacacuartos y liberticidas como calificativo se quedaría corto.

No obstante, y compartiendo la indignación por la mecánica de funcionamiento de quienes manipulan (que no gobiernan) la llamada industria cinematográfica, considero que se deben hacer unas matizaciones que a un economista liberal no se le deben escapar. El mercado del cine no es de libre competencia. Una lectura detenida de los contratos que firman las Majors (grandes distribuidoras del cine norteamericano) permiten comprobar de forma palmaria el carácter colusorio de su actuación en contra del libre mercado. Además, la ingeniería jurídica es tan fina que es difícil de demostrar, aunque ya hay algunas condenas. Las prácticas comerciales de estas distribuidoras no dejan demasiado sitio para que otros puedan exhibir sus productos con facilidad.

Esto, que daría para escribir mucho sobre cómo se tendrían que articular los grupos empresariales para competir en ese mercado, es una coartada habitual de los productores para justificar el intervencismo estatal. Al igual que otro fenómeno cierto: no es sencillo competir en EEUU doblando películas al inglés, porque ellos protegen su mercado con prácticas también contrarias a la libre competencia. En definitiva, que el hecho cierto de que no es un mercado libre es una excusa extraordinaria para alimentar un sistema inmoral y, casi peor, absolutamente ineficiente: ¿nadie se pregunta, ni siquiera los defensores de la subvención, por qué autores/productores como Amenábar o Almodóvar, que tienen capacidad de distribución para amortizar grandes presupuestos, siguen recibiendo subvención como quien no tiene capacidad para amortizar la película en el mercado?

Los productores del cine español tienen conmovida a la opinión pública con un argumento insostenible: el de la cultura. Presumen que por el mero hecho de su existencia y su maquinaria de hacer películas que en grado importante no se estrenan o no se ven, la cultura existe. Aquí subyace una trampa terrible: el cine es un negocio de entretenimiento que a veces es arte e indirectamente una plasmación de la cultura de nuestro tiempo (aunque cabe empezar a reflexionar sobre si es un arte del siglo XXI). A Chaplin no le contrataron porque fuera cultura, sino porque llenaba cines. En el camino, peleó por su integridad artística y dejó iconos memorables de la cultura occidental, como El Gran Dictador. Pero eso es algo que hemos sabido a posteriori, no ex ante, que es la propuesta estafadora de los cineastas españoles. Añádasele el hecho de pensar que la cultura son sólo ellos. Los escritores no reclaman subvención. Por el momento.

Una respuesta correcta a esta situación es diferenciar lo que es arte de negocio. El arte, que servidor preferiría que estuviera a cargo de donaciones privadas y no del estado, debe seguir su camino. Con una masa crítica de espectadores tan pequeña en términos relativos como es la española, los proyectos que la sociedad considerara interesantes desde el punto de vista intelectual los enfocaría como ya hace con la pintura, la escultura y otras cosas, repletas de mecenas pero que tienen sus mercados en los que no es obligatorio financiar a los que no llegan al clamor de masas. Es decir, no se pretende ganar dinero aunque haya especuladores atentos a la posibilidad de que un artista adquiera fama universal.

El negocio industrial, en cambio, debe ir por otro lado: o se adapta al mercado o que nos dejen en paz. Algunas reflexiones rápidas a los productores españoles:
  • a) ¿Por qué los productores norteamericanos han conquistado el mundo con su cine y su idioma (en la mayoría de los países no se dobla) y ustedes que tienen el castellano, tercer o cuarto idioma del mundo, han sido incapaces y siguen siéndolo, de crearse un mercado suficiente basado en ese idioma? Es difícil, ya lo sé, pero ese es otro problema.

  • b) ¿No se han dado cuenta de que el cine industrial es un problema de gestión de talento? Alfonso Cuarón y Guillermo del Toro son mexicanos, ruedan en inglés y en español, lo hacen muy bien y no lloran mucho por subvenciones... buscan financiación y hacen proyectos personales y "comerciales".

  • c) ¿Han reflexionado sobre Bollywood y sobre Nollywood? Si sus presupuestos no aguantan su mercado, hagan presupuestos para su mercado. Ah, que eso puede ser pobreza de medios (en India, no, pero es que son muchos)... ¿no se trataba de hacer cultura? ¿de rodar? Se puede hacer con poco, poco dinero y hay cine español que lo demuestra.
Entonces, ¿cuál es el papel del estado en esto? Rallo nos dirá que ningno. Por coherencia. Y yo me inclino a pensar que debe ser así. Pero si los creyentes en el intervencionismo estatal quieren intervenir, lo que deben asumir es que, como lo están haciendo, no es. Tendría sentido si contribuyeran a crear grupos de inversores para levantar proyectos con dimensión internacional, si hicieran políticas destinadas a atraer el talento audiovisual en castellano a que tenga su centro en España, etc. etc. Aunque lo harían mal. Hay un empresario español, gallego afincado en Barcelona, que gana dinero con el cine (aunque aprovecha todo resquicio de subvención) adaptándose al mercado internacional: se llama Julio Fernández y es el dueño de Filmax. Más como ese, y menos Gerardos Herreros.

Una reflexión final y una pregunta teórica para Rallo. La reflexión final es que todo el modelo de negocio del cine está muriéndose y será poco a poco sustituido por otro que todavía no sabemos bien cuál es. La distribución digital de contenidos y el acceso a banda ancha de verdad en los hogares abren posibilidades para que todo el que quiera emprender con su proyecto artístico o industrial encuentre un sitio sin necesidad de estados protectores (hoy, la realidad es que en todo el mundo el estado interviene, sólo USA parece librarse, aunque es bien cuidado por su gobierno ante semejante máquina exportadora). El silencio de la sala a oscuras será sustituido por otras cosas salvo que se encuentre otra forma de entretinimiento que haga que los espectadores salgan de su casa para ir otro sitio. El cine tal y como lo conocemos siempre fue una experiencia de ocio y salvo que se creen nuevos sistemas de proyección tridimensional y/o interactividad en las salas, el espectáculo del hombre a solas reflexionando sobre la pantalla quedará reducido, aunque no desaparecerá: puede que lo haga a las dimensiones sociales que tiene hoy día el teatro: otra opción más, pero no una punta de lanza.

La cuestión teórica: ¿es lícito el doblaje desde el punto de vista de la libertad de mercado? Desde el artístico, para mí es inadmisible y lo que aspiro es a que me dejen elegir, pero existen otras consideraciones: ¿es prohibir el doblaje una restricción a la libertad económica? ¿tiene todo el derecho del mundo el productor a sustituir las voces que ha pagado por las de otros que también paga? (no se olvide que las leyes europeas dan poderes a los creadores pagados por el productor que limitan sus derechos como propietario de la obra). ¿Se vulnera otra propiedad, la voz del actor, que forma parte de su "producto" como agente del mercado al permitir el doblaje? Uno le preguntaría a los defensores de lo público por qué sus televisiones públicas pagadas con las mismas subvenciones que el cine le hacen la competencia al cine que quieren proteger emitiendo películas y series dobladas... ¿no estaba la televisión pública para engrandecer nuestra alma dándonos cultura e inteligencia?





Poison Pill


Zapatero es un depredador. Es incompetente para el puesto de primer ministro, pero los que pensaron que era tonto o un político cualquiera, se equivocaron. Si Bono pierde, no pasa nada: Gallardón era mucho candidato y Bono se queda en su casa de por vida. Si Bono gana, es mucho mejor: 1) Gallardón será culpado por el partido y fusilado al amanecer por Losantos y Libertad Digital 2) Gallardón, por tanto, queda fuera de la política nacional: un rival peligroso menos y, con Bono en Madrid, ya son dos menos 3) Mariano será acosado por el ala dura del partido radicalizando en gritos y errores tácticos al PP 4) El PP pierde estrepitosamente las generales (no subir de escaños, es perder estrepitosamente).


P.D.: por si acaso, en un verdadero síntoma de preocupación y en un caso inaudito de apoyo a Gallardón, Telemadrid se sobraba anoche a saco con Bono. Lo tenían chupado: sólo con sacar los videos de Pepito diciendo lo contrario de lo que hace, especialmente en su reconocimiento de que un candidato paracaidista no es algo que le guste, ya daba muestras de patetismo. Pero nadie se acordará de ello en 2007. O será irrelevante. El partido de la única y torpe oposición debiera mantener la serenidad.




martes, octubre 10, 2006

Princesa con agenda propia


Con una magnífica puesta en escena, el telediario de una cadena bien establecida nos contaba las maravillas del estreno de la agenda propia de la Princesa de Asturias y seguramente de toda España: se dedicará a la juventud y la infancia.

Es muy propio de la Princesa madre y de la Princesa embarazada. Estar con los niños. Los niños estaban decepcionados pero muy contentos de ver una princesa de verdad. Ellos la querían con largos vestidos, coronas y brillo. La monarquía, es lo que tiene, sin parafernalia no es nada. No puede ser que los reyes, los príncipes y las princesas sean tan humildes como sus súbditos porque entonces no hay cuento.

Y yo me pregunto: ¿dónde estaba la vicepresidenta del Gobierno? ¿Dónde está el Instituto de la Mujer? ¿Dónde están Zerolo y sus movimientos sociales? ¿Dónde está todo el progresismo militante? ¿No están tan empeñados en la igualdad de derechos de sucesión, es decir, de la igualdad? A lo mejor es que lo que tienen que plantearse es la supresión de la Monarquía, pero no se atreven. Lo que yo me digo es cómo no protestan al ver a la pinsesa centrada en tareas propias de su sexo. ¿Por qué no piden que su agenda se centre en la igualdad de hombres y mujeres? Y nosotros, hala, a llenar consejos de administración de mujeres: me voy a hacer una operación de cambio de sexo para sumar méritos.




Razonamientos invertidos


Dice Federico en su columna de hoy ($) en El Mundo:
La selección política de cualquier nacionalismo privilegia los sentimientos frente a la razón, la fuerza frente a las leyes, la tribu frente al individuo, el pasado inventado frente al presente real. Por eso el fútbol, escuela de forofismo y de incondicionalidades, es la universidad del nacionalismo. En rigor, nunca pasan de ahí: del forofismo político, pero tampoco salen de él.
¿Puede entonces decirse que la selección española - porque Federico habla de la vasca y la catalana - peca de lo mismo: forofismo, tribu e inventos? Si no es así, quizá entonces habría que pensar que es bueno que la selección española sea poco interesante. Vamos, que ni gane ni entusiasme. Así nos resguardamos de la aldea irreductible, los forofos y las leyendas: el gol de Marcelino, a la porra. El de Zarra, un vasco en la corte del rey Francisco, enterrado. Y el gol que falló Cardeñosa y que Pujol nos contó que padeció ante la realidad entrañable que era España, olvidado de puro fracaso.

Pregunta para amantes de la competencia: supuesta la lealtad al entramado estatal/constitucional ¿tiene sentido que los ciudadanos puedan adscribirse a la identidad que más les plazca para saciar su necesidad interna de pequeños mitos, leyendas y gritos en el sofá? Estarán de acuerdo conmigo en que el fútbol sin sofá, gritos y sin alguien a quien abrazarse (o llorar) es bien poca cosa. Segunda pregunta - completamente teórica, ya saben como soy - para amantes de lo competitivo: si se demostrase que España como conjunto maximiza el número de victorias internacionales dejando libertad para que las federaciones elijan su forma de representación, ¿tendría sentido?


P.D.: Las crónicas antiguas dicen que Pujol se puso muy nervioso al ver que el Camp Nou gritaba España, España cuando en los Juegos Olímpicos de Barcelona, la selección española sí hizo algo.



Esperanza, venga mujer, cierre Telemadrid


Ande, demuestre que es liberal.


(Lo de Yanke, claro, es un estropicio - o parece serlo - pero no pasaría si los gobiernos no tuvieran teles)




lunes, octubre 09, 2006

El átomo que retorna



En los años en que había que leer de ecología política (¿se acuerdan de las mujeres de Greenham Common?, ¿de la fallecida Petra kelly?, ¿de Lo Pequeño es Hermoso?) recuerdo que una de esas lecturas me dejó un poso que siempre me ha acompañado. Ya no recuerdo dónde fue. O creo que sí, pero dudo, así que no se lo citaré para evitarme la relectura erudita. Esa lectura decía que lo más difícil de reflexionar sobre el armamento nuclear, el tomar una posición política sobre él, era pensar que el holocausto no era posible. Que la dimensión abrumadora y terrorífica de ver el mundo convertido en una república de insectos y de hierba no podía ser. Lo malo, es que es.

¿Ustedes se fían de Rusia? ¿De Putin? Yo, no demasiado. Ni siquiera me fío de Bush. Este último tiene más controles para tirar una bomba, por lo que como en Dr. Strangelove, se tienen que dar muchas circunstancias para que la bomba caiga. A los rusos, por tradición, algo les debe quedar. Pero no me fío nada, nada, del coreano, del iraní, del pakistaní y del hindú. Seguro que Bin Laden anda buscando una.

Pensar en los átomos... de nuevo.



España 2.0


El fútbol es probablemente el último reducto de la mediocridad y el complejo de inferioridad español. Es intrascendente que otros, baloncestitas, corredores de coches y motos, zaras y mangos, santanderes y ferroviales, sacyres intrépidos al amanecer y otras singulares experiencias, como la calidad de los trasplantes, hagan un país del que se puede uno sentir razonablemente satisfecho: el fútbol, por sentimientos, gritos y colorido, es lo que más se parece a la patria.

Mientras, no los resultados, sino las sensaciones, deprimen al españolito medio. Las otras patrias y equipos que creen que lo pueden hacer mejor (de lo que cabe una duda más que razonable) se aferran a su esperanza e ilusión: ah, estos hombres modernos de la España de hoy, por mucha derrota intelectual de los nacionalismos que podamos contemplar, el folclore tira mucho más: es como jugar al fútbol y ganar.

La culpa no es, como dice El Mundo de José Luis y los ánimos que da o ha supuestamente dado a la euforia independentista: esa está ahí, no se sabe cuántos son ni los que podrían ser, lo que se sabe es que son. Y los que son, tienen poder. El error de José Luis ha sido no enfrentar este problema para enfocar a el(los) país(es) a una verdadera decisión: no hay más remedio que elegir cuál es el destino final de este viaje y, sin elegir el billete, ¿qué sentido tiene seguir discutiendo quien gestiona los aeropuertos?.

Mariano y José Luis tienen los dos un serio problema. Más grave será si CiU gobierna con ERC. Se tienen que inventar España 2.0 en pocos meses: la que merezca el respeto y el interés de los que votan, especialmente de aquellos que votan que tienen el equipo indefinido. La de interesar a los que no votan, que son un puñado. Se sabe que pasión por España no tienen (resulta tan cansina), pero se piensan si apuntarse al equipo colorao. Berengario nos decía por aquí que en el primer minuto que deje de ser obligatorio pertenecer a España, la independencia se desinflaría como concepto. Por ahí hay que explorar. Si se quiere, no vaya a ser que España unida no sea verdaderamente importante.




viernes, octubre 06, 2006

No se pierdan... (los seguidores del reto)


Acerca de lo que José Rodríguez ha llamado el gran reto (mi gran propuesta), vayan siguiendo estos hilos:

No deberían perderse los comentarios a la entrada original, ni mi perorata de por fin es viernes sobre la evolución del experimento. Otros me dicen por mail que vienen con más.

Conversen, enlacen, disfruten.




De la Reflexión 2.0 al chasco


Avanzamos, que diría aquél. El gran reto, que no es el del Barça, de crear una conversación cruzada entre mundos que aparentemente viven de espaldas está dando algunos frutos que yo juzgo interesantes, pero manifiesta otras incomprensiones o, mejor dicho, desmotivaciones. Vamos a desmenuzarlo por mor de la conversación y la extensión del ciclo.


Fortalezas, elogios y alabanzas
Quizá el punto teórico y más trascendental de la idea subyacente (¡pero qué retórico!) es el aportado por Juan Freire, que nos da el cánon:
...se ha iniciado el debate, mezclando posts en otros blogs y comentarios. Parece que la reflexión política 2.0, lo que puede ser el preludio de la acción política 2.0, empieza a caminar y surge desde la base. Un buen ejemplo de la utilidad de los blogs más allá de la fama, la autopromoción o los usos superficiales mediáticos o políticos
Pocos días antes, Rafa Guillén iniciaba una acometida contra determinados blogs de políticos, precisamente para evitar que sean los blogs creados por políticos los que, en cierta forma, puedan contaminar el sentido de la conversación, especialmente aquellos creados más con sentido de propaganda e intoxicación que verdadera sinceridad bitacórica (observen el palabro y el nuevo nivel de retórica que me he marcado). Para mí, su sospecha y temor no era peligroso porque una vez sometido a la blogosfera, la blogosfera marca sus reglas: pierde el político (el blogger) su poder en favor de la audiencia, que le puede arropar o no.

Así que el sentido de este "experimento" (que se puede acusar de sesgado si se quiere) es crear una conversación que escape de las manos de sus iniciadores y ver si termina en las manos de los blogs de los políticos que, a su vez, debieran interactuar con la audiencia. ¿Es posible entonces, incluir en la agenda política temas no marcados por la élite de los partidos o de los diarios convencionales? ¿Es posible crear en la conversación los elementos técnicos para que el debate forme propuestas ciudadanas reales? Llámenme ingenuo, pero no me digan que no es sugestivo.


Pertinencia y atractivo
Pero el componente de chasco me lo aportan con todo el cariño Ricardo Royo y el Señor Donaire. Es un formato interesante, pero confiesan su sensación de hastío ante un tema no atractivo. Vamos, que es poco sexy. Tienen razón y no la tienen. Contaré por qué:
  • Elegir un tema fuera de la agenda candente tiene sus ventajas: la primera, que está mucho menos contaminado por el fragor que nos invade. Menos riesgo de ser tachado de jodío facha o de progre insufrible. O sea, que se puede hablar. La segunda, porque precisamente el no ser un tema que remueva montañas puede servir para probar el enfoque: ¿pueden, por ejemplo, los liberales, con un asunto que sí pertenece a su ideario (no está elegido ingenuamente, saben en qué barco voy) remover el espacio de debate para ponerlo en primera línea? A fin de cuentas, para ellos (para nos) las restricciones a la libertad de empresa son uno de los temas que debieran estar encima de la mesa permanentemente. Si el asunto no puede subir de la parte corta de la cola a la parte larga, quizá no hay demanda social que lo sustente (o que lo descubra) en un fenómeno de posible política 2.0.

  • Pero el tema si es enjundioso: porque trata de los pilares básicos que sigue siendo la discusión y el debate político permanente. Los límites a la libertad, la preferencia de libertad sobre igualdad y viceversa y la preservación o no de los derechos de propiedad. En pleno debate por la igualdad a golpe de leyes de la mujer, el tiro es magnífico para saber si la igualdad debe ser en todas partes: ¿le preguntaría alguien al ministro Caldera si se hace más por la igualdad de las mujeres permitiéndoles emprender libremente para instalar un puesto de lotería que pretendiendo encontrar el bálsamo de fierabrás para que, inmiscuyéndose en la vida privada de empresas e individuos, decidan cómo tiene una organización que elegir a sus empleados? ¿Le preguntará alguien si las igualdades deben ser para todos y en todas las situaciones o sólo para que los comités de empresa vigilen a quien se asciende y a quién no?
¿Es esto un esfuezo serio de bridge blogging? Con su permiso, Sr. Freire. Ustedes dirán. Y enlacen, enlacen.



miércoles, octubre 04, 2006

¿Convencer? ¿Pensar? Sí, gracias



Ayer una amable lectora de lo que solemos llamar unos y otros bastante jocosamente "el otro lado" me hizo un gran regalo. Me dijo que no estaba de acuerdo con lo que le decía en esta ocasión, pero que normalmente le hacía pensar. No sabe ella y no saben ustedes lo honrado que me siento.

Confieso: a mí también me pasa. Que voy a visitar páginas de otra gente, incluso de esos malditos canallas que no quieren pensar como yo, y me hacen pensar. En realidad, siempre he creído que no se debe chafar la realidad por una buena ideología. También creo que la misión de un partido es convencer a los que no le votan de que deben hacerlo. Convencerles, no asustarles, no presumir que están siendo manipulados o que lo que creen es absurdo, inútil o propio de enemigos.

El destino se va confabulando: César-Netoratón se lamentaba el otro día de la caída (y del auge) de Reginald Blogger, entiéndanlo como el predominio del blogger triunfador que sólo se hace intronspección. No es el caso de esta casa, que es introspectiva pero no triunfadora. Y lanza una propuesta:
Es tiempo de abrir conversaciones, tiempo de integrar más opiniones y puntos de vista, tiempo de alfabetizar para conseguir una mayor democratización de un medio en auge. Un medio que solo será democrático en la medida en la que huyamos de los clichés de los medios tradicionales, que huyamos de las estrellas autistas y sus estrellatos.

Es tiempo de empezar a hablar de una nueva generación de blogs más implicados en conversar, y menos en pontificar.
Servidor le ha manifestado a César su conformidad y compruebo que el Sr. Donaire se suma provocadoramente. La deuda la tengo yo, que les he dicho que iba a hacer una propuesta para crear una gran conversación que no se encierre en las parcelas de los blogs afines ni en el lanzamiento de lanzas e improperios que, aviso, no son exclusivos como he podido comprobar, de ninguna fe declarada: es un reiterado defecto del homo sapiens.


La Gran Propuesta

Voy a elegir un tema que toca la fibra sensible de las creencias básicas de las dos grandes redes, los liberales, puros o impuros, y los progres, dogmáticos o no. Un tema, además, alejado de la trifulca diaria pero que es, a la vez, trascendente desde el punto de vista de las ideas. Y voy a invitar a prominentes miembros de estos sagrados lugares a efectuar su reflexión, aunque por supuesto está abierto a todo el mundo. Se da por sentado, que quienes realicen la contribución a la conversación lo harán desde sus blogs y enlazarán el máximo posible a sus compañeros de debate para que el lector anónimo, participativo o no, se forme su opinión y, si quiere o puede, siga opinando y enlazando...

El tema es el siquiente:
  • ¿Tiene sentido que tras treinta años de democracia, definida en la Constitución como economía social de mercado, el estado siga efectuando concesiones personales hereditarias a individuos para el comercio de farmacia, de tabaco y la venta de loterías y quinielas?

  • ¿Afecta o no afecta la igualdad y/o a la libertad de los ciudadanos el no poder dedicarse a estas actividades libremente? ¿Y a la eficiencia?

  • ¿Deben incluirlo el PSOE (o IU) y el PP en su programa electoral si dicen que son partidos que defienden la igualdad, especialmente en un caso, y la libertad, especialmente en el otro?

  • Si fuera así, ¿qué se hace con las actuales concesiones?

Invitados teóricos, pero que quede claro que aquí puede participar todo el mundo:

Aclaraciones precisas: ESTO NO ES UN MEME, es una propuesta de debate cruzado. Puede participar quien quiera, como quiera, o pueden ignorarme y despreciarme. El propósito es ver si se puede convencer a la gente de algo o, de no ser así, enriquecer la conversación. Mi opinión me imagino que se la saben pero no la voy a dar... por el momento.

Veamos qué tal sale. Porque se me ocurre una guinda... que puede ser interesante para todos. La propondré a la vista del resultado.





¿Qué hará José Luis con la bandera de EE.UU?


El País nos cuenta que vuelve. Que vuelve a desfilar un 12 de octubre. ¿Por qué? ¿Qué hará? ¿Cómo lo hará? ¿Qué dirá? ¿Será reparación? ¿Estamos recuperando el tiempo perdido?


(Sobre la Hispanidad dichosa en semejante día, habrá que hablar)