viernes, octubre 21, 2005

Juanjo: ¿son las naciones o son las personas?


Dicen que dice el Lehendakari: "sólo habrá Estado español si así lo queremos las naciones que formamos parte de él". No está mal: aquí hemos venido defendiendo que no se puede hacer España si la gente no quiere. Pero ésta es la diferencia esencial, se trata de la gente, me cuesta creer que de las naciones. Incorporábamos en un post anterior esta cita de J.J. Sebreli (el que pueda, que lea El Asedio a la Modernidad, todo un compendio de racionalidad - ¿modernidad? - para antiglobalizadores y progres a la violeta por un autor que seguro que no es de "derechas"):

"Los nacionalistas personalizan la tierra, la transforman en un sujeto del cual los hombres que la habitan son mero atributo; por eso los derechos individuales son subordinados a la soberanía nacional, “primero la patria, después los hombres” es una típica consista nacionalista, pero la tierra no tiene ningún valor en sí, sino por los hombres que la habitan; el Estado nacional no es un fin en sí, sino sólo un medio para defender los derechos de los ciudadanos"


Adquiere ahora todo su sentido. Aquí estaríamos de acuerdo con el Lehendakari ¿de todos los vascos? si se refiriera a los ciudadanos de a pie, a los que están vivos y trabajan, aman, comen y beben, tratan de buscar la felicidad o sufrir lo menos posible en el siglo XXI y no en la segunda guerra carlista o debajo del árbol de Guernica en no se sabe qué remoto pasado: no puede haber españoles si los denominados españoles no quieren serlo, eso no tiene más remedio que aceptarlo, si quiere ser demócrata, hasta el más entusiasta defensor de la nación española.

Tomo las palabras sensatas de Izaskun Bilbao, presidenta del Parlamento Vasco:

"tan insensato es no entender, asumir e integrar desde la periferia, los sentimientos nacionales que albergan quienes se sienten españoles como para éstos pensar que tras la vasquidad, la catalanidad o cualquier otra de las nacionalidades que están planteando el debate no hay legitimidades, ni historia, ni derechos".

Como es difícil ponerse de acuerdo si unos dicen que son españoles y otros dicen que no, nada como las preguntas claras, las reglas del juego pactadas en base a la razón y no a la tradición tribal. Servidor de ustedes piensa que la "solución Quebec" es buena, pero sobre todo será buena si el debate es de cudadanos y no de súbditos de una tribu que buscarán una victoria para imponer a los demás los ritos, ceremonias, lenguas, trapos de colores y sonatas varias de la tribu vencedora.

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miércoles, octubre 19, 2005

Sigamos con Brenan


Uno de los comentaristas de esta página: "A Brenan, le faltó decir que todos los españoles son unos vagos de campeonato y que viven todo el dia con el poncho puesto y un sombrero mejicano durmiendo apoyados contra un arbol. Solo se mueve para ir a los toros y solo trabajan si un buen anglosajón los espabila con la fusta para dirigirlos muy de cerca."

Cierta es la tendencia del anglosajón a ver el mundo desde lo alto de un caballo, pero tampoco son malas las observaciones de quién es ajeno a tu cultura. Pensemos igualmente que Brenan forja sus creencias sobre los españoles por sus viajes anteriores a la guerra. Por comparación, pone en evidencia lo que resulta un verdadero contraste con la forma de pensar alternativa. Amplío la cita del último post, donde nos preguntábamos por la dificultad de encontrar un verdadero espacio liberal en España: ¿tiene causas antropológicas?.

De nuevo, en Laberinto Español:

"Aparte de cualquier causa histórica que se pueda asignar a este espíritu refractario, queda el hecho de que los españoles viven para el placer o los ideales, pero nunca para el éxito personal o hacer fortuna. He aquí por qué todo hombre de negocios, todo dependiente de comercio, es un poeta fracasado o incomprendido; todo trabajador tiene su “idea”; todo campesino es un filósofo.

Se dirá que esto no tiene nada que ver con el socialismo. Sin embargo, el sistema capitalista, al hacer intolerables la competencia y tensión violenta de la vida y las condiciones de trabajo, ha producido en todas las clases un fuerte deseo de cambio. Lo que el socialismo ofrece, lo que todo español desea es seguridad. El lado ético del socialismo, la creencia de que a cada cual se dará no según sus méritos, sino según sus necesidades, también está hondamente arraigado en el natural ibérico. Esta creencia que nunca fue corriente en las democracias, es parte de la tradición católica española. Este rasgo es el que más distingue el cristianismo español del inglés y del francés. No hay raza en Europa tan profundamente igualitaria ni con menos respeto hacia el éxito y hacia la propiedad."


¿Tendencia natural al socialismo? ¿A la anarquía?

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domingo, octubre 16, 2005

¿Falsos Liberales?


Me advierte Ricardo Royo-Villanova en su respuesta de ayer a mi absolución de Losantos que “me cuide de mis correligionarios”. Amablemente, le he respondido que no es un problema único de los liberales. En todo caso, tomo el guante en lo que se refiere a una acusación frecuente en las páginas de autores que se proclaman como izquierdosos, progresistas, eco-pacifistas, antiglobalizantes y demás género de opciones paradisíacas: que los blogs liberales no son tan liberales como parece y que tienden a ser gritones, abusones y con tendencia a romper piernas y escaparates: vamos, unos camisas pardas.

Uno cree que en el amplísimo espectro de la gente que traslada sus egos a las redes informáticas (como pueden ustedes comprobar, un servidor también desborda de ego) hay de todo como en botica: también gritan e insultan los rogelios. Pero en vez de lo que se puede esperar aquí, que sería una demostración de que el progre también grita, y por el riesgo de no ver la viga en el campo propio, abordaré la cuestión de “mis” correligionarios.

Opino que es cierto que muchas bitácoras que se proclaman liberales no son verdaderamente liberales. Y sospecho que el término liberal sirve para un descargo de conciencia ante el miedo a ser calificado o de proclamarse “derecha”. En el mundo occidental nadie siente ese desdoro y suele calificarse a los partidos de “derecha” de conservadores. El término liberalismo se emplea para definir a bitácoras de tendencia demócrata cristiana o clerical, nacionalistas españolas en un sentido tradicional del término (es decir, más próximo a una visión de España centralista y, con perdón, joseantoniana) y que abrazan el liberalismo en términos estrictamente económicos y, por supuesto, a las liberales más genuinas. En las más pobres lo único que suele quedar es cierta grosería, gamberrismo y libelo puro y duro en contra de nuestros dirigentes socialistas, socialdemócratas, izquierdistas y nacionalistas “no españoles”. A veces con mucho ingenio, debe decirse. Como debe decirse que están en su derecho de pensar que España debe ser una grande y libre y que eso no impide que puedan ser demócratas aunque no sea a lo que huele.

Algún seguidor habitual recordará un artículo publicado aquí en referencia a una entrevista a Xavier Sala i Martí, catalán y del Barça, que llamaba la atención sobre la tendencia de la “derecha” a aceptar la libertad económica pero no el libre uso del interior de la bragueta, tendencia inversa en la llamada “izquierda”. Todo esto repleto de matices, claro está. Yo suelo recordar la insistencia de Pedro Schwartz a dirigirse a los “socialistas de todos los partidos”.

Pero, en definitiva, todo esto me lleva a la conclusión de la enorme dificultad de localizar un verdadero espacio liberal en el pensamiento, la política y la realidad social española. Dejo aquí una cita de Gerald Brenan en El Laberinto Español que puedo casi considerar como un lamento propio ante lo que creo que sigue siendo una realidad y que puede que explique la escasez de liberales:

“El famoso individualismo español no se extiende a la economía. El liberalismo fracasó en España porque los españoles son esencialmente anticapitalistas y poco dados a la competición en la ganancia; carecen tanto de las buenas como de las malas cualidades que se requieren para ello: ni la inclinación al dinero por el dinero mismo, ni la flexibilidad y perseverancia necesarias para triunfar en el mundo del capital. En general, se sienten felices cobijados en los empleos del Estado, a los que se dirigen ansiosamente, o bien aquellas profesiones en las que puedan entregarse a objetivos trascendentes; no en lo que consideran ellos sórdida lucha de los negocios. Si tanta corrupción se ha dado en España, se debe en parte, naturalmente, a la pobreza, pero también al hecho de que el español no sabe distinguir fácilmente entre las transacciones de dinero practicadas por todo hombre de negocios europeo y el robo puro y simple. Obedece en estas materias a una conciencia medieval más delicada que la nuestra, que le dicta que toda ganancia súbita o inmotivada, a menos, claro es, que sea por voluntad de Dios en forma de un premio de lotería, es un crimen.”

Adviertan lo de “robo puro y simple”. Déjenme en este caso ponerle una puyita a la izquierda, porque puede ser un ejemplo de por qué cuestiones de lenguaje como, por ejemplo, la apropiación de la palabra "progreso", crean tantos deseos de liberarse de un estado de opinión que suele llevar a la sorna y al maltrato verbal: suelen abrumarnos tanto con su ética que resulta decepcionante cuando descubrimos que existe una justificación moral si el robo se hace para el partido o el sindicato. A lo mejor por eso las bitácoras liberales, o de derechas a secas, son tan irritables, son muchos años soportando el doble lenguaje de la izquierda y pudiera resultar que robar, lo que se dice robar, puede que robemos todos. Todos los deshonestos, quiero decir.

Todo esto merece más reflexión. Hay mucho en el tintero, tómenlo como un avance.

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viernes, octubre 14, 2005

Tachán: y Losantos dijo... (carta abierta a RRVM)


Estimado Ricardo:

Agradezco profundamente las palabras que me dedica en su y mi blog acerca de la supuesta (permítame que dude de mí mismo, es un estado existencial y no creo librarme en todo momento del animal que llevo dentro) educación, bondad y relajación a la hora de debatir con la izquierda militante que me caracteriza. No se crea, a veces me caliento. Si me lo permite, creo que empiezo a sospechar de que tantas personas procedentes de la lectura de A Sueldo de Moscú alaben mi serenidad, pues si del Quijote aprendimos aquello de "ladran, luego cabalgamos" la manifestación del procedimiento inverso insinuaría que algo no hago bien. Pero, qué diantre, la verdad es que lo percibo como un estado excelso de fair play que me llena de gozo.

Me pide, estimado conciudadano, que tome partido acerca del contenido del artículo por el cual Federico Jiménez Losantos, a.k.a FJL, ha merecido su iniciativa de recurrir al Fiscal General del Estado por si es constitutivo de un delito de injurias o de calumnias contra el Jefe del Estado (¿se sigue llamando así? me recuerda a Franco, pero lo mismo no tiene nada que ver), Juan Carlos I, Rey de España. Me lo pide, como he anticipado, tras su reconocimiento, a todas luces exagerado, de ser una respuesta "seria y fundamentada desde las filas liberales". Reitero el agradecimiento y no rehuyo el ejercitar algo tan marxista como la "toma de partido": Ricardo, amigo, tras lectura atenta del artículo, creo que usted no tiene razón en su intención (veremos qué dicen los doctores en derecho) y que FJL tiene derecho a manifestarse como lo hace, aunque haya aspectos del artículo que yo tampoco comparta.

Como se trata de argumentar, le daré mis razones.

Si esto fuera un filme de Hollywood y yo tuviera que escribir una película de abogados, este podría ser el típico caso en que se defiende a un tipo, digamos poco recomendable (al menos, en ocasiones, es probable que en su vida privada FJL lo sea más que en la exposición pública), pero que pide ser declarado inocente apelando a sus derechos fundamentales. Digo que esto es como en una peli porque no soy abogado ni he estudiado el suficiente derecho o la suficiente filosofía como para doctorarme en estos casos. Por eso voy a contar la película como la veo.

Así que veo a una especie de Perry Mason que razonaría sobre dos puntos. Uno: la valoración de la Historia (lo pongo con mayúsculas, primero porque creo que se hace así, y segundo porque no es la historia de la película), que es algo sujeto a la interpretación de historiadores y ciudadanos comunes y Dos: la existencia de una figura literaria que se llama hipérbole, pues de redacción periodística advertida como "opinión" hablamos y creo que los manuales escolares siguen considerándola un género literario.

Por parte de la primera, es obvio y no inocente que FJL comience hablándonos de lo que siempre hemos venido en llamar "Revolución de Octubre del 34" y que una tendencia actual por parte de cierta historiografía, más o menos valorada y no exenta de polémica, está calificando de "golpe de estado". Claro, la palabra "revolución" es hermosa pues siempre alude a los cambios de gobierno y statu quo que percibimos como positivos para la Humanidad (fíjese que hay revoluciones liberales), y la expresión "golpe de estado" no puede evitar la evocación de bananas, espadones, crueldad y analfabetismo.

Pero es cuestión de opiniones: FJL habla del golpe de la Revolución del 34 (o intento de) y del golpe de Primo. Siempre hemos llamado Revolución de Octubre de 1917 al asalto de los bolcheviques al poder, pero nada impide que consideremos el triunfo de los bolcheviques como un golpe de estado en toda regla. El zar de todas las Rusias fue oportunamente fusilado, como en cualquier revolución valle inclanesca que se precie. Si Octubre del 34 fue intento de golpe o revolución, lo dejo a gusto del consumidor, viene a ser como lo de si Cataluña es nación o una de las ocho ignotas fórmulas de Zapatero, cuestión de lenguaje. Pues todos estaremos de acuerdo en que hubo un intento de una "minoría" armada de tomar el poder por la fuerza. Es decir, como Cataluña, sobre la que creo que nadie niega que, lenguaje aparte, hay algo que es un tanto diferente a lo de los demás.

Decía que no es inocente la elección al comienzo del párrafo anterior puesto que lo que efectúa posteriormente podría considerarse una alegoría, una de cuyos significados extraigo de la wikipedia: "también se denomina así a un procedimiento retórico de más amplio alcance, en tanto que por él se crea un sistema extenso y subdividido de imágenes metafóricas que representa un pensamiento más complejo o una experiencia humana real". Una experiencia humana real, buen argumento de defensa para Perry Mason, el golpe de estado como metáfora de cambio del orden establecido. FJL relaciona octubre del 34 con el golpe de Primo y lo pone, a su vez, en correspondencia con los acontecimientos de la actualidad para calificar el proyecto de Estatuto de Cataluña de "golpe de estado". Creo que FJL lo dice en serio, pero la figura de la hipérbole seguro que sería admitida por un juez sensato en mi film. La R.A.E. define hipérbole como: " 1. f. Ret. Figura que consiste en aumentar o disminuir excesivamente aquello de que se habla. 2. f. Exageración de una circunstancia, relato o noticia.". Quedémonos especialmente con la segunda: circunstancia, relato o noticia. Si la cuestión del golpe de estado la aceptamos como decimos aquí, la exageración de una circunstancia, no podemos por menos que en lo que se refiere a la intervención del Rey estamos en las mismas, lo uno lleva a lo otro y nos pone el ejemplo comprobado de Alfonso XIII en el caso de Primo para, de modo similar, sugerir el papel de la Corona. Luego tendríamos otra valoración hiperbólica de la ¿no actuación? ¿amparo? del vigente ocupante del trono.

Así pues, declaro a FJL inocente de todos los cargos. Eso no quiere decir que un servidor de usted considere que la interpretación y valoración del señor Losantos de los acontecimientos actuales sea la misma que hago yo, pero como he dicho en otras ocasiones, eso no quiere decir que no comparta puntos de fondo. Por ejemplo, muchos aspectos de la letra y el espíritu del nuevo Estatuto parecen suponer, al menos, y no lo digo yo sino mucho jurista, una especie de mutación constitucional. Pero mutar o cambiar la Constitución no es malo en sí mismo, es incluso algo que tiene un procedimiento previsto. Debo decirle que yo estoy de acuerdo con cambiarla. Un punto de crítica legítima a lo que ocurre es decir que si eso es así, el procedimiento legal debería ser otro al empleado en este momento. Si no hacerlo de esta forma hay quien lo llama golpe de estado, pues parece que está en su derecho a calificarlo tan exageradamente con arreglo a la libertad de expresión y nosotros tenemos el derecho de no hacerle caso. Llamarlo golpe de estado puede contribuir a inflamar "a las masas" (qué lejanamente comunista suena esto, amigo Royo) y puede ser demagógico e hiperbólico, puede irritar hasta la muerte, pero... me quedo con Voltaire, tiene derecho a decirlo.

A sueldo de Moscú es calificable de ironía (RAE: 1. Burla fina y disimulada; 2. f. Tono burlón con que se dice; 3. f. Figura retórica que consiste en dar a entender lo contrario de lo que se dice), y no me cabe en la cabeza que un cargo público español esté siendo financiado por la nueva versión del KGB que se haya inventado Putin, aunque usted sabe que ese título hace unos años le hubiera llevado a la cárcel. No merece que hagamos lo mismo con FJL. Debo admitirle que la "denuncia" es ingeniosa y un elemento de delicioso agitprop que le admiro, y que es sanísimo que la justicia se pronuncie, que no pase nada y hasta alguien como yo creerá que la democracia española es mejor de lo que parece.

No sé si le convenzo, pero estoy seguro de que lo vamos a pasar estupendamente debatiendo sobre ello.

Un saludo cordial de su polemizador, Berlin Smith.

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miércoles, octubre 12, 2005

Losantos y nosotros


¿Ha injuriado Federico al Rey? Ya me jode escribir rey con mayúscula, servidor es republicano y no entiende que a estas alturas de la civilización alguien pueda considerar la monarquía mínimamente normal. ¿Ha transgredido la ley? ¿Debe existir el delito de injurias al Rey? (Otegui fue absuelto por ello).

Servidor de ustedes no sabe nada de la realidad, es decir, si FJL ha hecho o dicho todo eso que se le imputa. Francamente, eso hoy no me interesa nada. Me interesa FJL, a quien no tengo el gusto de haber sido presentado. Mi pregunta es: ¿este afamado caballero es merecedor del seguimiento, tantas veces entusiasta y acrítico, de la prole que se autoprocalama liberal? Temo que FJL, insistente en sus soflamas en pro del liberalismo, gusta más a quienes utilizan el liberalismo como coartada para cubrir un "derechismo" a la española más bien clásico, y posturas de nacionalismo español poco tolerantes, o lo que es lo mismo, poco liberales.

Explicaré por qué. Siguiendo la técnica de Santiago Navajas en su Cine y Política, recomiendo a todos que vean o vuelvan a ver aquella película de Elia Kazan titulada A Face in the Crowd. La historia, mejor que Network en mi opinión, recoge la evolución de un pequeño personaje que a partir de una emisora de radio local alcanza una audiencia de unas proporciones gigantescas convirtiéndose en una especie de... ¿FJL? Excuso decirles que el problema final es el abandono de los ideales, el abuso del micrófono, la confusión con los intereses e ideas personales, la exaltación por la exaltación, la reiteración de argumentos creados para consumo de una audiencia extasiada que encuentra alguien que expresa sus pasiones... poco razonadas.

Los peores momentos de FJL que yo he escuchado son como eso. Lo siento, como liberal que no pretende ser ultraortodoxo con nada, ni siquiera con el liberalismo, yo no siento que las formas y la mayoría de los argumentos (no los de defensa del mercado, sino los de la forma del Estado, las formas empleadas para descalificar a los rivales ideológicos y el modo de arrinconar a sus propios invitados en antena cuando no acaban de coincidir con su pensamiento) me representen demasiado.

Pero mi impresión se agrava por mi creencia en que su rigor intelectual o la profundidad de sus ensayos y textos es, normalmente, superficial. La Dictadura Silenciosa fue, por supuesto en mi opinión, un libro que apuntaba pero que carecía de calado intelectual. En cuanto se descuidaban, él y sus coautores, caían en el libelo. Un género encomiable, pero diferente. Por no hablar del insuficientemente explicado episodio de las "transcripciones" que suenan a copia de su ensayo sobre Azaña. Los enlaces son de pago, pero si alguien tiene acceso a El País (carta al director de Santos Juliá sobre el tema, réplica de Losantos al artículo original, segundo análisis de Santos Juliá, con citas y párrafos textuales de las obras comparadas o "plagiadas"), puede leerlas. Hablamos del año 1994. Y me recuerdan a un profesor mío que aseveraba con humor que: "copiar un libro es un plagio, dos es un resumen y tres es una tesis".

En definitiva, mi sensación ha sido siempre que FJL era la encarnación del clásico español "no hay nada peor que un converso". Comunista en su juventud (errores que se superan con la edad...) y con toda legitimidad amargado y enrabietado por el tiro en la pierna de los independentistas catalanes, pareciera como si todas sus "formas" en la defensa de sus postulados (con los que, como punto de partida, puedo estar en muchas ocasiones de acuerdo) se convirtieran en una venganza de su bilis contra el resto del mundo. O la mala leche de un cojo, con perdón.

Pero con todo, si la acusación es de "injurias" al rey, es decir, "que se ha metido con él" y no de "difamación" (que me perdonen los hombres de leyes por la imprecisión y posible barbaridad jurídica que vaya a escribir ahora, voy a emplear palabras llanas), es decir, "ha atribuido una afirmación falsa" que en la práctica supone una "injuria" por el desprestigio y la desinformación que produce entre el público o, en otras palabras, si sólo se ha metido con el rey, entonces estoy con él. Es decir, con FJL. No serían aceptables la imputación de hechos y datos falsos o incorrectos de esa forma tan pública, pero eso vale para el rey como para mí mismo si me viera en ello.

No entiendo que el rey sea intocable, todo me recuerda aquello tan viejo de desacato a la autoridad que solían emplear militares y policías para empapelar al que decía lo que no les gustaba, a las condenas por meterse con la iglesia y me hace sospechar el que defensores izquierdistas de la bandera tricolor estén tan preocupados por el rey y no tengan interés en que existan límites a la libertad de expresión poco aceptables. Si todo fuera como en la hipótesis que formulo, que esa atribución de golpismo sea una figura retórica, "literaria" o exceso verbal al calificar unos hechos y no la imputación clara de una conspiración, servidor se pondría romántico y recordaría ese supuesto clásico de Voltaire: "no estoy de acuerdo con lo que dice, pero daría la vida por el derecho que tiene a decirlo."

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domingo, octubre 09, 2005

Del resentimiento, el odio, la incomunicación y los catalanes



Veintitantos ángulos de la verdad, y un corolario marxista:


"Se ve todo distinto desde Cataluña, pero yo creo que allí pasa algo raro, creo que hay un complejo en Cataluña: la gente se cree que Madrid es un ente abstracto que odia a Cataluña. Y yo estoy mucho en Madrid y jamás nadie por ser catalana me ha tratado mal, al contrario, Madrid no odia a Cataluña. Alguien debió decir algún día eso y se lo han creído."

Ariadna Gil, en EL MUNDO,(17 de septiembre de 2005)


"Se trataba de decir una vez más que no todas las personas que opinamos que el nacionalismo tiende por propia naturaleza a la insolidaridad somos peligrosos derechistas, ni nostálgicos del franquismo, ni carcas, ni antiguos. Si acaso un poco aguafiestas, porque en esta España en la que los nacionalistas llevan ganando desde hace 25 años mucho más de lo que perdieron estamos aquí para recordar que nos quedamos hace tiempo sin equipo, que nadie nos quiere"

Elvira Lindo, no tengo datos de la fuente (me perdonarán)


"Por eso, el presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, haría bien en cuestionarse sus decisiones al respecto. Y el Partido Popular debe reflexionar sobre la conveniencia de intentar volver al Gobierno a base de cebar la bomba de los enojos. El anticatalanismo primario es la mejor manera de primar a los catalanistas primarios."

"Es preciso responder positivamente al mayor número posible de las aspiraciones expresadas por los parlamentarios catalanes: más autogobierno, garantías en el ejercicio de las competencias propias de Cataluña, mejor financiación de la autonomía y un reconocimiento explícito de su identidad. Pero todo ello debe venir acompañado de un esclarecimiento formal de las competencias ineludibles y exclusivas del Estado, porque hay funciones que sólo se pueden y deben desempeñar desde éste."

Editorial de EL PAÍS de hoy


"Hemos tenido una política de tres nacionalismos: español, catalán y vasco. Y así nos va."

Pasqual Maragall, en El PAÍS (7 de septiembre de 2003)


"Para mí el catalán no es un efectivo militar, es la lengua del lugar donde nací, pero me ocurre lo mismo con el castellano. No me siento extranjero cuando hablo castellano, y cuando uno las dos lenguas me produce siempre una impresión agradabilísima, de mayor conocimiento de muchas cosas. Traducir a Cervantes me habría parecido un escarnio, una estupidez…

…Vamos a ser claros. La independencia de Cataluña en relación con España me parece irreversible. Particularmente estoy en contra porque no aporta nada y que es como marcharse de una familia, y de una familia a la que tengo un aprecio muy especial. A mí me gusta pasearme por Sevilla, por San Sebastián o por La Coruña como si estuviera en casa. Sería triste sentirme extranjero en Segovia…

…se ha creado un caldo de cultivo en unas generaciones que facilita esta situación. La gente joven cree que España vive a costa de los catalanes y que coacciona su libertad, que España es una especie de peso muerto que nosotros tenemos que arrastrar. Esta creencia ha calado en la mayoría de la población y en gran medida gracias a Convergencia i Unió.

Albert Boadella en Tiempo, enero de 2003


"No me duelen prendas al confesar que aún ahora me emociona más Suspiros de España que una sinfonía de Mozart. No creo que esto deba ser considerado simple manifestación de españolismo, de la misma manera que los amantes de la Quinta Sinfonía de Beethoven son todos germanófilos. Pero claro, en una época en la que parte del país quiere cribar la complejidad mestiza para reencontrar la nostálgica homogeneidad tribal, no puedo dejar de evocar a menudo la emoción de aquellos instantes, mientras sonaba En er mundo; y eso que yo hablaba mejor en francés que en castellano."

Albert Boadella, Memorias de un bufón.


"[Los Españoles] “Actúan siempre como jovenzuelas, por impulsos, por azar y con pasión, por lo que es prácticamente imposible conocer los resortes de su comportamiento. Existen síntomas que parecen favorecer la creación de regiones independientes o, por lo menos, estados federales, lo cuál está en perfecta armonía con el carácter de los españoles y, en particular, con el de aragoneses y catalanes”

Richard Ford, Los Españoles y la Guerra, un análisis de las guerras carlitas escrito en pleno sglo XIX


"…lo de los separatismos está que arde, Fuentes Pila dio en el clavo, en la Olimpiada Popular de Barcelona se han inscrito tres equipos de hockey, España, Cataluña y Euzkadi, ¡eso no son más que ganas de buscarle tres pies al gato, don Cesáreo Murciego gasta sombrero verde (V.E.R.D.E. quiere decir viva el rey de España) y alfiler de perla en la corbata, si somos todos españoles, a que viene eso de España, Cataluña y Euzkadi?, España a pesar de todo lo que han hecho los disgregadores es una sola persona jurídica en la sociedad de naciones, sí, la verdad es que eso no tiene vuelta de hoja, ¡pues claro que no!, eso resulta tan incomprensible como si se dijera Francia, Normandía y el Verán, los Estados Unidos a pesar de ser una federación no mandan tres equipos, Estados Unidos, California y Kentucky."

"…pese a todo hay que ser patriota, sobrino, fíjate que no digo nacionalista, la patria es más permanente que la nación, también más natural y sensible, las patrias fueron creadas por el Sumo Hacedor, las naciones son una creación de los hombres, las patrias tienen una lengua con la que cantar los árboles y ríos, las naciones tienen una lengua para promulgar decretos y tienen también instituciones con las que aherrojar al hombre y ametralladoras para defender las instituciones…"

Camilo José Cela, en "San Camilo, 1936"



"P. ¿Usted es nacionalista?

R. No sé, soy catalanista, no nacionalista. La identidad es una cosa muy compleja, depende del día, varía con los años. Es la lengua, los amigos, los sitios donde compras, una forma de mirar el mundo. Yo hablo y leo en catalán y español, me siento europeo, amo a Brasil. A mi gato le hablaba en castellano porque nació en Madrid. Reivindicar la independencia es un absurdo: los estados nación son una burla que lo único que hacen es administrar las dependencias. Si me ofrecen un modelo federal, adelante, pero para construir una Europa que sea realmente de los ciudadanos."

Joan Herrera, diputado de IU en El País del 16 de Agosto de 2004


"Los políticos nacionalistas, apoyados en el control de los medios de comunicación y de las empresas locales, ansían la ruptura de España. El nuevo estatuto catalán pretende romper la nación y pone en gran riesgo la convivencia entre españoles. Sólo nos queda una oportunidad para que nuestros hermanos vascos y catalanes reflexionen: que sientan por anticipado las consecuencias negativas de la secesión. Por eso te pedimos que te unas al BOICOT A LAS EMPRESAS NACIONALISTAS CATALANAS Y VASCAS.

Muchos empresarios se han significado públicamente como nacionalistas independentistas. Resulta repugnante el desprecio que sienten hacia sus conciudadanos no catalanes que además son sus clientes."

Extraído de la web stopnacionalismo, promotora de un boicot masivo a empresas catalanas y vascas supuestamente proclives al nacionalismo



"...como ya observó Américo Castro, España es la única nación capaz de mantener una idea en la teoría mientras en la práctica hace todo lo contrario"

"Resulta superfluo decir que el poder español provocaba hostilidad y odio en todos los rincones del globo. En los primeros días del imperio, los españoles estaban asombrados y no poco dolidos con esa reacción"

Henry Kamen, en Imperio


"¡España no existía como país!", exclama Kamen, "Y todavía hoy existe difícilmente. Ha tardado siglos en realizar su existencia. ¿Cómo pudo ser un país así jefe del mundo? El Imperio formó a España. Con los Reyes Católicos, era una ruina de país. La colaboración de los pueblos de la Península con los castellanos en la creación del imperio fomentó la unidad. Así que el mito de los valores castellanos como dueños de la identidad nacional es falso. Para muchas cosas, fueron mucho más importantes los vascos, por ejemplo. Pero ellos los convertían a todos en castellanos, en españoles".

Henry Kamen, entrevistado en El País (26 de febrero de 2003)


"Si en 600 años los españoles no han aprendido a decir Sabadell o Maragall bien pero dicen bien Schwarzenegger... No es que no nos entiendan; están en contra. Por eso soy cada vez más independentista"

J.L. Carod Rovira, en El País del 4 de agosto de 2005


"¿Que es una región? Una región es un lugar que no es su propio centro. Y la inmensa mayoría de los catalanes, por las razones que sean, quieren ser su propio centro: ante ellos mismos, ante los españoles, ante los otros países del mundo"

Mathew Tree,Aniversari


"Sé perfectamente cuál es mi identidad. En cualquier caso, que nadie me la imponga y, sobre todo, que nadie pretenda que la eleve a categoría política. Esto algo tan personal, tan íntimo, que no acepto que me digan cuál debe ser y cómo debe ser mi propia identidad.”

Lluis Foix, Identidad y globalización, La Vanguardia, 23 de noviembre de 1999."


“El nacionalismo español ha abdicado de todo fundamento mitológico. Se ha hecho laico. Los fantasmas históricos que poblaron la imaginación de varias generaciones de españoles se han desvanecido. Mientras tanto, vasquismo y catalanismo siguen fieles a sus mitologe más básicos, a su característica de religión civil y a veces no tan civil, con su parafernalia de homenajes, aniversarios, ceremonias y ritos de comunión”.

Javier Varela, ¿Quién teme al nacionalismo español?, en El País de 19 de marzo del 1996



“La naturaleza misma de la actividad excursionista consiste en que permite hacer de la experiencia de vivir, en lugar de pensar, una ideología que, por su irracionalismo esencial, es más satisfactorio, precisamente, vivirla que pensarla.”

Joan-Lluís Marfany, La cultura del catalanisme.



"Los nacionalistas personalizan la tierra, la transforman en un sujeto del cual los hombres que la habitan son mero atributo; por eso los derechos individuales son subordinados a la soberanía nacional, “primero la patria, después los hombres” es una típica consista nacionalista, pero la tierra no tiene ningún valor en sí, sino por los hombres que la habitan; el Estado nacional no es un fin en sí, sino sólo un medio para defender los derechos de los ciudadanos"

Juan José Sebrelli, El Asedio a la Modernidad


-¿Qué son?

-Catalanes. El nacionalismo español continúa agitando el fantasma de la balcanización y nosotros lo que defendemos es la helvetización. A mí me gustaría dejar de ser nacionalista catalán, pero mientras haya nacionalistas españoles ejerciendo como lo hacen tendré que continuar siéndolo y reivindicando el reconocimiento de Cataluña como nación.

Josep Antoni Durán i Lleida, en La Vanguardia del 16 de junio de 2002.


"De Cataluña, quede claro, no busco ni pido ninguna esencia: sólo la independencia. Independencia que fue una cosa cuando Jaime I la arrancó al rey Luis de Francia en 1258"

"Y este es el primer obstáculo: conseguir el pleno reconocimiento (aunque sea cultural) por parte de una gente para lo cual sólo lo oficial es real (…).

"Para acabar de convencerlos y para que llegasen a alcanzar un nivel de proficiency sólo sería ya necesario que Cataluña fuera un Estado. Entonces sí que lo acatarían todo: éste es justamente el lenguaje que entienden"

Xavier Rubert de Ventós, De la Identidad a la Independencia: la nueva transición


"La interpretación catalana de la política de Madrid puede parecer suspicaz y no correspondía a la intención de los ministros del rey en aquella coyuntura, pero era una interpretación perfectamente comprensible, partiendo de los presupuestos originales. Su experiencia a partir de la unión de las coronas, y especialmente en los últimos años, había dispuesto a los catalanes a ver en cualquier ministro un conspirador contra sus leyes sagradas y sus libertades. Estaban auténticamente aterrados ante la posibilidad de que sus constituciones tradicionales fuesen destruidas y había muchas cosas que reforzaban su creencia de que dicha destrucción era la meta de la aristocracia castellana. Los castellanos, por su parte, no podían captar la intensidad del sentimiento con el que los catalanes consideraban sus leyes e instituciones, había una cierta justificación de su creencia de que aquellas leyes eran simplemente una capa de protección de ciertos grupos interesados contra el castigo que merecían."

John Elliot, La Rebelión de los Catalanes


Visca la Santa Fe Católica i el Rey d'Espanya i muira el mal govern

Lema del ejército catalán en la revolución de 1640
(Tomado de Elliot, en el mismo libro)



…el escritor español que más libros vende añadió que creció con el complejo de que España era una "puta mierda", pero que ahora se ha reconciliado con su país. "Me siento muy español, sin caer en el patrioterismo. Soy de este país maldito y entrañable y he investigado su historia mostrando sus luces y sus sombras".

Sobre Arturo Pérez-Reverte, En El País del 21 de noviembre de 2001


Si vas un poco por ese camino, te das cuenta de que España es un país casi federal. Es una especie de federación. Hay tanta diferencia de mentalidades que casi todo se hace difícil. ¿Cuánta gente en España dice que es español? Son gallegos, son vascos, son catalanes, son andaluces. Es un elemento muy importante. Cuanto tú dices: soy catalán, representas a Cataluña, que es un trocito. Pero si juegas en el equipo nacional representas a España, que es muy grande. Y además, mucha gente de las otras regiones son tus enemigos.

Johan Cruyff, entrevistado por Jorge Valdano el 17 de julio de 2000



“Cantonales, República o muerte.
¡Viva España y la Federación!”

Ramón J. Sender, Mr Witt en el Cantón


Y, ahora, a la luz de un clásico del marxismo...

Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen arbitrariamente, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo circunstancias directamente dadas y heredadas del pasado. La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos

Karl Marx, El dieciocho brumario de Napoleón Bonaparte


...¿puede alguien poner fin a tanto peso y preguntarle a los catalanes y a los españoles qué quieren ser? Nadie lo hizo nunca.

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sábado, octubre 08, 2005

No soy pirata


Navegando por ahí he encontrado uno de esos movimientos cívico/cibernético/gamberros/radicales que me apasionan en la red: NO SOY PIRATA.


Obviamente se refiere a la piratería en internet, la imposición del cánon, etc. etc.

Os sugiero realizar el test ¿Eres realmente un pirata?. Brillante. Y divertido.

Pero por mantenernos en las líneas y temáticas propias de este sito, cabe hacerse la pregunta ¿qué debe pensar un liberal sobre el fenómeno de las descargas de música, vídeo y en general todo lo sujeto a copyright? Un liberal debe defender los derechos de propiedad como un elemento esencial de la estructura de la sociedad y, entre ellos, se encuentra la propiedad intelectual. Este liberal piensa que la propiedad intelectual debe regularse de manera diferente a la actual y regresar al espíritu de su primera formulación: la protección de los derechos del creador y el fomento del progreso científico por el paso al dominio público una vez que se ha permitido una explotación coherente de la creación. Una brillante defensa de una nueva forma de entender estas formas de protección de la propiedad intelectual son, por supuesto, las licencias Creative Commons (esta página entre ellas). Yo, además, os recomiendo a todo aquél que pueda que lea a Richard Stallman, el creador de la Free Software Foundation. Su libro de ensayos Free Software, free society incluye ensayos y propuestas verdaderamente brillantes sobre ello.


Estoy cansado. Hoy no tengo mente para hablar del gobierno.


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viernes, octubre 07, 2005

Noches Confusas, en català


En la franja de la izquieda, ahí abajito, encontrarán todos ustedes un botón pequeño y puede que de misteriosa presencia. Es una de esas cosas fascinantes de la tecnología de hoy, de esa capacidad que tienen las redes y los sistemas informáticos para hacer cosas medio imposibles y para poner el mundo, la información y, si se aprovecha bien, el conocimiento en la punta de los dedos: si pulsan el cuadro de las dos flechitas y el texto "i en català", serán conducidos a una página en la que podrán elegir si traducir un texto del castellano al catalán y viceversa y, una vez tomada la opción, encontrarse con el resultado.

¿Yyyy? Me dirán algunos. Señores(as), hago esto por las siguientes consideraciones:

a) Por pura fascinación técnica: el resultado me parece sorprendente y de un grado de calidad por encima de lo soñado o de lo que yo conozca de otros traductores.

b) Por ver si sirve para algo: la pregunta es si mis lectores procedentes de Cataluña, que según mi seguimiento de las entradas y enlaces que me refieren algunos son, preferirán leerme en catalán o tal cual llega. La verdad es que uno tiene serias dudas de que merezca la pena leer traducido algo que se es capaz de comprender perfectamente en el idioma del autor, pero... No me gusta leer traducciones cuando el texto original es en inglés, pero no tengo más remedio que hacerlo en alemán. ¿Resulta pues preferible para determinado público catalanoparlante el traducir los textos que lee del castellano? Saben que me parece que la gente debe hacer lo que quiera, así que ahí tienen la opción, aunque yo piense que es menos rico como experiencia humana e intelectual (perdonen lo subido de tono de mi expresión, no es que me quiera otorgar un papel de filósofo esencial, hablo en términos vagos y generales)

c) Porque el catalán me gusta y me resulta agradable y sorprendente contemplar cómo suenan mis textos en la lengua de Verdaguer: creo que si fuera capaz de escribirlos en catalán directamente los haría así. Y porque, en cierta manera, uno en su republicanismo laico y liberal profesa un romanticismo catalanista post noventa y ocho, supongo que extraña cosa habiendo nacido en Chamartín, pero qué le voy a hacer.

d) Por provocar un poco. Vamos, por ver si hay alguien a quien le jode.

Cito la procedencia de este descubrimiento que me hago. Un blog sugerente "Veo el mundo entre volutas" donde estar a favor del nuevo estatuto es sólo un asunto marginal pero que merece la pena para entender las argumentaciones de quienes están a favor (aviso: yo no me he pronunciado, pero se pueden imaginar que, en mi línea, el día que lo haga habrá mamporros para todos). Hay otras cosas: una excelente animación musical para el lector que se acerque, notas sobre el mundo de la cerveza artesanal... y otro botoncito "...i en catalá".

Es normal que unos posts generen más ruido que otros, no espero ni comentarios, ni experimentos de nadie con el dichoso botón, me da que Berlin Smith les está aburriendo hoy. Pero si los hay...

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martes, octubre 04, 2005

España Útil (y 2)


Cito textual de un comentario de Luis Amézaga a mi último post:

"Lo mejor de un país es no tener que ocuparse demasiado de su razón de ser ni de sus argumentos identitarios. Sólo veo personas y sólo quiero vivir y que se pueda ser ciudadano con libertad respecto al poder y el dogma administrativo. Es ahora que tenemos que salir de nuevo a defender esa estructura española como defensa ante los caciques regionales. Ya se sabe que cuanto más cerca está el poder, más asfixia. Y mi defensa de la unidad es para defenderme de los miopes y totalitarios de barrio que hoy y en el futuro puedan surgir. De la misma forma que me interesa Europa, para defenderme de un posible visionario que surgiera en España. El que haya una instancia general y más amplia en demografía y decisión, te da tranquilidad sobre lo que importa: Que nos dejen en paz, y que los tarados tengan menos margen para surgir."

Con su permiso, lo hago mío. Es una verdadera, simple y poderosa razón para hacer de España algo útil. Súmenlo a las mías y ya salen cuatro. ¿Se lo mandamos a Rajoy ahora que se atreve a tocar la Constitución y dice algo inteligente, como es lo de blindar las competencias del Estado?

P.D.: lo mismo, si le siguen sodomizando desde el gobierno - a Rajoy - como lo vienen haciendo, se pone más creativo y le suelta a Zapatero que haga un referéndum. Luis, si lo hace, te pago una paella.


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sábado, octubre 01, 2005

Tres simples pero poderosas razones para considerar la existencia de España como algo útil


Comentario Previo:

A todos los que ayer me conmovieron con sus sensaciones acerca de mi artículo sobre la España perdida y la encontrada, en primer lugar las gracias. En segundo lugar, hoy pongo la cara positiva al desarrollar el discurso que creo posible para argumentar la posición de los defensores de la existencia de España en caso de celebrar ese referéndum que nunca se realizará. No les seduciré igual, pero espero que les sugiera algo.

Nota importante:

Si alguien no puede resistir mi introducción, que baje hasta los párrafos finales y se encontrará las tres simples pero poderosas razones.


Útil. Me acusarán de emplear una palabra, un concepto, inadecuado. ¿Cómo puede valorarse la nación, para algunos la patria, como algo útil? ¿Cómo quiere usted venderme lo de España, señor de Madrid, apelando a la utilidad? ¿No hablamos de pueblos, valores, cultura, ideales? Seguramente estos críticos tendrán poderosos argumentos, yo daré los míos, con la humildad de hacerme consciente de que nunca sabemos nada:

Una comunidad de ciudadanos debe ser, antes que nada, útil. Útil es si sirve para la convivencia, nada más. No me interesan las banderas, los pueblos, los ancestros ni nada de eso. No quiere decir que no tengan valor, ni que no sean necesarios: el idioma que hablo, las referencias culturales que empleo, las lecciones de la historia, todo eso son necesarios para haber llegado a mí y saber por qué yo soy yo, para saber quien es mi vecino. Si es verdad que el lenguaje conforma nuestra mente, nada de lo anterior es inocente. Pero eso no quiere decir que el peso de la historia deba recaer sobre nosotros como una condena: los ciudadanos de hoy debemos ser libres para construir nuestras “naciones” (nuestras comunidades de convivencia) sin ataduras tribales, la memoria de miles de muertos injustos, ni argumentos esenciales que pretenden dignificarnos, hacernos únicos. Mi descubrimiento del mundo se produce en castellano, después con todas las creaciones de la cultura occidental, luego fui conociendo el mundo oriental… Mi conciencia y mis ideas, también mis sentimientos y sensibilidades se van formando así.

Por eso me interesa España como una organización útil (o que debiera ser útil) para un conjunto de poblaciones y personas que tienen ese acervo a la hora de haber ido forjando su forma de ver el mundo. Con sus defectos, que muchos son. Si no lo quisieran, tampoco debiera ser un problema. La política se hace para convivir. No me interesa nada la España Imperial como reivindicación, ni Madrid rompeolas de todas las Españas, ni las disputas constantes sobre la distribución territorial: sólo me interesa que estamos aquí, algo que se puede traducir como que el jamón ibérico se ha extendido en su buen aprecio y asimilación gastronómica por todo el territorio de esto que llamamos España y que en otros territorios no se acaba de dar con la fórmula, aunque guste. Resulta que, después de todo, me resulta más cálido y familiar el catalán que el inglés, a pesar de que lo entiendo y lo hablo mucho mejor, de que lo he estudiado con intensidad y de que lo manejo con soltura, nota y fluidez y también a pesar de que el catalán lo domino, en lo que lo domino, sólo por lo que he escuchado de los labios de mis amigos y por lo no tanto que he leído a través del Avui, algunos libros de Pla, otros de Pere Gimferrer. Advierto, como aviso a navegantes, que el catalán es un idioma que me gusta. Y todo esto evidencia que, a la hora de formar una comunidad de vecinos, las cosas son diferentes a hacerlas con eso que llamamos “Francia” por poner un ejemplo. Ahora, si alguien quisiera tener pasaporte francés, ¿quién soy yo para decirle que no? O pasaporte vasco, catalán o mallorquín.

En mi percepción de la nación, las cosas han de ser prácticas, sencillas, hechas para convivir y resultado de cesiones parciales de los individuos (ver nota sobre Joseba Arregui en este mismo blog). Qué ingenuidad. Y que la practicidad, la utilidad tiene que ver con el entorno: ¿juntos obtenemos más? La teoría sociológica derivada de la teoría de juegos hace mucho que ha descubierto que la cooperación es superior en resultado a la competencia (esto no es ir contra la libertad de mercado, eso da para otro artículo). Así, me parece más simple la cooperación de quienes esto habitan para que en el mundo en que vivimos la gente pueda perseguir su felicidad, ese ingrediente metafísico de la constitución de los Estados Unidos.

Vayan mis razones:

- Por demografía: cada vez tienen más peso en las decisiones que se toman en el mundo lo países de mayor base demográfica. Ejemplos rápidos: la forma de votar en la UE y los proyectos de modificación del consejo de seguridad de la ONU donde países de tan poco peso militar y político como Brasil y la India suenan como candidatos a miembros permanentes, junto a países tan pequeños como Japón y los ya presentes, donde sólo Reino Unido y Francia serían viejas glorias, desde luego mucho menos pobladas. Por mucha identidad que tengamos, por muy diferente que me sienta a un andaluz (que me perdonen de despeñaperros hacia el sur: no creo tener nada que ver, aunque no me sienta extraño), la comunidad de relaciones, cosmovisión, lazos comerciales y de parentesco hacen más fácil encontrar una postura única para la defensa de los impuestos sobre el alcohol (no somos finlandeses, el vino no es pecado) y el cultivo del olivo: eso es influencia en el mundo. Por poner ejemplos pequeños. Un único voto para Euzkadi en el consejo de ministros de la UE es una parida para todos. Una forma de agregarnos frente a la fuerza de otras culturas comerciales (no porque haya nada que temer, sino para poder mantener la libertad de elegir) es conservar esto, que solemos querer mucho más cuando nos encontramos en un café de Nueva York que en la playa de Torrevieja.

- Por la lengua castellana: aunque les ponga los pelos de punta a catalanes, vascos, algún navarro y algún gallego, el primer activo económico de todas las famosas Españas, es la lengua castellana. ¿Por el número de hablantes? Sí – de nuevo la demografía - y porque es la segunda lengua de Estados Unidos, y eso, amigos míos, es dinero y fuerza cultural. En manos de los de aquí está el aprovecharlo. Parecía que lo español era algo horrible, pero viendo el número de alumnos brasileños, británicos, norteamericanos y hasta franceses que eligen como segundo y tercer idioma el castellano, las cosas dan que pensar.

- Por parentesco: O por afecto. ¿O por quien si no va a jugar el Athletic de Bilbao la liga?. Miles de familias viven fragmentadas con parientes en más de un territorio y con memorias infantiles repartidas entre el pueblo de Jaen y la casa de Cornellà. Miles de familias comen y viven en Santurce y veranean en Salou. Crear murallas legales – no hablo de barreras físicas, porque la vida puede ser como entre Bélgica y Holanda – entre todas estas líneas de afectos es, simplemente, complicar la vida y perder el tiempo. Todo eso vale más que una frontera. Pujol llegó a decir que España era una realidad entrañable. Creo que, en el fondo, lo cree, porque es la parte de España que merece más la pena.

Aunque me queda la duda de que, en el fondo, España no es tan importante. A lo mejor desaparece absorbida por el siglo XXI, pero puede que Cataluña, tal y como la conciben los nacionalistas catalanes, también. O los vascos, o los gallegos...




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jueves, septiembre 29, 2005

En este ex-país de mierda


Este era un país de mierda. Algunos odiábamos la asfixiante y cansina herencia visual y formal de un país gris, de tanta gente de granito, tanto gusto obsoleto y la sensación permanente de que alguien te iba a joder la vida si no se hacía, sin juicio ni discusión, lo que él te decía. Ese él eran los militares, los maestros de escuela, los catedráticos de universidad, un funcionario de correos, un guardia urbano, un ingeniero de caminos a cargo de cualquier rama de lo público, el cura, el profe de religión. Era la aplastante sensación de vivir en un entorno prohibido y aislado – tu conciencia íntima – en medio de un mundo que no aceptaría jamás la disensión, ni siquiera el criterio alternativo, un país incapaz de soportar un gramo de osadía o de ambición porque te cortaría las venas.

Este era un país miserable. Con aldeas y pueblos donde los retretes se institucionalizaron en los años setenta, con bares de carretera repletos de moscas y analfabetos; un país que miraba con envidia los coches de los franceses y los ingleses, un país donde se precisaba una póliza de un colegio de huérfanos para todo y que te imponía en el subconsciente la sombra de una pareja de la guardia civil detrás de un toro de Osborne.

Mirábamos con envidia la vida en Londres, el sitio donde David Bowie debía morar en correrías con Mick Jagger, el sitio donde nacían los Clash y los Sex Pistols, a los que la prensa describía con escándalo y sensación de liberación. Entonces te querías comprar una lambretta como la de Quadrophenia o querías pintarte el pelo de verde y, en cierta forma, huir; huir del servicio militar, de los ingenieros de caminos, de nuestro complejo de inferioridad.

Puede que el primer día que abrí los ojos de verdad fue el mismo día del 11-M. Me acusarán por lo que voy a decir de falta de sensibilidad, pero mientras veía en la CNN americana el relato de lo que ocurría desde la silla de mi casa de Madrid no podía evitar la sensación de sentir que lo que estaba viendo era un país rico. Mirando hacia el fondo, como en una película de John Ford, detrás de cada ambulancia, de cada caminante en lágrimas, de las espaldas de los reporteros ingleses, americanos, veía mi país por primera vez con los ojos de normalidad y equivalencia a lo que veía de niño en los pueblos ingleses que visité y en las visitas fugaces a Londres.

Tomé conciencia real de que mi mundo había cambiado: no tenía que añorar el cine en versión original de las películas gringas y no gringas que más me gustaban, el acceso sencillo a cualquier libro, la abundancia de restaurantes de todas las tradiciones culinarias (chinas, indias, japonesas, italianas…), el color, el estilo, la preocupación por hacer las cosas mejor que antes que tanto añoraba durante los ochenta. Al final, Madrid, sin tener en cuenta que, efectivamente, la élite mundial, la vanguardia de casi todo sigue habitando en Nueva York y Londres, tenía todos los aspectos de cosmopolitismo que hacía que cada viaje a América o a Europa fuera sumergirse en un mundo de diversidad y apertura inalcanzable aquí.

Y mientras sucede todo esto, el país, paradójicamente, se quiere menos a sí mismo. A pesar de la diversidad interna, de que en Madrid puedes hablar catalán y hasta llevar una camiseta del Barça sin que nadie te golpee, del progreso evidente, de la presencia de España como estado en un nivel de presencia internacional y reconocimiento como nunca antes, incluso tras la inexperiencia osada de Zapatero, la palabra España está más cuestionada que nunca y a pesar del inmenso esfuerzo de casi dos generaciones porque ese nombre deje de pesar como una losa, muchas élites pseudoprogres y del abuso nacionalista nos quieren pintar un país opresor, aburrido e incapaz. Un país en el que si no se restriega la memoria no parece posible la paz de espíitu. ¿Será porque se ha hecho tan normal que es aburrido? Y siento, por primera vez en mi vida, que es todo lo contrario y que casi todas las cosas que me hacían avergonzarme de llevar un pasaporte español han desaparecido y que éste es un país normal, con sus defectos y virtudes y con un futuro brillante si se quiere ver.

Lamento entonces la incapacidad de tantos por solucionar la existencia de España como estado: quizá los últimos estertores del país de mierda es este conflicto territorial que nadie parece querer resolver con mentalidad del siglo XXI. Cerremos además del sepulcro del Cid, el mito del Gibraltar español, la unidad indivisible de la patria, el tricornio de la Guardia Civil, y todas esas leyendas vascas y catalanas para hacer un país de ciudadanos. ¿La ventaja de los llamados españoles? Ya nadie se cree lo de Santiago y Cierra España. Ahora toca enterrar a Sabino Arana y los gudaris, las llamas del once de septiembre y el romanticismo idealista con el que miramos ese fracaso llamado Segunda República. Porque es la única forma de ver el mundo como es ahora.


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domingo, septiembre 25, 2005

Frente a chantaje, referéndum


Abrir la página de apertura de El Mundo en internet trae esta "sorpresa" a estas horas de la tarde del domingo. Cómo no, declaraciones de algún miembro de Esquerra acerca de las posibilidades de que se apruebe el nuevo estatuto:

  • "El país sabe y ha de saber que si esto falla, Cataluña entra en una dinámica de conflicto social creciente que, obviamente -y hago una lectura partidista-, irá en beneficio de los independentistas porque esto lo giraremos en contra de España"

  • "Si alguien se piensa que en una Guerra Civil, entre comillas, en Cataluña, se van a lavar las manos desde Madrid, se equivocan: después de los 'nyarros' y 'cadells' vino la guerra de Els Segadors"

  • Si Cataluña no tiene Estatut, es el país quien tiene delante un desastre, una crisis social en profundidad"

  • "Pues ya gobernarán ellos, porque a final de mes no se llega: cuando hay colas en la Sanidad, algunas aulas están saturadas y todavía tenemos un centenar de barracones a causa del alud inmigratorio, que ha impactado sobre el estado del bienestar de Cataluña, no fastidiemos diciendo que no pasa nada"

Esto contrasta algo con la "importancia" que le concede la población en las encuestas... salvo que alguien se proponga convertir las cosas en un Madrid-Barça. Merece la pena el asunto de la financiación, pues todavía nadie ha dicho si está justificado el déficit de DOS canales de television pública con cuatro programaciones distintas (incluyo el satélite y las dos de canal 33). Merece la pena, porque en Madrid, Ruiz Gallardón se atrevió a subir los impuestos para financiar la sanidad con las mismas potestades que tiene el Gobierno de Cataluña. Merece la pena lo de o esto o el caos. Más aún, lo de que aumentarán los partidarios de la independencia. Precisamente, frente a partidos que no tienen fin en sus peticiones, a partidos que anticipan que la cosa no queda aquí, el error es continuar pactando, continuar poniendo paños calientes a una situación que terminará en un nuevo desafío. La ineptitud de Zapatero y Rajoy consiste en no decir "de acuerdo, ahora, ya, decidnos cuántos queréis y si queréis una mayoría aplastante, no pasará nada; y si no es aplastante, no contéis con que sea a la carta, algo tenemos que decir los demás".


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Aguirre o la cólera audiovisual


Me encuentro con un post de Ricardo Royo-Villanova, hombre a sueldo de moscú y destacado integrante de la nueva Red Progresista titulado con magnífico criterio: "La Presidenta, fuera de la ley". Telemadrid está emitiendo sin licencia un segundo canal de televisión. Tiene razón: uno no puede saltarse la ley, y menos argumentando que una - la presidenta - es liberal. Esperanza, es cierto, se proclama liberal y, si eso es verdad, yo lo que siento es que no acaba de tener la capacidad intelectual para liderar un buen planteamiento liberal, ni para el PP ni para casi nadie.

Pero vamos con el resto de la historia, la que Ricardo no ve:

Lo del audiovisual en este país... pues agota tener que explicar las barbaridades de todos los gobiernos que en esta democracia han sido. Empezaremos:

  • Las televisiones autonómicas de los inicios, es decir, la vasca y la catalana siempre han actuado de facto. Impusieron sus canales, empezaron a emitir sin licencias y crearon segundos canales sin permisos ni puñetas y aprovechando su capacidad de negociación. Los gobiernos de Felipe González nunca cerraron las emisoras, líbreme el señor, sino que hicieron leyes para cubrir el abuso de la ley.

  • El mismo Gobierno de Felipe González se sacó de la manga una cosa que definió como "servicio público esencial" para permitir tres teles privadas a las que les podía quitar la licencia en diez años (vamos, como la amenaza de cierre de un periódico por la Guardia Civil). Astutamente, el señor Polanco consiguió que siendo un servicio público esencial, una cosa que hasta entonces era gratuita fuera de pago. Polanco 1 - Sociedad 0. Son interesantes dos cosas: una, como la izquierda se rasga las vestiduras si se intenta cobrar una receta (¡porque es un servicio público y solidario, compañeros!) y no dice nada si se cobra la tele, servicio público esencial. Tócatelos. La segunda, es que iniciaron una campaña pública para justificarlo diciendo que no habría publicidad para todos: justo el argumento que hoy se ha utilizado para justificar lo necesario del cambio: no me salen las cuentas con las cuotas y los de gratis se forran con la publicidad. ¡Zapatero, sálvame!

  • También bajo el Gobierno de Felipe González se produjo el llamado "antenicidio", justo cuando Antena 3 superó en audiencia a la SER. Polanco, habiendo obtenido del Estado (sin concurso público de ninguna clase, sólo argumentando que ninguno de los otros accionistas las quería y que las pagaron bien caras) la participación en la emisora, se sentó con el Conde de Godó, reconocido playboy, y se sacaron de la manga una fusión de postes emisores que, luego, los tribunales han declarado en contra de la ley. Ni el Gobierno de Felipe González ni el de José Mª Aznar hicieron nada por el cumplimiento de las sucesivas sentencias. Ahora, ese demócrata que es el Gobernante, ha cambiado la ley para no tener que cumplir la sentencia. Sumado al cambio de pago a gratis del canal plus... pues Polanco 3 - Sociedad 0. Esto, en relación con la justicia, se suele llamar prevaricación, en política es un viejo tema que los liberales y demócratas honestos conocemos bien: el abuso de poder.

  • El Gobierno Aznar se sacó de la manga varias barbaridades: Via Digital, una operación política Telefónica en mano que sirvió para que algunos prohombres del audiovisual amasaran importantes patrimonios personales y que encabezó Pedro Pérez, ese insigne gestor, hoy presidente de los productores en FAPAE: una buena manera de agradecer por parte de Eduardo Campoy y Enrique Cerezo los favores prestados comprándoles las castañas audiovisuales que producen. Otra, el diseño legal de la televisión digital que ahora estos están consumando con una nueva barbaridad.

  • Sigamos con los desastres: el Gobernante, además, permite al amigo Polanco que, además de tener un satélite de pago, una tele generalista y una radio con cobertura nacional, también tenga una red de televisiones locales, originalmente denominada Localia, que curiosamente también comenzó a emitir sin licencias. Es decir, Polanco 4 - Sociedad 0. Conviene insistir, todas las teles locales que habitan en España han iniciado sus emisiones sin tener ningún tipo de cobertura legal, también las de Polanco. Y, debe decirse, el gobierno de Esperanza no hizo nada por cerrarlas, hasta que ha cambiado la ley y el abuso de telesierra era un escándalo callejero (pregunta colateral: ¿de qué sirve esto de que el Estado vele por el servicio púlico si son incapaces de hacer cumplir las leyes que aprueban?). Advierto: lo de la radio con cobertura nacional y la red nacional Localia, tienen que ver: lo que está en juego es la publicidad local y Polanco no quiere que le minen la rentabilidad de la SER, ¿lo cogen?


Podríamos añadir más barbaridades de todos los gobiernos, empezando por la UCD, como el reparto de emisoras de radio a todos los amigos de cada gobierno estatal y autonómico en el poder. Pero no merece la pena, podemos ir al último acto, donde el joven Hamlet se bate en duelo hasta la muerte:

  • Tras la aprobación de las leyes de TDT, la autonomía de Madrid publica un concurso para repartir las frecuencias. Como era de prever, a Localia, después del numerito de los cambios en favor de Polanco, no le dan ni una. Ellos no dejan de emitir en cumplimiento de la carencia de licencia, eso es costumbre en ellos y en Polanco, sino que recurren a los tribunales.

  • Esperanza pide entonces que le dejen emitir un segundo canal para Madrid, algo absurdo para este comentarista que se opone de modo firme a todas las televisiones públicas, pero que tiene sentido desde el momento en que la televisión vasca, catalana, andaluza y valenciana los tienen... Montilla dice no.

  • Así que voy y emito por la cara, como hacen los otros. Fuera de la ley, como hacen los otros.


¿Se ve ahora toda la película? ¿Ven en manos de quiénes estamos? ¿Puede alguien en su sano juicio seguir defendiendo el ordenamiento del audiovisual en España, una amalgama de textos legales que se hacen y se deshacen en función de las necesidades de cada momento del grupo de presión de turno y en donde nunca hay espacio para que la sociedad pueda actuar libremente?

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sábado, septiembre 24, 2005

Pepín y la identidad


"En mi pueblo soy Pepito"

Josep Antoni Durán Lleida (leo en El Mundo de hoy que ha prescindido de la "i") nació en la Franja, esa zona de Huesca de habla catalana, y cuenta en esa entrvista que aprovechó la transición para cambiarse de nombre y catalanizar su apellido. La crítica lacerante propia de estas páginas no va hoy por ahí: todo el mundo tiene derecho a hacerse llamar como quiera y nada hay más humillante como una legislación que no permite registrar el nombre de tu hijo de la forma como le llamas en casa: eso sucedió en España y poca gente fuera de los lugares afectados lo sabe o lo recuerda. Es decir, que si en casa te llamas Pere, para el gobierno no tenías otra que llamarte Pedro. A Durán, en su pueblo oscense, le llamaban Pepito.

En el derrumbre de la imaginería colectiva post Francisco Franco Bahamonde, la ansiedad por hacerse modernos y borrar el aburrimiento y ranciedad de la España pre-constitución 1978, provocó una gran pérdida de prestigio de los nombres y denominaciones tradicionales: recuerdo como durante aquello que se llamó la movida y que fue una mierda muy entretenida, Madrid se llenó de tipos que se hacían llamar Iñaki. Nunca supe si alguna vez en su vida les habían llamado así en sus casas o si procedían de Elorrio.

Un violoncelista admirador de Casals y entrevistado hace bastantes años en televisión, se refirió en un momento dado a "Pablo". El entrevistador le inquirió con curiosidad que por qué no le llamaba "Pau" (nada de TV3, entonces esas cosas no habían aparecido). El intérprete, amigo de la familia, respondió: "porque en su casa le llamaban Pablo".

No hace tantos años a Miguel Induráin la prensa empezó a llamarle Mikel. Una transposición del hecho de que por ser navarro su denominación nominal debiera ser vasca. Pero el hecho es que el ciclista, tan discreto él, nunca acabó de permitir sin mucho ruido que se le llamara Mikel. Algún compañero de carrera, de oficio, de lo que fuera, comentó en televisión: "en su casa le llaman Miguelón".

Uno se asombra de que un futbolista se llame Bakero y parezca ser la esencia de lo vasco. A ojos de los demás, claro, al buen hombre nunca le escuché ningún ejercicio de militancia, a la que tiene todo el derecho. Pero me da que Bakero no es palabra vascuence y sí una transposición gráfica de vaquero, el que cuida de las vacas en Castilla, y que parece mostrar un origen genético mucho más distante de San Sebastián/Donostia.

En la escuela de los policías de Cataluña, las listas de nombres y apellidos son catalanizadas de facto. Un servidor ha visto con estos ojos como algún Francisco García Sánchez se convierte en García i Sánchez.

En mis paseos por Guipúzcoa, asómbrome de la cantidad de madres "Carmen" y de la cantidad de hijas Oiane, Haizea y demás, que me parecen muy bien. Más original me resulta que las Lolas y Dolores de la juventud de mi mujer se han convertido en Nekanes. El hecho sorprendente no es que hayan decidido modificar su nombre en el registro civil, sino que son sus maridos y familias políticas euskaldunes las que han modificado por su cuenta la forma de llamar a sus nuevos familiares.

Seguro que están esperando mi ácido comentario acerca de las connotaciones racistas y alienantes del tema. Eso se lo dejo para sus reflexiones íntimas. Lo que realmente me llama la atención es el afán de la mentalidad del nacionalista para transformar la realidad de lo que es en lo que no era, de lo que deduzco que no se está dispuesto a permitir que los demás defrauden la evocación de un mundo que no se ha conocido y que probablemente no existió y se decide imponer. La conclusión es evidente: todo nacionalismo es totalitario. Franco Bahamonde impuso legislativa y socialmente la forma en que la gente debía llamar a sus hijos, los nuevos liberadores de la patria, hacen, al parecer, lo mismo. ¿Es así? Afortunadamente, no pueden imponerlo por ley, pero me queda la duda de si tienen la tentación.

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domingo, septiembre 18, 2005

Arán y Viva Cartagena


Contemplo esta tarde un telediario de una de las cadenas, no sé cuál. Un caballero elegante, correcto, impecable narra al reportero las razones por las cuales el Valle de Arán solicita un estatus de libre adhesión a Cataluña. Más o menos, nos viene a decir el representante de los araneses, que no pueden los catalanes negarles a los araneses las mismas cosas que ellos, los habitantes de Cataluña, están pidiendo como pueblo.

En mi opinión, tienen todo el derecho, saben que defiendo que no se puede obligar a nadie a vivir con nadie. La cuestión es que se trata de ejercer un derecho absurdo. Espero que ningún aranés me diga que se encuentran sometidos y humillados por los catalanes, que su identidad peligra, y que los españoles, con la legión al frente, arruinaron sus vidas. Es absurdo porque, aunque estoy seguro de que tienen una larga tradición en defensa de su lengua y costumbres, sólo se les ha ocurrido ahora que tal cosa como la libre adhesión es una cuestión esencial en sus vidas.

Desde que el PNV, sección Arzallus, se sacó de la manga lo de Estella, la carrera sin fin de nuevos hallazgos para incrementar el poder local no ha terminado y todo se empieza a parecer mucho a la primera república española, aquélla de los cantones de Alcoy y Cartagena. Seguro que mis lectores habituales ya se esperan mi conclusión: todo esto es porque no nos atrevemos a efectuar un referéndum sobre la pertenencia a España sobre una base de mínimos para construir un estado. No les voy a engañar, pues sí. Me extenderé hoy en una reflexión algo más larga:

  • Como demuestran la primera república y las guerras carlistas, muchos aspectos de la unificación de España como nación han sido plenamente cuestionados desde la Constitución de 1812. Las guerras carlistas tienen mucho que ver con que los vascos no querían pagar impuestos y no con independencias, pero eso mismo vendría  a suponer que la forma de la organización del estado y su ejercicio del poder no han contado nunca con plenitud de satisfacción. En el mismo tiempo que Alemania e Italia encuentran su unificación y que Francia consolida la suya después de la Revolución, los españoles que llevan ya unos cuantos años con fronteras inamovibles, no tienen consenso sobre esta cuestión.

  • En el siglo XX, por las causas que sean, la tensión sobre quién manda y dónde, ha permanecido y ha sobrevivido a una guerra en Marruecos, una guerra civil, treinta y seis años de dictadura y veintisiete de autonomías.

  • Mario Onaindía dijo una vez que España era una nación fracasada de naciones fracasadas, la mejor síntesis que explica la dualidad de las tensiones por el mantenimiento de un concepto de España (el de la Constitución de 1812, curiosamente el origen de la consolidación del término liberal) como una nación con poderes centrales, y el de una federación de reinos con haciendas y leyes propias, con representante destacado en el carlismo.

  • ¿Por qué ha fracasado? Una explicación simple pero que dice muchas cosas, se la escuché a Manuel Delgado: porque te puedes sentir orgulloso de París y no de Madrid. Pleno de sugerencias. Este país tradicionalmente pobre no creó una red de escuelas estatales de talante republicano que transmitiera unos sentimientos colectivos de libertad, igualdad y fraternidad con pecho desnudo y bandera tricolor (bicolor, en nuestro caso). Y tampoco se le ha cortado la cabeza al rey, dicho sea con perdón, en nombre de las libertades individuales.

  • La conclusión acelerada es que da la sensación que España lleva dos siglos pidiendo a gritos que se confirme de una forma clara que es España. Pues unos quieren una cosa, otros quieren otra y otros, hay quien dice que pocos, quieren que sea de otros y no de ellos: prefieren marcharse. En dos siglos, nadie lo ha preguntado claramente: sólo se han concedido estatutos desde la presunción del poder légitimo que reside en la nación española o se han arruinado las aspiraciones de “autogobierno” a base de decretos y disparos. Ni una pregunta real a la gente que tiene que vivir con ello.

Zapatero, ese hombre, que dice que va a abordar la cuestión y que España vivirá su mejor momento, no sabe lo que dice. Desde que gobierna con Esquerra Republicana de Catalunya la cercanía del Estat Catalá y el Viva Cartagena están más cercanos. Eso no es malo en sí mismo, lo malo es que es un desorden con sensación de subasta y sin un sentido racional. El efecto reactivo de los del centro suele ser muy antiestético, pero no deja de tener su sentido.

Rajoy, ese fontanero, no tiene capacidad para encontrar un “nacionalismo español positivo”, es decir, una propuesta de España que no se base en la esencia y el porque sí, sino en la libre adhesión entendida como no imposición y no como derecho constante a la secesión.

Me repito: nada como un referéndum ya mismo. Para que los araneses que viven del turismo catalán y español sepan que el precio de no estar en España existe y que les toca a ellos decidir si es alto o bajo. Lo mismo que para catalanes y vascos: no se puede, no tiene sentido negociar un estatuto de autonomía con alguien (ERC, pero seguro que está en la mente de CiU y de Maragall) que lo plantea como una cuestión temporal para desde mañana iniciar un nuevo proceso de complicación identitaria. Alguien debe decir que elijan ya. Uno piensa que como ERC es lo que desea, elegirán irse. Pero quedan los que no votaron a ERC. Y a ver qué piensan. Esto vale para los demás, incluso para los gallegos que reclaman una deuda histórica.

Una vez decidido, pues se crean las reglas del juego. Y valen todas, como demuestra Navarra.

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lunes, septiembre 12, 2005

Caffarel: la encarnación del despropósito de la televisión pública


¿Por qué la naturaleza humana es tan torpe y le es tan difícil, en la realidad, pensar de un modo coherente? Quizá es lo que realmente hace interesante el pensamiento, nuestra dificultad para discernir el grano de la paja. Ejemplo: Caffarel y la extraña familia en defensa de la televisión pública.

Ayer, en el diario El Mundo se publica una entrevista con ella cargada de unos cuantos matices de esos que pasan desapercibidos y que suelen ser habituales en esa especie de pensamiento único izquierdoso/moderno sobre el bien y el mal. Vamos con ellos:

Primera Paradoja: ...apoya la necesidad de una reestructuración para lograr una "casa competitiva".

Un servidor no acaba de entender por qué si quieren una televisión pública de contenidos de "sevicio público" se empeñan en ser competitivos. Se supone que no debería importar. La señora lo remata más adelante con esta afirmación "Sí, estoy convencida de que es una programación digna, hecha con los dineros que tenemos, y con los límites éticos e ideológicos que también tenemos. Queremos audiencia pero no vamos a pasar de deterinados límites". Todo esto tiene que ver con que las teles públicas y los partidos que las sustentan se dan cuenta de que no pueden tener un monstruo empresarial que no ve nadie, sospecha profunda del resultado si se dedicaran de modo pleno a eso que llaman "servicio público". Algo que no se sabe bien si es mucha cultura o muchos programas sobre el paro y sus terribles consecuencias. La conclusión es inmediata: si me dedico a lo que defiendo, no me ven. Si no me ven, no tiene sentido el servicio público (¡a ese coste!). Conclusión dos: para que me vean, admito que tengo preferencias éticas e ideológicas, es decir, no soy neutral (esa falacia que quieren vender), luego la verdadera razón de su existencia es el adoctrinamiento.
Estos hombres y mujeres de la izquierda idealista están convencidos de que los espectadores somos tontos y no vemos lo que debemos ver y que sólo ellos saben lo que nos tienen que dar. Yo creo, por el contrario, que sé lo que quiero ver y que sería mucho mejor que dejaran mucho espectro libre y redujeran las limitaciones de la competencia absurdas que impone la legislación (especialmete las publicitarias y el exceso de teles públicas compitiendo deslealmente por la publicidad y los contenidos) para que ya sea por las ondas hertzianas convencionales, el satélite, el cable o la ADSL y lo que inventen cada grupo social de espectadores pueda encontrar lo suyo y, mejor aún, encuentre espacios para crearlo.

Segunda Paradoja: Dice ella: Yo soy partidaria de la diversidad, de la pluralidad, de que haya cuantas más voces mejor. Cuanta más información hay en todos los ámbitos, también hay mayor libertad.

Claro, por eso tiene dos canales, para que los demás tengamos mucha libertad y competir en igualdad de condiciones. Por eso les van a dar más canales que a nadie en la TDT, para que sea muy plural y haya muchas voces. No había caído: si le doy una tele más a Sogecable, hay muchas más voces. ¿Es así de tonta o nos ha tomado por lelos? Como no creo que sea tan tonta, sólo me qudan dos opciones: la tendencia humana a ser estúpido con su pensamiento o que, decididamente, es una propagandista a al servicio de un partido. O al servicio de Contreras, que es moralmente peor (porque lo del partido se puede entender, lo de un individuo...)

Paradoja Tercera: ...lo que esperamos es una ayuda mayor del Gobierno, vía Presupuestos Generales del Estado

Ahora ya sí que me pierdo. ¿Es tonta o caradura? O sea, que hemos hecho un comité de sabios (¿alguien se acuerda ya de la parida? ¿y del parto?), nos hemos descolgado por todas partes diciendo que hay que solventar la financiación para que esto no siga creciendo, se nos llena la boca de servicio público y los de la misma banda nos vienen a decir que no nos llega para pagar las medicinas, y esta señora quiere más dinero para pagar los dos canales y los seis más que tendrá vía TDT. Brillante. En otro apartado de su entrevista dice que quiere una tele "eficaz y bien gestionada". Es que me descojono. ¿Qué entenderá por bien gestionada?. Me da que no es el uso eficiente del dinero público... porque si nada más llegar hay que gastar más...

Un absurdo: Tenemos muy claro que la televisión pública debe ser quien arrastre al resto hacia lo digital, la historia demuestra que la experiencia privada fue fallida

Bueno, claro, el sector privado es malísimo. Es decir, los gobiernos legislan de modo absurdo, hacen inviable la rentabilidad de nuevos canales, obligan a emitir en digital aunque nadie pueda verlo y desde luego no se encargan de que haya cuanto más competencia mejor y con verdadera igualdad de oportunidades. Por eso les necesitamos a ustedes para seguir engordando el elefante y realizar una revolución que la sociedad haría por sí misma si la dejan y si la necesita.

Todo es tan ridículo, que ni el diario que lo publica, conocido por su oposición al actual ordenamiento televisivo, se digna a desbrozar el absurdo y la estafa. La reportera tenía un titular cojonudo, para haberlo llevado a la sección de nacional: eso de que pedirán más dinero. No queda más que tirar la toalla: la tele pública se la cargará la tecnología, cuando los contenidos se distribuyan on demand y las descargas por las redes hagan libre emitir a todo aquél que tenga un contenido que los demás quieran ver. Mientras, seguiremos padeciendo.

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sábado, septiembre 03, 2005

¿Es legítimo contar con las ventajas de pertenecer a España pero no estar dispuesto a ser leal con España?


En 1935, Calvo Sotelo replica en las Cortes de la República al futuro lehendakari Aguirre sobre el Estatuto Vasco:

«¿Qué dirá el país de vuestra falta de lógica y sindéresis cuando vea que hoy, aquí, a las siete de la tarde de este día memorable, trágicamente memorable en cierto modo, hacéis una pública profesión de separatismo y que hoy o mañana vais a defender una proposición oponiéndoos a que se construya el ferrocarril que desde Burgos va directamente a Santander, alegando que es Bilbao el puerto natural de Castilla?»

«No juzgo el fondo de este problema porque no lo conozco en detalle Enjuicio sólo la postura política de contradicción violenta en que os situáis los nacionalistas, porque vosotros, si fuerais lógicos, deberíais apoyar todo lo que escindiese y separase a Vasconia del resto de España y si no lo hacéis así en el orden económico, pretendiéndolo en el político, entonces sois unos verdaderos farsantes»


Hoy: El PNV reclama el 6% de la inversión estatal para apoyar los Presupuestos. Véase en El País de hoy, (aunque debe estar por todos los periódicos).


Mientras: Supuestamente muerto el plan Ibarretxe, el lehendakari del mismo nombre sigue planteando el mantenimiento del mismo "chollo" foral: no pagamos impuestos, no somos españoles, pero queremos aprovecharnos de todo lo que supone pertenecer a España.


En el siglo XIX, esto se discutía en guerras civiles (carlistas), hoy se hace con el voto. A mí, ya sé que no a casi todos ustedes, me parece que es palmaria la evidencia histórica de que al nacionalismo vasco nunca se le ha obligado a elegir la verdadera alternativa: las ventajas de España, sí o no y sin medias tintas.

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