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Ya lamentábamos aquí la soledad de las víctimas y la dificultad de conseguir la debida notoriedad de sus historias frente a otras explicaciones relacionadas con el llamado conflicto vasco.
He recibido este texto procedente de Iñaki Arteta con su llamamiento. Necesita espectadores para que el film no se retire de las salas. Leedlo, pasadlo si podéis:
"A pesar de las excelentes críticas y de la extraordinaria acogida que ha tenido en los diferentes medios periodísticos de nuestro país el documental "Trece entre mil", el número de espectadores que se han acercado a verla durante este fin de semana ha sido bastante reducido.
Tanto los distribuidores como yo mismo estamos convencidos de que hay un público potencial ávido de encontrarse con propuestas como la nuestra y que durante años ha estado observando cómo el cine español obviaba la problemática de las víctimas.
Por ello resultaría incomprensible que en breves días "Trece entre mil" fuera retirada de las carteleras por falta de afluencia de espectadores.
Les animo a que no haya nadie de sus círculos de influencia que pierda la oportunidad de acercarse a ver este documental y mostrar de esa manera su apoyo a este tipo de cine y a su causa.
Lo decía hace unos días un conocido periodista "ahora la pelota cae del lado del espectador: es decir, es el momento de apoyarla acudiendo a verla".
MADRID: PRINCESA y PAZ
BARCELONA: YELMO ICARIA y ARIBAU
BILBAO: MULTICINES 1
SAN SEBASTIAN: OSCAR LA BRETXA
VITORIA: YELMO GORBEIA
PAMPLONA: OLITE
LOGROÑO: GOLEM
MALAGA: LARIOS
Un saludo.
Gracias
Iñaki Arteta
LEIZE producciones
94 437 18 95
leize@teleline.es
Aptdo. De Correos 73
48900-Barakaldo
Bizkaia
Spain "
Technorati tags: País Vasco, Terrorismo,España
En el blog En Defensa de Occidente, cuyo autor publica comentarios en esta página y muy frecuentemente polemiza con Ricardo Royo en la suya, aparece una nueva campaña. No, no se trata del boicot anticatalán producto del estatuto de la discordia, se trata de una protesta por el caso del crédito condonado al Partido de los Socialistas de Cataluña. Vamos, ese déja vu de Filesa en pleno Zapaterazo.
Defensa, pseudónimo o resumen del autor cuando comenta en las páginas de otros, calificó ayer a los firmantes en contra de Federico en la COPE de "fascistas". No puedo estar de acuerdo. Se trata de una manifestación legítima de protesta desde una parte de la opinión pública del uso (abuso, en su caso) de la condición de informador y del empleo de un medio de comunicación privado. En cierta manera, como una asociación de consumidores protestando por el etiquetado de un producto. Una práctica usual, normal y necesaria en una democracia. Después les harán caso o no, pero el derecho al pataleo forma parte de nuestra vida. El intento de censura, que es el miedo de gente como Defensa y, debo reconocerlo, de un servidor de ustedes, sería lo reprobable. Como otras veces se ha escrito desde aquí y otros sitios más solventes que éste, la ley pone unos límites que no pueden ser rebasados: es intención de Ricardo Royo demostrar que sí se ha hecho.
Una lectura rápida del caso La Caixa y luego vamos directamente el grano: a) resulta horroroso que las cajas de ahorros, entidades en cierta manera de carácter no de lucro y propiedad en la mayoría de los casos de ayuntamientos e instituciones públicas, gobernadas incluso con el voto de los depositantes (corramos un tupido velo) condonen dinero a los partidos. La Caixa no ha sido el único que lo ha hecho; b) es más llamativo que la parte no condonada se ponga a quince años al 3% (¿habrá garantía hipotecaria?: me cuesta creerlo), porque el resto de los mortales no tenemos esos privilegios no de los bancos, sino de las "sociales" cajas de ahorro; c) es mucho más horroroso que el líder del partido condonado sea un ministro con capacidad de decisión sobre los intereses de La Caixa. Espero que nadie me lo defienda, porque es un conflicto de intereses como una catedral gótica alemana.
De todo ello, surgen preguntas (el grano de antes):
- ¿Es legítima la campaña de En Defensa de Occidente?
- ¿Deben los impositores, clientes y ciudadanos de a pie de Cataluña y toda España reclamar por ello?
- ¿Deben los accionistas de Endesa protestar por el poco cuidado a los dineros que ponen sus posibles futuros propietarios?
- ¿Deben hacer lo mismo los accionistas de Repsol, Gas Natural, Aguas de Barcelona, Abertis y yo qué sé cuántas otras?
Una pregunta a Ricardo:
- ¿Estaría de acuerdo con esta campaña que se supone sería la protesta de los ciudadanos de a pie no tanto por la condonación, sino por la colusión de intereses?
Una pregunta a Defensa:
- Los que la sigan, ¿también serían fascistas?
Cuántas inquietudes.
Technorati tags: Federico Jiménez Losantos, La Caixa,José Montilla
Enrique Dans es, de lejos, el pensador sobre nuevas tecnologías más reputado y seguido en el entorno español. Brillante y ansiado profesor del Instituto de Empresa (sus clases son muy seguidas, valoradas y apreciadas), publica una columna semanal en Libertad Digital. Siempre son interesentes y entretenidas (su blog, mucho más). Esta semana se ha liado la manta a la cabeza y ha publicado un artículo que, partiendo de diversas anécdotas sobre amenazas legales en internet, termina hablando de las campañas anti-federico. Él es un profesor de nuevas tecnologías, así que no toma excesivo partido, pero las conclusiones son interesantes y amplían mi postura de ayer sobre la felicidad que puede tener FJL al respecto: lean El Efecto Rebote.
P.D.: Jordi Cirera, en un comentario al post de ayer, nos advierte a través de una página de La Vanguardia de la queja de los abades y provinciales de Cataluña sobre las formas de FJL. Interesantísimo.
Technorati tags: Federico Jiménez Losantos, COPE, Enrique Dans
Mi estimado colega cibernético y espero que de alguna forma amigo (virtual, no nos hemos tomado un vino juntos, pero nunca se sabe porque los dineros de Moscú nos pueden dar para unas botellas de buenos caldos), Ricardo Royo-Villanova, es un genio del agitprop, ése termino tan en desuso y con el que estoy seguro no se encuentra muy conforme. Pero es que resulta apasionante: el golpe de efecto de la querella (perdona Ricardo, nunca me acuerdo si es demanda, querella o qué, me da pereza rebuscar entre los posts, pero todos nos entendemos) a Federico Jiménez Losantos es entusiasmante y, debo decir, que a pesar del efecto propagandístico, plantea un problema serio sobre las fronteras del delito ¿de opinión? y los límites que, especialmente desde la izquierda o desde el llamado progresismo (nacionalismo conservador incluído), están dispuestos a soportar en la crítica a la realidad imperante. En honor a la justicia, Fede es acusado con frecuencia de mentir con descaro y de tergiversar con ganas. Pero viene a ser lo mismo que dicen el mismo Federico y otros muchos que hacen la SER y PRISA un día sí y otro también. Y creo que, salvo los muy militantes del PSOE y quienes de una forma o de otra están a sueldo de Polanco (paga mejor que Moscú), muchos estaremos de acuerdo en que PRISA tergiversa y altera la realidad con verdadero denuedo, eso sí, de forma mucho mejor vestida y seria.
Pero,volviendo al tema, además de la demanda/querella, Ricardo pide firmas contra la COPE, ¡y ya lleva 15.000!. Otra iniciativa más que confirma lo que digo: el sentido extraordinario de la oportunidad para la agitación. No hay entre las webs liberales, falsas liberales, conservadoras-cristianas a secas y fachas puras y duras ninguna iniciativa tan brillante, ni siquiera de lejos, para promover la polémica política. Ni qué decir tiene que tanto ésta iniciativa como algunos insistentes rumores periodísticos de que el Consejo Audiovisual de Cataluña (sobre ésta magna e inútil institución, les recomiendo que lean la opinión de J.M. Mainat, prócer de Gestmusic/Endemol) quiere abrir un expediente en nombre del artículo 20 de la constitución y esa frase arcano que dice que todo el mundo tiene derecho a la "información veraz" (¿qué es veraz?), no me encuentra a mí entre sus seguidores: no hace falta advertir de que un servidor piensa que Federico, los obispos y sus amigos pueden decir en la radio lo que les venga en gana siempre que cumplan la ley (algo que cuestiona Ricardo) y que los intentos de cerrar una emisora, echar a un ¿periodista? huelen mal, pero que muy mal: no deja de ser censura.
Otro amigo con el que, aún, no me he tomado un vino, es el creador de Crisis Hoy ese blog que sugiere tanto y que persigue con mucho atino "la crítica del tiempo presente". Bicho, el autor, acaba de publicar una lista de 5 preguntas sobre la "campaña antifederica" de Ricardo y habla de 15.000 firmas vergonzosas. Yo voy a defender que Ricardo haga su campaña, pero le voy a decir que, sin perjuicio del sensacional efecto de imagen sobre su clientela, el anuncio de las quince mil firmas es poco impresionante. Les cuento: Bicho plantea una primera pregunta que me resulta un tanto extraña y, con todo el cariño, un tanto falta de sentido: "¿Por qué consideras - se dirige a Ricardo - un medio legítimo el plebiscito partidista para arremeter contra una empresa privada?". Mi pregunta es ¿y por qué tú lo ves como un plebistito? ¿Por qué es tan terrible que recoja firmas?.
La recogida de firmas como acto de protesta es algo usual en ésta y otras democracias. Es más, desde las cartas al director a la búsqueda de firmas como medio de defensa del consumidor, el spam con intenciones políticas, etc. son todos medios en general respetados como forma de protesta ciudadana. Desde el punto de vista del mero oyente (o espectador), es también habitual que medios conservadores efectúen campañas similares contra programas ligeros de cascos o de "dudoso gusto" en la televisión. Lo hacen con cartas y llamamientos, exactamente igual que los que quieren acabar con Federico. Más serias son las protestas contra la emisión de según qué contenidos en horarios infantiles. Todo eso no son plebiscitos, ni siquiera en metáfora. Así, que Ricardo promueva una campaña para explicarle a la COPE que no le gusta Federico pues... entra dentro de lo más normal.
Ahora bien, si yo fuera Federico y la COPE, estaría encantado con Ricardo:
- se demuestra que me escuchan. Eso es rendimiento publicitario. Ladran, luego cabalgamos. ¿Efecto contrario al pretendido?
- según el EGM de mayo último (bueno, llamar estudio a eso, pero en fin...) se le conceden al programa de Federico nada menos que 1.636.000 oyentes. Pues si tomamos en cuenta los 15.000 ofendidos, eso hace que la tasa de cabreados firmantes sea sólo del 0,009%, nada serio como para preocuparse.
- al señor Lara, propietario de Planeta, Antena 3, La Razón y Avui entre otros, le preguntaron cierta vez por qué mantenía la línea ideológica de La Razón. Su respuesta, empresario pramático, fue "sólo es una opción de marketing". Es decir, que cada medio tiene su público. Los firmantes de la carta no son público para la COPE, por lo que es igual que se enfaden, lo que importa es que me oyen los míos, cuantos más de los míos mejor: por muchas firmas que haya, por mucho que en su indignación escuchen La Mañana para ir al trabajo con marcha, no son los oyentes de los que tenga que vivir la emisora. Y, lo que es peor, difícilmente van a admitir en esa burda encuesta que es el EGM que escuchan al diablo en persona. Y la publicidad se cotiza y tarifica por ese instrumentito tan vulgar.
En definitiva, me lo paso muy bien con Ricardo y sus campañas, resultan legítimas en democracia y, al mismo tiempo, no me gustan nada los intentos cubiertos o descubiertos de censurar a la COPE y a Losantos aunque tantas veces no me gusta nada lo que dicen. O mejor, cómo lo dicen.
P.D.: Sin embargo, este artículo de Losantos sobre el EGM es una pieza de opinión perfectamente legítima. Es interesante porque viene a cuento con la audiencia.
Fe de erratas: Jordi Cirera me advierte de mi error de cálculo con el porcentaje de "afectados". Evidentemente, no es 0,009% sino 0,9%, las prisas me llevaron a confundir la división entre ambos cocientes sin tener en cuenta que era un porcentaje: era muy temprano por la mañana. Ruego me disculpen. Pero, la intención, que el mismo Ricardo añadía y yo les confirmo, es verlo desde una manera divertida, y desde esa perspectiva, si sólo fueran 15.000 firmas y fuera la COPE no estaría asustado.
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Una de las piezas más comentadas de Trece entre Mil de entre los espectadores que coincidieron conmigo en el preestreno en el cine Avenida fue la dedicada a la familia Baglietto. El hermano de Pedro Mari, Ramón, militante de la extinta UCD, fue asesinado por el mismo hombre al que Ramón salvó la vida de morir atropellado siendo bebé. La vida es cruel.
Estos episodios, la salvación del bebé, el asesinato, más la interpretación de Pedro Mari del "conflicto" vasco están recogidos en un pequeño libro absolutamente delicioso y conmovedor: Un Grito de Paz. El título, del año 1999, sorprendentemente no levantó el clamor y la difusión que probablemente pudiera tener hoy día. ¿O no? Ya decía ayer que sigo sin comprender la ausencia de movilización real frente a este horror, la poca capacidad de elevar el discurso de las víctimas sobre el lamento diario del nacionalismo: puede que un libro escrito por un preso (mal llamados "presos vascos", convictos de asesinatos) tuviera más repercusión, independientemente del contenido.
En fin, a lo mejor es una especulación sin fundamento. Pero, si pueden, compren el libro, léanlo, hagan que la editorial lo recupere.
Technorati tags: País Vasco, Terrorismo, España, Baglietto, Nacionalismo
Resulta paradójico que con el aforo repleto de un cine como el Avenida de Madrid, con una despedida emocionoda del público en pie al director y las víctimas, la palabra que con insistencia surge en mi mente para describir lo que contemplé es "soledad". Paradójico, además, porque la pieza de cierre del filme explica precisamente cómo ha cambiado el entorno que rodea a los familiares de las vítimas en el día de hoy a lo que fue en el principio de los más de treinta años que viene durando este despropósito: ver a los vecinos de Etxarri-Aranaz retirar los volquetes de basura que frente al domicilio del antiguo alcalde asesinado, caído en el mismo punto donde ahora se deben depositar los desperdicios, en lo que difícilmente no puede ser interpretado como mínimo de ausencia de sensibilidad por no pensar cosas peores, mueve a la esperanza.
Pero la soledad surge de la tristeza del acto. La película cuenta, que no se diga, con el apoyo (que no sé en qué consiste) del departamento de cultura del Gobierno Vasco, del Gobierno de Navarra, del Gobierno de Aragón, de la Generalitat Valenciana y del Prinicipado de Asturias, además de la cooperación de TVE y ETB. El acto fue triste, porque aunque la Comunidad de Madrid patrocinó el estreno, la aportación resultó miserable: no había un foco para iluminar las intervenciones de Mayte Pagaza, Pedro M. Baglietto e Iñaki Arteta. No había luces en la entrada del cine como en cualquier otro estreno, a nadie llamó la atención en la Gran Vía madrileña. Pocos políticos (¿hubo alguno? ¿no se quiso politizar?) para la foto, sí había photocall para algunas televisiones.
La soledad se refuerza por la poca capacidad de expectación de lo que pueden decir las víctimas: La Piel contra la Piedra, de Julio Médem, alcanzó una notoriedad insual en un documental y tuvo en la boca de los medios el "conflicto" vasco por semanas. La crítica contra la película (a mi juicio demasiado "Elkarri" en sus conclusiones implícitas y poco profunda en las raíces históricas del problema vasco, pero un autor de documental tiene derecho a defender una tesis) fue en muchas ocasiones excesiva e injusta: pocas veces personas del resto de España se han detenido a ver que hay vascos que dicen querer ser sólo vascos con toda naturalidad, es la primera vez, que yo sepa, que se ve el testimonio de una torturada, las declaraciones (terribles, injustas, a veces insultantes por concepto) de los familiares de los presos de ETA, todo eso deben ser cosas conocidas para emitir juicios. Cerrar los ojos no hace que no existan. También las víctimas tenían su testimonio: no salió, dijo Julio Medem, aquél que no quiso salir.
Así el Partido Popular boicoteó la película de Medem. Salvo un concejal de UPN, la cinta quedó coja de argumentos del partido que más ha padecido la fuerza de las balas. Quizá por su propia persecución del contenido tuvo más notoriedad. Por eso me asombra que ahora no exista la misma movilización para dar a conocer el sufrimiento y la tragedia, el absurdo, el abandono y hasta la persecución social con el que han convivido estas personas que ni siquiera tienen deseos de venganza, es asombroso lo frío que puede resultar el análisis con el que se enfrentan a algo que no pueden olvidar: "para poder perdonar, primero te tienen que pedir perdón", dice uno de ellos.
Mayte Pagaza dijo algunas cosa importantes en la introducción: solicitó que la película se exhibiera en los colegios vascos, afirmó que, después del trabajo de Arteta, ya no se puede decir ni catalogar que las víctimas son víctimas del "conflicto" (en la película, se habla de asesinos, a mí me subleva la expresión "violencia") y terminó diciendo que, gracias al filme, ya no se puede perder la memoria histórica.
Anoche se efectuó en Madrid el preestreno de Trece Entre Mil, un documental de Iñaki Arteta sobre las víctimas del terrorismo de ETA. Creo que es bueno que acudan a verla y juzguen ustedes mismos.
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No ha mucho desde esta página y las de A sueldo de Moscú debatíamos si las atribuciones de Federico Jiménez Losantos a un supuesto golpe de estado con amparo del Rey eran o no eran constitutivas de delito. Por comparación se utilizó aquí el proceso en marcha contra Arnaldo Otegi por el mismo motivo: el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) absolvió al líder de la izquierda radical vasca (vulgo, la cobertura política de ETA) y quedaba pendiente de resolver un recurso presentado por el Fiscal General del Estado en el Tribunal Supremo (TS), quien ha dado la razón a los representantes del Estado en contra del criterio anterior.
En los comentarios que se efectuaron a dicha comparativa, Ricardo Royo-Villanova aseveraba con extrema deportividad que "si Otegui es finalmente absuelto, asumiré que no tengo razón" tras interpretar que, en este caso, "Estoy de acuerdo con el fiscal y ha cometido delito" (Otegi). En mi respuesta, este escribidor le decía "si sale que no, no tendrás razón jurídica", pues la dificultad de poner la frontera en donde empieza la injuria y donde termina la crítica política es de extrema dificultad filosófica y, por tanto, no menos jurídica: en nuestro sistema son al final los jueces quienes no tienen más remedio que establecer una línea que delimite el bien y el mal. No nos queda más remedio que confiar en el criterio de las personas más sabias o más preparadas para que a lo largo del tiempo vayan elaborando la doctrina que va delimitando o dando forma a los límites a las libertades. Tras la condena de ayer, quien debe asumir que no tiene la razón (jurídica, asumo) es Berlin Smith.
Sin embargo es muy interesante efectuar un vistazo a los argumentos que la prensa nos proporciona de las argumentaciones del TS y del TSJPV, porque nos ilustran a la perfección lo tenue de la frontera entre la condena y la absolución, en mi opinión mucho más dependiente del talante y las opciones personales de los jueces (las justas interpretaciones que realizan de los conceptos, no de los hechos, que veremos que son compartidos por todos), que de la propia práctica jurídica.
A ello. Lean los argumentos que esgrime el TS para condenar a Otegi:
[las manifestaciones] «expresan un evidente menosprecio al Rey y a la institución que encarna, afectando al núcleo último de su dignidad en cuanto le está atribuyendo una de las manifestaciones delictivas más graves en un Estado de Derecho y, por consiguiente, ultrajantes y claramente atentatorios para la honorabilidad».
De esta forma, el ejercicio del derecho a la libertad de expresión resulta, «con toda evidencia, contrario al principio de proporcionalidad y absolutamente innecesario, superándose con mucho lo que pudieran considerarse críticas hirientes, molestas o desabridas».
No obstante, un miembro del Tribunal Supremo ha formulado un voto particular en el que se asumen los argumentos del TSJPV:
El magistrado Perfecto Andrés ha formulado un voto discrepante por considerar que las manifestaciones del condenado eran «de naturaleza y alcance exclusivamente políticos» y no se referían a la vida privada del Rey, por lo que su honor, «que es el bien jurídico objeto de tutela de los delitos de injuria y calumnia, no se habría visto afectado».
«Tratándose de manifestaciones animadas de una exclusiva intencionalidad política, la Constitución abre el más amplio espacio a la discrepancia, hasta el punto de admitir exteriorizaciones torpes de desafecto a las instituciones, si se limitan al plano verbal», señala.«Es por lo que en tal espacio tienen cabida, incluso, declaraciones como las contempladas, que, por su total negatividad y su ausencia de rigor intelectual y de finura dialéctica, son una suerte de desahogo subcultural o de exabrupto».
Los ponentes que redactaron la sentencia del TSJPV, afirmaron:
En la sentencia, el tribunal, presidido por el magistrado y presidente del TSJPV, Fernando Ruiz Piñeiro, se establece que las declaraciones son "claramente ofensivas, impropias, injustas, oprobiosas y ajenas a la realidad", pero no se consideran "injurias graves", por lo que están amparadas por el derecho a la libertad de expresión.
(...)
La resolución judicial, de la que son también ponentes Nekane Bolado y Roberto Saiz, recuerda la doctrina de los tribunales Constitucional y Europeo de Derechos Humanos según la cual "la tutela del derecho al honor se debilita, proporcionalmente, como límite extremo de las libertades de expresión e información, cuando sus titulares, como en el caso que nos ocupa, son personas públicas, ejercen funciones públicas o resultan implicadas en asuntos de relevancia pública".
"No se trata de una cuestión referente a la vida privada del jefe del Estado sino del rechazo de la vinculación del poder político fundado en el carácter hereditario de la institución que aquél [el Rey] personalmente simboliza", añade la sentencia.
(...)
Las declaraciones de Otegi, indica el texto, "se realizaron en un ámbito que puede sin dificultad considerarse de carácter público -político e institucional-, no sólo en razón de la condición del sujeto agente -parlamentario del Parlamento Vasco-, sino también de la de la autoridad a la que se dirige, coincidente con la más Alta Magistratura del Estado".
En definitiva, un buen número de juristas están señalando que la honorabilidad como bien jurídico se limita al entorno privado y no a la dimensión pública o política, advirtiéndonos de que importante jurisprudencia (Tribunal Constitucional y Europeo de Derechos Humanos) cree en la protección del honor "se debilita, proporcionalmente, como límite extremo de las libertades de expresión e información" cuando hablamos de personas como la figura del monarca.
La otra observación interesante es, como les decía, que todos convienen en interpretar los hechos de la misma forma. Se emplean palabras como exabrubto y se cuestiona el rigor intelectual de lo que se dice y nadie descarta lo ofensivo de las expresiones.
Así pues, las similitudes con el caso Losantos son extraordinarias. Si la petición de auxilio a la justicia de Ricardo sigue su curso y se emplean los mismos argumentos, Losantos será condenado. Pero cabe la posibilidad clara de que nos encontremos ante un camino plagado de condenas y revisiones de condena, porque estamos en el fino límite de lo que una democracia puede soportar. Yo, no obstante, me sigo inclinando porque lo justo es la absolución, como lo sería la de Otegi, porque me siento más identificado y creo mejor (no me queda otro argumento) que las mismas visiones y en las mismas palabras de quienes no han condenado a Otegi, al tiempo que no comparto las palabras de Otegi y Losantos.
Aprovecho para volver a pedir a los defensores acérrimos de FJL que nos digan (no tuve éxito en mi anterior petición) si les parece aceptable que Otegi sea condenado o absuelto, y si ampara a éste la misma libertad y los mismos límites a la libertad que a Losantos.
Seguiremos atentos.
Actualización (7:26 a.m.): Leo ahora mismo el editorial de El País acerca de la sentencia de Otegi. En líneas generales se extiende en la dificultad de delimitar el delito, pero cierra su deliberación con esta afirmación inquietante: "Ello [se refiere a la amplitud de la libertad de expresión en lo que se refiere a las instituciones] explica que se erradicara del Código Penal el delito de desacato (injurias, calumnias, insultos o amenazas verbales contra autoridades), incompatible con el derecho a las libertades de información y expresión en el ejercicio de la crítica política. De no haberlo hecho, sería impensable la proliferación de juicios, incluso radicalmente ofensivos, que hoy se lanzan todos los días sobre las instituciones del Estado y quienes las representan. La duda es si la sentencia del Supremo no ha confundido el delito de injurias al Rey con el ya desaparecido de desacato.
Actualización segunda (11:50 a.m.): Leo ahora en el blog de Ricardo su post dedicado a la condena de Otegi. Espera que Losantos termine en el trullo.
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Estimado Sr. Felipe de Borbón y Grecia:
Soy republicano, pero no se asuste: ni deseo que le corten la cabeza ni pretendo que le remitan al exilio. Sólo pretendo sembrar en usted la semilla para que germine su libertad interior y brote hacia el exterior.
¿Sabe una cosa? A mí me parece que usted, que ha tenido una educación de élite, que no parece haber sido educado como un niño mimado, que a pesar de la transcendencia de la institución tampoco ha vivido en una jaula de cristal ignorando el mundo; usted que ha viajado, que tiene un tío exiliado que no es más que rey en el papel; usted que se observa cada mañana en la ducha y que no encuentra nada distinto de sus guardaespaldas que pueda llamar la atención salvo que, probablemente, es más alto que sus matones… Usted, digo, seguro que más de una vez se ha hecho una pregunta evidente: si la monarquía es algo con sentido.
Supongo que hasta ahí lo admitiría en público, pues es un hombre del siglo XXI. ¿Quién no va a admitir que convive con la duda, con la reflexión permanente, con el incansable debate por encontrar mejores respuestas? ¿Quién no aceptaría hacerse una reflexión que, de no hacerse, le haría pasar por un estúpido? Por supuesto que se la ha hecho y que lo admitiría, es lo mínimo que podría hacer si se encontrara con el cuestionamiento – algo imposible de evitar, estamos más allá del 2000 – sobre su trabajo, porque hasta los británicos se han permitido el lujo de llenar el país de encuestas sobre la función y la validez de los monarcas.
La diferencia es que yo creo que usted se ha contestado de una forma inusual. Que es usted plenamente consciente de que se trata de una majadería y que sólo su sentido del Estado le lleva a “soportar la carga”. Es más, seguro que se autoconvence de haber tomado la decisión correcta en su vida por aquello del servicio y el sentido del deber. “Yo, que seré el Rey, y sé mejor que nadie lo absurdo que es, no me creo nada de esto, debo continuar por el bien del país y los españoles, que es lo que me ha enseñado mi padre, el héroe del 23 de febrero”. Pero estoy plenamente convencido que en esos minutos solitarios que pasa usted cada noche antes de dormir, o cada mañana cuando todavía predomina el silencio y ningún teléfono y ningún periódico le han alterado la calma, usted se ha dicho que no hay fundamento en este mundo para justificar que se pueda ser jefe del estado sólo por ser hijo de quien se es.
Todo esto por no hablar de la ausencia de vida privada, de ese escrutinio constante en su ya algo madura existencia por saber con quien o con quien no ha pasado usted sus noches. Por no poder bañarse desnudo en Mallorca y que nadie repare en ello, por llevar siempre a un guardia civil camuflado tras del coche cuando le dejan conducir, por no poder poner una excusa como las de todo el mundo para librarse del tedio de una cena oficial. Ni siquiera puede usted decir abiertamente que es del Atleti, ese equipo tan poco monárquico y de tan poca clase, aunque todos lo sepamos. Tiene sus compensaciones, es cierto. Se conoce gente interesante, no se tiene que ocupar uno de nada para tener que comer, se tiene piscina, coches, casas de verano, las atenciones constantes de aduladores y de gente que de modo sincero quieren complacerle. Es posible hasta hacer buenos negocios en silencio. Y eso siendo honrado, que no me cabe duda de que usted y su padre lo son.
Pero a pesar de esas ventajas, estoy seguro de que usted ni cree en ello, ni le gusta. Que le gusta más esquiar y mirar por un telescopio para reconocer las estrellas. Además, la cosa va tan bien, la monarquía es un florero de tal dimensión, la estabilidad es tan grande a pesar de estos separatistas (que en parte lo son porque sus bisabuelos apoyaron otra rama de su familia), que ni siquiera cabe esperar un momento heroico como los que tuvo que vivir su padre. Que tuvo su mérito: dejar que todo el mundo lo creyera tonto para como un Claudio cualquiera llegar al trono y poner a Adolfo Suárez, para salir en la tele y decirle a los generales que con él no contaran, tener el temple de afirmar que Sofía es una gran, gran, profesional. Precisamente por todo ello, porque su padre le sacó de la cama en la noche del 23 de febrero, usted sabe de qué va el grado de sacrificio personal que significa hacer esto bien y, por ser un hombre de su tiempo, también sabe lo absurdo que resulta para su intelecto.
Haga una cosa por su bien y el de su hija recién nacida. Cuando llegue el momento, no abdique, pero fuerce que le hagan un referéndum por la monarquía. Si lo pacta con los partidos, será un alivio para todos. Se podrá marchar en silencio. Nadie mejor que usted sabe el calvario al que va a ser sometida su hija dentro de pocos meses en un mundo en que las reinas sólo son cantantes como Britney Spears, tan bajo ha quedado todo. Desde que supimos gracias a ese otro pobre que es el príncipe Carlos que las novias de los reyes también usan tampax, qué sentido tiene todo. ¿Se imagina lo que va a ser la prensa especulando en qué momento tendrá su hija su primer período? ¿Su primer sujetador? ¿Podrá evitar las fotos en bikini? ¿Su primer amor y con qué hombre se casa? ¿La educarán como a usted, en las tres academias militares? ¿La tendrán que enseñar a poner firme a los generales y, muy responsable, será capaz de hacerle saludo militar en el primer desfile en el que le pongan uniforme, como hizo usted con su padre? Un padre que se conmovió, es cierto, lo vimos en la televisión. Piense que, nada más nacer Leonor, ya han tenido ustedes que tomar la precaución de registrar su dominio en Internet. Y que ya tiene un blog. En menos de un día.
Me da la sensación de que usted es más republicano que nadie. Porque nadie puede saber mejor que ser rey, no es nada.
Suerte.
Technorati tags: Monarquía, República, España, Leonor de Borbón, Felipe de Borbón
El diario El Mundo de hoy recoge un interesante artículo sobre las argumentaciones que la fiscalía y la abogada defensora realizan en la vista que el Tribunal Supremo dedica a la acusación por injurias al Rey que, presumiblemente, pudo realizar Arnaldo Otegi al calificarlo de "jefe de los torturadores". El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, absolvió al acusado.
El artículo es de pago, así que extraigo un par de párrafos interesantes y que reflejan las posturas opuestas acerca del Caso Losantos, las que servidor de ustedes ha defendido aquí y las contrarias sostenidas sólidamente por Ricardo Royo-Villanova:
Por un lado:
Rebatiendo al TSJPV, que consideró que las manifestaciones del acusado se realizaron «en un ámbito político e institucional», el fiscal opinó que la figura del Rey no es equivalente a la de un político que, de acuerdo con la jurisprudencia, debe soportar un mayor nivel de crítica pública dada la importancia de la libertad de expresión en un sistema democrático. Navajas recordó que ni el Supremo ni el Constitucional ni el Tribunal Europeo de Derechos Humanos admiten que el derecho a la libre expresión ampare manifestaciones mendaces y subrayó que el acusado no ha probado de forma alguna que Don Juan Carlos «imponga su régimen mediante la tortura y la violencia», tal como dijo a la prensa.
Por otro:
...para la defensora de Otegi las manifestaciones por las que es acusado de injurias no pueden analizarse fuera de su contexto, «que el fiscal olvida». Goiricelaia recordó que la rueda de prensa se produce en el momento en que «se ha cerrado un periódico [Egunkaria], se ha detenido a varias personas y hay denuncias de torturas»...
...en todo caso, a su parecer, Otegi lo único que hizo fue una «crítica política al amparo de la libertad de expresión». «¿O es que el hecho de ser el jefe del Estado español y tener una dignidad especial impide a los ciudadanos criticarle? Si la Constitución dice que todos los ciudadanos son iguales, el Rey también»
La manifestación textual que se atribuye a Otegi es:
«¿Cómo es posible que se fotografíen hoy en día en Bilbao con el Rey español, cuando el Rey español es el jefe máximo del Ejército español, es decir, el responsable de los torturadores y que ampara la tortura y que impone su régimen monárquico a nuestro pueblo mediante la tortura y la violencia?».
Juzgue cada uno si eso es injurioso o si es crítica política. Yo, me quedo con la segunda, por muy excesivo e irritante que resulte, viniendo además de quien viene, alguien a quien cabe calificar de co-responsable político de los asesinatos, el secuestro y el chantaje. Pero creo que la democracia es así.
Dada la polémica entre defensores y detractores de Losantos, estas argumentaciones nos permiten avanzar un interrogante apasionante que espero que los comentaristas de esta página me ayuden a resolver: ¿aceptarían los defensores de Losantos los mismos argumentos absolutorios que la justicia ha esgrimido ya para Otegi? ¿Creen ellos que Otegi ha injuriado al rey?
Recuerden que, a nivel procesal, Otegi ha ganado el primer juicio. Me muero de ganas por saber lo que opinan.
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Nos conocimos en un viaje desesperado. Abandonados por nuestras mujeres de entonces, juramos lealtad a la república en un antro inimaginable, un escenario propio de Casablanca en decadencia: un hotel desvencijado en un puerto pesquero pequeño y sucio, el último sitio donde pudimos comprar la última cerveza con trazos de frescor, el último sitio donde encontramos el último aire acondicionado que se pudiera llamar así, la caspa más grande que pudiera encontrarse en un país tan salvaje, tan perdido como Somalia.
Seguimos viaje acompañados, el cielo sabe por qué, de otros casi tantos a quienes las mujeres, los hombres, el aburrimiento, había dejado solos. Él hasta ligó con una alemana de castellano aflautado. Tenía problemas, porque follar, lo que se dice follar, follaba bien, pero en la parte postcoital no le salía espontáneamente la cosa del cariño dicha en castellano. A la alemana, tampoco. La alemana tenía niños. Huyó del lío. Y así pasaron los años, viéndonos aquí y allá, llamándonos ahora y después, puteando con un gol del Madrid, jodiendo con una victoria del Barça, bajando a Barcelona con cada aniversario, sentándonos con la nueva mujer, con el hermano, con la nueva mujer mía y los otros de aquí y acullá. “Berlin, no sabes lo que me cuesta hablar con mi hermana en castellano”. En casa de Aleix, salvo estando a solas, él y sus hijos me hablan en catalán, yo contesto en castellano. “Cierto año de mi adolescencia me reuní en un suburbio de Boston con mis hermanas después de muchas semanas sin vernos. Mi amigo gringo se cabreó porque hablábamos español entre nosotros: yo tampoco sé hablar con mis hermanas en otra cosa que no sea castellano”. Aleix fue de quienes se cambiaron el nombre cuando se hizo legal. En casa Aleix, en el DNI, Alejo. Su primer patrón le obligaba a que sus tarjetas de visita pusiera su nombre en castellano, el insistió en que su nombre era Aleix. Terminó mal, se marchó él. Una tarde me llamó a casa: “estoy preocupado”. “¿Por qué?”. “Mi hijo” – quince años tenía el zagal y yo sé que era cierto – no habla castellano”. “¿Y de qué te preocupas?”, dije yo. “Del mercado de trabajo”. La madre de la criatura solucionó el problema en un pis pas: un verano en Salamanca con los abuelos maternos y siguió cometiendo las mismas faltas ortográficas, ingentes, en los dos idiomas. Pero ya hablaba castellano. En el negocio de mi amigo del alma, se coge el teléfono diciendo bon día: unos días me presento en catalán a su recepcionista, otros en castellano, ella se ríe siempre. Pero hay mañanas en que los clientes de fuera de Cataluña la insultan antes de pedir que cambie de idioma. Últimamente está cabreado: su hija se ha echado novio del cinturón de Barcelona y entre ellos, aunque él habla el catalán con toda corrección, se expresan – es decir, se besan y se quieren – en castellano. Cosas de la vida, así se conocieron, así se gustaron. A ellos, parece darles igual.
Y así seguimos tomando copas de coñá francés cada vez que nos sentamos a cenar porque nos gusta como nos emborracha el puro aroma que respira el licor, y empezamos a contarnos como eran las jugadas de Dino Meneghin y la alineación entera del Barça y del Madrid cuando el baloncesto era el baloncesto. Después me jura que el día de la independencia, si es que llega, el velará porque al bajarme del AVE en Lleida se me entregue mi pasaporte de la república catalana y yo le digo que mi domicilio escondido del centro de Madrid se hará estado libre asociado de esa república. Cada día que me manda un correo de alguna campaña en contra del cava o de La Caixa me lo dice, “¿Lo ves?”. “¿Qué veo?”. “Que nos odian”. “Bueno, no seremos todos”, le digo yo.
Mi amigo del alma no es que sea catalán. Bueno lo es, pero lo que verdaderamente es, es mi amigo del alma. Así que no me siento bien con la posibilidad de que haya gente que nos diga que somos extranjeros (bueno, eso, él y yo nunca lo seremos), no me siento a gusto con la gente que me dice que no tengo que comprar un radiador de Roca porque es catalán como mi amigo. Estatuto o no estatuto, no soy demasiado feliz con este ambiente de analfabetos yendo al fútbol en que se ha convertido todo esto; este aire irrespirable de quienes me dicen que les robo porque vivo en Madrid o que les impongo yo que sé qué cosas y qué injusticias, de quiénes me dicen que nos quieren romper el país, de quienes afirman ampulosamente que el catalán es gente pesetera y taimada, que Pujol es enano y tiene que hablar en castellano. Me agota el que cada conversación con nuevos amigos catalanes termine derivando en “¿qué pensáis en Madrid?” y en “¿cómo es que entiendes el catalán?” y de que haya que hablar en Madrid y en Barcelona de cómo están las cosas, de si no se nos entiende, de explicarles a los de Madrid que si te mezclan los idiomas no es descortesía y que tiene que ver por cómo te has relacionado con esa persona antes, y del insistente ataque institucional al castellano, del asombroso expolio fiscal que luego parece que compartimos madrileños, catalanes y mallorquines con respecto al resto, la memez esa de cantar himnos en los patios de los colegios, la de pretender que Cataluña no es otro país dicho en el sentido más amplio del término para que no se me enfade nadie… Tantas cosas tan cansinas donde la verdad, las buenas intenciones, la exageración, la irresponsabilidad y las venganzas generacionales se mezclan en manos de insensatos de una orilla y otra que disfrutan lanzando hachas no se sabe contra quién y que han dejado de importarme demasiado: yo quiero a mi amigo del alma. Que es catalán, una casualidad como cualquier otra.
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En una circular a oficiales nazis de Ebensee el 27 de junio de 1941, Eigruber declaraba: “Cuando el año pasado ocupamos Francia, Herr Pétain nos entregó a 6.000 rojos españoles diciendo: ‘No los necesito y no los quiero’. Ofrecimos esos seis mil rojos al jefe del estado fascista Franco, el caudillo español. Los rechazó diciendo que nunca repatriaría a quienes habían combatido por una España soviética. Entonces se los ofrecimos a Stalin, proponiéndoles transportarlos. Herr Stalin y su Comintern se negaron a aceptarlos. Así que los rojos españoles terminaron sus días en Mauthausen”.
Según recoge DAVID WINGEATE PIKE, en Españoles en el Holocausto (Vida y Muerte de los Republicanos en Mauthausen).
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La presentación de la muerte del niño republicano con ese acento en la palabra rojo, esa otra autoproclamación de Zapatero como rojo legítimo de toda la vida, incluso me viene a la memoria aquella película de Warren Beaty sobre la revolución rusa, todas ellas no hacen más que recordarme insistentemente a Jorge Semprún: “Yo había sido un rojo español en Francia, un Rotspanier en al campo nazi de Buchenwald. No se puede abandonar esta identidad bajo ningún pretexto me había dicho siempre”. El recuerdo, la seguridad permanente de ser un rojo español, es un rasgo insistente en su obra. Cuando pisa Bayona por primera vez huyendo de la guerra, cuando sale liberado de Buchenwald, como argumento de presencia en territorio francés, como patria interior…
Rojos eran también los pequeños y amenazantes personajes de dibujos simples y burdos pero, gracias a su desgaste antiguo, entrañables como sus homólogos azules y decentes que aparecían en los viejos ejemplares que quedaban en casa de mi abuela de la infancia de mi padre: en Flechas y Pelayos el maniqueísmo de la postguerra quedaba, visto en mi primera adolescencia, entre el general de cuerpo presente y un Adolfo Suárez de aspecto juvenil, como algo de una ingenuidad tan inofensiva y graciosa que sólo con los años pude juzgar como la burla que el tiempo ejercita siempre sobre la vida de los hombres: lo que en su día no es más que propaganda cruel si se ve desde la aterrorizada perspectiva de los perseguidos, queda en los ojos de los nietos como una humorística mirada a la retorcida visión del mundo de tus abuelos.
Rojo era el libro de Mao. Rojas las banderas soviéticas. Rojos los crímenes de Stalin. Roja y joven era Pina López Gay. Rojos españoles eran quienes portaban sus distintivos comunistas en los campos de Semprún. Pero rojo, en un momento dado, mutó de su significado original de izquierda revolucionaria a símbolo antifascista. Semprún decide ser su ficha de Buchenwald (un rotspanier) toda su vida porque es el único hogar que tiene: exiliado, superviviente, comunista clandestino en la posguerra española, hablante de francés, morador del Museo del Prado, anitestalinista, compadre de Yves Montand, guionista de Zeta.
El mundo, también, se ha empapado de sangre en nombre de los rojos, pero las trampas del lenguaje y de los sentimientos, de los refugios en que los matices se depositan en las neuronas de la forma en que mi generación o, mejor dicho y perdón por lo cursi, mi experiencia generacional, los ha tenido, confieren en la memoria de algunos, por lo menos la mía, una sensación cálida a la palabra “rojo”. Nostalgia idealizada de la derrota republicana, bella como todas las nostalgias. Así, me siento rojo, un rojo español, cada vez que escucho palabras anticatalanistas groseras, me siento un rojo español cada vez que veo el PNV con las banderas al viento, me siento un rojo español cuando veo salir a las sotanas a la calle con sus púrpuras y las perlas de sus casi siempre ordenadas, eficientes y trabajadoras mujeres del Opus Dei para pedirnos que hagamos realidad el paraíso católico, me siento un rojo español con cada chiste sobre el matrimonio homosexual, me siento un rojo español con cada nueva cacicada en favor de Polanco, me siento un rojo español con cada muerto de ETA.
Rojos eran todos: socialistas, comunistas, masones, ateos, anarquistas, maricas, nacionalistas de toda índole, demócratas de cualquier pelaje… quizá por ello lo “rojo” está imbuido del sabor de la resistencia, de la indignación frente a la injusticia y el autoritarismo puro y duro. Lo “rojo” era o es, posiblemente, literaria o artísticamente más emocionante. Puede que sean rescoldos del siglo XX que se remueven en las conciencias esperando encontrar conceptos nuevos a los que sumarse con la ingenuidad de todas las mentes para abrazar cualquier idea que parezca que entraña justicia. A este liberal, que no cree ser socialista a fuer de ello, la memoria derrotada del viejo rojo le sigue generando sentimientos de esperanza y legitimidad. Este liberal se pregunta cómo poder olvidar en el siglo XXI las palabras del pasado para reencontrar la forma de reivindicar esos viejos conceptos tan contradictorios entre sí, como advertía Isaiah Berlin: la libertad, la igualdad y la fraternidad sumadas a la justicia. Hermosos como son, por ellos se han cortado cabezas y se ha teñido el mundo de sangre. De sangre roja y azul.
Actualización: la Carta del Director de Pedro Jota hoy está, y sin que sirva de precedente, bastante bien. Está dedicada al Zapatero rojo (¿Pimpinela Escarlata?). Una nota: "a veces hay que decirle al PP que no siga empeñado en intentar ganar las elecciones del 2004, tampoco estaría de más advertirle al PSOE que ya nunca podrá ganar la Guerra Civil del 36"
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Dicen que dice el Lehendakari: "sólo habrá Estado español si así lo queremos las naciones que formamos parte de él". No está mal: aquí hemos venido defendiendo que no se puede hacer España si la gente no quiere. Pero ésta es la diferencia esencial, se trata de la gente, me cuesta creer que de las naciones. Incorporábamos en un post anterior esta cita de J.J. Sebreli (el que pueda, que lea El Asedio a la Modernidad, todo un compendio de racionalidad - ¿modernidad? - para antiglobalizadores y progres a la violeta por un autor que seguro que no es de "derechas"):
"Los nacionalistas personalizan la tierra, la transforman en un sujeto del cual los hombres que la habitan son mero atributo; por eso los derechos individuales son subordinados a la soberanía nacional, “primero la patria, después los hombres” es una típica consista nacionalista, pero la tierra no tiene ningún valor en sí, sino por los hombres que la habitan; el Estado nacional no es un fin en sí, sino sólo un medio para defender los derechos de los ciudadanos"
Adquiere ahora todo su sentido. Aquí estaríamos de acuerdo con el Lehendakari ¿de todos los vascos? si se refiriera a los ciudadanos de a pie, a los que están vivos y trabajan, aman, comen y beben, tratan de buscar la felicidad o sufrir lo menos posible en el siglo XXI y no en la segunda guerra carlista o debajo del árbol de Guernica en no se sabe qué remoto pasado: no puede haber españoles si los denominados españoles no quieren serlo, eso no tiene más remedio que aceptarlo, si quiere ser demócrata, hasta el más entusiasta defensor de la nación española.
Tomo las palabras sensatas de Izaskun Bilbao, presidenta del Parlamento Vasco:
"tan insensato es no entender, asumir e integrar desde la periferia, los sentimientos nacionales que albergan quienes se sienten españoles como para éstos pensar que tras la vasquidad, la catalanidad o cualquier otra de las nacionalidades que están planteando el debate no hay legitimidades, ni historia, ni derechos".
Como es difícil ponerse de acuerdo si unos dicen que son españoles y otros dicen que no, nada como las preguntas claras, las reglas del juego pactadas en base a la razón y no a la tradición tribal. Servidor de ustedes piensa que la "solución Quebec" es buena, pero sobre todo será buena si el debate es de cudadanos y no de súbditos de una tribu que buscarán una victoria para imponer a los demás los ritos, ceremonias, lenguas, trapos de colores y sonatas varias de la tribu vencedora.
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Uno de los comentaristas de esta página: "A Brenan, le faltó decir que todos los españoles son unos vagos de campeonato y que viven todo el dia con el poncho puesto y un sombrero mejicano durmiendo apoyados contra un arbol. Solo se mueve para ir a los toros y solo trabajan si un buen anglosajón los espabila con la fusta para dirigirlos muy de cerca."
Cierta es la tendencia del anglosajón a ver el mundo desde lo alto de un caballo, pero tampoco son malas las observaciones de quién es ajeno a tu cultura. Pensemos igualmente que Brenan forja sus creencias sobre los españoles por sus viajes anteriores a la guerra. Por comparación, pone en evidencia lo que resulta un verdadero contraste con la forma de pensar alternativa. Amplío la cita del último post, donde nos preguntábamos por la dificultad de encontrar un verdadero espacio liberal en España: ¿tiene causas antropológicas?.
De nuevo, en Laberinto Español:
"Aparte de cualquier causa histórica que se pueda asignar a este espíritu refractario, queda el hecho de que los españoles viven para el placer o los ideales, pero nunca para el éxito personal o hacer fortuna. He aquí por qué todo hombre de negocios, todo dependiente de comercio, es un poeta fracasado o incomprendido; todo trabajador tiene su “idea”; todo campesino es un filósofo.
Se dirá que esto no tiene nada que ver con el socialismo. Sin embargo, el sistema capitalista, al hacer intolerables la competencia y tensión violenta de la vida y las condiciones de trabajo, ha producido en todas las clases un fuerte deseo de cambio. Lo que el socialismo ofrece, lo que todo español desea es seguridad. El lado ético del socialismo, la creencia de que a cada cual se dará no según sus méritos, sino según sus necesidades, también está hondamente arraigado en el natural ibérico. Esta creencia que nunca fue corriente en las democracias, es parte de la tradición católica española. Este rasgo es el que más distingue el cristianismo español del inglés y del francés. No hay raza en Europa tan profundamente igualitaria ni con menos respeto hacia el éxito y hacia la propiedad."
¿Tendencia natural al socialismo? ¿A la anarquía?
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Me advierte Ricardo Royo-Villanova en su respuesta de ayer a mi absolución de Losantos que “me cuide de mis correligionarios”. Amablemente, le he respondido que no es un problema único de los liberales. En todo caso, tomo el guante en lo que se refiere a una acusación frecuente en las páginas de autores que se proclaman como izquierdosos, progresistas, eco-pacifistas, antiglobalizantes y demás género de opciones paradisíacas: que los blogs liberales no son tan liberales como parece y que tienden a ser gritones, abusones y con tendencia a romper piernas y escaparates: vamos, unos camisas pardas.
Uno cree que en el amplísimo espectro de la gente que traslada sus egos a las redes informáticas (como pueden ustedes comprobar, un servidor también desborda de ego) hay de todo como en botica: también gritan e insultan los rogelios. Pero en vez de lo que se puede esperar aquí, que sería una demostración de que el progre también grita, y por el riesgo de no ver la viga en el campo propio, abordaré la cuestión de “mis” correligionarios.
Opino que es cierto que muchas bitácoras que se proclaman liberales no son verdaderamente liberales. Y sospecho que el término liberal sirve para un descargo de conciencia ante el miedo a ser calificado o de proclamarse “derecha”. En el mundo occidental nadie siente ese desdoro y suele calificarse a los partidos de “derecha” de conservadores. El término liberalismo se emplea para definir a bitácoras de tendencia demócrata cristiana o clerical, nacionalistas españolas en un sentido tradicional del término (es decir, más próximo a una visión de España centralista y, con perdón, joseantoniana) y que abrazan el liberalismo en términos estrictamente económicos y, por supuesto, a las liberales más genuinas. En las más pobres lo único que suele quedar es cierta grosería, gamberrismo y libelo puro y duro en contra de nuestros dirigentes socialistas, socialdemócratas, izquierdistas y nacionalistas “no españoles”. A veces con mucho ingenio, debe decirse. Como debe decirse que están en su derecho de pensar que España debe ser una grande y libre y que eso no impide que puedan ser demócratas aunque no sea a lo que huele.
Algún seguidor habitual recordará un artículo publicado aquí en referencia a una entrevista a Xavier Sala i Martí, catalán y del Barça, que llamaba la atención sobre la tendencia de la “derecha” a aceptar la libertad económica pero no el libre uso del interior de la bragueta, tendencia inversa en la llamada “izquierda”. Todo esto repleto de matices, claro está. Yo suelo recordar la insistencia de Pedro Schwartz a dirigirse a los “socialistas de todos los partidos”.
Pero, en definitiva, todo esto me lleva a la conclusión de la enorme dificultad de localizar un verdadero espacio liberal en el pensamiento, la política y la realidad social española. Dejo aquí una cita de Gerald Brenan en El Laberinto Español que puedo casi considerar como un lamento propio ante lo que creo que sigue siendo una realidad y que puede que explique la escasez de liberales:
“El famoso individualismo español no se extiende a la economía. El liberalismo fracasó en España porque los españoles son esencialmente anticapitalistas y poco dados a la competición en la ganancia; carecen tanto de las buenas como de las malas cualidades que se requieren para ello: ni la inclinación al dinero por el dinero mismo, ni la flexibilidad y perseverancia necesarias para triunfar en el mundo del capital. En general, se sienten felices cobijados en los empleos del Estado, a los que se dirigen ansiosamente, o bien aquellas profesiones en las que puedan entregarse a objetivos trascendentes; no en lo que consideran ellos sórdida lucha de los negocios. Si tanta corrupción se ha dado en España, se debe en parte, naturalmente, a la pobreza, pero también al hecho de que el español no sabe distinguir fácilmente entre las transacciones de dinero practicadas por todo hombre de negocios europeo y el robo puro y simple. Obedece en estas materias a una conciencia medieval más delicada que la nuestra, que le dicta que toda ganancia súbita o inmotivada, a menos, claro es, que sea por voluntad de Dios en forma de un premio de lotería, es un crimen.”
Adviertan lo de “robo puro y simple”. Déjenme en este caso ponerle una puyita a la izquierda, porque puede ser un ejemplo de por qué cuestiones de lenguaje como, por ejemplo, la apropiación de la palabra "progreso", crean tantos deseos de liberarse de un estado de opinión que suele llevar a la sorna y al maltrato verbal: suelen abrumarnos tanto con su ética que resulta decepcionante cuando descubrimos que existe una justificación moral si el robo se hace para el partido o el sindicato. A lo mejor por eso las bitácoras liberales, o de derechas a secas, son tan irritables, son muchos años soportando el doble lenguaje de la izquierda y pudiera resultar que robar, lo que se dice robar, puede que robemos todos. Todos los deshonestos, quiero decir.
Todo esto merece más reflexión. Hay mucho en el tintero, tómenlo como un avance.
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Estimado Ricardo:
Agradezco profundamente las palabras que me dedica en su y mi blog acerca de la supuesta (permítame que dude de mí mismo, es un estado existencial y no creo librarme en todo momento del animal que llevo dentro) educación, bondad y relajación a la hora de debatir con la izquierda militante que me caracteriza. No se crea, a veces me caliento. Si me lo permite, creo que empiezo a sospechar de que tantas personas procedentes de la lectura de A Sueldo de Moscú alaben mi serenidad, pues si del Quijote aprendimos aquello de "ladran, luego cabalgamos" la manifestación del procedimiento inverso insinuaría que algo no hago bien. Pero, qué diantre, la verdad es que lo percibo como un estado excelso de fair play que me llena de gozo.
Me pide, estimado conciudadano, que tome partido acerca del contenido del artículo por el cual Federico Jiménez Losantos, a.k.a FJL, ha merecido su iniciativa de recurrir al Fiscal General del Estado por si es constitutivo de un delito de injurias o de calumnias contra el Jefe del Estado (¿se sigue llamando así? me recuerda a Franco, pero lo mismo no tiene nada que ver), Juan Carlos I, Rey de España. Me lo pide, como he anticipado, tras su reconocimiento, a todas luces exagerado, de ser una respuesta "seria y fundamentada desde las filas liberales". Reitero el agradecimiento y no rehuyo el ejercitar algo tan marxista como la "toma de partido": Ricardo, amigo, tras lectura atenta del artículo, creo que usted no tiene razón en su intención (veremos qué dicen los doctores en derecho) y que FJL tiene derecho a manifestarse como lo hace, aunque haya aspectos del artículo que yo tampoco comparta.
Como se trata de argumentar, le daré mis razones.
Si esto fuera un filme de Hollywood y yo tuviera que escribir una película de abogados, este podría ser el típico caso en que se defiende a un tipo, digamos poco recomendable (al menos, en ocasiones, es probable que en su vida privada FJL lo sea más que en la exposición pública), pero que pide ser declarado inocente apelando a sus derechos fundamentales. Digo que esto es como en una peli porque no soy abogado ni he estudiado el suficiente derecho o la suficiente filosofía como para doctorarme en estos casos. Por eso voy a contar la película como la veo.
Así que veo a una especie de Perry Mason que razonaría sobre dos puntos. Uno: la valoración de la Historia (lo pongo con mayúsculas, primero porque creo que se hace así, y segundo porque no es la historia de la película), que es algo sujeto a la interpretación de historiadores y ciudadanos comunes y Dos: la existencia de una figura literaria que se llama hipérbole, pues de redacción periodística advertida como "opinión" hablamos y creo que los manuales escolares siguen considerándola un género literario.
Por parte de la primera, es obvio y no inocente que FJL comience hablándonos de lo que siempre hemos venido en llamar "Revolución de Octubre del 34" y que una tendencia actual por parte de cierta historiografía, más o menos valorada y no exenta de polémica, está calificando de "golpe de estado". Claro, la palabra "revolución" es hermosa pues siempre alude a los cambios de gobierno y statu quo que percibimos como positivos para la Humanidad (fíjese que hay revoluciones liberales), y la expresión "golpe de estado" no puede evitar la evocación de bananas, espadones, crueldad y analfabetismo.
Pero es cuestión de opiniones: FJL habla del golpe de la Revolución del 34 (o intento de) y del golpe de Primo. Siempre hemos llamado Revolución de Octubre de 1917 al asalto de los bolcheviques al poder, pero nada impide que consideremos el triunfo de los bolcheviques como un golpe de estado en toda regla. El zar de todas las Rusias fue oportunamente fusilado, como en cualquier revolución valle inclanesca que se precie. Si Octubre del 34 fue intento de golpe o revolución, lo dejo a gusto del consumidor, viene a ser como lo de si Cataluña es nación o una de las ocho ignotas fórmulas de Zapatero, cuestión de lenguaje. Pues todos estaremos de acuerdo en que hubo un intento de una "minoría" armada de tomar el poder por la fuerza. Es decir, como Cataluña, sobre la que creo que nadie niega que, lenguaje aparte, hay algo que es un tanto diferente a lo de los demás.
Decía que no es inocente la elección al comienzo del párrafo anterior puesto que lo que efectúa posteriormente podría considerarse una alegoría, una de cuyos significados extraigo de la wikipedia: "también se denomina así a un procedimiento retórico de más amplio alcance, en tanto que por él se crea un sistema extenso y subdividido de imágenes metafóricas que representa un pensamiento más complejo o una experiencia humana real". Una experiencia humana real, buen argumento de defensa para Perry Mason, el golpe de estado como metáfora de cambio del orden establecido. FJL relaciona octubre del 34 con el golpe de Primo y lo pone, a su vez, en correspondencia con los acontecimientos de la actualidad para calificar el proyecto de Estatuto de Cataluña de "golpe de estado". Creo que FJL lo dice en serio, pero la figura de la hipérbole seguro que sería admitida por un juez sensato en mi film. La R.A.E. define hipérbole como: " 1. f. Ret. Figura que consiste en aumentar o disminuir excesivamente aquello de que se habla. 2. f. Exageración de una circunstancia, relato o noticia.". Quedémonos especialmente con la segunda: circunstancia, relato o noticia. Si la cuestión del golpe de estado la aceptamos como decimos aquí, la exageración de una circunstancia, no podemos por menos que en lo que se refiere a la intervención del Rey estamos en las mismas, lo uno lleva a lo otro y nos pone el ejemplo comprobado de Alfonso XIII en el caso de Primo para, de modo similar, sugerir el papel de la Corona. Luego tendríamos otra valoración hiperbólica de la ¿no actuación? ¿amparo? del vigente ocupante del trono.
Así pues, declaro a FJL inocente de todos los cargos. Eso no quiere decir que un servidor de usted considere que la interpretación y valoración del señor Losantos de los acontecimientos actuales sea la misma que hago yo, pero como he dicho en otras ocasiones, eso no quiere decir que no comparta puntos de fondo. Por ejemplo, muchos aspectos de la letra y el espíritu del nuevo Estatuto parecen suponer, al menos, y no lo digo yo sino mucho jurista, una especie de mutación constitucional. Pero mutar o cambiar la Constitución no es malo en sí mismo, es incluso algo que tiene un procedimiento previsto. Debo decirle que yo estoy de acuerdo con cambiarla. Un punto de crítica legítima a lo que ocurre es decir que si eso es así, el procedimiento legal debería ser otro al empleado en este momento. Si no hacerlo de esta forma hay quien lo llama golpe de estado, pues parece que está en su derecho a calificarlo tan exageradamente con arreglo a la libertad de expresión y nosotros tenemos el derecho de no hacerle caso. Llamarlo golpe de estado puede contribuir a inflamar "a las masas" (qué lejanamente comunista suena esto, amigo Royo) y puede ser demagógico e hiperbólico, puede irritar hasta la muerte, pero... me quedo con Voltaire, tiene derecho a decirlo.
A sueldo de Moscú es calificable de ironía (RAE: 1. Burla fina y disimulada; 2. f. Tono burlón con que se dice; 3. f. Figura retórica que consiste en dar a entender lo contrario de lo que se dice), y no me cabe en la cabeza que un cargo público español esté siendo financiado por la nueva versión del KGB que se haya inventado Putin, aunque usted sabe que ese título hace unos años le hubiera llevado a la cárcel. No merece que hagamos lo mismo con FJL. Debo admitirle que la "denuncia" es ingeniosa y un elemento de delicioso agitprop que le admiro, y que es sanísimo que la justicia se pronuncie, que no pase nada y hasta alguien como yo creerá que la democracia española es mejor de lo que parece.
No sé si le convenzo, pero estoy seguro de que lo vamos a pasar estupendamente debatiendo sobre ello.
Un saludo cordial de su polemizador, Berlin Smith.
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¿Ha injuriado Federico al Rey? Ya me jode escribir rey con mayúscula, servidor es republicano y no entiende que a estas alturas de la civilización alguien pueda considerar la monarquía mínimamente normal. ¿Ha transgredido la ley? ¿Debe existir el delito de injurias al Rey? (Otegui fue absuelto por ello).
Servidor de ustedes no sabe nada de la realidad, es decir, si FJL ha hecho o dicho todo eso que se le imputa. Francamente, eso hoy no me interesa nada. Me interesa FJL, a quien no tengo el gusto de haber sido presentado. Mi pregunta es: ¿este afamado caballero es merecedor del seguimiento, tantas veces entusiasta y acrítico, de la prole que se autoprocalama liberal? Temo que FJL, insistente en sus soflamas en pro del liberalismo, gusta más a quienes utilizan el liberalismo como coartada para cubrir un "derechismo" a la española más bien clásico, y posturas de nacionalismo español poco tolerantes, o lo que es lo mismo, poco liberales.
Explicaré por qué. Siguiendo la técnica de Santiago Navajas en su Cine y Política, recomiendo a todos que vean o vuelvan a ver aquella película de Elia Kazan titulada A Face in the Crowd. La historia, mejor que Network en mi opinión, recoge la evolución de un pequeño personaje que a partir de una emisora de radio local alcanza una audiencia de unas proporciones gigantescas convirtiéndose en una especie de... ¿FJL? Excuso decirles que el problema final es el abandono de los ideales, el abuso del micrófono, la confusión con los intereses e ideas personales, la exaltación por la exaltación, la reiteración de argumentos creados para consumo de una audiencia extasiada que encuentra alguien que expresa sus pasiones... poco razonadas.
Los peores momentos de FJL que yo he escuchado son como eso. Lo siento, como liberal que no pretende ser ultraortodoxo con nada, ni siquiera con el liberalismo, yo no siento que las formas y la mayoría de los argumentos (no los de defensa del mercado, sino los de la forma del Estado, las formas empleadas para descalificar a los rivales ideológicos y el modo de arrinconar a sus propios invitados en antena cuando no acaban de coincidir con su pensamiento) me representen demasiado.
Pero mi impresión se agrava por mi creencia en que su rigor intelectual o la profundidad de sus ensayos y textos es, normalmente, superficial. La Dictadura Silenciosa fue, por supuesto en mi opinión, un libro que apuntaba pero que carecía de calado intelectual. En cuanto se descuidaban, él y sus coautores, caían en el libelo. Un género encomiable, pero diferente. Por no hablar del insuficientemente explicado episodio de las "transcripciones" que suenan a copia de su ensayo sobre Azaña. Los enlaces son de pago, pero si alguien tiene acceso a El País (carta al director de Santos Juliá sobre el tema, réplica de Losantos al artículo original, segundo análisis de Santos Juliá, con citas y párrafos textuales de las obras comparadas o "plagiadas"), puede leerlas. Hablamos del año 1994. Y me recuerdan a un profesor mío que aseveraba con humor que: "copiar un libro es un plagio, dos es un resumen y tres es una tesis".
En definitiva, mi sensación ha sido siempre que FJL era la encarnación del clásico español "no hay nada peor que un converso". Comunista en su juventud (errores que se superan con la edad...) y con toda legitimidad amargado y enrabietado por el tiro en la pierna de los independentistas catalanes, pareciera como si todas sus "formas" en la defensa de sus postulados (con los que, como punto de partida, puedo estar en muchas ocasiones de acuerdo) se convirtieran en una venganza de su bilis contra el resto del mundo. O la mala leche de un cojo, con perdón.
Pero con todo, si la acusación es de "injurias" al rey, es decir, "que se ha metido con él" y no de "difamación" (que me perdonen los hombres de leyes por la imprecisión y posible barbaridad jurídica que vaya a escribir ahora, voy a emplear palabras llanas), es decir, "ha atribuido una afirmación falsa" que en la práctica supone una "injuria" por el desprestigio y la desinformación que produce entre el público o, en otras palabras, si sólo se ha metido con el rey, entonces estoy con él. Es decir, con FJL. No serían aceptables la imputación de hechos y datos falsos o incorrectos de esa forma tan pública, pero eso vale para el rey como para mí mismo si me viera en ello.
No entiendo que el rey sea intocable, todo me recuerda aquello tan viejo de desacato a la autoridad que solían emplear militares y policías para empapelar al que decía lo que no les gustaba, a las condenas por meterse con la iglesia y me hace sospechar el que defensores izquierdistas de la bandera tricolor estén tan preocupados por el rey y no tengan interés en que existan límites a la libertad de expresión poco aceptables. Si todo fuera como en la hipótesis que formulo, que esa atribución de golpismo sea una figura retórica, "literaria" o exceso verbal al calificar unos hechos y no la imputación clara de una conspiración, servidor se pondría romántico y recordaría ese supuesto clásico de Voltaire: "no estoy de acuerdo con lo que dice, pero daría la vida por el derecho que tiene a decirlo."
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Veintitantos ángulos de la verdad, y un corolario marxista:
"Se ve todo distinto desde Cataluña, pero yo creo que allí pasa algo raro, creo que hay un complejo en Cataluña: la gente se cree que Madrid es un ente abstracto que odia a Cataluña. Y yo estoy mucho en Madrid y jamás nadie por ser catalana me ha tratado mal, al contrario, Madrid no odia a Cataluña. Alguien debió decir algún día eso y se lo han creído."
Ariadna Gil, en EL MUNDO,(17 de septiembre de 2005)
"Se trataba de decir una vez más que no todas las personas que opinamos que el nacionalismo tiende por propia naturaleza a la insolidaridad somos peligrosos derechistas, ni nostálgicos del franquismo, ni carcas, ni antiguos. Si acaso un poco aguafiestas, porque en esta España en la que los nacionalistas llevan ganando desde hace 25 años mucho más de lo que perdieron estamos aquí para recordar que nos quedamos hace tiempo sin equipo, que nadie nos quiere"
Elvira Lindo, no tengo datos de la fuente (me perdonarán)
"Por eso, el presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, haría bien en cuestionarse sus decisiones al respecto. Y el Partido Popular debe reflexionar sobre la conveniencia de intentar volver al Gobierno a base de cebar la bomba de los enojos. El anticatalanismo primario es la mejor manera de primar a los catalanistas primarios."
"Es preciso responder positivamente al mayor número posible de las aspiraciones expresadas por los parlamentarios catalanes: más autogobierno, garantías en el ejercicio de las competencias propias de Cataluña, mejor financiación de la autonomía y un reconocimiento explícito de su identidad. Pero todo ello debe venir acompañado de un esclarecimiento formal de las competencias ineludibles y exclusivas del Estado, porque hay funciones que sólo se pueden y deben desempeñar desde éste."
Editorial de EL PAÍS de hoy
"Hemos tenido una política de tres nacionalismos: español, catalán y vasco. Y así nos va."
Pasqual Maragall, en El PAÍS (7 de septiembre de 2003)
"Para mí el catalán no es un efectivo militar, es la lengua del lugar donde nací, pero me ocurre lo mismo con el castellano. No me siento extranjero cuando hablo castellano, y cuando uno las dos lenguas me produce siempre una impresión agradabilísima, de mayor conocimiento de muchas cosas. Traducir a Cervantes me habría parecido un escarnio, una estupidez…
…Vamos a ser claros. La independencia de Cataluña en relación con España me parece irreversible. Particularmente estoy en contra porque no aporta nada y que es como marcharse de una familia, y de una familia a la que tengo un aprecio muy especial. A mí me gusta pasearme por Sevilla, por San Sebastián o por La Coruña como si estuviera en casa. Sería triste sentirme extranjero en Segovia…
…se ha creado un caldo de cultivo en unas generaciones que facilita esta situación. La gente joven cree que España vive a costa de los catalanes y que coacciona su libertad, que España es una especie de peso muerto que nosotros tenemos que arrastrar. Esta creencia ha calado en la mayoría de la población y en gran medida gracias a Convergencia i Unió.
Albert Boadella en Tiempo, enero de 2003
"No me duelen prendas al confesar que aún ahora me emociona más Suspiros de España que una sinfonía de Mozart. No creo que esto deba ser considerado simple manifestación de españolismo, de la misma manera que los amantes de la Quinta Sinfonía de Beethoven son todos germanófilos. Pero claro, en una época en la que parte del país quiere cribar la complejidad mestiza para reencontrar la nostálgica homogeneidad tribal, no puedo dejar de evocar a menudo la emoción de aquellos instantes, mientras sonaba En er mundo; y eso que yo hablaba mejor en francés que en castellano."
Albert Boadella, Memorias de un bufón.
"[Los Españoles] “Actúan siempre como jovenzuelas, por impulsos, por azar y con pasión, por lo que es prácticamente imposible conocer los resortes de su comportamiento. Existen síntomas que parecen favorecer la creación de regiones independientes o, por lo menos, estados federales, lo cuál está en perfecta armonía con el carácter de los españoles y, en particular, con el de aragoneses y catalanes”
Richard Ford, Los Españoles y la Guerra, un análisis de las guerras carlitas escrito en pleno sglo XIX
"…lo de los separatismos está que arde, Fuentes Pila dio en el clavo, en la Olimpiada Popular de Barcelona se han inscrito tres equipos de hockey, España, Cataluña y Euzkadi, ¡eso no son más que ganas de buscarle tres pies al gato, don Cesáreo Murciego gasta sombrero verde (V.E.R.D.E. quiere decir viva el rey de España) y alfiler de perla en la corbata, si somos todos españoles, a que viene eso de España, Cataluña y Euzkadi?, España a pesar de todo lo que han hecho los disgregadores es una sola persona jurídica en la sociedad de naciones, sí, la verdad es que eso no tiene vuelta de hoja, ¡pues claro que no!, eso resulta tan incomprensible como si se dijera Francia, Normandía y el Verán, los Estados Unidos a pesar de ser una federación no mandan tres equipos, Estados Unidos, California y Kentucky."
"…pese a todo hay que ser patriota, sobrino, fíjate que no digo nacionalista, la patria es más permanente que la nación, también más natural y sensible, las patrias fueron creadas por el Sumo Hacedor, las naciones son una creación de los hombres, las patrias tienen una lengua con la que cantar los árboles y ríos, las naciones tienen una lengua para promulgar decretos y tienen también instituciones con las que aherrojar al hombre y ametralladoras para defender las instituciones…"
Camilo José Cela, en "San Camilo, 1936"
"P. ¿Usted es nacionalista?
R. No sé, soy catalanista, no nacionalista. La identidad es una cosa muy compleja, depende del día, varía con los años. Es la lengua, los amigos, los sitios donde compras, una forma de mirar el mundo. Yo hablo y leo en catalán y español, me siento europeo, amo a Brasil. A mi gato le hablaba en castellano porque nació en Madrid. Reivindicar la independencia es un absurdo: los estados nación son una burla que lo único que hacen es administrar las dependencias. Si me ofrecen un modelo federal, adelante, pero para construir una Europa que sea realmente de los ciudadanos."
Joan Herrera, diputado de IU en El País del 16 de Agosto de 2004
"Los políticos nacionalistas, apoyados en el control de los medios de comunicación y de las empresas locales, ansían la ruptura de España. El nuevo estatuto catalán pretende romper la nación y pone en gran riesgo la convivencia entre españoles. Sólo nos queda una oportunidad para que nuestros hermanos vascos y catalanes reflexionen: que sientan por anticipado las consecuencias negativas de la secesión. Por eso te pedimos que te unas al BOICOT A LAS EMPRESAS NACIONALISTAS CATALANAS Y VASCAS.
Muchos empresarios se han significado públicamente como nacionalistas independentistas. Resulta repugnante el desprecio que sienten hacia sus conciudadanos no catalanes que además son sus clientes."
Extraído de la web stopnacionalismo, promotora de un boicot masivo a empresas catalanas y vascas supuestamente proclives al nacionalismo
"...como ya observó Américo Castro, España es la única nación capaz de mantener una idea en la teoría mientras en la práctica hace todo lo contrario"
"Resulta superfluo decir que el poder español provocaba hostilidad y odio en todos los rincones del globo. En los primeros días del imperio, los españoles estaban asombrados y no poco dolidos con esa reacción"
Henry Kamen, en Imperio
"¡España no existía como país!", exclama Kamen, "Y todavía hoy existe difícilmente. Ha tardado siglos en realizar su existencia. ¿Cómo pudo ser un país así jefe del mundo? El Imperio formó a España. Con los Reyes Católicos, era una ruina de país. La colaboración de los pueblos de la Península con los castellanos en la creación del imperio fomentó la unidad. Así que el mito de los valores castellanos como dueños de la identidad nacional es falso. Para muchas cosas, fueron mucho más importantes los vascos, por ejemplo. Pero ellos los convertían a todos en castellanos, en españoles".
Henry Kamen, entrevistado en El País (26 de febrero de 2003)
"Si en 600 años los españoles no han aprendido a decir Sabadell o Maragall bien pero dicen bien Schwarzenegger... No es que no nos entiendan; están en contra. Por eso soy cada vez más independentista"
J.L. Carod Rovira, en El País del 4 de agosto de 2005
"¿Que es una región? Una región es un lugar que no es su propio centro. Y la inmensa mayoría de los catalanes, por las razones que sean, quieren ser su propio centro: ante ellos mismos, ante los españoles, ante los otros países del mundo"
Mathew Tree,Aniversari
"Sé perfectamente cuál es mi identidad. En cualquier caso, que nadie me la imponga y, sobre todo, que nadie pretenda que la eleve a categoría política. Esto algo tan personal, tan íntimo, que no acepto que me digan cuál debe ser y cómo debe ser mi propia identidad.”
Lluis Foix, Identidad y globalización, La Vanguardia, 23 de noviembre de 1999."
“El nacionalismo español ha abdicado de todo fundamento mitológico. Se ha hecho laico. Los fantasmas históricos que poblaron la imaginación de varias generaciones de españoles se han desvanecido. Mientras tanto, vasquismo y catalanismo siguen fieles a sus mitologe más básicos, a su característica de religión civil y a veces no tan civil, con su parafernalia de homenajes, aniversarios, ceremonias y ritos de comunión”.
Javier Varela, ¿Quién teme al nacionalismo español?, en El País de 19 de marzo del 1996
“La naturaleza misma de la actividad excursionista consiste en que permite hacer de la experiencia de vivir, en lugar de pensar, una ideología que, por su irracionalismo esencial, es más satisfactorio, precisamente, vivirla que pensarla.”
Joan-Lluís Marfany, La cultura del catalanisme.
"Los nacionalistas personalizan la tierra, la transforman en un sujeto del cual los hombres que la habitan son mero atributo; por eso los derechos individuales son subordinados a la soberanía nacional, “primero la patria, después los hombres” es una típica consista nacionalista, pero la tierra no tiene ningún valor en sí, sino por los hombres que la habitan; el Estado nacional no es un fin en sí, sino sólo un medio para defender los derechos de los ciudadanos"
Juan José Sebrelli, El Asedio a la Modernidad
-¿Qué son?
-Catalanes. El nacionalismo español continúa agitando el fantasma de la balcanización y nosotros lo que defendemos es la helvetización. A mí me gustaría dejar de ser nacionalista catalán, pero mientras haya nacionalistas españoles ejerciendo como lo hacen tendré que continuar siéndolo y reivindicando el reconocimiento de Cataluña como nación.
Josep Antoni Durán i Lleida, en La Vanguardia del 16 de junio de 2002.
"De Cataluña, quede claro, no busco ni pido ninguna esencia: sólo la independencia. Independencia que fue una cosa cuando Jaime I la arrancó al rey Luis de Francia en 1258"
"Y este es el primer obstáculo: conseguir el pleno reconocimiento (aunque sea cultural) por parte de una gente para lo cual sólo lo oficial es real (…).
"Para acabar de convencerlos y para que llegasen a alcanzar un nivel de proficiency sólo sería ya necesario que Cataluña fuera un Estado. Entonces sí que lo acatarían todo: éste es justamente el lenguaje que entienden"
Xavier Rubert de Ventós, De la Identidad a la Independencia: la nueva transición
"La interpretación catalana de la política de Madrid puede parecer suspicaz y no correspondía a la intención de los ministros del rey en aquella coyuntura, pero era una interpretación perfectamente comprensible, partiendo de los presupuestos originales. Su experiencia a partir de la unión de las coronas, y especialmente en los últimos años, había dispuesto a los catalanes a ver en cualquier ministro un conspirador contra sus leyes sagradas y sus libertades. Estaban auténticamente aterrados ante la posibilidad de que sus constituciones tradicionales fuesen destruidas y había muchas cosas que reforzaban su creencia de que dicha destrucción era la meta de la aristocracia castellana. Los castellanos, por su parte, no podían captar la intensidad del sentimiento con el que los catalanes consideraban sus leyes e instituciones, había una cierta justificación de su creencia de que aquellas leyes eran simplemente una capa de protección de ciertos grupos interesados contra el castigo que merecían."
John Elliot, La Rebelión de los Catalanes
Visca la Santa Fe Católica i el Rey d'Espanya i muira el mal govern
Lema del ejército catalán en la revolución de 1640
(Tomado de Elliot, en el mismo libro)
…el escritor español que más libros vende añadió que creció con el complejo de que España era una "puta mierda", pero que ahora se ha reconciliado con su país. "Me siento muy español, sin caer en el patrioterismo. Soy de este país maldito y entrañable y he investigado su historia mostrando sus luces y sus sombras".
Sobre Arturo Pérez-Reverte, En El País del 21 de noviembre de 2001
Si vas un poco por ese camino, te das cuenta de que España es un país casi federal. Es una especie de federación. Hay tanta diferencia de mentalidades que casi todo se hace difícil. ¿Cuánta gente en España dice que es español? Son gallegos, son vascos, son catalanes, son andaluces. Es un elemento muy importante. Cuanto tú dices: soy catalán, representas a Cataluña, que es un trocito. Pero si juegas en el equipo nacional representas a España, que es muy grande. Y además, mucha gente de las otras regiones son tus enemigos.
Johan Cruyff, entrevistado por Jorge Valdano el 17 de julio de 2000
“Cantonales, República o muerte.
¡Viva España y la Federación!”
Ramón J. Sender, Mr Witt en el Cantón
Y, ahora, a la luz de un clásico del marxismo...
Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen arbitrariamente, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo circunstancias directamente dadas y heredadas del pasado. La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos
Karl Marx, El dieciocho brumario de Napoleón Bonaparte
...¿puede alguien poner fin a tanto peso y preguntarle a los catalanes y a los españoles qué quieren ser? Nadie lo hizo nunca.
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