domingo, octubre 21, 2007

Poliedro


Esperanza es liberal, por eso quiere privatizar su televisión y nosotros miramos diciendo no me lo puedo creer. No siempre puede cumplir con sus deseos y tiene que repartir televisiones a dedo.

A dedo le da una televisión a Federico. Con el dedo en alto dice Ekaizer que irrita al rey sacando pecho por Losantos. Dicen los amigos de Losantos que lo que hace es defenderle.

Le defendemos cuando pide al Borbón que abdique, pero nos enfadamos y pedimos que caiga el plomizo peso de la ley - esa ley - cuando se queman retratos del rey.

Ekaizer y su periódico indignados porque hay quien pide cuentas a Juan Carlos rex, el irresponsable legal, pero encantados de reescribir y reescribir la nostalgia republicana, que no es amor a la república, sino a los héroes infantiles, a la nostalgia de lo que no vivieron pero que creyeron que les haría justicia. A ellos.

Mientras su radio le pide abdicación, los obispos rezan por su alteza y la unidad de su reino. El Rey les pide menos oraciones y más razones: Federico está a sueldo, la corona y El País piden a los obispos censura.

Los curas no censuran a Losantos, pero piden que se retiren los retratos obscenos que ironizan, critican y denigran las creencias católicas. Federico llama traidores a socialistas, catalanistas, equidistantes y a todos los que tienen flojera con la Constitución Española, esa biblia de nuevo cuño.

Cebrián grita porque hay visitantes de extraño en los pasillos de Moncloa, y es que hace tiempo que no le llaman al cuarto del edecán. Clama por los dedos y los hilos que mueven empresas y dinero, pero olvida los favores y los hilos. Es como una hilandera que se queda en el paro.

En Prisa se enfadan porque El Mundo miente en sus portadas, pero ellos mienten en sus tiradas.

El Público se escandaliza porque Aznar gana dinero dando conferencias, pero no lo hace por las que cobra Felipe. Ellos pueden cobrar dinero por su periódico, pero parece que Aznar no puede cobrar por contar lo que piensa. Curiosamente, exactamente lo que hace el director del periódico que publica la nota con presunta indignación.

Llamazares quiere diálogo con Cuba, que con palabras se resuelven los entuertos, pero ni una palabra le he oído decir de los presos que tiene el Comandante en sus cárceles.

Carrillo dice que la derecha de ahora le recuerda a la del treinta y seis y Federico y César Vidal no hacen más que insistir en que la izquierda y los vendepatrias son los mismos que los del treinta y cuatro. ¿Vivirán todos con el síndrome del tiempo estancado?

Y así.