Joseba Arregui, artículo en El Mundo de hoy
Sólo asumiento estos aspectos se puede recuperar la legitimidad democrática de esto llamado España, esa palabra que cuesta tanto pronunciar, y poniendo, es cierto, un espejo sobre el nacionalismo, asumir la máxima pulcritud democrática sabiendo que ellos no lo van a ser: no van a aceptar nunca un sujeto político que no sea el definido por ellos, nunca van a aceptar que Navarra diga no, nunca van a aceptar que la manera de salir de los presos sean las causas legales únicamente. Pero insisto, vamos más allá del espejo, vamos a perfeccionarnos a nosotros mismos desde el punto de vista ciudadano, la única forma de luchar contra el tribalismo y la imposición totalitaria de "ser vasco" (cambiar las letras de mi apellido aunque sea bien castellano, aprender euskera a la fuerza...) es profundizando al máximo en la esencia democrática de la convivencia. Desde el momento en que España no sea sagrada (en la mente de tantos españoles lo es), la Gran Patria Vasca, tampoco puede serlo. Y si quieren que lo sea, se quedarán desnudos.
Termino con las palabras finales de Joseba Arregui: "la verdadera democratización, sin embargo, resulta de aceptar la limitación del sentimiento de cada uno, por muy colectivo que sea, para que todos tengan sitio en el espacio público que es la democracia desde la renuncia a la pretensión de exclusividad".
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