miércoles, diciembre 26, 2007

Festines


Paella, gambas con gabardina, jamón y lomo de los buenos, canapés puro delicatessen, calamares y croquetas, vino y bebidas a discreción... todo eso daban en la copa navideña de un ministerio con ministro conocido por su desconocimiento de los temas de los que tiene responsabilidad política, aunque sea buena persona: Berlin Smith comió y merendó de gratis colándose gracias a un probo funcionario que afirmaba que esta copa era mucho mejor que la del secretario de estado.

Es la prensa la que cuenta que en la Puerta del Sol Esperanza dio de comer, beber y bailar a políticos, periodistas y los que pasaran por allí. Parece ser que incluso las conservadoras damas del espectro conservador resultan ser tan cotidianas como el resto de las mujeres y gustan del baile, esa asignatura esencial para conquistar sus favores que el hombre blanco no domina. O lo hace demasiado tarde, cuando ya ha perdido el juvenil porte y marcha a la caza de divorciadas. Dice la crónica que aquello terminó con los tribuletes abriendo bares en busca de churros. ¿Se paga horas extras a los funcionarios de la Puerta del Sol en cada ágape presidencial? Yo he ido a unos cuantos repletos de artistas.

Los iniciados, a golpe de chupito. Con mi dinero.


(en tiempos del extinto Enrique Tierno Galván, que ponía un crucifijo en su mesa y conmovía al conservadurismo católico - aunque yo creo que les vacilaba, menudo caimán era D. Enrique - en las recepciones del Alcalde sólo daban patatas fritas, cerveza y refrescos: él decía que había escrúpulo en el uso del dinero público)