martes, abril 22, 2008

Filibusteros


Un barco en Somalia. Con calaveras y tibias cruzadas.
"El Gobierno ha informado que está intensificando los contactos con países con influencia en la zona, principalmente Francia y EE.UU."
(Seguramente resulta cansino insistir en la torpeza de sentarse al paso de la bandera del socio. Ahora hay que pedirle ayuda y para eso no hace falta tanta dignidad. En otro sitio leí que ya andaban buscando puentes con Obama, McCain y se supone que con los Clinton, tan simpáticos. Pero la política exterior es la política exterior. Recuerden aquello de que Inglaterra no tiene amigos, sino intereses. Así que el guevarismo con votos eufórico por su almogavarismo igualitario y feminista se puede encontrar con que los intereses cambian. Mientras no cambien, la vida continúa)

(Este discurso sería proclamado como conservador entre algunos de mis antiguos e ilustres profesores universitarios más caros a la revolución en ciernes. Esa forma de religión. Pero digamos que el conservadurismo, los experimentos con gaseosa, la prudencia y la paciencia oriental en forma de junco, son cosas de los viejos o de los experimentados. Guevara/Almogávar Peta-Zeta caerá en el mismo amor de hombre de todos los que pasan por el caserón de enfrente de la Ciudad Universitaria: un día se aburren de la política nacional y se apasionan por los viajes y eso que los diarios antes llamaban mandatarios extranjeros. Es normal, nada como tener un cargo de cierta dimensión como para asumir que ninguno de los mandados persigue más bien que el suyo propio y aún a costa de la bondad colectiva. Y eso cansa, claro. Es más divertido que la gente fuera preferentemente menos racional y persiguiera fines elevados. Por no hablar de las peleas de egos. Así, cercano a la fecha de irte, te entra la posibilidad de estar por encima del bien y del mal. Y en tu sabiduría echas de menos el portaaviones que no tenías. Y te preguntas si dar patadas era lo mejor, visto lo que venía después. Pero no lo reconocerá. No se puede. Ni siquiera en el libro de memorias, hay que morir con el personaje y defender tu grandeza)

(El Faisal de David Lean echaba a Lawrece - de Arabia - de la mesa de negociaciones diciéndole: la guerra es para los jóvenes, la paz la hacen los viejos)