martes, noviembre 07, 2006

Savater sigue dudando


Se lo dedico a mi estimada Carmen Sánchez Carazo, con todo el cariño, porque me entenderá mejor. Por aquello de que quede claro que ser escéptico frente al denominado proceso de paz no es cosa de irresponsables (Patxi dixit) ni de ingratos incapaces de no corresponder la entusiasmante lealtad tenida por la oposición de José Luis a la administración Aznar. Savater. Todos los argumentos son buenos:
...pero me gustaría estar seguro de que hablamos todos de lo mismo. A pesar de que según Patxi López el presidente ya lo ha dejado claro "todo y para todos", los más torpes seguimos levantando la mano a ver si alguien nos contesta. La entrevista que hace poco realizó Francino a Zapatero en la SER fue tan devotamente servicial que nos enteramos de pocos secretos, pero a mí me impresionó la reiteración de ZP en mencionar los "cuarenta años" que llevamos en busca de la "paz". Nada puede ser más falso: lo que llevamos es casi cuarenta años en paz y democracia, luchando por acabar con la violencia terrorista. En estas décadas hemos pasado de los modos dictatoriales a la Constitución, ha habido dos amnistías, se han celebrado numerosos comicios regidos por una Ley Electoral que favorece claramente el peso de los partidos nacionalistas, España se ha convertido en el Estado más autonomista de toda Europa y en el País Vasco, concretamente, han gobernado sin cesar los nacionalistas (al comienzo por amable concesión de los socialistas). Aquí se ha hecho todo por la paz y hemos vivido en paz democrática todos. Todos menos los hijos de perra que han seguido matando a la gente de paz, fuesen con uniforme o sin él. Todas las víctimas del terrorismo en la España democrática han sido víctimas de la paz, no de la guerra. Y quienes les han matado luchaban contra la paz. Algunos nacionalistas de los que condenan la violencia interceden por los etarras encarcelados, arguyendo que aunque con métodos equivocados lucharon en defensa de las libertades de los vascos. Sin duda todo el mundo tiene derecho a la enmienda y debe ser ayudado si quiere enmendarse, pero debe quedar meridianamente claro que los etarras no están en prisión por haber luchado por la causa de las libertades, sino contra nuestras libertades: contra las de los no nacionalistas, desde luego, pero quiero pensar que también contra las de los nacionalistas con una pizca de decencia.

¿Va a pagarse un precio político, no a ETA, sino a los partidos nacionalistas para consolarles de la desaparición de ETA? El Gobierno dice que no y yo espero que así sea. Pero dejemos claro de qué "precio político" hablamos. ETA ha asesinado a la gente de paz para cerrar el País Vasco, para clausurarlo e impermeabilizarlo frente a España, el Estado de derecho de que forma parte. Y quienes hemos luchado contra ETA no lo hemos hecho tan sólo para acabar con la violencia, sino para mantener constitucionalmente abierto el País Vasco en y hacia España. El terror impuesto por ETA es efectivo: gracias a él, hoy se manifiestan tranquilamente los grupos abertzales dónde y cómo les apetece con sus reclamaciones sobre el "proceso", mientras el resto de la población se muerde los puños de rabia dentro de sus casas; gracias a ese miedo, nosotros no tenemos en el País Vasco un Partido de los Ciudadanos como el que felizmente funciona en Cataluña (¡enhorabuena, compañeros!). De modo que el precio político sería organizar una mesa de partidos extraparlamentaria en la que se aceptasen nuevas y quizá definitivas concesiones a los nacionalistas para blindar al País Vasco frente a España y hacerlo así invulnerable al control del Estado de Derecho, gracias al cual a los no nacionalistas no nos han devorado civilmente hablando del todo durante estos negros años. En una palabra: sería la peor de las concesiones políticas que el cese de la violencia se alcanzase gracias a que quienes ni somos nacionalistas ni pensamos serlo próximamente acabásemos institucionalmente un poco más arrinconados que antes.